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| 11/5/2001 12:00:00 AM

Los 40 mas poderosos

En Colombia el poder proviene de las armas, de las chequeras, de Washington y de la cercanía al Palacio de Nariño. SEMANA explica el fenómeno.

Los 40 mas poderosos Los 40 mas poderosos
En la Colombia de hoy el personaje más influyente no es un colombiano. El gobierno de Estados Unidos, que sigue la línea del jefe de la Casa Blanca, determina la estrategia de conducción de la guerra en este país a través del Plan Colombia. No sólo aporta gran parte de la artillería militar (helicópteros, armas, etc…) sino la asesoría técnica y logística. Tanto el Pentágono como el Congreso de Estados Unidos influyen sobre las decisiones que tienen que ver con las personas que conducirán la guerra, con los sectores bélicos que se fortalecerán (ellos decidieron fortalecer la brigada fluvial de la Marina y la brigada antinarcóticos), con las prioridades de lucha (el narcotráfico) y con los escenarios donde se combate (el énfasis en el sur). Su presión ha sido determinante en la depuración del Ejército y de la Policía de vínculos paramilitares. La fumigación de cultivos ilícitos es prioridad estadounidense y la mayor parte de la inversión social actual es realizada con dinero aportado por Estados Unidos. Su influencia se extiende a múltiples áreas como la justicia, el tema penitenciario, las aduanas y el área comercial (más del 60 por ciento de las exportaciones van a ese país). Juega un papel fundamental en la estabilidad macroeconómica a través de los créditos de agencias multilaterales como el BID, el Banco Mundial y el FMI, donde Estados Unidos tiene mucho poder.

Tiene el poder, siniestro pero real, que genera el terror y la intimidación sobre la vida de miles de colombianos. Sus acciones tienen enorme influencia en la agenda política y económica del país y sus actos de violencia afectan la sicología colectiva. En el tema más importante para los colombianos, el proceso de paz, lamentablemente es él quien ha marcado la pauta hasta ahora. Ha colocado como prioridad nacional el tema del canje, la lucha antiparamilitar, la zona de distensión, la erradicación manual de cultivos y la posibilidad de una Asamblea Nacional Constituyente. Un sí suyo bastaría para desmovilizar la última guerrilla del hemisferio o por lo menos para discutir en serio un cese del fuego y de hostilidades. Si el desarme de la guerrilla se volviera realidad algunos economistas consideran que el desempleo podría bajar varios puntos en pocos meses. Si la guerrilla se desmovilizara la seguridad y por consecuencia la calificación del riesgo del país mejoraría sustancialmente. La inversión nacional y extranjera se reactivaría y con ésta toda la economía. Regresarían al país no sólo capitales sino cerebros fugados. El presidente Andrés Pastrana no está en capacidad de solucionar por ahora ninguna de estas cosas

En este momento en el país hay tres esferas de influencia: el Establecimiento, la guerrilla y los paramilitares. El Presidente de Colombia no ejerce poder real sino sobre el primero, el Establecimiento. Si alguna duda había sobre esto, quedó confirmada con el veto que las Farc le impusieron a la marcha de Horacio Serpa al Caguán. Igualmente los paramilitares le vetaron al Presidente su decisión de crear una zona de encuentro para el ELN en el Sur de Bolívar. Su incapacidad de ponerle cualquier condición a la guerrilla en la zona de distensión es una prueba más de porqué Andrés Pastrana se encuentra en el tercer lugar de este ranking. Como si esto fuera poco, frente a sus dos aliados tampoco es soberano. Estados Unidos impone a través del Plan Colombia los lineamientos generales del manejo del conflicto armado y las prioridades de lucha contra el narcotráfico. Y el Establecimiento, del cual fue su consentido hasta su elección, es ambivalente frente a su liderazgo.

Es el jefe supremo de la Fuerza Aérea, de la Armada y del Ejército con un presupuesto aproximado de 500.000 millones de pesos anuales. Ha jugado un rol fundamental en mantener el respaldo de las Fuerzas Militares al Presidente frente a la zona de distensión y las negociaciones de paz. Es el engranaje entre la política y los militares. Tapias también le ha dado una nueva visión estratégica a las Fuerzas Militares y ha logrado un rápido y efectivo proceso de modernización de esa institución.

Aunque ahora nueve comandantes estarían a cargo de la dirección militar de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y de los más de 8.000 hombres armados, Castaño sigue siendo el principal vocero de esa organización. Su poder se deriva de su capacidad de intimidación, de la cantidad de personas armadas bajo su égida y de la creciente base social que tienen las AUC. Las decisiones suyas de oponerse a la desmilitarización de una zona en el sur de Bolívar para el ELN terminó siendo decisiva en el fracaso de la negociación con este grupo. El secuestro político de varios congresistas también incidió en las discusiones sobre el canje de soldados en poder de las Farc. En el terreno militar ha logrado hacer presencia en más de 400 municipios. Las AUC cada vez ganan más control sobre los puertos y los ejes de producción agrícola en una avanzada que busca apropiarse de las zonas cocaleras y arrinconar a la guerrilla en el sur del país. En los últimos dos años comenzaron su incursión en las ciudades. La mayor prueba de su poder es el temor que inspira la posibilidad de un eventual triunfo suyo sobre la guerrilla.

Aunque es uno de los influyentes de más bajo perfil su poder es omnipresente en decisiones que no son palpables a primera vista pero que acaban afectando a todos los colombianos. El banco central es siempre clave en la vida de cualquier país pero en uno cuya supervivencia económica está en juego sus decisiones son de vida o muerte para la viabilidad de la Nación. La Junta que él preside y sobre la cual tiene gran ascendencia define la tasa de interés y controla la inflación. Además es el principal patrocinador cultural, ya que la Biblioteca Luis-Angel Arango, el Museo del Oro, el Museo Botero y la Casa de la Moneda dependen del Banco.

En materia de ‘cacaos’ figuraba de tercero después de Julio Mario Santo Domingo y Carlos Ardila Lülle. ¿Por qué los pasó ahora? Por la sencilla razón de que en una crisis económica como la que vive el país todo el mundo depende de su banquero. Y dado los tentáculos financieros del Grupo Aval, la mayor parte de las empresas y millones de colombianos pueden salvarse o hundirse según su parecer. Su imperio financiero comprende los bancos de Bogotá, Occidente, Popular, Ahorro y Vivienda AVVillas, Seguros Alfa, Corporación Financiera Colombiana y la Administradora de Fondos de Pensiones y Cesantías Porvenir S.A., una de las más grandes del país. Es el mayor depositario de la deuda pública de las entidades territoriales. Curiosamente en su enorme poder radica también su fragilidad. Porque por definición el mayor banquero también es siempre el mayor acreedor. Y ese es un título que pocos envidian en un país quebrado.

Aunque el cargo de Ministro de Hacienda da mucho poder porque maneja el presupuesto nacional, hay varios factores que hacen de Santos un hombre aún más poderoso. Este se apuntala en tres patas: la chequera del Estado, su ascendencia sobre el Congreso y su vinculación con la Casa Editorial El Tiempo. La combinación de estos tres elementos ha convertido a Juan Manuel Santos no en un hombre popular pero sí en un factor de poder en el país. Hoy por hoy es el verdadero Ministro no sólo de Hacienda sino del Interior. Es él quien decide qué leyes se presentan al Congreso y sobre todo cuáles pasan. En materia económica el presidente Pastrana tiende a no inmiscuirse y le deja a su Ministro carta blanca. Ha sacado adelante reformas estructurales como la tributaria, la de transferencias territoriales y la de juegos de suerte y azar. En todo caso Santos no oculta que le gusta mucho el poder. Y trabaja concienzudamente para mantenerlo y aumentarlo. Un papel clave en la candidatura de Horacio Serpa o la jefatura del Partido Liberal son su próxima meta. Por ahora.

Julio Mario Santo Domingo ha llegado a un punto en su vida en que le interesa más la tranquilidad que el poder. Lamentablemente la situación económica del país no le ha permitido conseguir ese anhelo. Atrás quedaron los días en que en Colombia había dos centros de poder casi comparables: uno en la Casa de Nariño y otro en la sede general de Bavaria. A Santo Domingo ya no le interesa tanto el poder político como la rentabilidad de sus empresas. Y éstas se han visto afectadas por la recesión económica en una proporción comparable a la de su dimensión. Fuera del negocio de la cerveza y sus inversiones estratégicas en medios, la mayoría de los negocios del Grupo están en revisión. El exceso de diversificación de los últimos 15 años ha llevado a la familia Santo Domingo a la decisión de salir de todos los huesos y a concentrarse en sus negocios estratégicos. Esto ha sido interpretado por los analistas económicos como un intento de descolombianizar sus negocios y globalizarlos. Dentro de este contexto no sólo cambian las estructuras sino los perfiles de quienes las manejan. Del poder casi imperial de Augusto López se ha pasado al bajo perfil de familiares yuppies muy competentes que entienden los negocios del Grupo en un mundo globalizado. Y este cambio también ha sido geográfico, pues en este momento las decisiones finales no se toman por los ejecutivos en Colombia sino por banqueros de inversión en Nueva York. Y esos banqueros son, ni más ni menos, el hijo de Santo Domingo, Alejandro, y su sobrino Carlos Alejandro Pérez, quienes están asumiendo las riendas del conglomerado. Ese relevo generacional le garantiza al Grupo una continuidad y un nuevo amanecer cuando cese la horrible noche. En todo caso la influencia del Grupo siempre será enorme, no sólo por la importancia de sus medios de comunicación (Caracol radio y televisión, El Espectador y Cromos) sino por el impacto económico de sus empresas, que generan miles de empleos.

Aunque parece un hombre bonachón sin ambiciones de ninguna clase y de un perfil diferente al de su antecesor, el cargo de Fiscal General de la Nación hace inevitablemente a Luis Camilo Osorio uno de los 10 hombres más poderosos del país. Como máxima autoridad investigadora y acusadora en Colombia, tiene bajo su mando a 22.000 funcionarios de la rama judicial. Por su despacho pasan las más importantes investigaciones en temas como derechos humanos, paramilitarismo, corrupción, subversión, terrorismo y narcotráfico. Osorio tendrá un papel decisivo en los casos de Foncolpuertos, Chambacú, Dragacol y TermoRío, así como en el esclarecimiento de los crímenes de Luis Carlos Galán, Alvaro Gómez Hurtado y el humorista Jaime Garzón. Además es la cabeza de toda la Policía Judicial en el país. Maneja un presupuesto anual cercano a los 560.000 millones de pesos.

Por estos días, en que la mayoría de empresarios andan cabizbajos, Carlos Ardila Lülle tiene una sonrisa de oreja a oreja. Les ha demostrado a todos los escépticos que es ante todo un sobreviviente. Después de haber estado al borde del abismo, su Grupo es el que en la actualidad muestra la mayor dinámica de recuperación de los tres grandes. Con la venta de Leona el industrial logró su viabilidad financiera. Y desde esa base ha podido enderezar las cargas en materia de gaseosas, textiles, azúcar y televisión y radio. Ser el dueño de Postobón, de Coltejer y del ingenio Cauca, unido a tener el control de la cadena de televisión RCN y la emisora radial del mismo nombre hacen que Carlos Ardila sea siempre un factor importante en la agenda política y económica.

Su poder no sólo consiste en administrar una ciudad de siete millones de habitantes con un presupuesto de más de siete billones de pesos sino en presidir las juntas directivas de todas las empresas públicas del Distrito. Entre éstas se encuentran las gigantes Empresa de Energía de Bogotá y la Empresa de Teléfonos de Bogotá, con el mayor número de usuarios en el país. El nuevo estatuto orgánico de Bogotá le quitó al Concejo participación en la dirección de estas empresas, lo que incrementa su poder. Además Mockus, por sus características personales, es quizás el único representante del mundo simbólico que ha logrado ejercer poder a nivel nacional transformando la noción de cómo se hace política independiente.

Reemplazó a Thomas Pickering y es la persona clave de la administración Bush en el tema colombiano. Es quien defiende en el Congreso la Iniciativa Regional Andina, el nuevo nombre del Plan Colombia.

Es el estratega más visible del Grupo paisa, que en los últimos años ha invertido en empresas de 15 países y en Colombia se ha aliado estratégicamente con una veintena de multinacionales. El Grupo fue uno de los principales contribuyentes de la campaña de Andrés Pastrana, de quien Restrepo es muy cercano. Los líderes del sector comercial y financiero del Grupo tienen gran influencia sobre el Partido Conservador en el Congreso mientras que los líderes del sector cementero lo tienen sobre la bancada liberal paisa. Este conglomerado es el segundo grupo financiero colombiano más importante con Bancolombia, Conavi, Suramericana de Seguros y el fondo de pensiones Protección. Sus demás empresas ocupan posiciones de liderazgo en varios sectores como el textil y el de alimentos.

Su poder no se limita al manejo de las relaciones internacionales sino que, dada su cercanía al presidente Pastrana, influye en las prioridades del gobierno y juega un papel clave en la conformación del gabinete. Igualmente, sus posiciones tienen gran incidencia sobre la política de paz y decisiones puntuales como la prórroga de la zona de distensión.

Desde que Colombia se convirtió en una amenaza para la seguridad de Estados Unidos las decisiones frente a este país ya no se toman solamente en la embajada sino directamente en Washington. Por eso Patterson tiene menos poder del que tuvo Myles Frechette durante el gobierno de Ernesto Samper. Sin embargo sigue ejerciendo una enorme influencia porque es los ojos y oídos de Estados Unidos en el territorio. Sus opiniones sobre Colombia cuentan mucho por el respeto del que goza en el Departamento de Estado. Tuvo gran influencia en la decisión de incluir a las autodefensas en la lista de terroristas y en otros temas que conciernen el proceso de paz.

Junto con su jefe en Washington, Claudio Loser, le pone parámetros estrictos a la agenda económica del país. Estas fórmulas de ajuste buscan disciplinar a Colombia en materia fiscal para que pague sus deudas y tenga una estabilidad macroeconómica. Su poder reside en que el cumplimiento de los acuerdos con el FMI le otorga credibilidad al país en los mercados financieros internacionales. Si el FMI expide un comunicado anunciando que Colombia se desjuició en su manejo macroeconómico los poseedores de bonos colombianos venden, suben las tasas de interés y se puede agudizar la crisis económica.

Los delfines de esa dinastía periodística son menos importantes de lo que fueron sus padres pero siguen siendo muy poderosos. Como directores del periódico líder tienen el poder de escoger qué temas son relevantes para la Nación y sentar una agenda informativa para el resto de los medios. Por otro lado, estos dos periodistas son los encargados de la línea editorial del diario, que sigue marcando la pauta en los círculos de toma de decisión. El poder de los editoriales, sin embargo, no es el mismo que hace 40 años, en el que una pedida de renuncia desde El Tiempo podía tumbar a un presidente. Y la desaparición de la columna ‘Contraescape’ despersonalizó el poder que había disfrutado durante un cuarto de siglo Enrique Santos Calderón.

Si el primer puesto en esta lista lo ostenta en la actualidad George W. Bush el embajador del país ante la Casa Blanca es uno de los ejes del poder mientras exista el Plan Colombia. Pero el poder de Luis Alberto Moreno va mucho más allá de la importancia de su cargo. Su prestigio personal en Washington y la efectividad de su gestión han sido claves en la importancia que adquirió Colombia en la agenda estadounidense durante este cuatrienio. Durante el período en la embajada ha logrado mejorar dramáticamente las relaciones bilaterales con Estados Unidos, incluyendo el apoyo bilateral del Congreso al Plan Colombia. Moreno es el colombiano que mejor se mueve en los hilos del poder de Estados Unidos. Sin embargo la destrucción del World Trade Center el 11 de septiembre afecta su ubicación en esta lista. Hasta esa fecha la prioridad de la política exterior de ese país era el narcotráfico con epicentro en Colombia. Ahora el nuevo enemigo es el terrorismo y el eje de atención se traslada al mundo islámico.

Es uno de los defensores acérrimos de la fumigación. La asistencia antinarcóticos se canaliza a través de él y dado que es el funcionario del actual gobierno que más tiempo lleva trabajando en el tema de Colombia sus opiniones son muy escuchadas por los altos círculos de Washington.

Nada irradia más poder que la expectativa de que se está a punto de acceder a él. Y eso es lo que representa Horacio Serpa por estos días. Con encuestas dándole el 41 por ciento de preferencia entre los electores el candidato oficial del Partido Liberal está viviendo su cuarto de hora. Puede que este no dure de aquí a las elecciones. Ocho meses son mucho en política, como lo ha demostrado una y otra vez esta campaña. Pero en el momento de elaborarse esta lista Horacio Serpa es el candidato del momento. El ex ministro de Samper es el político más poderoso en el Congreso. Aunque Serpa no es motor de iniciativas es quien tiene a su servicio la maquinaria política. Y la combinación de maquinaria y masas lo convierten en una persona clave en el panorama nacional. Su apoyo al Frente Nacional por la Paz y contra la Violencia le dio un respaldo importante a la política de paz del presidente Pastrana y oxígeno a su gobernabilidad.

El hecho de que César Gaviria ocupe la posición número 22 y sea el único ex presidente de esta lista ilustra hasta qué punto esa institución ha venido perdiendo terreno en el ámbito nacional. A Gaviria, a pesar de su enigmática discreción, le interesa el poder. Sabe mover sus fichas. Le gusta que estén colocadas en varios números de la ruleta. No pretende orientar pero todo el mundo lo consulta. Curiosamente su influencia no está concentrada en la clase política, donde Ernesto Samper le gana. Su influencia abarca más bien la tecnocracia y los medios de comunicación. La nueva generación de tecnócratas que ascendió al poder durante su gobierno sigue ahí y le garantiza una permanencia en las esferas de toma de decisiones durante muchos años por venir. Y en los medios de comunicación —como en las candidaturas— no hay uno donde no haya un gavirista.

Aunque formalmente es el tercero al mando de esta guerrilla y en ella las decisiones se toman de manera más consensuada que en las Farc, Beltrán es quien tiene mayor influencia sobre las decisiones del grupo. ‘Gabino’, el primer comandante, es muy importante por ser la figura histórica y el estratega militar del ELN. Antonio García, el segundo, es el encargado de las finanzas, tiene la conexión con los esposos alemanes Mauss y es uno de los más estructurados a nivel político. Pero Beltrán es el vocero para las negociaciones y el que maneja las relaciones internas con los frentes y el que más influye en las decisiones estratégicas. El poder del ELN radica en su capacidad de intimidación. Es responsable de más del 40 por ciento de los secuestros este año y el país perdió más de 300 millones de dólares durante los primeros seis meses del año como consecuencia de sus ataques (que ahora son combinados con las Farc) contra la infraestructura petrolera.

El poder de la radio siempre se había basado en la capacidad de este medio para generar información. Sin embargo el poder de Julio Sánchez no radica en esto. Está en que su programa se ha convertido en el orientador de opinión de la clase dirigente. Ese tipo de influencia se obtiene generalmente con la pluma, pero casi nunca con el micrófono. Sánchez lo ha logrado. Y lo que es increíble es que lo ha conseguido desde Miami. Es el colombiano más informado del país y su celular es un centro de información ambulante sin límite de tiempo y sin frontera.

Es la persona que tiene mando directo sobre las tropas. Dado su carisma, firmeza y liderazgo tiene gran ascendencia sobre los soldados. Mora ha sido clave en el diseño de la estrategia de la guerra y en mantener en alto la moral de la tropa, elemento fundamental a la hora de librar una guerra. Tiene a 150.000 hombres bajo su cargo y maneja un presupuesto de 400.000 millones de pesos anuales.

El poder en Colombia desafortunadamente no sólo lo ostentan los buenos sino también los malos y sería arbitrario excluir de esta lista al que muchos consideran el más malo de todos. El ‘Mono Jojoy’ es el hombre de la guerra y al lado de él ‘Manuel Marulanda’ parece un campesino bonachón. Es miembro del Secretariado de las Farc y comandante del bloque del Frente Oriental. Este Frente es el más poderoso militarmente con 4.500 combatientes, es el que mayores ingresos económicos genera y cuyo radio de acción pasa por los departamentos del Arauca, Meta, Guaviare, Vichada, Boyacá y Cundinamarca. Tiene gran poder dentro de las Farc por su ascendencia sobre la tropa y por ser el estratega militar de esta guerrilla. ‘Jojoy’ es considerado por guerrilleros y ex guerrilleros como el ‘mariscal de las Farc’.

Es más importante que la mayoría de los ministros por su capacidad de influir en la inversión pública. Es asesor del equipo negociador con el FMI y juega un papel destacado en las negociaciones con las Farc por el conocimiento técnico de su equipo en temas macroeconómicos.

Greenspan es el individuo con mayor control sobre el sistema bancario mundial ya que maneja la política monetaria de Estados Unidos. Sus decisiones afectan al país de dos formas. Indirectamente, porque a través de la tasa de interés que él sube o baja regula el dinamismo de la economía estadounidense y su comportamiento afecta a todo el mundo. Directamente, porque por cada punto que le baje Greenspan a las tasas de interés el gobierno colombiano se ahorra cerca de 40 millones de dólares anuales en intereses y el sector privado cerca de 170 millones de dólares, según información del Ministerio de Hacienda.

Antes de convertirse en el hombre más poderoso del Congreso de su país Hastert ya estaba comprometido en la lucha antinarcóticos. Fue clave en la aprobación del Plan Colombia y actualmente es uno de los principales promotores de extender el Atpa.

Es clave porque fue el que le puso todas las condiciones de derechos humanos al Plan Colombia. Ahora, como los demócratas son mayoría en el Senado y él está en el comité de apropiaciones, tiene también mucho poder sobre la aprobación del dinero en el futuro.

Desde 1998 el BID le ha venido prestando a Colombia anualmente un promedio de 600 millones de dólares para inversión social. Actualmente la cartera activa del país con este organismo multilateral es de 2.000 millones de dólares. Este dinero se presta para invertir en reducción de la pobreza, educación, salud, saneamiento ambiental, convivencia ciudadana y sectores eléctrico y financiero. Varios de estos préstamos están sujetos a reformas puntuales en los sectores para los cuales destina el dinero. Dado que la mayor parte de la inversión social que se hace en Colombia es con estos recursos el poder de Iglesias es decisivo.

Además de ser miembro del secretariado de las Farc y su vocero, es el encargado de las finanzas de la guerrilla. También además es el máximo interlocutor de la organización frente al gobierno después de ‘Manuel Marulanda’. Por su estructura política tiene liderazgo ante sus militantes y muchos consideran que el sucesor de ‘Marulanda’ será él o Alfonso Cano.

La importancia de Camilo Gómez es ser comisionado de paz en un país en guerra. En otras palabras, es el intermediario entre Andrés Pastrana y ‘Manuel Marulanda’, los dos protagonistas de la negociación. Además actúa como interlocutor frente al Ejército para mantener su respaldo al proceso de paz. Aunque el presidente Pastrana es quien en últimas ha logrado los pocos acuerdos que se han dado, Gómez tiene tesis que son escuchadas por el Presidente, con quien tiene línea directa y casi diaria.

Desde que Enrique Santos Calderón renunció a su columna ‘Contraescape’ Roberto Posada García-Peña se ha convertido en el columnista más influyente de Colombia. Tiene tantos detractores como admiradores pero ninguno de esos dos grupos lo deja de leer. Muchas veces lo hacen sólo para odiarlo. D’Artagnan lo sabe y lo goza. La neutralidad nunca ha sido su estilo. Cree que los hombres de carácter deben tener amigos y enemigos. Y él los cultiva a ambos. Muchas veces nada contra la corriente y defiende con vehemencia causas impopulares. Cuando todo el mundo era antiturbayista él era turbayista. Lo mismo sucedió en los días en que Jaime Michelsen era el águila. Y su lealtad con Ernesto Samper en los años del elefante mostraron hasta dónde llegan sus pasiones y convicciones. Su esfera de influencia es dentro de las estructuras de poder tradicionales, donde es muy comentado. Ni la lucha de clases ni la nueva Colombia son sus temas. Le interesan las peleas entre los liberales y los conservadores y entre gaviristas y samperistas. No sólo su columna sino también su apartamento se ha convertido en un centro de poder dentro de ese grupo.

Es uno de los pocos ministros sindicalistas que ha tenido poder en esta cartera. Aunque Garzón lo ha ejercido más por medio del veto que a través de iniciativas. Con el ministro Juan Manuel Santos se ha enfrentado por temas como el alza salarial a los empleados públicos, la reforma pensional y más recientemente por el proyecto de reforma laboral. Su poder deriva de su prestigio popular y de sus vínculos sindicales, que son clave para sacar adelante reformas importantes en materia laboral y pensional. Es un engranaje importante en este gabinete dado que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) aún estudia sanciones contra Colombia por el alto número de violaciones a los derechos sindicales.

Valencia Cossio fue elegido senador con la segunda votación más grande del país en las pasadas elecciones, lo que lo convirtió en el jefe más poderoso del Partido Conservador y en el mayor artífice del triunfo de Andrés Pastrana por la cantidad histórica de votos que consiguió en Antioquia. Gran parte de su poder lo ejerce actualmente a través de su familia, que ocupa puestos importantes en la actual administración. Un hermano es un diputado importante de Antioquia, el otro es Ministro de Energía, con un gran poder sobre el sector eléctrico; el director del Invías, con uno de los rubros de inversión más grandes del país, es muy cercano suyo. Aunque está en Italia, el presidente Pastrana lo escucha y las movidas políticas del Partido Conservador pasan por su visto bueno.

Fecode agrupa a 34 sindicatos de maestros en todo el país con unos 300.000 docentes afiliados. Aunque con la Ley de Transferencias perdió mucha influencia, esta agrupación aún mantiene un gran poder de veto en los temas de educación, sobre todo en lo que tiene que ver con la destinación de los recursos. Su poder deriva principalmente de la capacidad que tiene para convocar paros generales de educación, que constituyen un trauma social.

Mientras fue secretario general de Presidencia tuvo una influencia directa sobre el gabinete y en las relaciones con el Congreso. Tras renunciar, en medio de un escándalo, se ha convertido en un poder en la sombra en la Presidencia. Se concentra en la política menuda y es pieza clave en la política conservadora local. Tiene una oficina particular, por la cual desfilan altos funcionarios del gobierno dada la línea abierta que él mantiene con el presidente Pastrana, su amigo personal y compañero de política de toda la vida.

Aunque ya no está en el gobierno el Presidente sigue consultando al ex director de Planeación Nacional sobre diversos temas de políticas macro. Juega un papel clave en la reforma pensional. Ha mediado en los múltiples conflictos entre Juan Manuel Santos y Angelino Garzón. Y si se fuera a hacer algún cambio en la concepción técnica del Plan Colombia su opinión tendría peso. Nadie llenó el espacio que él dejó al irse a trabajar a Washington.

Sus percepciones sobre la solidez delpaís son determinantes en la calificación de riesgo que hace S&P. Si le bajan la calificación al país se vuelve más difícil conseguir dinero en los mercados internacionales y la deuda externa se encarece considerablemente, pues los intereses están sujetos a los cambios de riesgo. Cuando el grado de calificación es muy bajo los inversionistas perciben una mayor probabilidad de que el país incumpla sus pagos y caiga en moratoria. De ahí que exijan a cambio unas tasas de retorno mucho más altas. Lo cual puede significar la muerte de varias empresas. Aunque hay otras calificadoras, Standard&Poor’s es la que marca la parada en los mercados emergentes.

EDICIÓN 1874

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