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| 8/16/1993 12:00:00 AM

¿Por qué Kalmanovitz?

El Gobierno estaba cargado de razones para nombrar a Salomón Kalmanovitz en la Junta del Banco de la República.

¿Por qué Kalmanovitz? ¿Por qué Kalmanovitz?
LA NOTICIA SORPRENDIO A todo el mundo. Comenzando por los miembros de la Junta Directiva del Banco de la República. Ocho días antes de que se anunciara el nombramiento del economista barranquillero de 50 años Salomón Kalmanovitz en reemplazo de Carlos Ossa, el ministro de Hacienda, Rudolf Hommes, les había pedido su opinión. Y todos estuvieron de acuerdo en un nombre: Armando Montenegro, el actual director de Planeación Nacional.
Lo que no sabían los miembros de la Junta era que Montenegro le había dicho a Hommes que no aceptaría el cargo. Ni que para el Ministro de Hacienda el cambio en la Junta tenía mucha más trascendencia de la que tiene un relevo de rutina. Por eso la sorpresa cuando escucharon el nombre de Kalmanovitz, decano de la facultad de economía de la Universidad Nacional.
No porque no lo considere persona capaz para desempeñar el cargo. Sino por sus antecedentes. A diferencia de Ossa, a quien todos consideran un izquierdista de corazón, Kalmanovitz tiene una historia de militancia y una producción intelectual propias de un izquierdista de ideas. De un hombre que no ha dudado ni un minuto en criticar al "sistema" y a todos sus defensores, comenzando por los actuales miembros de la Junta Directiva.
Es más, nunca desempeñó un cargo público. Ni mostró ganas de hacerlo. Su vida transcurrió en las aulas, donde su inconfundible figura (alto, flaco, desgarbado, de mirada melancólica -sobre todo después del asesinato de su segunda esposa, la periodista Silvia Duzán- y de muy poco hablar) se volvió familiar para sus discípulos y sus colegas, entre los cuales goza de gran prestigio. Al punto de que muchos lo tenían como candidato para ocupar la rectoría de la Universidad Nacional.
Por eso la noticia resultó sorpresiva para muchos. Pero al final de cuentas a nadie le pareció tan loca. Y no lo es, porque la verdad es que el Gobierno estaba cargado de razones para nombrar a Kalmanovitz en reemplazo de Carlos Ossa.
La primera, sin duda, es que Carlos Ossa representaba la cuota de oposición en la Junta del Banco. Y esa cuota se mantiene con Kalmanovitz, aunque no a nombre del M-19, pues sus relaciones con Navarro están congeladas. En ese sentido, el Gobierno mantuvo el carácter pluralista de la Junta, que para muchos es condición de su buen funcionamiento.
Pero además de eso, como economista el nuevo director es mucho mejor que Carlos Ossa. Y su producción académica no sólo es abundante sino muy consultada en el país. Es más, Kalmanovitz goza de un gran respeto entre la comunidad académica por la seriedad de sus investigaciones en diferentes campos de la economía, lo que no pasaba con su antecesor.
En su relación con la Junta del Banco, además, al Ministro de Hacienda le conviene tener una figura independiente, que le sirva para romper el unanimismo en la toma de decisiones. Sin que ello signifique mayor riesgo, pues contra lo que se piensa, los economistas con una formación marxista clásica, como la de Kalmanovitz, tienden a ser bastante ortodoxos en materia monetaria. Pero además de eso, y sin traicionar sus principios, Kalmanovitz ha sido un defensor de la apertura, por lo que significa para el consumidor y por su impacto sobre los monopolios. Y eso le conviene al Gobierno.
Finalmente, hay un par de razones que podrían parecer menos importantes, pero que también pesaron a la hora de tomar la decisión. La primera es que, como lo ha demostrado en muchas ocasiones, al presidente Gaviria le gusta ensayar con "gente distinta". Y la mejor prueba de ello es el propio Hommes. Y la segunda es que con Salomón Kalmanovitz se borra definitivamente la imagen que tenía la Junta como un reducto de la aristocracia santafereña.

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