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| 9/26/1994 12:00:00 AM

NO HAY DERECHO

La mala noticia es que Colombia es uno de los líderes mundiales en violaciones a los derechos humanos. La buena, que el propio Mindefensa reconoció la gravedad del asunto.

NO HAY DERECHO, Sección Nación, edición 643, Sep 26 1994 NO HAY DERECHO
DURANTE EL DISCURSO de posesión, el presidente Ernesto Samper se refirió en tres oportunidades al tema de los derechos humanos. Por esos mismos días, el canciller, Rodrigo Pardo, dijo en una entrevista con SEMANA: "El mundo estará atento a las políticas que Colombia ejecute en materia de medio ambiente, estupefacientes y derechos humanos". Estos dos antecedentes ya eran una clara señal de que el tema de los derechos iba a convertirse en prioridad dentro de la agenda del nuevo gobierno. Y la semana pasada, el debate se abrió: la Procuraduría General de la Nación dio a conocer un informe sobre la violación de derechos humanos en Colombia durante 1993 y lo que va corrido de 1994.

A primera vista, el resultado de este estudio es alentador: el número de víctimas se redujo en un 36 por ciento con respecto a los años anteriores. Sin embargo, esto no parece significar un gran avance: "Colombia continúa en la lista de los cinco países que más viola los derechos humanos -le dijo a SEMANA el procurador delegado Hernando Valencia Villa-. Estar casi a la par con Yugoslavia, Ruanda, Guatemala o Filipinas es muy grave, pues aquí no hay dictaduras, ni guerra civil, ni conflictos raciales o religiosos".

Aunque las cifras demuestran que la situación ha mejorado en algunos sectores del país -las denuncias en Bogotá, por ejemplo, disminuyeron en un 52 por ciento en relación con 1992- el informe señala que la reducción en los casos reportados se puede deber a que la sociedad está "demasiado amedrentada para presentar sus quejas contra los organismos del Estado. Aunque sería preferible considerar que la disminución obedezca a una depuración interna de las instituciones".

La Policía Nacional, a pesar de ser el organismo del que se recibe mayor número de denuncias, salió mejor librada en este informe que en los realizados años atrás: las quejas en su contra se redujeron casi en un 30 por ciento. Esto puede ser el resultado de la presión que recibió por parte de la opinión pública, cuando se conoció la vinculación de agentes de la institución en casos tan escandalosos como la muerte de una menor en una estación de Policía y el asesinato de un niño en el centro de Bogotá. Pero esta rebaja en las cifras también puede tener otra explicación: antes de 1992, buena parte de la acción de la Policía estuvo orientada a la lucha contra el narcoterrorismo. Y como dice el informe de la Procuraduría: reducido el 'enemigo', se reducen las prácticas que pueden conducir en violaciones a los derechos humanos.

Pero si por el lado de la Policía se puede hablar de disminución de las quejas, por el lado de los militares se tiene que emplear la palabra contraria: las denuncias aumentaron casi al doble en menos de dos años. En 1992, la Procuraduría afirmó que no podía comprobar con cifras que el Ejército fuera el mayor violador de los derechos humanos en el país. En esta ocasión, sin embargo, señaló que aunque no es el primero en la lista, su participación aumentó en forma alarmante. Hace dos años, la Policía aportaba el 58 por ciento del total de denuncias, mientras el Ejército no llegaba al 16. Actualmente, la participación de la Policía bajó al 45 por ciento y las Fuerzas Militares subieron a más del 30 por ciento.

El informe encontró una coincidencia entre el crecimiento de denuncias contra el Ejército y el aumento de violaciones graves a los derechos humanos. Y es que mientras las quejas por lesiones personales, amenazas y detenciones ilegales (consideradas leves) se han reducido, las que tienen que ver con torturas, desapariciones forzadas y homicidios van en aumento. Antes, la relación era de una queja por violación grave por cada cuatro denuncias de violaciones leves. Hoy en día, esa relación prácticamente se equilibró. Según la Procuraduría, esto puede tener relación con el crecimiento de denuncias contra las Fuerzas Militares, pues esa institución es la que suele recibir con más frecuencia quejas por violaciones severas.

"Este problema no se acaba hasta que los responsables no estén en la cárcel -dice Valencia-. Sólo entonces nos quitaremos de encima las críticas de la comunidad internacional". Sin duda alguna, el país está en el ojo del huracán. Pero el hecho de que ni el gobierno ni las fuerzas militares hayan negado la gravedad del problema, es muestra de la decisión que se tiene de tomar el toro por los cuernos. "Registramos con satisfacción la preocupación sobre los derechos humanos -dijo el ministro de Defensa, Fernando Botero-. Pero deseamos que también se tengan en caen ta las continuas y monstruosas violaciones de los derechos humanos por partede la guerrilla, los narcotraficantes y los delincuentes comunes".

Esta es una queja que siempre han recibido los informes de la Procuraduría: resulta imposible hablar de derechos humanos dejando de lado, por ejemplo, las minas quiebrapatas puestas por la guerrilla que matan o dejan paralíticos a campesinos y a niños inocentes. "Nosotros censuramos las atrocidades de la subversión -dice el procurador delegado-. Pero nuestra competencia es sobre los funcionarios públicos. Además, quien tiene que responder por los derechos humanos de los ciudadanos es el Estado y no la guerrilla". Precisamente en esto parece estar avanzando el país. Hoy, los organismos del Estado reconocen que existe violación de derechos humanos y que es urgente hacer algo para cambiar esta realidad. Este sólo hecho ya se puede considerar como un gran avance.



CIFRAS ESCANDALOSAS


* Colombia sigue dentro de la lista de los cinco países que más violan los derechos humanos en el mundo, al lado de Yugoslavia, Ruanda, Guatemala y Filipinas.

* En 1993, las denuncias por tortura presentadas ante la Procuraduría aumentaron un 23 por ciento en relación con el año anterior.

* En el último año, el número de homicidios creció el 18 por ciento, y las quejas por malos tratos se multiplicaron siete veces.

* Las denuncias registradas en 1993 estuvieron relacionadas, especialmente, con violación grave a los derechos humanos: detenciones arbitrarias, muertes y torturas.

* Los menores se han convertido en banco de este problema. Si antes sólo se consideraban afectados por el mal trato, ahora son víctimas preferentes del asesinato.

* Antioquia y Santander encabezan la lista de los departamentos más afectados. Juntos, aportan el 30 por ciento del total de las denuncias a nivel nacional.

* Las denuncias en Sucre aumentaron un 57 por ciento en relación con 1992. En Banncabermeja, las cifras se duplicaron.

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