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| 12/5/1994 12:00:00 AM

MUERTE EN INDIANA

Luto en la comunidad judía al fallecer tres colombianos en el accidente de un vuelo doméstico cerca de Chicago.

MUERTE EN INDIANA MUERTE EN INDIANA
EL LUNES PASADO EN LA tarde los medios de comunicación colombianos recogieron la noticia como si se tratara de uno más entre las decenas de accidentes aéreos que se producen en el mundo anualmente: un avión turbo-hélice ATR-72, de la compañía estadounidense American Eagle, se había ido en picada cuando intentaba aterrizar en el aeropuerto O'Hare de Chicago. Los 68 pasajeros del vuelo, el 4184, que horas antes había salido de Indianápolis, fallecieron de manera inmediata por cuenta del impacto y de la desintegración casi absoluta del aparato.
Horas después los periodistas nacionales se vieron obligados a redimensionar la noticia y a darle importancia por algo que sorprendió mucho más que el accidente, ya que desafiaba casi todas las leyes de la probabilidad: el hecho de que en un avión estadounidense, que volaba de Indianápolis a Chicago -una ruta tan local como lo es en Colombia la de Pereira a Cúcuta- hubieran muerto tres colombianos. En efecto, dentro de la lista de víctimas del vuelo se encontraban los caleños Sammy Grimberg, de 45 años; su esposa Gilda, de 43, y su hijo Adrián, de 24 años.
Los Grimberg, pertenecientes a una de las familias más respetadas de la comunidad judía de Cali, habían viajado 15 días antes a Estados Unidos para participar en una feria internacional de plásticos. Los tres miembros de la familia, propietaria de la fábrica de plásticos Plinka, habían decidido asistir a todos los eventos que tuvieran que ver con el negocio.
Después de dos semanas de estadía, habían anunciado su regreso a Colombia para el martes primero de noviembre. Sin embargo su destino cambió la víspera del retorno a casa, cuando abordaron el avión que los llevaría a Chicago.
Durante el recorrido el ATR-72 voló sobre una fuerte tormenta. Al aproximarse al aeropuerto O'Hare la aeronave permaneció 45 minutos en espera de que la torre de control le diera permiso para aterrizar. Cuando por fin se autorizó el descenso el aparato desapareció de los radares.
El avión cayó en un maizal cerca de las localidades de Merryllville y Roselawn, al norte del estado de Indiana, unos 32 kilómetros al sureste de Chicago. La tragedia fue de tal magnitud que los restos del aparato quedaron diseminados en una zona de un kilómetro de diámetro. La única pieza que quedó reconocible -aparte de las dos cajas negras que deberán brindar las claves sobre lo sucedido- fue un trozo de menos de un metro de largo del timón de cola del avión.
Las autoridades aún investigan cuál pudo haber sido la causa de la tragedia. Se descarta casi por completo que haya sido una falta humana, pues tanto el piloto como el copiloto siguieron las instrucciones de la torre de control. Todo indica que el motivo del accidente fue una corriente descendente muy fuerte, porque los testigos aseguran que la aeronave cayó en picada.
La noticia causó gran dolor en Cali, pues los Grimberg son ampliamente conocidos en la ciudad. Aurelio, hermano de Sammy, fue uno de los directivos del Deportivo Cali que más apreció la hinchada vallecaucana durante los años 70. Por su parte, Sammy se había convertido en uno de los industriales más pujantes de la ciudad al sacar adelante su fábrica de plásticos, -que ahora quedará a cargo de Isaac, su hijo menor, que tiene 17 años-. Sammy Grimberg era además sobrino del prestigioso industrial y banquero Isaac Gilinski, quien en compañía de su hijo Jaime ha sido en los últimos años protagonista de la compra de los bancos Andino y de Colombia.
Por ahora, los amigos y familiares de los Grimberg prefieren guardar silencio: "Nuestra religión aconseja que no se hable de los muertos hasta después del funeral", dijo Ezequiel Birman, uno de los pocos amigos personales que no viajó a Estados Unidos tan pronto se conoció la noticia. Casi todos los miembros de la familia llegaron a Roselawn para el reconocimiento de las víctimas, pero hasta finales de la semana pasada su misión no había tenido éxito. La tía de Sammy, Janeth Grimberg, quien al cierre de esta edición esperaba noticias en Cali, no había recibido ninguna información concreta: "Hasta ahora, lo único que han encontrado son cenizas".

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