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Gloria en Colores: el conmovedor homenaje de Pilar Castaño y María López a Gloria Valencia de Castaño

Pilar Castaño y María López, hija y nieta de Gloria Valencia de Castaño, hacen el más conmovedor homenaje a una mujer que hizo moñona en todos los aspectos de su vida. Así fue en la intimidad el símbolo de varias generaciones. 


La pobre viejecita

“En el conservatorio, a mediados de los años treinta, también nació la leyenda de la futura primera dama de la televisión colombiana. Una tarde, en el recién estrenado salón Alberto Castilla, ella declamó La pobre viejecita, el poema de Rafael Pombo, frente a un público que quedó atónito. Ibagué en ese entonces era más un pueblo que una ciudad y eso hacía que las historias que se salían de lo normal se dispararan como un polvorín. Y eso fue lo que ocurrió. En poco tiempo, el nombre de Gloria Valencia estaba en boca de todos”.

Será recordada como la dama de la televisión colombiana.
Será recordada como la dama de la televisión colombiana. - Foto: archivo particular

¡Llegó el color!

Pero ninguna de esas series significó tanto para Gloria como la llegada, finalmente, del color a la televisión. El evento fue tan revolucionario que las tres grandes productoras, RTI, Punch y Caracol, se aliaron para montar Estudios Gravi, un nuevo centro de operaciones pensado en especial para la nueva tecnología. Todo iba a ser tan diferente que, para salir preparados, el estudio contrató a una cantidad de ingenieros y electricistas, y hasta trajo a un maquillista famoso de Argentina y a un iluminador experto de Brasil. El cambio al color, de todas formas, fue paulatino: la mayoría de los colombianos solo tenían televisores capaces de transmitir en blanco y negro y, además, el Instituto Nacional de Radio y Televisión (Inravisión) todavía no contaba con la tecnología para dar el salto”.

Llegó el color a la televisión colombiana.
Llegó el color a la televisión colombiana. - Foto: archivo particular

Una niña de gigantes ojos azules

“Si las fechas marcan a las personas, aquel 24 de julio –día del natalicio de Simón Bolívar– y aquel año 1927 –en el que nació Gabriel García Márquez– son dos puntos de referencia para enmarcar los primeros gritos que se oyeron por la ventana de esa casa de bahareque y techos de latón en Ibagué. Esa madrugada, Mamá Eloísa corría con platones de agua caliente para acudir a Mercedes, su hija de 21 años, quien daba a luz por primera vez. Gloria Leonor Valencia llegaba al mundo con sus gigantes ojos azules llenos de asombro, asombro que jamás perdería”.

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- Foto: archivo particular

El amor de Gloria

“Álvaro relató entre risas ese encuentro y afirmó que Gloria había sido antipatiquísima. Él, tratando de entablar una conversación, se dio cuenta de que ella tenía sobre el mesón un libro de Ortega y Gasset y se lanzó a agarrarlo. Ella, enfurecida de que hubiera tomado su libro, lo miró fijamente y le reclamó: ‘¿Usted por qué está mirando mi libro? ¡No sea abusivo!’. Álvaro, quien supo desde ese primer momento que había conocido al amor de su vida, tenía bajo el brazo, por providencia divina, un libro del mismo autor. Y entonces le contestó: ‘Señorita, no se ponga tan brava, aprovecho para decirle que usted está leyendo el único libro aburrido que escribió Ortega y Gasset. En cambio, mire el mío, estos son los Estudios sobre el amor’. Fue así como logró sorprenderla”.

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- Foto: alfonso reina-archivo particular

“Solo espero de ti que me acompañes”

“Un día, entonces, se sentó con Álvaro a planear un programa ecológico de televisión. Álvaro le había compuesto a Gloria un soneto en el que le decía: ‘solo espero de ti que me acompañes en este breve paso por el mundo’, y en este momento los dos entendieron que su próximo paso debía consistir en ayudar a conservar ese mundo que les había tocado en suerte”.

Gloria Valencia y Álvaro Castaño
Gloria Valencia y Álvaro Castaño - Foto: guillermo torres-semana

Mi abuela

“En una carta que le escribió a su nieta María incluyó lo siguiente al respecto: ‘Recuerda siempre mi frase: ‘no quieras que la rosa dé más que su perfume’. No quieras que nadie sea como tú quieres sino como esa persona es. Esa es una clave en la vida, y a medida que avanzan los años te darás cuenta de la gran razón que hay detrás de esto’”.

Gloria Valencia de Castaño
Gloria Valencia de Castaño - Foto: archivo particular

“Estoy muerta del susto”

“‘Buenas noches, estoy muerta del susto, no sé cómo va a empezar el programa’. Esas fueron mis primeras palabras ante estas cámaras de la televisión, ante las que he estado, ininterrumpidamente, como dije desde un comienzo, hace más de cuarenta años. Así empezó mi carrera”.

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- Foto: archivo particular

“Siéntete bella y amada”

“Llegó a donde llegó contra todo pronóstico en un mundo machista, una ciudad elitista y una industria caníbal. Ser mujer en esa época era nadar contra la corriente. Muchas veces, ante situaciones adversas y difíciles, a Gloria le tocaba sonreír, tragarse sus palabras, respirar y contar hasta diez, como lo ha hecho nuestro género femenino tantas veces. A menudo sacaba la fuerza de donde no la tenía para salir al set, sonreír ante la cámara y continuar con el show. No había espacio para el error. Una vez se encendía el bombillo rojo y empezaba a rodar la cámara, entregaba la piel en vivo y en directo. Su leitmotiv fue ‘siéntete bella y amada’, aunque decía que la belleza no servía para mucho y que la característica más atractiva de una mujer era su seguridad y actitud ante la vida”.

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- Foto: archivo particular

Sin miedo a nada

“Gloria y Álvaro comenzaron la mayor aventura de sus vidas con tal juventud e inexperiencia que hoy, al recordar esa época, parece una hazaña quijotesca que solo dos locos como ellos pudieron haber emprendido, sin miedo a nada y arriesgándolo todo. En contra de una sociedad tradicional que los tildó de excéntricos, iniciaron una de las grandes cruzadas por impulsar la cultura en este país: la de cambiar para siempre la forma conservadora de hacer radio hasta entonces”.

Naturalia

Gloria Valencia
Gloria Valencia - Foto: archivo particular

Desde que salió al aire en 1974, Naturalia marcó un hito en la pantalla chica colombiana. Y quizás eso se debe a que nunca fue solamente un programa de televisión. También fue una carta de amor al planeta, un manifiesto ambientalista que se adelantó a su época y que, como un faro en la oscuridad, iluminó a un país sobre la importancia de cuidar el medioambiente”.