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| 7/17/2005 12:00:00 AM

La estrategia inteligente

El coronel de la Infantería de Marina Rafael Colón es una leyenda en San Onofre, Sucre. De su mano, este municipio les perdió el miedo a los paramilitares.

En Colombia existen miles de leyendas sobre los personajes malevos. De 'Tirofijo' se dice que no le entran las balas; de Fidel Castaño, que goza de buena salud en París; de Pablo Escobar, que desde el más allá hace milagros. Sobre estos bandidos se escriben libros, se hacen películas y se tejen las más increíbles historias que corren de boca en boca.

Pero pocas veces se convierten en leyenda los hombres que se juegan la vida por un mejor país. Sin embargo, esa tradición está cambiando. Por lo menos, en las sabanas de Sucre y Bolívar, donde un militar se ha convertido en mito: el coronel Rafael Colón, comandante de la primera brigada de Infantería de Marina.

En Sincelejo todos saben quién es Colón. En los pueblecitos del golfo de Morrosquillo, cuando los niños entran en discordia jugando a la pelota, se azuzan diciendo "voy a llamar a Colón". Y en San Onofre, cuando llega Colón, una multitud de personas sale a saludarlo. "Es que ahora las palabras no se las lleva el viento, como antes" dice Gustavo Tulena, un ganadero que llegó hasta San Onofre con la intención de comprar tierra, algo que era impensable hasta hace pocos meses, cuando el narcotraficante Rodrigo Mercado Peluffo, conocido como 'Cadena', era amo y señor de esta región. Del mismo 'Cadena' se dice que cuando le preguntan quién descubrió a América, responde que Simón Bolívar, para no pronunciar el nombre de Colón, el oficial que propició el hallazgo de 72 fosas en la finca El Palmar de San Onofre, el sitio que le sirvió de cuartel general a 'Cadena' y sus mercenarios a lo largo de casi una década.

Gracias a la combinación de un sistemático trabajo de inteligencia, una probada capacidad operativa y una alta valoración de las relaciones con la población, Colón es uno de los oficiales de la Armada que más golpes le han propinado al narcotráfico. Participó en la captura de Miguel Rodríguez en Cali, y, a principios de esta década, logró el decomiso de 25 toneladas de cocaína en las costas de Nariño. Desde entonces, los paramilitares, principales narcotraficantes de esa zona, lo declararon su enemigo. "Muerte a Colón" decían los grafitos que las AUC mandaron pintar en Tumaco.

Hace tres años, cuando llegó a los Montes de María, encontró un panorama tenebroso. Además de que el frente 37 de las Farc, comandado por Martín Caballero, mantenía el control en la parte montañosa de la región, en el golfo de Morrosquillo el narcotráfico había construido un verdadero imperio de terror, al frente del cual estaban Rodrigo Mercado Peluffo, conocido como 'Cadena'; Huber Bánquez Martínez, alias 'Juancho', ambos bajo el mando de Eduardo Cobos Téllez, 'Diego Vecino', comandante del Bloque Héroes de los Montes de María de las AUC.

"Este grupo de 'autodefensa' nunca combatió a la guerrilla. En cambio, sembró el terror para mantener el negocio del narcotráfico", dice Colón. Según un informe académico aún inédito sobre el conflicto en Sucre, los paramilitares sólo tuvieron dos enfrentamientos con las Farc en toda su historia en la región (uno en Ovejas y otro en San Onofre) y ambos fueron emboscadas de la guerrilla donde los hombres de las autodefensas fueron duramente golpeados. No obstante, entre 1996 y el año 2002, los paramilitares cometieron 17 masacres contra civiles, de las cuales se destacan por su crueldad las ocurridas en Pichilín, Colosó, El Salado Macayepo y El Chengue. En ellas, más de 90 personas fueron asesinadas a bala, garrote y piedra.

La Armada Nacional inició entonces una la persecución contra los paramilitares. En 2001, infantes de Marina estuvieron a punto de capturar a la plana mayor de este grupo, durante el allanamiento a una finca. Posteriormente, entre 2003 y 2004, el coronel Colón, entonces al mando de las Fuerzas Especiales de la Armada, se convirtió en el símbolo de la lucha sin tregua para derrotar a esta mafia que también había copado, con clientelismo, buena parte de la vida institucional de Sucre. "Ellos decían que con tiqui tiqui (aguardiente), champeta y arroz manejaban a esos negros de San Onofre", relata un habitante del pueblo.

Pero los pobladores de las sabanas sucreñas tenían miedo y no denunciaban. 'Cadena' intimidaba con sus armas, o compraba las conciencias. Su poder de corrupción no tenía límites. "Pídame lo que quiera, oficial, diga si quiere plata o resultados", le dijo 'Cadena' a un teniente de la Armada que se resistió al tentador ofrecimiento.

Entonces, la Armada inició una campaña para devolverle la confianza a la gente. Lo primero fue demostrar con resultados operacionales que la decisión de las instituciones era acabar con esta red criminal. Allanamientos, persecución en caliente incluso en el mar, y un refinado trabajo de inteligencia llevaron a que se decomisaran más de 3,5 toneladas de cocaína en el golfo de Morrosquillo en menos de un año. Y se dieron las primeras capturas, entre ellas la de 'El Oso', uno de los más temidos lugartenientes de 'Cadena'. Para ganarse la confianza de la gente, el coronel Colón visitó casa por casa en los puertos de Verrugas y Rincón del Mar, desde donde los paramilitares embarcaban en lanchas rápidas la droga.

Esta persecución incomodó a muchos políticos aliados de 'Cadena'. Influyentes personajes de la vida sucreña empezaron a pedir por distintas vías que sacaran a Colón de la zona. Se quejaban de que la Armada sólo perseguía a las AUC y no a las Farc. Argumento que pretendía bajar la presión sobre los paras. "La verdad es que el 95 por ciento de la tropa está destinado a las zonas donde operan las Farc y apenas 5 por ciento en la lucha contra las AUC", dice Colón.

Los detractores del oficial no tuvieron éxito. En lugar de ser trasladado, Colón fue promovido en enero de este año a comandante de la primera brigada de la Armada. El mensaje era claro: Colón tenía el apoyo del gobierno y del alto mando de la Armada.

Poco después, en febrero, se abrió la caja de Pandora. La gente de San Onofre, que en varias ocasiones había dicho: "Si nos dan respaldo, hablamos", se decidió a denunciar los atropellos de 'Cadena'. Los más de 100 testimonios que recogió la Fiscalía parecían cuentos de horror salidos de una imaginación retorcida. Todos apuntaban a que en varias fincas de la región, y especialmente en la hacienda El Palmar, donde funcionaba el cuartel general de las AUC, había cientos de fosas.

Mientras 'Cadena' y 'Diego Vecino' se resguardaban en Santa Fe Ralito, la Fiscalía desenterraba en El Palmar los restos de 72 personas. Las pruebas técnicas y testimoniales apuntan a que fueron los paramilitares del Bloque Héroes de los Montes de María, desmovilizados el jueves, quienes cometieron estos crímenes atroces.

La historia de cómo la Armada, con el apoyo de la Fiscalía y la Policía, logró que un pueblo sometido por la mafia se volcara hacia las instituciones es una experiencia paradigmática sobre lo que realmente significa la seguridad: confianza. Hoy, al recorrer las calles de San Onofre, la gente habla de los paramilitares sin miedo, y denuncia a viva voz a quienes siguen actuando como sus cómplices. Confía en que la Fuerza Pública los protegerá en adelante.

Hace dos semanas, cuando el Bloque Héroes de Montes de María empezó a concentrarse para su desmovilización, el coronel Colón les informó a todos sus batallones que la persecución a los paramilitares había llegado a su fin. En su rostro se reflejaba la satisfacción del deber cumplido.

El caso de las fosas está ahora en manos de la Unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía, y seguramente pasará a hacer parte de los procesos que se inicien al amparo de la ley de Justicia y Paz. En todo caso, la cuota de verdad que aporten 'Cadena' y 'Diego Vecino' sobre estas muertes no podrá ser inferior a lo que ya la gente de San Onofre ha relatado.

Mientras tanto, los sucreños esperan que las instituciones del Estado, las civiles y las militares, no los defrauden. Y que en estos años por venir copen los espacios que nunca debieron dejar vacíos. Los de la seguridad, la justicia, la economía y la política. De eso se trata la paz.

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