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| 2/12/2006 12:00:00 AM

Lluvia de cédulas

La compra de votos no se limita a Cartagena. En Barranquilla hallaron 4.000 cédulas que serían utilizados en las elecciones de marzo. Mal presagio para el año electoral.

Lluvia de cédulas La Fiscalía ya determinó que las 4.000 cédulas encontradas por la Policía son auténticas.
Desde el pasado 9 de noviembre, el ambiente político en Barranquilla está agitado. No es para menos. Ese día las autoridades dejaron en evidencia algo que es una práctica común entre algunos políticos de la Costa, pero de lo cual pocas veces hay pruebas concretas: una red de compra de votos. El caso, que con seguridad dará mucho de qué hablar, se destapó por una llamada. En la mañana de ese día, un hombre, que simplemente se identificó como miembro de un frente de seguridad del barrio Villa Santos, telefoneó a la Policía para informar que desde hacía varios días estaba notando movimientos sospechosos en un apartamento de un conjunto residencial. Villa Santos es un sector de clase alta ubicado en el norte de la capital del Atlántico. Sin dar mayores detalles, el informante dijo que aunque no sabía qué pasaba, veía gente extraña ingresar con sobres de manila y cajas a altas horas de la noche al apartamento 102 del bloque D, del conjunto residencial Barranquilla Linda, localizado en la carrera 51B No.94-160. A las 7 de la noche de ese 9 de noviembre, varios oficiales de la Policía llegaron al lugar para verificar la información. En el apartamento estaba Patricia Margarita Judex, quien no pudo ocultar su sorpresa al ver a los uniformados en la puerta. Visiblemente desconcertada, la mujer accedió a que los policías efectuaran un registro voluntario de la vivienda. Sobre una mesa, al lado de un computador portátil, los policías vieron un sobre de manila que tenía 800 cédulas. Inicialmente Judex no pudo explicar la razón por la cual tenía en su poder semejante cantidad de documentos de identidad. Ante la insistencia de los policías, la mujer terminó mostrándoles el lugar en donde escondía otros sobres llenos de cédulas. Distribuidos en varios grupos había 4.037 documentos de identidad. Aparte de las cédulas, Judex tenía también un centenar de registros electorales que son documentos de uso exclusivo de la Registraduría Nacional. En ellos aparecen los nombres, números de cédula, y zona en donde la persona debe votar. Entre el primero y el 10 de noviembre de este año se habilitaron en todo el país mesas para que los colombianos inscribieran sus cédulas para poder participar en las votaciones de Senado de la República y Cámara de Representantes que se realizó el 12 de marzo de 2006, y de Presidente y Vicepresidente, el 28 de mayo de 2006 y el 18 de junio, si hubiere lugar a segunda vuelta. Y no eran los únicos documentos. La mujer también tenía 150 plantillas de un movimiento político. Son hojas tamaño carta con una lista de 30 nombres en promedio y cada una de ellas estaba dividida en columnas. En la primera aparece el nombre de la persona. En la siguiente, su número de cédula. En la tercera, la mesa y la zona en donde está inscrita su cédula y debe votar. En la última columna hay anotaciones que dicen Eternit, cemento y ladrillos. En la parte superior izquierda de cada plantilla aparece el nombre de Jorge Gerlein y debajo está escrito Cámara. En el extremo derecho figura el nombre de Roberto Gerlein y debajo de este dice Senado. Entre los nombres de los dos políticos, en la mitad superior de las plantillas está escrito movimiento gerleinista. Judex tampoco pudo explicarles a los policías por qué tenía esos documentos. Al revisar el computador portátil, los uniformados encontraron varios archivos con decenas de nombres con sus respectivas cédulas y las mesas en donde están inscritos para votar. Como la cédula de ciudadanía es un documento único e intransferible, y es apenas obvio que una persona no puede tener en su poder tal cantidad de cédulas, como las que le encontraron a Judex, los policías le pidieron a la mujer que los acompañara y pusieron el caso a disposición de la fiscalía local. Como algo inusual, el fiscal encargado del caso no esperó a que Judex fuera llevada hasta la fiscalía para ser escuchada, sino que el funcionario fue hasta la sede de la Policía en donde estaba detenida para oír la versión de la mujer. Menos de 36 horas después, el fiscal decidió dejarla en libertad. Sobre la presencia de papelería con su nombre, Jorge Gerlein le dijo a SEMANA que "es un montaje. No tiene nada real. Es muy fácil falsificar planillas y manchar el nombre de un político. Nosotros, los Gerlein, somos los fuertes en Barranquilla." Aunque Judex no les dijo nada a los policías, SEMANA ha podido averiguar que ella habría sido contactada por el hijo de Jorge Gerlein. Este le había dicho que, en vista de que ella estaba desempleada, les ayudara con unas bases de datos. "Me prometió un billete y un puesto más adelante", dijo la mujer, sin aclarar el monto o el cargo prometido. Según Judex, le entregaron un computador portátil y su 'trabajo' consistía en que cuando le entregaban la cédulas inscritas para votar, ella debía hacer una relación con los nombres, números de cédulas y lugares de votación. Algunas de las cédulas, afirmó la mujer, le eran entregadas por "el hijo del doctor Gerlein". En otros casos, los documentos de identidad eran llevados en los sobres por diferentes personas que le decían que iban de parte de Gerlein. Jorge Gerlein le dijo a SEMANA que "no conozco esa señora". La investigación de la Fiscalía ya estableció que las 4.000 cédulas eran auténticas. La mayoría de las cédulas pertenecen a habitantes de un barrio en las afueras de Barranquilla llamado El Pueblo o Pueblito. La zona es una de las más deprimidas. Es un barrio que comenzó como una zona de invasión y viven alrededor de 10.000 personas. SEMANA recorrió el sector y habló con varios de los habitantes quienes narraron cómo les compraron su cédulas y sus votos. Cuando comenzaron las inscripciones de las cédulas, aparecieron varias personas en el barrio. Iban casa por casa o reunían a la gente por cuadritas. "Nos decían que fuéramos a inscribir la cédula a las mesas que había por el barrio o por ahí cerca. Que por hacerlo uno podía elegir si le daban unas tejas de Eternit, unos bloques de ladrillo o un bulto de cemento. Si uno no quería eso, le daban 25.000 pesos. Uno iba y hacía la fila y se inscribía la cédula. Cuando una salía de la mesa de inscribirla cerca de las mesas había un 'man'. Uno le entregaba la cédula con la constancia de haberla inscrito y él le daba a uno la plata. Se suponía que se tenían que llevar las cédulas para un control pero nos dijeron que nos la devolvían después. El 'man' nos dijo que cuando fueran las elecciones nos decía por quién votar y si lo hacíamos, nos daba otros 25.000", contó a SEMANA el dueño de una 'llantería' a la entrada del barrio. Esta revista encontró otros cuatro testimonios similares sobre cómo funciona el mercado negro de los votos. Barranquilla fue una de las ciudades donde más casos de corrupción se presentaron durante el proceso electoral de 2003. En ese entonces, desde cuando se abrieron las inscripciones de cédulas, las cosas comenzaron a mostrarse turbias. Las sospechas comenzaron cuando una gran cantidad de gente se aproximó al Estadio Moderno de Barranquilla el día en que abrieron las inscripciones, lo que se podía interpretar de dos formas: o los barranquilleros habían despertado un gran instinto democrático o se trataba de un fraude. El resultado fue lo segundo y la responsabilidad fue atribuida a algunos políticos locales, los supernumerarios encargados de hacer las inscripciones y a los dos registradores delegados. Otro de los implicados en ese momento fue Jorge Gerlein, señalado como uno de los participantes en el manejo del proceso de inscripción. "El caso es muy grave. Para comenzar, nadie debería tener las plantillas ni los documentos de la Registraduría. Es claro que hay un delito porque nadie puede tener la cédula de otro ciudadano. Además, es evidente que la intención es hacer fraude o mirar cómo lo hacen para las próximas elecciones. Yo llevo tres años luchando para que ese tipo de cosas no pasen y les he pedido a las autoridades tomar cartas en el asunto", dijo a SEMANA la registradora nacional, Almabeatriz Rengifo. El caso, como afirma la funcionaria, es crítico. En este momento hay más de 4.000 personas indocumentadas en Barranquilla, pues sus cédulas están en poder de la Fiscalía que aún no ha tomado la decisión de retener los documentos mientras avanza la investigación, o devolvérselos a sus dueños. Pero, por encima de esto queda en evidencia que poco han cambiado las malas costumbres políticas en La Arenosa y en la costa Caribe en general, como quedó demostrado con el escándalo del recién electo alcalde de Cartagena, Nicolás Curi. Mal presagio a menos de cuatro meses de las elecciones del Congreso.

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