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La representante a la Cámara Juanita Goebertus, de la Alianza Verde. - Foto: Juan Carlos Sierra

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"La paternidad compartida es una victoria de la equidad de género"

En entrevista con SEMANA, la representante a la Cámara Juanita Goebertus explica los detalles del proyecto que pasa ahora a discusión del Senado. Contempla que hombres tendrán ocho semanas obligatorias para el cuidado de sus hijos al nacer.

SEMANA: ¿De dónde viene este proyecto? ¿Qué la motivó a promoverlo?

Juanita Goebertus: Desde el inicio de estos cuatro años en el Congreso empezamos a trabajar con el representante José Daniel López. Él tenía interés en trabajar en la licencia de paternidad, y yo venía trabajando con dos académicos, David Pérez, de los Andes, y Ana María Tribín, que habían hecho justamente una evaluación sobre por qué la extensión de la licencia de maternidad, paradójicamente, generaba efectos negativos en la empleabilidad de las mujeres. Conjuntamente llegamos a esta figura de la licencia compartida y que ahora se traduce en la extensión de la licencia de paternidad.

SEMANA: ¿En materia de paternidad, hasta hoy, la Ley colombiana qué establecía?

J.G.: Después de la Ley María, los hombres tenían derecho a ocho días hábiles y las mujeres a 18 semanas, luego de la última extensión de la licencia.

SEMANA: ¿Y ahora con el nuevo proyecto que pasará?

J.G.: Ahora la idea son ocho semanas obligatorias para los hombres, no pueden renunciar a ellas y la idea justamente es incentivar que participen del cuidado y asuman la responsabilidad de cuidar a sus hijos, sobre todo en esa edad temprana. Las mujeres, obligatoriamente, tendremos 12 semanas, que es lo que se ha establecido como mínimo y luego hay seis semanas que de común acuerdo con la pareja se pueden compartir. Las parejas pueden negociar los tiempos de dicha paternidad. En total son 26 semanas.

SEMANA: En materia laboral, ¿a qué están obligadas las empresas con este proyecto?

 J.G.: Uno de los temas que han documentado los economistas es que, al momento de decidir contratar un hombre o a una mujer con las mismas cualificaciones y estudios, juega en contra de las mujeres el hecho de que puedan tomarse su licencia de maternidad. Eso tiene unos efectos de discriminación laboral y genera lo que hemos visto: las mujeres estamos hoy 6,2 puntos porcentuales por encima en la tasa de desempleo nacional. Pero también hay efectos negativos contra la productividad y la innovación. Si privilegiamos la contratación de los hombres, nos estamos perdiendo un potencial de talento inmenso. Esto supone que las empresas deben asumir que su población en edad reproductiva, sea hombre o mujer, implica pagar costos laborales, ya sea licencia de maternidad o paternidad, y no que privilegien a los hombres porque no deben asumir esos costos. 

SEMANA: ¿Pero una pareja, que trabaje en empresas distintas, se podría tomar la licencia al mismo tiempo? 

J.G.: Sí, pero no es concomitante. Uno de los retos de los países que han dado el paso a la licencia de paternidad compartida es que en algunos casos, en tradiciones machistas como la nuestra, el papá asume la licencia al mismo tiempo que la mamá y eso genera una carga adicional para la mujer. Entonces ella ya no solo tiene que asumir el cuidado del hijo, sino también del padre, en términos de provisión de alimentos, etc. El proyecto dice que no pueden ser concomitantes. Eso quiere decir que en las ocho semanas el padre realmente tiene que asumir el cuidado del hijo. Una manera, por ejemplo, en que esto puede funcionar es que la madre se toma las primeras 13 semanas, y luego el padre se toma otras 13 semanas. Hay que repartir el tiempo del cuidado.

SEMANA: ¿Colombia está muy rezagada en esta materia?

J.G.: El país viene mejorando en la extensión de la licencia de maternidad. Si uno mira el promedio en países de la OCDE, más o menos son en promedio 21 semanas. Nosotros vamos en 18. Pero al no extender la licencia de los padres, eso estaba generando unos efectos negativos en la empleabilidad de las mujeres.

SEMANA: ¿Hay un cálculo de costos de este proyecto?

J.G.: Estamos en un proceso de dar la discusión. Parte de lo que se ha venido estimando por ONU Mujeres es que aumentar la licencia de paternidad podría suponer unos costos de 214.000 millones de pesos anuales, pero insisto en que estos cálculos hay que mirarlos con mucho cuidado. Es importante incluir en esa ecuación los efectos de productividad y de innovación, particularmente en un momento como este de reactivación económica. Nos estamos perdiendo un potencial por estar siempre privilegiando la contratación de hombres, cuando se está en edad reproductiva.

SEMANA: Esto es en últimas promover la equidad de género...

J.G.: Así es, la paternidad compartida es una victoria de la equidad de género. Hay dos objetivos principales: por un lado garantizar que apostamos a roles de cuidados compartidos, no más una lógica donde somos las mujeres las cuidadoras, las que nos encargamos de los hijos. Y, por el otro lado, la garantía de que las mujeres accedemos en igualdad de condiciones al mercado laboral. Una de las últimas encuestas del uso del tiempo revelaba que entre 2016 y 2017 las mujeres dedicaron más tiempo a actividades de suministro de alimentos y de cuidado. El 68 por ciento de la población señalaba que las mujeres somos mejores para el trabajo doméstico. Eso tiene que cambiar, tenemos que asumir ese cuidado de forma conjunta. 

SEMANA: ¿Qué viene ahora en el Congreso?

J.G.: El proyecto pasa a Senado, le quedan dos debates, uno en la Comisión Séptima y en la plenaria.

SEMANA: ¿El Gobierno apoya el proyecto?

J.G.: No hemos tenido una conversación directa sobre este tema, pero esperamos que el Senado supere sus discusiones internas sobre cómo sesionar y siga el ejemplo de la Cámara, que desde mayo está sesionando de forma semipresencial.