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| 5/16/1988 12:00:00 AM

JORGE CHILD "EL PAIS SE ESTA LIBANIZANDO"

JORGE CHILD: ENTREVISTA

JORGE CHILD "EL PAIS SE ESTA LIBANIZANDO" JORGE CHILD "EL PAIS SE ESTA LIBANIZANDO"
Mucho se habló el año pasado de los periodistas que tuvieron que partir al exilio por razones de seguridad personal. Ahora, aunque las circunstancias no sólo no han cambiado sino probablemente han empeorado, el primero de ellos regresa. El columnista Jorge Child, después de 6 meses de errar por el mundo, decidió regresar al país. SEMANA lo entrevistó y los siguientes son los principales apartes de la charla.
SEMANA: ¿Usted por qué se fue?
JORGE CHILD: En primer lugar, por estar incluido en una lista conocida por la opinión pública. Fui objeto de innumerables llamadas y cartas amenazantes, pero lo que me hizo tomar la determinación final fue la confirmación de que estaba siendo seguido por una camioneta con dos hombres armados. Además de eso, me aburrí de andar con los guardaespaldas que el gobierno me puso.

S.: ¿Quién cree que lo perseguía?
J. Ch.: Los grupos paramilitares, y todo el mundo sabe hoy quién los integra.

S.: Desde la matanza de Mejor Esquina se afirma que hay elementos del narcotráfico involucrados. ¿ Usted cree que es verdad?
J. Ch.: Eso se ha afirmado desde la fundación del grupo Muerte a Secuestradores MAS. Pero si los narcotraficantes actúan así no lo hacen en calidad de narcotraficantes sino de terratenientes que le temen al ascenso de la guerrilla e identifican con cómplices de ella a cualquier movimiento campesino, sindical, o a los profesores o periodistas de izquierda.

S.: Esa es su interpretación, pero sin ningún ánimo de defender a nadie, se ha escuchado otra según la cual se trata de que los terratenientes, narcotraficantes o no, se cansaron de ser extorsionados, pagar vacunas, que les roben el ganado y ser ellos los desalojados. Lo que se decidió sería entonces defenderse aunque fuera a sangre y fuego. ¿Qué le parece esta interpretación?
J. Ch.: Esa es la interpretación del señor gerente de Uniban, quien declaró en la televisión que, sin poder probarlo científicamente, se sospechaba una conexión entre los sindicatos bananeros de Urabá y la guerrilla. La pregunta que se está planteando es si el nuevo capital agrario puede en Colombia, en esas regiones, reproducirse ordenadamente, o tiene que recurrir a la violencia para hacerlo. Parece que está recurriendo a la violencia. Para mí, de esas dos interpretaciones, la más viable no es la de la legítima defensa de los terratenientes, sino su estrategia de enriquecimiento primitivo eliminando presiones redistributivas y, de paso, abaratando las tierras abandonadas en venta en las regiones aterrorizadas.

S.: Pero cambiando de tema, si por todas esas razones se fue, ¿por qué volvió?
J. Ch.: Muy sencillo, por la dificultad de estabilizar mi sostenimiento económico en el exterior, ya que contar la misma historia en diferentes idiomas y el semiexilio no paga, aburre, y no lo entiende nadie.

S.: ¿Qué es lo que no entiende nadie?
J. Ch.: Un perseguido de Pinochet ni puede escribir en los periódicos ni puede manifestar su opinión política en ninguna parte, y es el dictador el que lo está persiguiendo. En cambio los perseguidos colombianos tenemos una condición muy sui generis. Podemos escribir en la prensa libremente, tenemos guardaespaldas pagados por el gobierno y por eso, al contar en el exterior la historia, nos preguntan: Si no es el gobierno, ¿quién los persigue? Entonces uno trata de explicar lo que son los grupos paramilitares, que no son el gobierno pero que pueden tener algo que ver con las Fuerzas Armadas, y entonces la gente entiende menos.

S.: ¿ Ve la situación del país peor que cuando se fue?
J. Ch.: Sí. Los conflictos armados se están reproduciendo aceleradamente, porque los herederos de las víctimas se incorporan a las guerrillas y las peleas casadas de antes, se multiplican sin posibilidad de diálogo.

S.: Entonces, ¿qué cree usted que va a pasar?
J. Ch.: El capital como elemento ordenador de procesos sociales y políticos se enfrenta en Colombia no sólo a la crisis del comercio mundial sino a la defensa primitiva de cierta burguesía emergente que lo lleva a la violencia, como he explicado antes, y por eso se halla en incapacidad de ordenar un desarrollo económico ascendente. Por otro lado, la revolución como un proceso ordenador no ha sido capaz de coordinar sus pequeñas fuerzas dispersas en todo el país. De ese modo, ya no avanzamos del tercer mundo al segundo, sino retrocedemos al cuarto del tribalismo y el canibalismo.

S.: Pero no ha contestado usted la pregunta. Si eso es así, ¿qué va a pasar, un golpe de estado, una guerra civil, en fin, qué?
J. Ch.: De la creciente fragmentación de poder, ninguno de esos focos está en capacidad de imponer ni una solución de fuerza ni una solución jurídica tipo plebiscito. Así, vamos camino de una `Libanización' de Colombia. En otras palabras, una combinación de anarquía y violencia.

S.: ¿Teme usted por su seguridad personal?
J. Ch.: Claro que sí, como todo colombiano que aún respira.--

EDICIÓN 1879

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