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“El ADN recuperado de allí, en la toalla, corresponde al señor Jorge Enrique Pizano. La mancha no contiene cianuro" - Foto: Cortesía

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“No hay manos criminales en la muerte de Jorge Enrique Pizano”: Fiscalía

La Fiscalía, apoyada en el análisis de una toalla con trazas de sangre del testigo confirma que su deceso obedeció a un paro cardíaco, es decir, a una muerte natural.

El director de Medicina Legal, Carlos Valdés, y el fiscal delegado de seguridad ciudadana, Luis González León, explicaron nuevos hallazgos sobre la investigación por la muerte de Jorge Enrique Pizano y su hijo Alejandro. El avance más significativo es el análisis de una toalla de la que dio cuenta una mujer que la familia contrató para limpiar la casa tras producirse la muerte de Pizano padre, el pasado 8 de noviembre.

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La familia de Pizano comentó a la Fiscalía que la mañana en que este falleció, al afeitarse tuvo una cortada menor en el rostro. Este indicio llevó a los investigadores a indagar al respecto y fue cuando afloró la explicación de que la familia en duelo, tras el fallecimiento del padre, contrató a una mujer para que hiciera limpieza. De inmediato las pesquisas apuntaron a la mujer del servicio.

Esta pronto fue ubicada y entrevistada por el CTI. La mujer narró que encontró una toalla cerca del lugar exacto donde se dio el fallecimiento del testigo. Se trataba de una toalla con “una mancha café”, encontrada en el baño donde tres horas antes se dio el deceso de Jorge Enrique Pizano. El elemento fue recuperado por los investigadores y enviado a Medicina Legal para un análisis.

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La toalla permitió que la Fiscalía obtuviera una muestra de sangre de Jorge Enrique Pizano, cuyo cuerpo como se sabe fue cremado. Así lo afirmó el director de Medicina Legal, el doctor Carlos Valdés: “El ADN recuperado de allí, en la toalla, corresponde al señor Jorge Enrique Pizano. La mancha no contiene cianuro. Este hallazgo es muy importante porque coincide con las muestras entregadas por el hospital de Facatativá tomadas del cadáver y cuyo reporte indicó que no había cianuro. En la mancha tampoco hay cianuro”. El fiscal González interpreta el nuevo elemento como una prueba más de que el deceso de Pizano fue, como se dijo en el dictamen médico inicial, consecuencia de un paro cardiaco. "No hay manos criminales en la muerte de Jorge Enrique Pizano, se trató de una muerte por causas naturales”, recalcó.

Por otra parte, la persona que acudió a la casa para ocuparse del aseo también señaló que aquel día vio sobre el escritorio donde solía trabajar Jorge Enrique Pizano una botella de agua saborizada que estaba ya iniciada.

La mención es clave pues se trata de la botella cuyo contenido resultó estar mezclado con cianuro y que produjo la muerte de Alejandro Pizano, tres días después del fallecimiento de su padre Jorge Enrique. Sobre cómo llegó esa botella al escritorio hay muchos interrogantes que empiezan a esclarecerse con el testimonio de la empleada.

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Al momento de la emergencia de Alejandro Pizano, tras beber uno o dos sorbos del líquido la familia salió con él a toda prisa hacía un centro médico y llevó consigo la botella. Allí se confirmó el deceso del joven y en el lugar el CTI tomó el elemento, lo embaló y lo remitió a laboratorio. Sin embargo, la botella ya había sido manipulada por varias personas tanto en la casa de los Pizano como en el centro médico en medio de la emergencia.

Los primeros análisis toxicológicos al líquido indicaron que se trataba de agua saborizada con cianuro. Luego se ordenó una inspección científica a la botella como tal y esos resultados se acaban de conocer. En el envase se encontró ADN del señor Jorge Pizano. Esto indica que el testigo muerto en algún momento tuvo contacto con la botella que ocasionó luego la muerte de Alejandro Pizano.

El hallazgo se suma al análisis del tarro con cianuro que se encontró en un baño auxiliar de la casa posteriormente. Ese tarro también tenía las huellas del padre muerto.

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Adicionalmente la Fiscalía explicó que según la familia el agua saborizada era una de las bebidas favoritas que solía tomar Jorge Enrique Pizano, y que así lo comentaron los integrantes de la familia cuando regresaron de las exequias de este y entraron al estudio y observaron la botella de la que –momentos después– Alejandro decidió tomar unos sorbos, lo que le significó la muerte.

Por otra parte, el fiscal Luis González, explicó que la diligencia que se realizó en casa de los Pizano (en la que se entregó el tarro con cianuro) contó con el acompañamiento de la Procuraduría y la colaboración voluntaria de la propia familia. Sobre esta diligencia han saltado cuestionamientos luego de que trascendió que en esta la Fiscalía se llevó varios computadores en donde estaría el cúmulo de la información dejada por Jorge Enrique Pizano, precisamente la información que puso contra la cuerdas al fiscal general Néstor Humberto Martínez a quien el desaparecido testigo contó sobre las irregularidades en el proyecto Ruta del Sol ejecutado por Odebrecht.

“Los computadores fueron recibidos por la Fiscalía para buscar allí una huella sobre la presunta compra del cianuro hallado. La Fiscalía ha sido muy responsable”, aseguró González quien señaló que todo los elementos fueron aportados por la familia con ese fin. La fiscal encargada de la diligencia acudió, casi una semana después para legalizar el material pero el juez del municipio de Rosales rechazó esa pretención porque el plazo ya había caducado.

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González señaló que para la Fiscalía la diligencia fue una inspección que no implica obligación de legalización en las 36 horas posteriores mientras que el juez consideró que se había tratado de un allanamiento y por tanto que el plazo para legalizar los elementos había caducado. “Somos respetuosos de los jueces, sin embargo estamos seguros del procedimiento y por eso apelamos. Esperemos que los recursos se resuelvan”, concluyó el fiscal González.