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Homenaje a Miguel Rodríguez: un liderazgo frustrado

Miguel se convirtió en el primer chocoano en ingresar a la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes. Durante sus tres primeros semestres, se destacó por ser el mejor del programa Ser Pilo Paga y por su capacidad de liderazgo.


“Quiero expresar que yo tengo un sueño, el mismo que tuvo Martin Luther King, que se basa en la igualdad, justicia y libertad de las etnias”. Las palabras de Miguel Alejandro que hacen parte de su texto ‘Ser negro’, muestran lo trágico e injusto que puede llegar a ser el destino. Nacido en una familia humilde, logró durante su niñez y juventud un camino distinto al de la mayoría de los jóvenes de Quibdó. En 2015 obtuvo el reconocimiento a mejor bachiller de su ciudad natal, y un alto puntaje en la prueba Saber 11 que le permitió entrar al programa Ser Pilo Paga.

Gracias al apoyo estatal, Miguel se convirtió en el primer chocoano en ingresar a la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes. Durante sus tres primeros semestres, se destacó por ser el mejor del programa Ser Pilo Paga y por su capacidad de liderazgo. Profesores, compañeros y directivas de la universidad le auguraban un futuro brillante y lo veían como una persona que, gracias a sus capacidades y su amor a su Chocó, podría aportar su empeño para mejorar la situación de sus coterráneos. Desafortunadamente, esos sueños y expectativas se truncaron. El pasado 26 de julio, Miguel sufrió un accidente en la vía que comunica a Medellín con Quibdó, también llamada la trocha de la muerte, cuando la camioneta en la que viajaba cayó a un abismo. Con él murieron dos personas más.

Con Miguel se fue un modelo de liderazgo que tanto necesitan los jóvenes de regiones apartadas del país como el Chocó. En su corta vida dejó patente que los grandes cambios solo se logran con arduo trabajo por los demás, la cualidad de un verdadero líder.