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| 7/19/1993 12:00:00 AM

Línea directa

A punta de teléfono, Gaviria consiguió que los congresistas sacaran adelante la legislatura.

Línea directa, Sección Nación, edición 581, Jul 19 1993 Línea directa
Línea directa
A PESAR DE QUE SU LUNA de miel con la opinión pública terminó hace más de un año y de que la recuperación del favor de esta le ha resultado equívoco el Gobierno del presidente Cesar Gaviria volvió a vivir, en las últimas semanas, un torrido romance con el Congreso. En una recta final de legislatura al principio de la cual el panorama no se veía muy prometedor, de pronto comenzaron a destrabarse los procesos de debate y aprobación de los proyectos, y en maratónicas jornadas que incluyeron sesiones nocturnas, y sábados, domingos y feriados, el grueso de la agenda gubernamental terminó convertido en leyes.
Aunque hay varios proyectos de importancia, ninguno representa un mayor triunfo para Gaviria que el de la reforma al régimen de pensiones y al sistema de salud. La iniciativa, un mamotrético documento de más de 250 artículos, se había varado en dos oportunidades anteriores porque no contaba con suficiente respaldo parlamentario. Pero en esta ocasión, una intensiva labor de persuasión y algo de manzanillismo del propio Presidente, del ministro de Trabajo Luis Fernando Ramírez, y de congresistas como Fernando Botero, Alvaro Uribe, Jaime Arias y Maristella Sanín, permitió superar las resistencias, y aunque por ahora el proyecto sólo ha sido aprobado a nivel de comisiones, el hecho de que dicho paso haya sido dado en el marco de un amplio acuerdo político parece garantizar su aprobación en las plenarias entre julio y agosto.
En este caso y en el de otros proyectos como el que reglamenta los estados de excepción, Gaviria fue anfitrión de varias cenas en la Casa de Narino, donde reunió a los parlamentarios de las respectivas comisiones, e hizo gala de las mismas habilidades con las que como Ministro de Hacienda en 1986, sacó adelante una reforma tributaria a la que se oponían algunos de los pesos pesados del Congreso de la época.
Aparte de las cenas, Gaviria se dedicó a contactar a punta de teléfono a la gran mayoría de los parlamentarios -en especial a los liberales- y llegó incluso a comunicarse directamente con los recintos de plenaria en medio de una votación, para alinear a uno que otro congresista rebelde.
El Presidente siguió siemprre la misma táctica. Primero, resolver las inquietudes del parlamentario con el que hablaba, respecto del proyecto que se estaba impulsando, para tratar de convencerlo de que lo apoyara. Luego, si lo anterior fallaba y se trataba -como sucedió en la inmensa mayoría de los casos- de un liberal, acudía al argumento de que era una cuestión de disciplina de partido. En estos casos, no faltaron las referencias de Gaviria a que si la legislatura se hundía, el Partido Liberal saldría perjudicado y quedaría en mala posición de arranque para la campaña electoral que se avecina. Y para ello, en algunas ocasiones el primer mandatario contó con la colaboración del jefe del liberalismo, el ex presidente Julio César Turbay. Finalmente, si nada de esto funcionaba, otros funcionarios del Gobierno le caían al parlamentario con la intención de revisar su representación burocrática.
"Como siempre sucede, una vez que algunos proyectos se empiezan a desvarar en las comisiones, lo que vence es la bola de nieve. Se despierta en las cámaras una especie de euforia por aprobar los proyectos que están a un paso de convertirse en ley, y lo que viene despues es justamente lo que sucedió esta semana, cuando se convirtieron en leyes unos ocho proyectos bandera y otro tanto hizo trásito", explicó a SEMANA el representante Rodrigo Garavito, quien dijo además que en esta ocasión "tenemos un Congreso más profesional, con gente más competente y conocedora de los temas y del manejo legislativo, y eso también ha ayudado .

Aparte de la labor del Presidente, dos Ministros jugaron un papel significativo en todo este proceso: el de Gobierno, Fabio Villegas y el de Justicia, Andrés González. Eran justamente los que tenían la responsabilidad de sacar adelante las iniciativas más críticas.
En el caso de Villegas, cuyo nombramiento fue recibido hace cuatro meses con escepticismo por parte del propio presidente del Congreso, Tito Rueda, y con acusaciones de parcialidad política en materia de precandidaturas por parte de algunos de los aspirantes liberales a la Presidencia, lo cierto es que con su nadadito de perro, el titular de la cartera de Gobierno se fue ganando a los parlamentarios uno por uno, y pudo convencerlos de votar iniciativas tan duras en materia de orden público, como la de los estados de excepeión. Y en el caso de González, en contra de quien muchos apostaban, lo cierto es que sacó a relucir su garra turbayista, gracias a la cual llevó de la mano a muchos congresistas a votar proyectos tan difíciles de refrendar como el de la Convención de Viena, que venía sucumbiendo legislatura tras legislatura desde hace más de cinco años, entre otras cosas por las presiones que los carteles de la droga ejercían sobre los congresistas.
En resumen, Gaviria puede sentirse tranquilo. Pero también el Congreso, la única institución que sigue recibiendo hoy tantas o mas críticas que antes de que fuera remozada por parte de la Asamblea Constituyente. Es difícil, sin embargo, que una legislatura como la que acaba de terminar se repita durante el período que sigue, pues en los meses que vienen, los parlamentarios van a dedicarse de lleno a la campaña electoral y pocos van a asomar las narices por el Capitolio.
Puede decirse, sin temor, a exagerar, que desde el punto de vista legislativo es posible que el gobierno de Gaviria haya terminado el domingo pasado.-

Principales proyectos que salieron adelante
.Estatuto básico de los partidos y movimientos políticos.
.Estados de excepción.
.Libertad de cultos religiosos.
.Código carcelario y peniteneciario.
.Reforma a la Policía Nacional.
.Ley de seguro agrícola.
.Estatuto general de contratación de la administración pública.
.Reforma al régimen de pensiones y al sistema de salud.
.Depósitos judiciales.
.Convención de Viena.

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