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Júpiter ya ruge: así es la dieta y la rutina que el felino sigue para salvarse

El león ha mostrado una gran mejoría en pocos días de tratamiento y ya come con regularidad. Ana Julia Torres, su cuidadora, busca la custodia del animal.


El avance en la salud de Júpiter es increíble. Casi un símil de lo que ha sido su vida. El león de 20 años llegó la semana pasada a Cali en un estado moribundo -muchos le daban pocas horas-, pero en cinco días su rugido ya se escucha en los alrededores del hogar de paso del Dagma Vivero Municipal, norte de la ciudad. 

La junta veterinaria, integrada por cinco especialistas, aún no sale del asombro por la pronta mejoría del animal. Aunque sigue bajo análisis y a la espera de varios exámenes, Júpiter ya comió pollo y carne. Síntoma alentador, pues llevaba al menos diez meses sin ingerir alimentos con regularidad. 

Desde la llegada al Zoológico Caimanes en Montería, Córdoba, Júpiter dejó de comer. “Es como si se quisiera morir”, dice Ana Julia Torres, su cuidadora por más de 18 años en el refugio Villa Lorena, nororiente de la capital del Valle.

Júpiter, que no podía mantenerse en cuatro patas, ya logró defecar y orinar. El sistema digestivo volvió a trabajar con regularidad. “La gente de los alrededores del Vivero Municipal nos dicen que lo han escuchado rugir en las noches”, señala un funcionario del Dagma. 

La rutina de este león no es diferente a la de un animal en cautiverio. “Él está como en una especie de coliseo pequeño”, comenta Ana Julia, quien es la única persona -a parte de la junta veterinaria- que puede entrar a verlo. 

Los exámenes de sangre comienzan a realizarse muy temprano en el día, pero las condiciones han variado. Júpiter ahora con más fuerzas reacciona a cada pinchazo, lo que ha dificultado el trabajo de los especialistas. Con estas indagaciones científicas buscan llegar a la causa que generó el deterioro en en la salud del león. También lo mantienen con suero permanente. "La recuperación se demora, porque ha tenido gran mejoría, pero medicamente aún está mal", agrega Ana Julia.

Aún no se descarta que se trate de un cáncer estomacal y una anemia crónica. “No es que en Montería no le diera comida, sí le daban, pero el león no quería comer”, agregan desde el Dagma. Una de las razones de este comportamiento estaría asociado con un cuadro depresivo por la separación de su cuidadora Ana Julia, y el cambio de hábitat. 

Por otro lado, desde la fundación Sentir Animal iniciaron desde este domingo la recolección de firmas para que Júpiter -una vez aliviado- regrese al cuidado de Ana Julia en el refugio Villa Lorena u otro espacio acondicionado para el león.