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| 11/19/2019 5:30:00 PM

La mayoría del Congreso dejó plantados a los indígenas

Solo 17 representantes y 29 senadores asistieron a la sesión atípica del Congreso que tuvo lugar hoy en Santander de Quilichao, Cauca. El resto no llegó al lugar con el argumento de que las condiciones de seguridad no estaban dadas o que no les habían dado plata para los tiquetes. Así fue la jornada.

La mayoría del Congreso dejó plantados a los indígenas Aunque casi 50 congresistas asistieron a oír a los indigenas, la mayoría de los miembros del parlamento brillaron por su ausencia Foto: Luis Ángel Murcia / SEMANA

Hace apenas unos días, el Congreso de la República aprobó una proposición que buscaba trasladar la sesión de este martes al Cauca para hacerle frente a la difícil situación de orden público que se ha venido presentando en ese departamento.

En el momento en que fue presentada, hubiese sido difícil prever lo que estaría por venir pues la propuesta pareció tener buen recibo en las distintas orillas del espectro político. Sin embargo, el lunes, cuando tanto el Senado como la Cámara debían aprobar el traslado del Congreso en pleno a Santader de Quilichao, Cauca, empezaron a salir las habituales sorpresas.

Lidio García, presidente del Senado, aseguró que el gobierno no había dispuesto las condiciones de seguridad necesarias para que los congresistas se movilizaran a sesionar en el Cauca. El presidente de la Cámara de Representantes, Carlos Cuenca, argumentó que su corporación no contaba con los recursos necesarios para el transporte de los parlamentarios a esa región.

Al ver que el apoyo a la iniciativa de trasladarse a sesionar en el Cauca iba perdiendo fuerza, la representante Juanita Goebertus tomó la vocería y le hizo una profunda reflexión a sus colegas. “Estamos a punto de votar sobre si le decimos a los habitantes del Cauca que su situación de seguridad es tan grave que este Congreso de la República prefiere no ir. Que este Congreso considera que esos ciudadanos pueden vivir allá en esas condiciones de seguridad, pobreza y exclusión. Pero que nosotros, congresistas, con esquemas de seguridad, con un salario muy superior al de todos los colombianos les decimos: de malas. Nos parece que no hay condiciones para ir” expresó la representante de la Alianza Verde.

Luego afirmó que si no estaban los recursos, todos los presentes estaban en condición de sacar de su bolsillo para comprar un tiquete y llegar a cumplir la cita con las comunidades indígenas. Sin embargo, las palabras de Goebertus parecen haber caído en oídos sordos. A la hora de la verdad, los números no alcanzaron y la decisión final fue que los senadores y representantes que quisieran ir a sesionar al Cauca lo harían bajo su responsabilidad tanto en materia económica como de seguridad. Así las cosas, la inmensa mayoría del Congreso no acudió al llamado de una comunidad que pide a gritos la mano tendida del Estado para que dejen de matar a sus más importantes dirigentes. La cosa terminó en que solo 17 representantes y 29 senadores se metieron la mano al bolsillo para ir a oír las problemáticas de la comunidad indígena en el Cauca.

También estaban invitados a asistir a la sesión la ministra de Interior, Nancy Patricia Gutierrez, y el nuevo ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo. Aunque este último había presidido un consejo de seguridad el día anterior en el Cauca, los dos presentaron excusas y, como la mayoría del Congreso, tampoco estuvieron presentes. En representación del Gobierno Nacional llegaron al lugar Rafael Guarín, consejero para la seguridad; Miguel Ceballos, comisionado de paz, y Susana Correa, directora de Prosperidad Social.

Al iniciar la sesión, varios de los congresistas intervinieron para condenar el hecho de que la mayoría de sus colegas no estuvieran presentes. Acto seguido, se cedió la palabra a doce de los líderes indígenas y campesinos del Cauca que asumieron la vocería para transmitirle a los congresistas las preocupaciones y problemáticas de sus comunidades. Las preocupaciones expresadas por los líderes giraron en torno a temas comunes que no pueden resultar sorpresivos para nadie.

En primera medida, el asunto central fue resaltar la incapacidad del Estado para proteger la vida de los líderes indígenas, sociales y defensores de derechos humanos. En los últimos días, tristemente, la noticia de un asesinato de un indígena en el Cauca se ha vuelto el pan de cada día. De hecho, mientras los congresistas estaban sentados sesionando desde el Cauca, se supo que un indígena fue asesinado y 5 más resultaron heridos en un atentado en el resguardo de Chimborazo. Además del tema prioritario de la protección de las vidas, los indígenas le expresaron a los congresistas su preocupación por los incumplimientos en los acuerdos de paz, por la no atención a las alertas tempranas de la Defensoría del Pueblo, por la falta de recursos para la zona que se traduce en abandono del Estado y velaron por que no se adelanten proyectos de minería intensiva en sus comunidades.

Al término de la sesión, estando muy lejos de reunir el quórum, no quedó de otra que redactar un pliego de conclusiones que serán llevadas a la plenaria en Bogotá para que sean discutidos por el Congreso. Estas son las 4 proposiciones que quedaron redactadas en la sesión de hoy:

  • Redactar un proyecto de ley que contenga un plan de acción para la recuperación social y económica del Cauca.
  • Solicitar al presidente Iván Duque invitar a la relatora especial sobre derechos indígenas y comunidades étnicas de la ONU para que visite el departamento del Cauca.
  • Creación inmediata de una comisión accidental de seguimiento a efectos de monitorear la crisis económica, social y humanitaria que se vive en el departamento del Cauca.
  • El Senado y la Cámara le solicitarán al presidente una reunión inmediata con las comunidades indígenas, afro y campesinas para establecer un diálogo y solucionar la crisis que se presenta en el departamento.

 

 

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