Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 12/2/1996 12:00:00 AM

GOLPE A MEJIA

Carlos Mejía, el niño rebelde de la publicidad y los medios, está a punto de perder su gran oportunidad de pasar a las grandes ligas de la radio y la televisión.

GOLPE A MEJIA GOLPE A MEJIA
Pocas veces alguien ha estado tan cerca de tanto y lo ha perdido tan rápido. Eso es exactamente lo que muchos creen que le ocurrió a Carlos Mejía, quien hace apenas unos meses apuntaba a convertirse en el único empresario colombiano capaz de competir de tú a tú con los dos grandes grupos económicos y de comunicaciones de Julio Mario Santo Domingo y Carlos Ardila Lülle y sus empresas Caracol y RCN.
En materia de radio, Mejía había garantizado para él y para sus aliados la adjudicación de varias decenas de emisoras de FM en una licitación que debía quedar definida antes de fin de año. Esto le iba a permitir crear una tercera cadena de radio, lista a darle la pelea a las dos grandes. Y en televisión, el hecho de que, según la ley 182 de 1995, los canales privados que deben ser adjudicados el próximo año no podían tener su propiedad concentrada en un solo dueño en más de un 30 por ciento, le daba a Mejía, principal comercializador del país, un gran margen de maniobra para, en compañía de otros socios, hacerse al control de una de las frecuencias.
Pero en los últimos días este "magnate a la vista", como lo definió SEMANA hace año y medio, vio cómo su castillo de naipes se venía abajo. La adjudicación de emisoras de FM, en cuya precalificación Mejía y sus socios se habían asegurado numerosos triunfos, parecía marchar inexorablemente hacia ser declarada desierta. Y en cuanto a la televisión, la Cámara de Representantes eliminó el martes el límite del 30 por ciento a la propiedad de los canales privados, con lo cual los grandes grupos económicos se convirtieron en los únicos capaces de fundarlos y financiarlos, empresa para la cual ya no van a necesitar de socios como los que iban a requerir para cumplir con la norma antimonopólica del 30 por ciento.
Polarizados
El primero de los dos casos es sin duda el más doloroso para Mejía. Todo comenzó con la licitación que abrió el gobierno de 180 emisoras en la banda FM, en cuya precalificación él y sus asociados resultaron ser los grandes ganadores, mientras los dos gigantes, Caracol y RCN, así como otros aspirantes de gran tamaño como los periódicos El Tiempo y El Espectador, quedaban virtualmente eliminados. Esta historia comenzó sin muchos aspavientos el año pasado en el despacho del entonces ministro de Comunicaciones Armando Benedetti, quien decidió adjudicar varias emisoras FM con criterios completamente novedosos. Lo que siempre había sucedido era que el ministro de turno adjudicaba más o menos a dedo las emisoras de radio. De hecho, lo que solía pasar es que un aspirante pedía una frecuencia y él mismo se encargaba de conseguir un competidor de bolsillo que se dejara derrotar en la licitación. Frente a ello, el ministro tenía dos posibilidades: si quería que el aspirante ganara, le adjudicaba la frecuencia, y si no, declaraba desierta la licitación.
Pero en esta ocasión Benedetti optó por realizar una licitación técnica y con parámetros objetivos, en la que cualquiera que cumpliera con los criterios de experiencia, capacidad económica, vinculación con los municipios y programación podía participar en una o varias de las 180 asignaciones posibles.
El proceso parecía haber seguido los cauces normales y aspirantes de todos los colores, estratos y filiaciones políticas, ya no solo los grupos económicos, se dieron a la tarea de llenar el dispendioso formulario y de tramitar las condiciones requeridas. Sin embargo, a pesar de las apariencias de objetividad, a casi nadie le cabía en la cabeza que los resultados fueran a ser muy distintos a los tradicionales. Por eso, a la hora de conocer los puntajes, más de uno se fue para atrás: no ganaron ni los amigos del gobierno, ni las vacas sagradas de las comunicaciones. Por ejemplo, en Bogotá, el primer lugar lo obtuvo nada menos que Diego Pardo Koppel, un pastranista a carta cabal. Pero la que realmente se ganó el premio mayor fue la empresa Mejía y Asociados, que licitó en 30 ciudades y quedó clasificada _y prácticamente adjudicada_ en 18. Estas nuevas adquisiciones, más las nueve que la empresa ya tenía, le ofrecían a Mejía por primera vez una real posibilidad de montar otra cadena en este medio cerrado y manejado por los grupos. Las protestas no se hicieron esperar y desde entonces empezó a elevarse una espiral de quejas, revisiones, golpes y contragolpes. Primero fueron los perdedores, quienes esgrimieron todo tipo de argumentos, desde criticar el proceso por no incluir interpretaciones decisivas para los puntajes en el pliego y de haberse excedido en los requisitos formales, hasta haber hecho modificaciones a última hora que sólo favorecieron a algunos, principalmente a Mejía. Pero lo que causó mayor escozor fue que esta millonaria adjudicación le fuera otorgada prácticamente gratis a un pez chico del medio, mientras las tradicionales empresas radiofónicas habían tenido que labrar su imperio poco a poco durante más de 50 años, comprando frecuencias aquí y allá y haciendo grandes inversiones para integrarlas. Las cosas empezaron a tomar tal color que para curarse en salud el gobierno decidió contratar una auditoría externa. Este paso lo dio a principios del año un nuevo ministro de Comunicaciones, Juan Manuel Turbay, quien muy pronto debió declararse impedido por la situación judicial que afrontaba en ese momento en el marco del proceso 8.000. Su viceministro, Tulio Angel, tampoco pudo apersonarse del asunto debido a sus nexos con diferentes inversionistas de radio y televisión involucrados en el proceso. El gobierno nombró entonces como ministro de Comunicaciones ad hoc al titular de la cartera de Desarrollo, Rodrigo Marín Bernal, con la clara instrucción de sepultar el proceso, que ya para entonces se había vuelto inmanejable para el gobierno. El caso es que Marín Bernal nombró verbalmente una comisión asesora para revisar la licitación y decidió suspenderla indefinidamente. Las acusaciones de la contraparte no se hicieron esperar. Con el argumento de que un ministro ad hoc no está autorizado para crear ese tipo de comisiones no contempladas en la reglamentación previa del proceso, y menos para cambiar unilateralmente los plazos de la adjudicación, a Marín le cayeron rayos y centellas.
Muerte y resurrecciónEn medio del enredo asomó un nuevo protagonista: el Consejo de Estado, que dejó en mayo provisionalmente sin vigencia el decreto 1445, que normaba el Plan Nacional de Radiodifusión, piso de la licitación. La suspensión se basó en que el Plan supuestamente no había sido publicado. Sin embargo unos meses después el Consejo debió revocar la suspensión al comprobarse que el requisito de la publicación de la norma sí se había surtido en el Diario Oficial. La licitación resucitó, pero en momentos en que ya el gobierno estaba decidido a no adjudicarla. La papa caliente le cayó en las manos a un nuevo ministro, Saulo Arboleda, quien desde que se posesionó ha visto cómo se enreda día a día la cuerda de este asunto. La licitación fue objeto de nuevos ataques, esta vez por cuenta de los organismos de control. La Contraloría General envió a mediados de octubre una carta al Presidente de la República, en la que aseguró que la licitación tiene vicios de fondo y consideró que a partir de ella "no se dan las condiciones para proceder a una selección objetiva". Como si esto fuera poco, la Procuraduría también dejó escuchar su voz de desaprobación. Arremetió contra la aporreada licitación y le pasó una copia del expediente a la Fiscalía para que prosiguiera las averiguaciones en el único campo en el que todavía no se había encendido la pelea: el penal. Todo esto resulta realmente excesivo, pues el proceso no parece tener mayores vicios jurídicos. Peca quizás por un error de criterio consistente en no haber puesto límite alguno al número de emisoras a las que podía aspirar un mismo licitante. Pero se trata de una falla de diseño que en todo caso quedó en los pliegos y no debería viciar de nulidad el proceso ni llevar al gobierno a declararlo desierto.Para este punto y hora, los ánimos no pueden estar más caldeados. El último episodio fue un aviso que apareció la semana pasada en los principales medios del país, en el cual los ganadores de la preclasificación, encabezados por Mejía, explican en términos bastante fuertes su versión de los acontecimientos y terminan por concluir que cualquier decisión tendiente a frustrar el proceso licitatorio estaría sentando un gravísimo precedente "pues cada vez que los puntajes no correspondan al gusto de los proponentes, la Administración recurriría al fácil expediente de declarar desierta la licitación bajo el pretexto de la imposibilidad de una selección objetiva". Advierten además que lo que se le viene al Estado, de declararse desierta la licitación, es una avalancha de "millonarias indemnizaciones que pagarían todos los colombianos". Con base en lo anterior, así como lo hicieron los organismos de control, los que ahora hablan de llevar el asunto al terreno penal son Mejía y los demás beneficiados con la preclasificación, que ya comienzan a mencionar con regularidad palabras como prevaricato.
Los conocedores del tema, sin embargo, creen que esta controversia con apariencia de debate jurídico lo que realmente está ventilando es un conflicto de intereses con los grandes grupos económicos. Estos, aseguran, le habrían advertido al presidente Samper que se sentirían profundamente lesionados si la licitación sigue su curso y si, como lo prevé la preclasificación, resultan descabezados en favor de la creación de una tercera cadena de radio. Se trata de una presión nada fácil de soportar para un gobierno cuyo principal soporte en el sector privado y en los medios de comunicación ha sido el Grupo Santo Domingo.
En este estado de las cosas, el que ha quedado gratuitamente en medio del sánduche es el ministro Saulo Arboleda, quien llegó a la cartera cuando ya se había alzado la polvareda. Su situación se parece, según dijo a SEMANA uno de los licitantes, a la que alguna vez planteó Alvaro Gómez con respecto al presidente Samper en momentos en que se escalaba el narcoescándalo. Gómez dijo entonces que el Presidente no se iba a ir del poder, pero que tampoco se podía quedar. En el caso de las FM, según el licitante consultado, "el gobierno no puede adjudicar la licitación por razones políticas y de conveniencia, ya que se echaría encima a los grupos, pero tampoco puede dejar de hacerlo porque jurídicamente tendría que realizar tantas piruetas que alguien podría terminar empapelado o en la cárcel".
Aún así, las apuestas apuntan a que el Ejecutivo asumirá todos los riesgos jurídicos y se la jugará por no adjudicar. De ahí que Carlos Mejía tenga motivos para estar deprimido y de que en los pocos días que faltan para la fecha límite del 7 de noviembre, en que el Ministerio debe decir la última palabra, se esté jugando sus restos ante distintas instancias administrativas y judiciales. Y en lo que respecta a la reforma a la ley de televisión y al desmonte del límite del 30 por ciento en la propiedad de los canales, Mejía ya comienza a prepararse para combatir la modificación legislativa, en un episodio que para él tiene ribetes de batalla final.

VIDEOS MÁS VISTOS

  • Lo que pagarán los bogotanos con la valorización

    Lo que pagarán los bogotanos con la valorización

    close
  • “Dios evitó una tragedia mayor”: impresionante accidente en vías de Cesar

    “Dios evitó una tragedia mayor”: impresionante accidente en vías de Cesar

    close
  • Las Femen irrumpen en una manifestación de nostálgicos de Franco en Madrid

    Las Femen irrumpen en una manifestación de nostálgicos de Franco en Madrid

    close
  • "Es mi deber que las cosas sean como son": hijo de Pizano a María Jimena Duzán

    "Es mi deber que las cosas sean como son": hijo de Pizano a María Jimena Duzán

    close
  •  'El culo de Antanas': Roy Barreras estrena libro sobre la política en Colombia

    'El culo de Antanas': Roy Barreras estrena libro sobre la política en Colombia

    close
MÁS VIDEOS

EDICIÓN 1906

PORTADA

“La gran bandera del gobierno es la equidad”

El presidente explica sus prioridades, qué problemas encontró, cómo quiere cambiar la política y cómo va a manejar su gobernabilidad.

Queremos conocerlo un poco,
cuéntenos acerca de usted:

Maria,

Gracias por registrarse en SEMANA Para finalizar el proceso, por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Maria,

su cuenta aun no ha sido activada para poder leer el contenido de la edición impresa. Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Para verificar su suscripción, por favor ingrese la siguiente información:

O
Ed. 1907

¿No tiene suscripción? ¡Adquiérala ya!

Su código de suscripción no se encuentra activo.