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| 6/14/1999 12:00:00 AM

LA HORA DE NICANOR

Gran parte del éxito del proceso de paz dependerá de este empresario antioqueño.

LA HORA DE NICANOR LA HORA DE NICANOR
Cuando Belisario Betancur lo nombró gobernador de Antioquia, el 28 de diciembre de 1992,
Nicanor Restrepo Santamaría decidió encerrarse con su gente en el Palacio de Calibío para diseñar una
estrategia que le permitiera aplicar con éxito en el sector público los principios que hacían eficiente la
administración privada. Si era necesario trabajaban hasta bien entrada la noche, pensando en un plan de
desarrollo integral para el departamento. Pero como vivían literalmente enclaustrados empezó a correr el
rumor de que no hacían nada. Por eso, y a pesar de no ser su prioridad, llegaron a la conclusión de que en la
administración pública no bastaba con hacer sino que era necesario hacer y contar. Y decidieron invitar a
varios periodistas para que vieran lo que estaban haciendo. Uno de ellos fue Andrés Pastrana, entonces
director y presentador del Noticiero TV Hoy. Andrés vio y contó y el país supo cómo trabajaba la que sería, a
pesar de su brevedad _pues sólo duró 15 meses_ una de las gobernaciones más exitosas que ha tenido ese
departamento. El motivo de ese primer encuentro entre Nicanor y Pastrana no deja de ser paradójico por dos
razones. La primera es la discreción casi religiosa con que el empresario antioqueño ha rodeado desde
entonces casi todos los actos de su vida. Pocas personas manifiestan de manera tan reiterada su deseo de
no figurar a pesar de sus ejecutorias. Y a pocas personas les suena tan sincero. La segunda es que esa
discreción _sumada a un cúmulo adicional de virtudes personales_ convirtió al presidente de Suramericana
de Seguros en una pieza clave para elproceso de paz de la administración Pastrana. Tanto para las
conversaciones que acaban de terminar con la definición de una agenda común entre el gobierno y las Farc
como para la etapa de negociación que se debe iniciar en los próximos días. El hombre orquesta Las
personas cercanas al proceso coinciden en afirmar que Nicanor Restrepo ha tenido hasta el momento un
papel estelar en el proceso de paz. Aunque a estas alturas es claro que el presidente Pastrana
difícilmente hubiera podido integrar un grupo más compacto y más profesional para llevar su vocería en las
conversaciones con las Farc _Nicanor Restrepo, María Emma Mejía, Fabio Valencia Cossio y Rodolfo
Espinosa_, hasta sus propios compañeros reconocen el liderazgo que ha tenido el empresario paisa en
todo ese proceso y el enorme ascendiente que ha logrado no sólo sobre el primer mandatario sino sobre los
voceros de las Farc. La cercanía con Pastrana ha sido clave. Tanto que si hay un elemento que permite
claramente destacar a Nicanor entre todos los voceros es la confianza que le tiene el Presidente. Más que
una gran amistad, entre los dos existe una especie de 'química' relacionada con la importancia que le otorgan
al proceso de paz. Desde los años 80, cuando formó parte de la Comisión de Verificación de los Acuerdos
de Paz de Belisario Betancur, Nicanor se volvió un apasionado por el tema. Y eso lo ha acercado mucho al
Presidente. Se llaman con una enorme frecuencia y Nicanor le habla al primer mandatario en una forma muy
franca, lo cual, según fuentes cercanas a Palacio, ha sido muy constructivo para el proceso. Pero, según
los demás voceros, Restrepo no sólo se ganó la confianza del Presidente sino la de los representantes de las
Farc. Y lo hizo gracias a su arrolladora personalidad, la misma que le ha permitido mantenerse por casi 20
años al frente del Sindicato Antioqueño, uno de los grupos económicos más poderosos del país, sin perder
lo que sus amigos más aprecian: su enorme sencillez. Según Fabio Valencia, ''Nicanor logró que en la
mesa se perdieran todos los rangos y nos pudiéramos sentar a conversar de tú a tú, lo que permitió ahondar
en todos los temas''. Acostumbrado a negociar al más alto nivel, desde la época en que, para impedir que los
grupos económicos del centro del país se tomaran las industrias de Medellín, se ingeniara con un puñado de
empresarios paisas el enroque empresarial que constituiría la base del Sindicato Antioqueño, Nicanor
está pendiente de todo lo que dice la contraparte. Desde sus grandes intereses, que controvierte con los más
sopesados argumentos, hasta sus más pequeñas preocupaciones, que casi siempre responde con
detalles. Un día, por ejemplo, los voceros de las Farc dijeron que les encantaría una frijolada paisa. Y a
los pocos días el presidente de Suramericana se apareció con todos los ingredientes para preparar un
suculento almuerzo al mejor estilo antioqueño. Por ser vos quien sois Más allá de esos detalles, sin
embargo, lo que le ha dado a Nicanor un lugar especial en su relación con las Farc es su condición de cabeza
de uno de los principales grupos económicos del país. Desde que 'Tirofijo' y sus muchachos optaron por
enviar una señal en favor de Andrés Pastrana durante el pasado debate electoral se habló de la importancia
que tenía para ellos el poder negociar con alguien que de verdad representara a la contraparte. Alguien que
no se limitara a contemporizar. Alguien que representara de verdad al capitalismo colombiano, contra el
cual se han levantado en armas durante 40 años. El, por supuesto, trató de restarle importancia a ese punto
para ponerse a tono con los demás voceros. Pero no lo consiguió. Según María Emma Mejía, el día que el
empresario se presentó a los voceros de las Farc les hizo una detallada exposición sobre lo que era el
Sindicato Antioqueño y les pidió con mucha firmeza que no lo trataran como a un 'cacao' porque él era
solamente un empleado más del grupo. A lo que Joaquín Gómez respondió a manera de broma: ''Si eso es
cierto, por qué no se viene a trabajar con nosotros porque aquí necesitamos a alguien que nos administre
bien esta vaina". Y eso, más que un chiste, es una muestra de respeto. El mismo que le tiene el
Establecimiento. ¿O quién le puede dar a éste más tranquilidad en las negociaciones que la cabeza del grupo
más grande del país? Pero hay además otro punto que le ha dado especial relevancia a la presencia de
Restrepo en las conversaciones. Dada su condición de empresario, con una prolongada permanencia en el
puesto de mando de una organización como el Sindicato Antioqueño, los tiempos de Restrepo se
asemejan más a los de las Farc que los de muchos otros colombianos. El presidente de Suramericana es
un hombre acostumbrado a pensar y a planear para el largo plazo. Tanto que cuando hubo el
congelamiento de las conversaciones el 24 de enero él fue el único de los voceros del gobierno que no se
preocupó. Y así se lo hizo saber a los demás. Nicanor es consciente de las dificultades del proceso (ver
recuadro) y sabe que puede tomar mucho tiempo. Por eso piensa _y en eso lo siguen ya los otros voceros_
que para poder salir adelante hay que armarse de paciencia. Salida programada Paradójicamente esa
mirada puesta en el largo plazo que tiene el empresario antioqueño puede convertirse para el presidente
Pastrana en un dolor de cabeza. No porque el proceso sea largo sino porque, a pesar de que siempre ha
dicho que todo funcionario debe tener siempre su renuncia en la mano, Nicanor Restrepo tenía
programada, desde hace varios años, su salida de Suramericana al llegar a los 60 años. Y todavía le
faltan tres. Por eso, y dado que la negociación en sí es un proceso que exige mucha mayor dedicación, el
empresario se ha mostrado renuente a decirle que sí a la pretensión del gobierno de que sea uno de sus
negociadores. ''El Presidente sabe que soy un soldado disponible, pero sabe también que tengo muchos
compromisos'', dijo a SEMANA. Quienes lo conocen saben que no está 'cañando'. Y también que más que
llegar con tranquilidad a la edad de retiro _que dada su enorme vitalidad todos consideran temprana_ su
preocupación principal es un relevo ordenado en las filas del Sindicato. Pocos empresarios _incluidas las
demás cabezas de la industria antioqueña_ se han preocupado tanto por formar a la gente de su
organización. Y todos los analistas le reconocen a Suramericana el papel tan importante que ha jugado en el
surgimiento de una nueva generación de empresarios. Pero el proceso no parece haber concluido. Según el
propio Nicanor, una de las tareas que aún le queda por hacer es asegurar que existan suficientes alternativas
para que la junta de Suramericana pueda hacer una escogencia objetiva a la hora del relevo. Aún así Nicanor
Restrepo no niega, en ningún momento, que seguirá desempeñando un papel fundamental en el proceso de
paz. Evasivo, como siempre, a una pregunta de esta revista contestó que en adelante espera jugar en la
''reserva'', listo siempre, eso sí, a responder a los llamados del Presidente. Y eso, dada su afinidad con
Pastrana y el ascendiente que ha logrado sobre la guerrilla, lo que significa es que él se convertirá en una
especie de superasesor en el tema de la paz, con igual o más poder del que ha tenido hasta ahora. Tanto el
Presidente como sus más cercanos asesores se desbordan en elogios cuando se habla de Nicanor, y es
indudable que quisieran verlo metido de lleno en el tema de la paz. Para un gobierno que hasta el momento
ha demostrado más voluntad que estrategia en el manejo de ese tema, la presencia de un hombre curtido
en el mismo _y estratega como el que más_ puede resultar absolutamente crucial para sacar adelante las
negociaciones de paz. Por eso, aunque siga vinculado con el Sindicato, todos saben que el éxito del proceso
dependerá en gran medida del aporte de Nicanor. Si la paz sale adelante, eso no hará más que aumentar su
prestigio en el país y el orgullo de los paisas, que ya están empezando a decir que el presidente Pastrana
lo está considerando fuertemente como su sucesor. Eso, evidentemente, no es así en este momento, pero
si Nicanor contribuye de manera importante a que se logre la reconciliación entre los colombianos nada
resultaría imposible.

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