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| 5/14/2001 12:00:00 AM

No me interesa la visa

El ex presidente panameño Ernesto Pérez Balladares participó en el foro de gobernabilidad realizado en Cartagena en días pasados. Semana.com lo entrevistó sobre el polémico caso de la visa de Estados Unidos que le fue cancelada...

No me interesa la visa No me interesa la visa
El ex presidente panameño Ernesto Pérez Balladares participó en el foro de gobernabilidad realizado en Cartagena en días pasados. Semana.com lo entrevistó sobre el polémico caso de la visa de Estados Unidos que le fue cancelada, sobre el Plan Colombia y la situación latinoamericana.

SEMANA.COM: En días pasados Estados Unidos le canceló la visa ¿Cómo interpreta todo este episodio?

Ernesto Pérez: Los países tienen todo el derecho de invitar o no a un ciudadano extranjero, eso es la visa. Lo que no tiene derecho un país es decirle a un ciudadano extranjero "no quiero que venga porque usted es un ladrón" y ahí radica el problema con Estados Unidos. No tengo ningún interés en ir a ese país ni que me aprueben ninguna visa, lo único que quiero es que demuestren que tienen alguna prueba de algún acto ilícito por parte mía y que la saquen a la luz pública. Los he retado públicamente y por supuesto no pueden introducir ninguna prueba porque no existe. Se basan en una ley de inmigración que dice que cualquier persona extranjera que haya ayudado extranjeros a entrar ilegalmente a Estados unidos no es elegible para una visa. Que yo haya llevado indocumentados a Estados Unidos es una acusación absurda. Pensar que un presidente de cualquier lugar del mundo vende visas de emigrantes es un acto diseñado para desprestigiar y de alguna manera cobrar algunas cuentas.

SEMANA.COM: ¿Qué cuentas le podría estar cobrando Estados Unidos?

E.P: Entrando en el terreno especulativo de por qué lo hicieron, unos dicen que Estados Unidos quería pasar una factura, como decimos en mi país, por no haber accedido a sus pretensiones de mantener la presencia militar en Panamá. Otros dicen que fue porque falté a sus expectativas. Ellos pensaban que yo iba a entregar al hijo del presidente de mi partido, que había sido acusado de haber matado unos soldados americanos durante la invasión. Ni legal ni moralmente puedo entregarle un panameño a las fuerzas armadas de otro país. Una tercera versión dice que ellos se sentían casi que con un derecho feudal de ser los dueños de las instalaciones alrededor del canal, y que al haber ganado una empresa de Hong Kong, se sintieron de alguna manera desplazados. Todas son suposiciones.

SEMANA.COM: ¿Cree usted que Estados Unidos pueda llegar a tener poder militar en Panamá?

E.P: Contra eso lucharé plenamente. No hay ningún indicio de que eso sea así, pero si sucede lucharé porque no se dé.

SEMANA.COM: ¿Cree usted que el paquete de ayuda de Estados Unidos a Colombia es una buena solución al problema de violencia y drogas del país?

E.P: El Plan Colombia es una plan para lograr la modernización de las Fuerzas Armadas colombianas con un componente social bastante reducido. Aunque me parece bueno que se mejore la capacidad militar, no podemos suponer que ese Plan reemplazará el esfuerzo que tenemos que hacer para lograr que campesinos que se dedican al cultivo de la coca tengan un cultivo alterno con suficiente rentabilidad.

Es una gran equivocación suponer que una ayuda unilateral de una sola vez va a arreglar por siempre el problema cultural de tantos años, tampoco se puede suponer que la fumigación de cultivos ilícitos sea la solución que genere suficientes ingresos a los campesinos que viven de eso. Se tiene que buscar la forma para que los términos de comercio mejoren, que haya un reconocimiento de que nuestro propio desarrollo que va mucho más allá de la simple explotación de nuestros recursos naturales.

SEMANA.COM: ¿Ve a Colombia como una amenaza para la región?

E.P: No, Colombia es un tema que se superará. Nosotros como vecinos sufrimos de cerca todo lo que les sucede y que además nos afecta. Nuestro país recibe una gran cantidad de desplazados que huyen de la violencia, tenemos problemas de personas que desaparecen por la frontera y es un punto de paso, tanto de armas hacia Colombia, como de drogas hacia el norte. Pero yo creo que lo importante es agotar, como en efecto se está haciendo, todos los mecanismos que nos propicien una paz duradera. No creo que este país sea un problema para la región latinoamericana, por el contrario, es un hermano al que todos debemos ayudar a salir adelante y confío en el proceso que adelanta el presidente Pastrana.

SEMANA.COM: ¿Cree usted en la viabilidad de un Plan Andino, entendido como un paquete de ayuda de Estados Unidos para la región andina?

E.P: En vez de pedirle ayuda a Estados Unidos para que nos auspicie financiamientos al área, debemos exigirles a los países consumidores que hagan el esfuerzo de bajar los niveles de demanda de droga que existen en sus sociedades. Eso ayudaría más que cualquier Plan Colombia o que cualquier Plan Andino. Si no hubiera la demanda tan alta por droga que existe en Colombia y en algunos países europeos, evidentemente el problema del control de nuestro tráfico sería más fácil.

SEMANA.COM: ¿Qué concepto tiene de la lucha antidrogas librada durante los últimos años?

SEMANA.COM: La lucha antidrogas es, en mi concepto, un mecanismo para echarnos la culpa a los latinoamericanos de producir lo que los norteamericanos quieren.

SEMANA.COM: ¿Como ve a Latinoamérica frente a otras regiones del mundo?

E.P: Nosotros hemos logrado en 10 años avances que no hubiéramos logrado sin los ajustes y los sacrificios que hemos hecho como latinoamericanos para adecuarnos a nuestras necesidades. También es muy importante el llamado de atención que nos hacemos a nosotros mismos en el sentido de asegurarnos de ser los latinoamericanos quienes logremos nuestras propias perspectivas, y no que nos las dicten desde afuera.

SEMANA.COM: Pero durante su gobierno usted mantuvo una línea neoliberal. ¿No es así?

E.P: A cualquier país o cualquier gobernante que lleva reformas que estaban en boga en los 90 se le califica de neoliberal, término con el cual tengo serios conflictos conceptuales. Lo que hicimos fue adecuar nuestra economía a términos aceptables y aceptados, así como necesarios para lograr competencia, crecimiento y desarrollo. Yo me siento muy satisfecho con lo que logramos, porque Panamá tuvo un promedio de crecimiento de cerca del 5 por ciento en la última década y los niveles de inflación son prácticamente de cero. Se hizo un cambio de estructuras muy importantes y se puso al Estado en posiciones de invertir en el área industrial sacándolo del área productiva. Lo que se ha logrado ha sido muy positivo.

SEMANA.COM: ¿No cree usted que el neoliberalismo está en crisis?

E.P: No, de ninguna manera. Se debe tomar conciencia de que no es el dogma ideal ni el único y que debe ser complementado con las particularidades de cada país. No hay una receta foránea que se pueda aplicar a todos los países por igual, hay que adecuarla a nuestras propias realidades. Pero lo fundamental de la propuesta de la apertura, de integración, de la competencia y de la globalización, es que es un fenómeno que existe, que no podemos evitar y que sigue teniendo mucha validez.

SEMANA.COM: ¿Cuál sería el paradigma del desarrollo para los países de América Latina?

E.P: Yo creo que ese paradigma consiste en que los latinoamericanos podamos desarrollar nuestra propia propuesta, reunir nuestra propia identidad y que dejemos de ser simplemente receptores de propuestas inventadas en otros lugares. No tengo duda de que la creación del nuevo paradigma va a ser construido sobre nuestras experiencias actuales y anteriores, en los próximos 10 ó 15 años. No podemos olvidar que hay experiencias negativas que no queremos volver a vivir, como toda la época de los dictadores. Hay que tener claro que así el neoliberalismo no haya llenado nuestras ilusiones en estos primeros años de su aplicación, no es justificación para regresar a esquemas anteriores que han sido plenamente superados.

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