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| 6/19/1995 12:00:00 AM

LA LEGION EXTRANJERA

A pesar de las expectativas de que se abra un nuevo proceso de paz, la guerrilla no parece ceder en sus prácticas de secuestros a extranjeros. Este año ya van 12.

LA LEGION EXTRANJERA, Sección Nación, edición 681, Jun 19 1995 LA LEGION EXTRANJERA
EN UNA REUNION A PUERta cerrada el ministro de Defensa, Fernando Botero, y altos representantes de las empresas multinacionales que operan en Colombia, estudiaron uno de los temas que más preocupa a los inversionistas extranjeros: el secuestro. Durante las dos horas que duró el encuentro el jueves de la semana pasada, los representantes de las multinacionales presentaron al Ministro un minucioso informe de la difícil situación de seguridad que están afrontando muchos de ellos en Colombia.
Los delegados de esas compañías le dijeron a Botero que estaban invirtiendo demasiada plata en asuntos que tenían que ver eon la seguridad de sus altos ejecutivos e ingenieros que operaban en las zonas rojas del país. "En Colombia una compañía extranjera gasta más dinero en seguridad para sus altos funcionarios que en alojamiento en hotel de cinco estrellas y comídas a la carta", señaló uno de los asistentes a la reunión en el despacho del Ministro.
La industria del secuestro en Colombia es tan rentable que obliga a las empresas extranjeras, como la Occidental de Colombia S.A., a gastar en seguridad en cada uno de sus ejecutivos la no despreciable suma de 200.000 dólares anuales, cerca de 160 millones de pesos. De acuerdo con informaciones de los organismos de seguridad un alto funcionario de una multinacional en Colombia necesita entre siete y 12 guardaespaldas privados, cuyos salarios mensuales oscilan entre 250.000 y 1.600.000 pesos. Otras empresas, como la Shell, se vieron obligadas a contratar vuelos charter cada vez que sus principales funcionarios tienen que desplazarse de Bogotá a otras ciudades del país. La hora de vuelo tiene un costo de 800.000 pesos.
Pero la inversión no sólo se limita a recursos humanos. Un buen porcentaje de los presupuestos de seguridad se va en la adquisición de sofisticados equipos de radiocomunicaciones que les permitan una rápida reacción en caso de un secuestro. Colombia es uno de los pocos países del continente en el cual funcionan empresas dedicadas exclusivamente a la protección de extranjeros, como sucede con la compañía Isvi, que se encarga de la seguridad de norteamericanos, europeos y japoneses, entre otros.
La protección de estos extranjeros no es fácil. Para empezar, cada uno de ellos antes de venir a Colombia a una multinacional debe recibir un entrenamiento en seguridad y prevención de atentados en su casa matriz. Una vez en Colombia, reciben un entrenamiento sobre técnicas antisecuestro. Todas estas medidas son tomadas por los ejecutivos porque al firmar sus contratos deben aceptar una cláusula según la cual la compañía para la que trabajan no se compromete a pagar un solo peso de rescate en caso de secuestro. La cláusula desafortunadamente no se cumple. De acuerdo con las autoridades, la liberación de un extranjero casi siempre está acompañada del pago de una fuerte suma de dinero.

LA INDUSTRIA
La preocupación de los representantes de las compañías multinacionales que se reunieron con el ministro Botero iba más allá de los cuadros que contenían las cifras multimillonarias en inversión de seguridad de sus empresas. La real preocupación está en que en el país se han disparado los índices de secuestros a extranjeros. "Ningún país del continente se asemeja a Colombia en esta materia. Ni Perú, ni Ecuador, que tienen guerrilla, ni Brasil, que tiene delincuencia organizada. En ningún país del mundo el secuestro es una industria como ocurre aquí en Colombia", dijo uno de los asistentes a la reunión.
Y es que las cifras son de verdad alarmantes. En los cinco primeros meses de este año han sido secuestrados 12 extranjeros. A ellos se suman los 39 que fueron retenidos durante 1994. La mayoría de los secuestrados son empleados con altos cargos en las compañías extranjeras. Entre ellos también se encuentran algunos misioneros de comunidades religiosas. En este punto el Ministro de Defensa fue enfático en afirmar que a las misiones que vienen a Colombia se les entrega una información sobre los riesgos que correrán en las zonas de guerrilla . A pesar de esas advertencias los misioneros hacen caso omiso.
¿Quiénes son los secuestrados y en manos de qué grupos están? De acuerdo con informes del DAS, el Ejército y funcionarios diplomáticos, las personas que se encuentran retenidas son venezolanos, italianos, austriacos, brasileños, israelíes, británicos y estadounidenses. Sus secuestros se produjeron en Arauca, Casanare, Santander, La Guajira y el Cauca. La mayoría de estas personas estan en poder de los grupos subversivos. El ELN es el grupo guerrillero que más secuestrados extranjeros tiene en su poder. En total 18. Le sigue las Farc con 16. Por su parte, el EPL apareció en el escenario y secuestró en enero en el municipio de Barrancas a un ingeniero estadounidense. En manos de las bandas de delincuentes comunes están 14 extranjeros secuestrados.
Este año los extranjeros que están en poder del ELN son los ingenieros venezolanos Humberto Gutiérrez, Félix Dumont y Santos Mathenson y los comerciantes Juan Vicente Contreras y Nélida Márquez. Los petroleros italianos Juliano Ponzonellio y Salvatori Rossi, que fueron retenidos por el ELN el 18 de abril en Barrancabermeja cuando los dos profesionales de la firma TPL Titiel, contratista de Ecopetrol, se disponían a partir rumbo a Bogotá para hacer conexión con Roma, Italia. El británico Stephen John Divaine, un ingeniero que fue secuestrado en Yopal, Casanare, el 17 de enero pasado. El ELN también tiene en su poder a Carlos Mocruaha, un brasileño especializado en energía eléctrica, quien fue retenido en la represa de San Carlos, Antioquia. El austriaco Leo Rutting, ingeniero que trabajaba en el municipio de El Paso, Cesar, también fue retenido por esa organización guerrillera.
Por su parte, las Farc tienen en su poder al industrial israelí Danny Doron, secuestrado en Puerto Tejada, Cauca, el 27 de febrero pasado. Y aunque lo niegan, todo indica que tienen en su poder al norteamericano Thomas Hargrove.
Y el EPL secuestró al estadounidense Edward Joseph Grabowski el 18 de enero pasado en Barrancas, La Guajira. Por todos estos secuestros se exigen millonarios rescates. Una alta fuente del gobierno dijo a SEMANA que por la liberación de uno de estos extranjeros los subversivos están pidiendo 1.100 millones de pesos. La exigencia por la liberación de un extranjero es cinco veces mayor que por la de un colombiano.
La expectativa respecto a la suerte que correrá el fenómeno del secuestro de extranjeros y nacionales es bien grande por parte de los colombianos. La inminencia de una nueva ronda de diálogos entre el gobierno y los grupos subversivos hace pensar que posiblemente -el secuestro sufra una disminución, pero, de acuerdo con unos analistas consultados por SEMANA, la guerrilla tiene en la retención de estas personas una muy buena fuente de ingresos de la cual le resultaría difícil desprenderse. "Es posible -dijo una fuente- que sigan secuestrando pero ya no como guerrilleros, sino como delincuentes comunes".
De otra parte, si una lección dejó el secuestro y la posterior liberación de los ingenieros suecos secuestrados en Córdova por las Farc, es que acciones como esa le hacen más daño a la organización guerrillera que al propio país o a un gobierno determinado. El desprestigio en que cayeron las Farc ante las organizaciones de izquierda y de derechos humanos del mundo, luego de hacerle conejo a varias comisiones internacionales, fue tanto como el que produce cualquier acción terrorista contra la población civil indefensa por parte de dicha organización. "Si hay un secuestro que le ha pesado a las Farc es el de los suecos", dijo a SEMANA un representante de un organismo de derechos humanos.

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