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| 7/5/1999 12:00:00 AM

LOS HOMBRES DEL PRESIDENTE

En una jugada que podría poner en peligro el proceso de paz con las Farc, el Presidente optó <BR>por cambiar una comisión de negociadores representativos por un grupo de funcionarios de su círculo interno.

LOS HOMBRES DEL PRESIDENTE, Sección Nación, edición 892, Jul  5 1999 LOS HOMBRES DEL PRESIDENTE
En el tema de la paz una de las cosas que los colombianos le reconocen al presidente
Andrés Pastrana es su audacia. Sin embargo el viernes pasado, cuando el mandatario escogió a las cinco
personas que tendrán la gran responsabilidad de negociar con las Farc, la impresión que produjo fue la de
que esta vez el Presidente prefirió no arriesgar y jugarse la partida definitiva con integrantes de su círculo más
cercano. Luego de días de especulación y expectativa el nombramiento cayó como un baldado de agua fría.
Hubo, inclusive, quienes cuestionaron el manejo personalista que Pastrana le está dando al tema de la
paz. "La escogencia, sin duda, resultó excluyente. Una vez más el Presidente le apostó a sus amigos", dijo
a SEMANA Juan Manuel Santos, quien la semana pasada se opuso de manera categórica al artículo primero
del proyecto de reforma constitucional que le otorga amplios poderes al Presidente de la República para que
negocie la paz con los grupos subversivos. Aunque nadie duda de las inmensas calidades personales y
profesionales de los cinco negociadores del gobierno, hay quienes consideran que ante el reto que se
avecina, que no es otro que el de entrar a negociar la suerte de la Nación con el grupo guerrillero más fuerte
del país, el Presidente habría podido designar a personas que tuvieran un mayor grado de representatividad
política. Al fin y al cabo Camilo Gómez y Juan Gabriel Uribe son funcionarios de Presidencia, ambos
conservadores, y carecen de ascendencia política sobre el partido. Es cierto que en lo que se refiere al
partido de gobierno eso no importa. En la mesa seguirá el presidente del Congreso, Fabio Valencia Cossio
y, al fin y al cabo, el presidente Pastrana es conservador.A su vez, en lo que hace referencia al Partido
Liberal, a los sectores independientes y, lo que quizá podría resultar más grave, a los empresarios, la
Comisión es débil. No parece fácil que el liberalismo se sienta en el futuro comprometido con las posiciones
de Pedro Gómez Barrero, quien sin duda será un excelente negociador. Lo mismo sucede con los
empresarios quienes, salvo por la presencia del propio Gómez Barrero, sentirán que aquél representa al partido
y no a los empresarios. Y aunque el otro integrante de la lista, el general (r.) José Forero Delgadillo, es, por
supuesto, representativo de las Fuerzas Armadas, todo pareciera indicar que en el fondo el Presidente ha
tomado la decisión de seguir adelante las negociaciones él mismo. Una de las cosas que la opinión les
reconoció a los anteriores designados de Pastrana en los diálogos con las Farc fue precisamente el que, a
falta de un acuerdo político sobre el tema, su ascendencia sobre amplios y reconocidos sectores de la
sociedad fuera evidente. Fabio Valencia representaba al Partido Conservador y, en un segundo plano, al
Parlamento. El gobernador del Atlántico estaba allí como delegado de las regiones. María Emma Mejía había
sido fórmula vicepresidencial de Horacio Serpa y figuraba a nombre del partido de oposición, que es mayoría
en el Congreso de la República. Como si eso fuera poco tenía la particularidad, además, de representar a
las mujeres en la mesa. Y desde un comienzo nadie tuvo dudas de a qué jugaba y por quiénes estaba
Nicanor Restrepo en la mesa de conversaciones, empezando por los propios delegados de las Farc. El hecho
de ser el máximo dirigente del Sindicato Antioqueño, uno de los mayores conglomerados económicos del
país, le daba un gran poder de negociación a la hora de adquirir compromisos. Nunca antes un 'cacao' se
había sentado con la guerrilla en una mesa de conversaciones. Pero más allá de los reparos que se puedan
hacer a los nombres de los nuevos comisionados, lo cierto es que para un gran sector de la opinión el
presidente Pastrana perdió la oportunidad de volver a sintonizar al país con el tema de la paz. Y eso no sería
tan grave si no fuera por el hecho de que, a escasos nueve meses de haber comenzado a gobernar, el
Presidente empieza a ver cómo las opiniones que antes lo respaldaban hoy se dividen y radicalizan.Con la
salida de Rodrigo Lloreda del Ministerio de Defensa y los hechos recientes una considerable franja del
establecimiento, que apoyaba al jefe de Estado, ha empezado a cuestionar sus decisiones en torno del tema
de la paz con los grupos subversivos. Pero la representatividad de la comisión anterior le garantizaba al
Presidente apoyo amplio y suficiente para seguir adelante. Con la actual Andrés Pastrana asegura el
manejo pleno y directo de la mesa de negociaciones pero pone en peligro el frágil consenso que existía
ya entre las fuerzas políticas alrededor del tema de la paz con la guerrilla.

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