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“Los ministros de Hacienda sí tenemos corazón”: Carrasquilla habla sin tapujos de la reforma tributaria

El ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, rompe su silencio en entrevista con SEMANA, defiende la polémica reforma tributaria y les responde a Germán Vargas Lleras, César Gaviria y Gustavo Petro.


Vicky Dávila: Con tanto palo que le han dado por la reforma tributaria, ¿cómo se está protegiendo?

Alberto Carrasquilla: Eso es parte del oficio, Vicky, y es parte del paisaje. Yo creo que hay que tomarlo con un gramo de sal y siempre buscar el lado bueno del palo que da, porque muchas veces uno comete errores y el palo sirve pa…

V.D.: ¿Y eso le mortifica?

A.C.: No me mortifica en lo más mínimo, aunque sí me molesta cuando tengo errores y me mortifico más conmigo mismo que con las personas que me contradicen.

V.D.: ¿Es muy ingrato ser ministro de Hacienda?

A.C.: Es muy satisfactorio en el sentido de que es una oportunidad de ayudar a resolver sus problemas. Tiene sus frustraciones en el sentido de que uno quisiera resolver más de lo que está en capacidad, y es un país donde hace falta plata y sobran los problemas.

V.D.: Plantear el aumento del IVA para el café, la leche o el chocolate generó mucho ruido. ¿Fue un error?

A.C.: Pues al final del día, el Gobierno tomó la decisión de meter esos bienes con un gravamen de cero; es decir, aceptamos el error, por supuesto, y corregimos.

V.D.: ¿Usted cree que la reforma que están presentando al Congreso es la misma que va a salir?

A.C.: El lado optimista es que de pronto hay temas que se puedan mejorar, temas que no nos hayamos dado cuenta, y ese debate democrático ayuda a mejorar, ese es el lado positivo. El lado negativo es que en muchas ocasiones no se entiende el significado a largo plazo de una iniciativa, se elimina, y eso tiene su frustración.

V.D.: Hay consenso en que es una reforma que castiga tremendamente a la clase media. ¿Usted está de acuerdo?

A.C.: Yo no estoy de acuerdo con eso, lo que sí creo es que estamos empezando una discusión de una propuesta que amplía la base de tributación. Nosotros tenemos una diferencia muy grande frente a nuestros vecinos latinoamericanos, en términos de cuánto se contribuye por parte de la población, no necesariamente en la parte media de la distribución del ingreso, sino en las personas de más altos ingresos.

V.D.: Pero cobrarle IVA a los servicios públicos del estrato 4 es un duro golpe a la clase media.

A.C.: Proponemos un reemplazo del esquema actual de subsidios en los servicios públicos, en el cual se elimina una contribución obligatoria que tienen algunas empresas y los estratos más altos, en términos de su contribución a la financiación de los subsidios de aquellos hogares colombianos que están en la parte más baja de la distribución del ingreso. Eso se elimina y se sustituye por unos subsidios mucho más focalizados a esas personas, y una parte de la financiación va a provenir de ese incremento muy moderado en términos de la canasta total del IVA, incluyendo otros servicios que estamos discutiendo.

V.D.: Otro punto que ha levantado ampolla es que se pretenda que colombianos que ganan 2,6 millones de pesos mensuales tengan que declarar renta.

A.C.: Nosotros no proponemos de ninguna manera que sea un cambio abrupto en las reglas del juego; queremos que sea un cambio gradual, y esa persona de 2,6 millones no va a tener tributación en 2022. Empieza gradualmente y solamente va a ser en 2024, con una pequeña proporción de sus ingresos.

V.D.: Denos un ejemplo, ministro, para que la gente entienda...

A.C.: Una persona con ingresos anuales por 36 millones de pesos va a pagar 0 de renta en 2022. Esa es una persona de 3 millones de pesos mensuales. Y para 2023, pagaría 0,2 por ciento de su ingreso y 1,1 por ciento en 2024.

V.D.: Pero, ministro, ¿por qué no persiguen a los evasores en lugar de gravar más a los empleados formales?

A.C.: Estamos contentos con las herramientas que tenemos; estamos teniendo éxito y pensamos continuar con ese éxito en la lucha contra la evasión y la elusión. Para ponerlo en números, nosotros necesitamos que la suma de los esfuerzos de recolección de impuestos por vía de evasión y de elusión nos lleve a 1,1 puntos del PIB por año de manera permanente. En este momento estamos como en la mitad. Comparto el punto, la lucha contra la evasión es parte fundamental de cualquier estrategia fiscal.

V.D.: Ministro, cuando dicen que los ministros de Hacienda tienen que ser sin corazón, ¿eso es verdad o es paja?

A.C.: Paja. Al contrario, tienen que sentir lo importante que es tener un país en el cual exista la posibilidad de financiar programas sociales ambiciosos como los que estamos ayudando a financiar con esta reforma. Y en todo eso hay que meterle, como dicen las canciones, alma, vida y sombrero y, sobre todo, corazón.

V.D.: Hagamos un ejercicio, ministro. Si esa reforma no se aprueba, pínteme el panorama más catastrófico para el país.

A.C.: La primera cosa es que tendríamos que echar a la caneca todos los avances que hemos tenido en política social. Ingreso Solidario se nos acaba en julio. En esta reforma le estamos diciendo al Congreso que tomamos la decisión de volverlo permanente. Segundo, ayúdenos a que continúe el Paef, el plan de apoyo al empleo formal, que se empezó por la pandemia y ha sido exitoso para pequeños, medianos y grandes empresarios. Ese ya desapareció en marzo y queremos expandirlo hasta junio. Qué triste sería que eso sucediera.

V.D.: ¿Cuánta gente dejaría de recibir estos subsidios?

A.C.: En el caso de Ingreso Solidario, estamos hablando de 160.000 mensuales. En semejante crisis suena a muy poquito, pero llegan a 3 millones de hogares. Si uno multiplica por tres o cuatro personas, estamos hablando de 9 a 12 millones de personas cuyos apoyos desaparecerían.

V.D.: O sea que, si no pasa la reforma, esto significa hambre para 3 millones de hogares.

A.C.: No quisiera ir a esos extremos. Simplemente diría, para ponerlo en términos concretos, que desaparecería el programa Ingreso Solidario, el Paef y el programa de financiación de la gratuidad en educación superior, conocido como la Generación E, que da acceso universitario a una población que no lo tenía en condiciones de gratuidad.

V.D.: Hablemos de la gasolina. ¿Por qué gravarla si la gente, por el contrario, se queja de que es muy cara?

A.C.: Nosotros sí redujimos el IVA de la gasolina en una coyuntura específica, pero el país había estado acostumbrado a pagar esa tarifa general en el caso de ese combustible. Y no menos importante es el hecho de que eso está en consonancia con iniciativas que buscan que la gente racionalice más el uso de unas combustiones que son contaminantes.

V.D.: La gente está aterrada porque también se propone gravar las pensiones.

A.C.: Será para quienes estén pensionados y reciban de 7 millones de pesos hacia arriba. ¿Cuánto va a pagar? Nada en 2022 ni en 2023. Y alrededor de 14.000 pesos en todo el 2024. Y empieza a subir un poco cuando hablamos de pensiones de 10 millones de pesos o más.

V.D.: ¿Le molestó que Tomás y Jerónimo Uribe fueran a Palacio a hablar de la reforma tributaria, y que justo unas horas después se cayera el IVA al café, el chocolate y la leche?

A.C.: Yo tengo mucho aprecio por Tomás y Jerónimo, y ni se diga por el presidente Duque. Así que si hicieron la reunión, bienvenida sea, no me produjo ninguna intranquilidad. Al contrario, me parece que ellos tienen muchos temas para hablar y que los hablen me parece perfecto.

V.D.: Pero usted no estuvo en la reunión. Muchos dicen que menos mal porque, si no, nos clavan con esos productos.

A.C.: No señora. Uno, cuando es Gobierno, es un marinero y uno tiene un capitán.

V.D.: Germán Vargas Lleras dice que usted va a saltar del barco muy pronto. Eso significaría que deje esta reforma a mitad de camino y con la gente quejándose, porque usted se postuló a dirigir la CAF...

A.C.: Estoy absolutamente comprometido con esta iniciativa, le he dedicado muchísimas horas de trabajo a tenerla y le voy a dedicar muchísimas horas de trabajo hasta que, finalmente, podamos llegar a feliz puerto. Yo no soy amigo de esos sobresaltos y, por lo tanto, en la total tranquilidad y la total convicción de que estoy en esta pelea, he estado y seguiré estando.

V.D.: Pero si le sale lo de la CAF, ¿se va?

A.C.: Eso tiene sus tiempos.

V.D.: Pero sí le gustaría.

A.C.: Estamos en eso.

V.D.: Dijo el expresidente Gaviria que no se iba a dejar seducir por los ríos de mermelada.

A.C.: Yo por el presidente Gaviria lo único que siento es aprecio y admiración. Es de los grandes presidentes que ha tenido el país en su historia y a todo lo que él dice yo le pongo mucha atención. Si menciona los temas de mermelada, yo le digo: aquí lo que el Gobierno ha tratado de hacer siempre es ir al Congreso con argumentos.

V.D.: ¿Cree que en la discusión de la reforma tributaria hay populismo?

A.C.: Sí, hay mucho populismo, de eso no hay duda.

V.D.: ¿Y eso es malo?

A.C.: Digamos que eso baja el nivel.

V.D.: ¿Votaría por Petro a la presidencia?

A.C.: Depende del programa. Las cosas que él ha propuesto no las comparto. Pero no descartemos a nadie y no le faltemos el respeto a nadie en este debate democrático.

V.D.: Muy bien, ministro. Nos despedimos del hombre de la chequera en Colombia.

A.C.: Del sobregiro...