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| 9/8/2018 4:00:00 PM

La presidencia: así funciona en el modelo Duque

Desde antes de posesionarse, el mandatario anunció una lluvia de nombres de sus consejeros. No aumentan en número frente al pasado, pero sí cambian sus funciones.

Ivan Duque: la estructura presidencial en su Gobierno El presidente Iván Duque nombró un grupo de consejeros cuya tarea principal será coordinar el desarrollo de las tareas ministeriales. Los supervisará Jorge Mario Eastman. En todo caso, Duque espera hacer una reforma pronta a la Presidencia para ajustar la dinámica de palacio a sus prioridades.

El éxito de una presidencia depende de una organización acertada de la oficina del jefe del Estado. Debe tener una estructura eficiente para observar, como desde una torre de control, a todos los elementos de la administración y para coordinar a todos los funcionarios de la enorme estructura del Estado. Sin una presidencia bien diseñada no es posible liderar un gobierno eficaz para lograr sus propósitos.

El presidente Iván Duque desde antes de posesionarse sondeó a algunos de quienes lo acompañarán en Casa de Nariño. En primer lugar, al secretario general, Jorge Mario Eastman, un viejo amigo con experiencia amplia de gobierno y quien, de hecho, se daba como un fijo para el crucial cargo de ministro de Defensa. Eastman será el hombre de confianza en la actual administración, como fueron Germán Montoya en la de Virgilio Barco, Fabio Villegas en la de César Gaviria y Juan Carlos Pinzón en la primera etapa de la de Juan Manuel Santos. Se encargará de poner a funcionar el cuarto de máquinas para que el presidente tenga las manos disponibles para fijar el rumbo desde la proa y ejecutar una administración itinerante, al estilo de la de Álvaro Uribe con sus consejos comunitarios y presencia permanente en las regiones.

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Duque, a punta de anuncios en Twitter, dejó la sensación de que estaba nombrando un equipo de colaboradores más grande que el de sus antecesores. Los críticos no tardaron en reaccionar, pues el Centro Democrático le había criticado a Juan Manuel Santos haber liderado un gobierno “derrochón”, lleno de consejerías. Sin embargo Duque no tranformará radicalmente esa estructura.

Mientras Duque construye una organización a su imagen y semejanza, lo que tomará unos meses, mantendrá los nueve cargos que hoy se definen como consejerías y les cambiará las tareas a quienes las ocupan para ajustarlas a sus prioridades. Así mismo, les dará estatus de consejeros a los secretarios y directores, que en apariencia tienen menor rango, pero pueden efectuar las mismas funciones de una consejería. Es el caso de Jaime Amín, encargado del tema político, cuyo cargo real es el de director de asuntos políticos de la Presidencia. “La reforma que vamos a hacer tiene dos puntos para destacar: responder a las prioridades del gobierno, por un lado, y costar cero, por el otro”, asegura Jorge Mario Eastman, secretario general de Palacio.

Por lo regular, los presidentes suelen rodearse de equipos fuertes de consejeros cuando se da una de dos circunstancias. Primero, cuando los ministros responden a lógicas partidistas, contexto en el cual los consejeros deben tener una voz imparcial, o cuando tienen un perfil político en el gabinete, que se equilibra en casa con personas de confianza. Y segundo, cuando se necesita que los asesores realicen tareas transversales ante la complejidad del Estado. El gabinete ministerial de Duque no responde a una representación partidista, pero la labor de los consejeros estará ligada al segundo aspecto. En otras palabras, a apoyar la labor del gabinete en temas relacionados con la coordinación interinstitucional. Una fórmula parecida a la del kínder de César Gaviria en 1990.

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Si, por ejemplo, el Ministerio de Transporte quiere hacer una carretera, es probable que necesite una licencia ambiental que le concierne a la cartera de Ambiente y un aval del Ministerio del Interior, en dado caso que haya que hacer una consulta previa con las comunidades. “En nuestro esquema, los consejeros son los llamados a conciliar entre los ministerios”, anota Eastman, quien reitera que Duque los concibe como su back office.

Mientras Duque construye una organización a su imagen y semejanza, lo que tomará unos meses, mantendrá los nueve cargos que hoy se definen como consejerías y les cambiará las tareas a quienes las ocupan para ajustarlas a sus prioridades.

Eso explica por qué los ministros y los consejeros tienen un perfil parecido. Para ocupar los puestos de las ocho consejerías, cuatro secretarías y la Oficina del Alto Comisionado, Duque también recurrió a personas provenientes de los gremios, colegas del BID y, en menor medida, figuras con trayectoria política. Entre todos deberán articular el trabajo de los ministerios alrededor de tres ejes: equidad, eficiencia y emprendimiento. El primero abarca temas relacionados con reducción de la pobreza, prestación de servicios de salud, educación, trabajo, cultura y deporte. El segundo, aspectos como conectividad y digitalización del Estado, tecnología y comunicaciones, y desempeño de la función pública. Y el tercero, desarrollo económico y agropecuario, vivienda, comercio y medioambiente.

Escucha"¿Cómo será la gobernabilidad de Duque con las posiciones de los partidos?" en Spreaker.

La idea a mediano plazo es, además de adecuarlas a las prioridades del gobierno, que las cuatro altas consejerías actuales se vuelvan simplemente consejerías. Hasta el momento, Duque ha nombrado consejeros con funciones puntuales. Son los siguientes:

Felipe Buitrago:

Amigo entrañable de Duque y coautor con él de varios libros sobre economía naranja. Será consejero transversal y, simultáneamente, secretario del Consejo de Ministros. Estará encargado de revisar las tareas que a estos se les asignan semanalmente.

Karen Abudinen:

Contrario a lo que se dice, la consejera de las regiones no viene recomendada por la Casa Char, de la cual es muy cercana, sino que también conoció a Duque en el BID. Se encarga de la interlocución con alcaldes y gobernadores y pone su foco en la realización de los talleres Construyendo País (consejos comunitarios).

Jaime Amín:

Exsenador del Centro Democrático, arrancó con todo en la interlocución con los congresistas de La U y el Partido Liberal para convencerlos de que se declararan partidos de gobierno. La U así lo hizo.

Clara Parra:

Será consejera para la competitividad, un cargo que ya existe. De hecho, ya lo había ocupado entre 2010 y 2011 en el gobierno de Santos y desde allí coordinó el plan de acción para la firma del TLC con Estados Unidos. Tendrá interlocución con los empresarios. Está casada con el ministro Alberto Carrasquilla.

Emilio Archila:

Abogado con trayectoria gerencial en el sector privado, tendrá a su cargo los temas relacionados con la implementación del acuerdo de paz, en un cargo que el presidente ha denominado consejero para la estabilización.

Rafael Guarín:

Será el consejero de Seguridad. Abogado, viene de una trayectoria reciente de militancia uribista, a pesar de que tiene sus orígenes políticos en el Partido Liberal. Fue viceministro de Defensa.

Miguel Ceballos:

Este académico de origen conservador, vinculado a la universidad Sergio Arboleda, ejercerá como alto comisionado de paz. Fue activista por el No en el plebiscito y hasta hace poco fue analista en el programa de la mañana de Blu Radio.

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Francisco Barbosa:

Abogado y compañero de Iván Duque en la Universidad Sergio Arboleda. Especializado en asuntos judiciales, fue candidato a magistrado de la JEP. También es especialista en derecho internacional humanitario y ahora tendrá a su cargo la Consejería de Asuntos Internacionales.

Álvaro García:

Periodista, estará a cargo de la Consejería para las Comunicaciones de Palacio. Fue embajador en Buenos Aires durante el segundo gobierno de Álvaro Uribe.

Carlos Enrique Moreno:

Cuñado de Álvaro Uribe, también viene de una reconocida trayectoria en el sector privado. Ahora será una especie de superconsejero –como María Lorena Gutiérrez en el gobierno anterior– y estará a cargo de detalles de la ejecución de la política pública presidencial.

En días pasados, Duque anunció que formará una consejería para la transformación digital. Sin embargo, esta no entrará en funcionamiento mientras no saque adelante el decreto para cambiar la naturaleza de la Presidencia. Así mismo, nombró al excongresista Jairo Clopatofsky como consejero para la discapacidad. No obstante, este estará adscrito al despacho de la vicepresidenta Marta Lucía Ramírez.

Por ahora, el gobierno no tiene previsto nombrar más consejeros, pero sí poner a trabajar a los que ya existen. Eso no descarta que pronto puedan sonar nuevos nombres.

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