Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 2/24/2018 10:15:00 PM

“Hay que tramitar una agenda electoral anticorrupción”: John Sudarsky

El exsenador y académico John Sudarsky, quien ha estudiado a fondo el tema de la confianza y la política, cree que las propuestas de los candidatos presidenciales para combatir la corrupción son muy insuficientes. Explica por qué el problema es más del sistema político que de la moral .

John Sudarsky entrevista “Hay que tramitar una reforma electoral anticorrupción” “Hay que tramitar una agenda electoral anticorrupción”: John Sudarsky

SEMANA: Usted asegura que los foros de los candidatos presidenciales, en los que se trata el tema de la corrupción, parecen eventos de relaciones públicas. ¿A qué se refiere?

JOHN SUDARSKY: A que la mayoría de los candidatos dan hasta ahora soluciones a los síntomas, y no a las causas estructurales. Muy pocos hacen referencia a la existencia de un sistema institucional que permite e incentiva la corrupción y que hay que modificar. La misión electoral creada como consecuencia de los acuerdos de paz dio insumos para un proyecto de reforma política que permitía crear este nuevo sistema. Pero esa reforma, que buscaba desarticular la relación entre corrupción y clientelismo, y que no pudo tramitarse en el fast track, quedó en el olvido. Los candidatos ni siquiera la mencionan.

SEMANA: ¿Qué tendría que suceder para sacar adelante una reforma política estructural?

J.S.: Primero, el 11 de marzo cambiar el Congreso. En el trámite de la reforma política se hizo evidente el poco interés de los congresistas en crear un sistema en que sus electores les pudieran exigir a lo que se comprometen. Si los candidatos tienen un interés en combatir la corrupción, deben tener como prioridad tramitar una reforma electoral.

SEMANA: En el mundo político se habla del “partido de los contratistas”, en referencia a que quienes a punta de manejar contratos, tienen mayores posibilidades de llegar al Congreso, Gobernaciones, Alcaldías. ¿Cómo desactivar la relación entre las campañas y los contratistas?

J.S.: Es una realidad dramática. Los partidos no están organizados, la ciudadanía tampoco. Los únicos organizados para defender sus intereses son los contratistas. Por eso, es importante hacer una reflexión sobre el sistema electoral y determinar cómo y con qué se reemplaza a gran escala al clientelismo. La explosión de corrupción que apareció en los últimos años se materializó por Odebrecht, pero también por prácticas que llegaron a un punto crítico en este gobierno. Esas prácticas estuvieron basadas en la idea de que repartiendo puestos a los partidos habría mayor gobernabilidad. Pero haberle entregado Fonade a los Ñoños, argumentando participación de La U en el gobierno, fue como un queso a los ratones. Fonade es el que financia los proyectos de desarrollo: ¡no es cualquier mermelada!

Puede leer: Corrupción el gran robo de Córdoba

SEMANA: De nuevo, entonces, ¿cómo atacar la corrupción? ¿Cómo desarticular su relación con el clientelismo?

J.S.: La mayor causa del mal no es un problema moral –que también tiene incidencia en la corrupción–, sino un sistema político y electoral que lo incentiva. Hay que pensar en un sistema en el que la ciudadanía y la representación política vayan de la mano. Desde hace años hemos propuesto la creación de distritos uninominales. Esto significa que los habitantes de un territorio tengan un único representante, lo conozcan y le hagan rendir cuentas. En otras palabras, al menos parte del Congreso debe representar territorios específicos de 400.000 habitantes, por ejemplo, para la Cámara.

SEMANA: Pero hoy las peticiones de los representantes para los territorios se consideran mermelada…

J.S.: Ahí entra la confusión. Una reforma del sistema debe construir institucionalidad para que los representados puedan priorizar las necesidades de sus territorios. Hoy en día eso no ocurre. Con la mermelada, que es secreta, los políticos hacen cosas que no necesita la ciudadanía, pero que sí favorecen a los contratistas. Mientras el clientelismo implica que los políticos hacen favores individuales a cambio del voto, el sistema de distritos uninominales implica gestiones a favor de las necesidades colectivas. Definidas estas necesidades por medio de procesos participativos, y elegidos los representantes de cada distrito, es posible promover procesos de rendición de cuentas hoy imposibles porque no se sabe quién es el único representante ni sobre qué debe rendir cuentas.

SEMANA: ¿Asegura que un cambio institucional como ese es capaz de generar un cambio cultural frente al cuidado de los recursos públicos?

J.S.: Sí, las herramientas de rendición de cuentas, sumadas a la meritocracia, permiten mejorar la política. Hay que organizar la ciudadanía para que pueda ejercer el control social ligado a la representación de un territorio. Por otro lado, si no hay transformaciones institucionales, los cambios culturales pueden diluirse. Es el caso de lo que pasó con la cultura ciudadana en Bogotá. Se promovió como política pública, pero no hubo una institucionalidad para garantizarla.

SEMANA: La mayoría de candidatos habla de “formar en valores” para combatir la corrupción. ¿Qué cree de esa propuesta?

J.S.: Esos llamados, al igual que las invitaciones que hacen el procurador, el fiscal y el contralor a denunciar a los corruptos, suenan bonito. Pero son cantos al vacío, carentes de forma e incentivos. Repito: la institucionalidad es importante. Se dice que cuando los colombianos viajan al exterior, se portan mejor en la calle. Eso no es solo por un tema cultural, sino porque en otros países hay una institucionalidad que favorece estos comportamientos. En Colombia ha habido casos exitosos de planeación participativa local, que han redundado en mejores niveles de confianza en lo público. Esto ocurrió en Bogotá a comienzos de este siglo y en Medellín, más recientemente, por ejemplo.

Le sugerimos: Pueden las leyes acabar con la corrupción

SEMANA: Vargas Lleras, Duque, De la Calle han insistido en propuestas punitivas como prohibir la casa por cárcel a corruptos o hacerles extinción de dominio. ¿Sirven esas propuestas?

J.S.: Esas medidas no sobran, pero no resuelven el tema estructural, que está ligado a la mermelada. Y la mermelada, en últimas, se refiere a la manera como se relacionan representantes y representados. La mermelada es privada e individual (voto o apoyo a cambio de favores individuales o contratos). Mientras en el sistema propuesto debe ser pública –conocida por los habitantes de cada territorio– y además priorizada colectivamente. Y así se sabe a quién pedirle cuentas y sobre qué.

SEMANA: La consulta anticorrupción que promueve la Alianza Verde plantea temas como la reducción de sueldo a los congresistas, que no puedan elegirse por más de tres periodos, o que publiquen la declaración de renta. ¿Son efectivas esas medidas para luchar contra la corrupción?

J.S.: Todo eso ayuda, pero desde otra perspectiva. Promover esas medidas ayuda a movilizar a la ciudadanía alrededor de ese propósito y a evidenciar quién, en el Congreso, está verdaderamente comprometido con la lucha contra la corrupción ahora que los parlamentarios deben avalar la realización de la consulta contra la corrupción.

SEMANA: En todas las campañas presidenciales se habla del propósito de acabar la corrupción. ¿Es realista que esto pueda hacerlo un gobernante?

J.S.: Se trata de una lucha continua y de una defensa de una nueva institucionalidad, que va más allá de la propuesta de generar valores o promover castigos. Nuestros estudios de percepción de confianza en las instituciones en el último año evidencian que nunca antes los colombianos habían percibido niveles tan altos de corrupción. De hecho, hay zonas del país en las que los encuestados creen que el 100 por ciento de los funcionarios son corruptos. Eso se debe a una realidad, asociada a la visibilidad de escándalos como Odebrecht y el cartel de la toga. En ambos casos se hizo evidente que la corrupción y el funcionamiento del sistema político van de la mano. Por eso, la mejor forma de combatir este flagelo es haciendo una reforma electoral que permita mejorar la representación y la rendición de cuentas.

EDICIÓN 1884

PORTADA

Duque versus Petro: La hora de la verdad

A una semana de las elecciones la diferencia entre encuestas genera tensión, incertidumbre y hasta pánico. Sin embargo, en la de Invamer para Caracol Televisión, Blu Radio y SEMANA, Iván Duque alcanza una amplia ventaja.

Queremos conocerlo un poco,
cuéntenos acerca de usted:

Maria,

Gracias por registrarse en SEMANA Para finalizar el proceso, por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Maria,

su cuenta aun no ha sido activada para poder leer el contenido de la edición impresa. Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Para verificar su suscripción, por favor ingrese la siguiente información:

O
Ed. 1885

¿No tiene suscripción? ¡Adquiérala ya!

Su código de suscripción no se encuentra activo.