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| 6/19/2000 12:00:00 AM

Llegó la hora

La Registraduría Nacional afronta el desafío de su modernización precisamente en un año electoral.

Llegó la hora, Sección Nación, edición 942, Jun 19 2000 Llegó la hora
Cuando faltan menos de 15 días para iniciar la inscripción de cédulas para los procesos electorales que vivirá Colombia durante 2000 —elección de alcaldes, gobernadores y, posiblemente el referendo— una noticia causó un gran desconcierto en el ambiente electoral del país. Y revivió una vieja polémica que puso en el ojo del huracán a la entidad que está llamada a ser protagonista indiscutible durante este año: la Registraduría Nacional.

La revelación, conocida la semana anterior, de que por culpa de una serie de fallas técnicas desde hace más de dos meses esa entidad tenía suspendida en todo el país la emisión de cédulas y, como consecuencia de esto, más de medio millón de colombianos están sin documentos de identidad, ha generado preocupación en varios sectores. Según dijo a SEMANA el registrador, Iván Duque, “las dificultades se produjeron debido a la transición que está experimentando la Registraduría al pasar del viejo sistema al nuevo, que hace parte del proyecto de modernización de la entidad. Pero no representan ningún obstáculo para el adecuado desarrollo de los procesos electorales que tendrá el país durante este año ”.

Sin embargo, según afirmaron a SEMANA algunos funcionarios de esa entidad, entre ellos directivos del sindicato, la realidad es que el represamiento de cédulas es tan sólo una de las consecuencias de lo que ellos consideran una cadena de errores en el proyecto de modernización tecnológica que, incluso, podría poner en peligro los procesos electorales de este año. Para los sindicalistas las máquinas y la tecnología utilizada por la empresa encargada del proceso de modernización son inadecuadas y obsoletas. “Con las nuevas máquinas, no ha salido una sola cédula nueva, los equipos sólo pueden producir 2.000 documentos al día y presentan serios problemas de calidad. El nuevo sistema debería estar operando desde comienzos de este año. Es prácticamente imposible evacuar todas las cédulas represadas”, dijo a SEMANA un funcionario que no quiso revelar su nombre.

Para el gerente del proyecto de modernización, Alvaro Molina, es claro que, si bien es cierto que se han presentado algunos inconvenientes en el proceso de adaptación a las nuevas tecnologías los equipos que están siendo empleados son los mejores del mercado. “Además tenemos cifras, que son auditables, que demuestran que con los nuevos equipos estábamos expidiendo entre 8.000 y 9.000 cédulas al día. En las últimas dos semanas se expidieron 40.000 cédulas y a partir de esta semana estamos en capacidad de sacar 12.000 documentos diarios. Si lo necesitamos los turnos se pueden ampliar, por lo que estamos en capacidad de sacar todos los documentos represados”, concluye el funcionario.

Lo cierto del caso es que el problema de represamiento de cédulas puso de nuevo sobre el tapete un tema espinoso que comenzó hace varios años: el multimillonario contrato de modernización de la Registraduría, tema que se ha caracterizado por los duros enfrentamientos entre los registradores de turno y el sindicato de esa entidad, uno de los más fuertes del sector público.



Un polemico contrato

El proyecto de modernización de la Registraduría fue presentado al Departamento de Planeación Nacional (DNP)en 1992. Sin embargo sólo tres años más tarde comenzó en firme el proceso de modernización, en julio de 1995, cuando en la primera licitación se invitó a participar a 11 países. Aceptaron 24 empresas y finalmente fueron seleccionadas tres: Siemens, de Alemania; Unysis, de Estados Unidos, y Sofremi, de Francia. De éstas, la propuesta de Siemens obtuvo la mejor calificación. El presupuesto inicial del proyecto era de 93 millones de dólares.

No obstante un supuesto tráfico de influencias a favor de la multinacional alemana, en el cual estaban involucrados, entre otros, el célebre espía alemán Werner Mauss y el gerente del proyecto de modernización de la época, Jorge Serpa, desató un escándalo de gran magnitud, el cual obligó al registrador nacional de entonces, Orlando Abello, a dar por terminado el proceso de contratación el 29 de noviembre de 1996. El desembolso de los recursos quedó congelado.

Siete meses después del incidente, con el fin de garantizar el dinero para desarrollar el plan de modernización de la entidad, Abello solicitó nuevamente al DNP los recursos para el proyecto. En julio de 1997 Planeación aprobó el desembolso de 62.000 millones de pesos para tal fin. Abello inició entonces un nuevo proceso licitatorio al cual fueron invitadas las firmas Siemens, NEC y Sagem, de Francia.

Debido al escándalo Mauss la multinacional alemana no se presentó. NEC, que había declinado participar en la primera licitación, también lo hizo con la nueva oferta. La única firma que finalmente decidió participar fue Sagem, cuyos representantes legales eran los mismos de Sofremi, o sea la que perdió la adjudicación en el primer proceso licitatorio. El 7 de noviembre de 1997 se firmó el contrato con esta firma. Un mes después Abello culminó su período y fue reemplazado por Jaime Calderón Brugés, quien se desempeñaba como magistrado del Consejo Nacional Electoral.

Calderón había seguido de cerca todo el proceso de contratación y estaba al tanto de las objeciones que algunos funcionarios de la Registraduría habían planteado sobre las condiciones tecnológicas y económicas del contrato con la firma Sagem, ya que consideraban que no cumplía con las necesidades del proyecto de modernización y era inconveniente ejecutarlo en los términos en los que estaba planteado. Tras conformar una comisión para analizar los beneficios del proyecto, Calderón le solicitó a la firma Sagem revaluar y adecuar 11 puntos del contrato. Sin embargo, con la vinculación de Calderón Brugés al proceso 8.000 por parte de la Fiscalía, proceso del cual fue absuelto recientemente, el funcionario tuvo que renunciar a su cargo y algunas de sus recomendaciones nunca se llevaron a cabo. En octubre del año pasado, tras el nombramiento de dos registradores interinos, fue nombrado en el cargo Iván Duque.

Desde antes de firmar el contrato, y hasta hoy, varios trabajadores de la Registraduría han presentado ante los organismos de control y vigilancia numerosas quejas de lo que consideran irregularidades en el proceso. Sin embargo ninguna ha prosperado.

Lo cierto del caso es que después del nuevo enfrentamiento, producto de los hechos de la semana pasado, lo único claro por ahora es que en un año electoral como éste la Registraduría enfrenta un reto histórico. Sólo el éxito o el fracaso de los procesos electorales permitirá dirimir plenamente quién tiene la razón en esta polémica que lleva tres años.

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