El pasado 13 de enero se presentó un atentado sicarial en la vía Neiva-Rivera, en Huila, contra altos funcionarios del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec).
Ese día, a bordo de una camioneta se movilizaba el director del penal de Neiva, Édgar Enrique Rodríguez Muñoz, su hijo, un menor de 11 años, así como el subdirector Renato Solano Osorio, quien resultó gravemente herido y fue trasladado, en ese entonces, a un centro hospitalario.

Precisamente, en medio de ese hecho, murió el niño de 11 años, hijo de Rodríguez Muñoz y, ahora, cuando han pasado pocos días de ese atentado, murió el subdirector Renato Solano Osorio, luego de permanecer ocho días en la unidad de cuidados intensivos del Hospital Universitario de Neiva.
La muerte del coronel (r) Solano se produjo en horas de la madrugada de este miércoles, 20 de enero, más exactamente a eso de las 3:30 a. m., tras haber recibido un disparo en el abdomen y otro en el tórax.
“Lastimosamente, sobre las 3:30 de la mañana, nos han notificado que, a pesar de todos los esfuerzos médicos, mi coronel falleció. Les indicamos que no vamos a parar en hacer todas las articulaciones en la parte técnica e investigativa para esclarecer este hecho”, dijo el coronel Héctor Jairo Betancourt Rojas, comandante de la Policía en la ciudad de Neiva.
“El que perdona es Dios”
El 15 de enero, Rodríguez Muñoz se refirió al asesinato de su hijo en medio de dicho atentado sicarial en la vía Neiva-Rivera.
“Todos hacemos el trabajo, esto hay que dejárselo a ellos y a Dios, todo en manos de Dios… Mi hijo nos va a dejar la mejor enseñanza de amor; los que lo conocieron saben que él era amor y, sobre todo, muy respetuoso”, dijo Rodríguez con su voz entrecortada en entrevista con Noticias Caracol.

Además, Rodríguez añadió con firmeza: “Yo no perdono, usted sabe que no perdonamos; el que perdona es Dios. Él se encargará de todo. No tengo ningún dolor hacia ellos”, esas palabras marcaron el tono de las exequias y los homenajes en Neiva.









