relaciones internacionales

Grupo de Lima asegura que “es falso” que estén considerando el uso de la fuerza

En la instalación de la reunión del Grupo de Lima el viceministro de Relaciones Exteriores de Perú desestimó las versiones de una posible intervención militar para derrotar al régimen de Nicolás Maduro.


Los cancilleres y mandatarios de los países que integran el Grupo de Lima iniciaron la esperada reunión en Bogotá. En la declaración de apertura, el viceministro de Relaciones Exteriores de Perú, Hugo de Zela Martínez, aseguró que “el uso de la fuerza en cualquiera de sus formas es inaceptable” y desestimó las versiones de una posible intervención militar para derrotar al régimen de Nicolás Maduro.

La aclaración inicial del representante peruano denota la escalada que han tenido los recientes mensajes tanto de Estados Unidos, en voz del Secretario de Estado Mike Pompeo, así como del autoproclamado presidente Juan Guaidó que insistieron en que "todas las opciones están sobre la mesa".

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“Eso es falso, eso no ocurre, el Grupo de Lima no tiene una posición intransigente, ha venido apoyando una solución pacífica en Venezuela. El único diálogo posible es apoyar lo que dice la Constitución de Venezuela, es decir, al gobierno legítimo de Juan Guaidó le corresponde llevar la transición, la salida del dictador y convocar elecciones libres”, aseguró De Zela Martínez.

Sin embargo, eso no quiere decir que el Grupo de Lima no quiera intensificar su presión política y diplomática, desde ya anunciaron que incrementarán la presión para provocar un mayor “aislamiento de la dictadura”, para esto reiteraron que su objetivo es que más países se unan para ejercer presión.

El pasado 23 de febrero marcó un punto de quiebre ante la comunidad internacional. La respuesta violenta de parte del régimen de Maduro ahondó la crisis. “Estamos viviendo un momento crítico después del 23, cuando la dictadura mostró su cara represiva, no cabe duda de que la dictadura no tiene límites. Ha llegado el momento de asumir posiciones más firmes”, reiteró el viceministro de Perú.

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Por su parte, Colombia en voz del canciller Carlos Holmes Trujillo reiteró que lo que fue un intento de ingresar a Venezuela “ayuda humanitaria” se convirtió en un episodio de represión. Ante tal escenario el canciller aseguró que van a “intensificar nuestro apoyo” y para esto intentarán cerrarle aún más el “cerco a Maduro”.

Colombia también insistió en su objetivo de convertir la crisis venezolana en un asunto que compete al mundo y no solo a la región, para esto su discurso estuvo abocado a que los demás países asuman como propia la situación. “Debemos poner cuanto este en nuestras manos para cerrarle el cerco a Maduro. Lo que está destruyendo a Venezuela nos destruye a todos”, aseguró Holmes.

Aunque el viceministro de Perú asegura que no están contemplando el uso de la fuerza contra el gobierno de Maduro, los mensajes son contradictorios. Especialmente después de que Julio Borges, quien es el enlace de Guaidó ante el Grupo de Lima, dijo previamente que en la reunión exigirán "una escalada en la presión diplomática y en el uso de la fuerza contra la dictadura de Nicolás Maduro”.

Además, en la instalación del Grupo de Lima no estuvo presente el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, quien en ese momento aterrizaba en Bogotá para asistir a la reunión. Se anticipa que propondrá mayores sanciones contra Venezuela, y dará una declaración conjunta con el presidente Iván Duque. 

Esta es la XI reunión de ministros de Relaciones Exteriores del Grupo de Lima, pero es una de las más importantes que se haya dado. Sobre todo porque se unió a ella el autoproclamado presidente Juan Guaidó, lo que en la práctica significa que Venezuela también está representada en la reunión, según el presidente Duque con la presencia de Guaidó el país entró "formalmente" al Grupo de Lima. Esto desde la óptica de los países que reconocen al presidente interino es cierto, pero también es cierto que Nicolás Maduro conserva parte de la legitimidad, pues no solo ocupa el Palacio de Miraflores, sino que está al mando de las fuerzas militares, su gran bastión. Es apenas simbólico que el pasado 23 de febrero 150 militares hubieran desertado, sin embargo, sí ha servido para reafirmar el discurso en contra de Maduro.