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La novela del oro venezolano en Uganda, ¿tiene protagonista colombiano?

Sin pasar por los controles aduaneros, 7,4 toneladas del metal precioso que salieron del Banco Central de Venezuela llegaron a África. El viaje de ese cargamento se ha convertido en un verdadero misterio.


Alrededor de 7,4 toneladas de oro venezolano, un botín avaluado sobre los 300 millones de dólares, aparecieron ilegalmente en Uganda. Las autoridades del país de África oriental revelaron la semana pasada que el metal precioso había entrado sin pasar los filtros de aduana. El asunto tomó vuelo mediático por todos los ingredientes que combina.

A finales de febrero, la agencia Reuteurs informó que al menos 8 toneladas de oro habían sido extraídas de las bóvedas Banco Central de Venezuela. Ante la caída de la producción petrolera y su crisis económica interna, agravada por un cerco internacional, ese país encontró en sus reservas del metal la forma de obtener liquidez monetaria para sostener sus importaciones.

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Ángel Alvarado, diputado de la Asamblea Nacional de Venezuela, fue uno de los primeros en denunciar la extracción del oro. Dijo entonces que pretendían venderlo de contrabando en el exterior. El pasado 15 de marzo, el político de oposición aseguró que el cargamento registrado en Uganda era el perdido. Y recalcó que faltaban 0,6 toneladas del material.

La Policía de Uganda aseguró que el oro entró en dos tandas. Un primer cargamento de 3,8 toneladas, el 2 de marzo, y otro de 3,6 el 5 del mismo mes. Este último lo encontraron en las instalaciones de AGR, la refinería que lo recibió. Sin embargo, no apareció el primero. Esa firma aseguró que la transacción fue totalmente legal, y que se hizo con los documentos en regla, contrariando la versión de la Policía.

Hasta ahí va la información oficial sobre el misterioso oro venezolano. Pero hay muchos más hilos que se entrecruzan en esta historia. La versión digital de la revista venezolana Cuentas Claras, especializada en crimen transnacional le agregó un nuevo protagonista: "Alex Saab sería el dueño del oro decomisado en Uganda, el que habría recibido como pago por importaciones realizadas para el régimen de Maduro del cual es el principal proveedor".

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Saab es un empresario colombiano, con orden de captura en este país, y envuelto en uno de los mayores escándalos de corrupción del gobierno de Maduro: el de los CLAP. Estos son los mercados con productos básicos que se reparten entre la población. Detrás, esconden una red de empresas de papel que encubren lavado de activos y corrupción que escala hasta las más altas esferas del poder político venezolano.

El empresario pertenece a una familia que llegó a Colombia a mediados del siglo pasado, desde Líbano, y se embarcó en el comercio. Su fortuna la construyeron con el negocio textil. Álex, el segundo de cuatro hermanos, apareció hace unos cinco años en Venezuela, convertido en un magnate, asociado con Álvaro Pulido, otro colombiano, y trabajando para el gobierno de Maduro.

"Alex Saab sería el dueño del oro decomisado en Uganda, el que habría recibido como pago por importaciones realizadas para el régimen de Maduro del cual es el principal proveedor".

La relación que pueda tener Saab con los lingotes que aparecieron en Uganda no ha trascendido mucho. Sin embargo, se creería que harían parte de la forma de pago por las importaciones que pone a disposición del gobierno de Maduro, y que su paso por el país africano sería un modo de perderle el rastro antes de venderlo en otros países, como Emiratos Árabes. Una firma de este último país ya le había comprado tres toneladas al Banco de Venezuela a comienzos de este año, pero anunció que frenaría los negocios mientras se estabilizaba la crisis política.

El otro misterio que se le suma a la fuga del oro venezolano es el de los aviones rusos. En enero, Novaya Gazeta, un diario ruso de investigación, reportó el vuelo de un Boeing entre Moscú y Caracas, pasando por Dubai. Según sus fuentes, agencias rusas habrían ayudado a sacar 20 toneladas de oro de Venezuela. En el país sudamericano, figuras de oposición apuntaron a informaciones similares.

Hasta ahora, las circunstancias que rodean la salida del oro venezolano no son claras, tampoco quiénes se estarían beneficiando de la fuga del tesoro al que se aferra Maduro ante su iliquidez.