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POT para Bogotá, ¿este año sí?

La administración está haciendo la hoja de ruta con la que orientarán y priorizarán los proyectos y las inversiones en la ciudad. Le contamos cómo va el POT y cuáles son los retos en movilidad, medioambiente y uso del suelo.


Bogotá está en deuda de tener un nuevo Plan de Ordenamiento Territorial. Se deben planificar sus intervenciones urbanas y definir el tipo de ciudad que se quiere proyectar de acuerdo a las necesidades de los millones de habitantes que albergará.

El Distrito está trabajando en la renovación del POT y los bogotanos se preguntan si este año podrán conocer los detalles de la propuesta. El reto que supone para la administración hacer la hoja de ruta con la que orientarán y priorizarán los proyectos y las inversiones para los próximos 12 años es monumental. Una buena planificación a largo plazo puede evitar grandes problemas en las urbes, por ejemplo el proyecto con el que se planeó Barcelona en 1859 tiene vigencia en la actualidad, fue visionario.

Bogotá adoptó su primer POT en el 2000 mediante el Decreto Distrital 619. Actualmente el Decreto Distrital 190 de 2004 es el que rige para la ciudad.

Según dijo a SEMANA el secretario de Planeación, Andrés Ortiz, el 2018 será clave para el POT porque va muy avanzado en su revisión general. “Estamos en plena etapa de formulación y nuestra meta es que en el primer semestre inicie todo el debate público de la formulación que se da en paralelo con el inicio de la concertación con la CAR”, aseguró el funcionario. Este paso es vital porque una vez esté la propuesta completa del POT, en la que está el documento técnico de soporte y el articulado del proyecto de acuerdo que se presentará al Concejo de Bogotá, se debe someter a la CAR para la concertación ambiental y se inicia el proceso con la ciudadanía.

Un POT participativo sería lo ideal. Los bogotanos desde las diferentes localidades tienen mucho para decir, así lo han demostrado, a la Secretaría de Planeación han llegado más de 200 documentos con propuestas de los ciudadanos. “Queremos asumir el reto de ser mucho más sociales en ese debate, ya no solo hacerlo con participación en localidades, sino a nivel de las Unidades de Planeamiento Zonal, UPZ”, manifestó Ortiz.

En el Concejo hay una alta expectativa por lo que traerá el proyecto de acuerdo del POT, y según su presidente, Daniel Palacios, este será uno de los temas más importantes de la agenda normativa del año, ocupará gran parte de su trabajo.

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El POT debe saber conectar las problemáticas que aquejan a la ciudad desde hace décadas y prever las que pueden llegar. Stefano Anzellini, experto en reasentamiento y profesor asociado de la Universidad de los Andes, advirtió sobre la importancia de planificar los movimientos que se darán con las poblaciones que están en riesgo no mitigable. “Es vital que a través del POT haya continuidad en los procesos de asentamiento, que no se consideran solamente los instrumentos de planificación de infraestructura sino los procesos generales que necesita el reasentamiento como acción de la administración”, explicó Anzellini.

Son muchos los retos, por eso SEMANA le pidió al secretario de Planeación que señalara los más importantes que se están teniendo en cuenta en la construcción del nuevo POT.

Ambiental: Tenemos que armonizar una ciudad de ocho millones de habitantes con la sostenibilidad. Este POT tiene como eje fundamental la búsqueda de la calidad de vida soportado en la sostenibilidad ambiental que este apoyada en la social y la económica. Quiere decir que podamos vivir bien, pero tengamos de qué vivir. En cuanto al cambio climático debemos mitigar los riesgos, entenderlos y trabajar sobre ellos. Se debe proteger el páramo del Sumapaz, sus cuencas de agua y los Cerros Orientales. También entender de manera integral el espacio público y la estructura ambiental que está en lo urbano. El río Bogotá en el POT pasará a ser el eje del planteamiento. Estamos pensando en la posibilidad de ampliar el cauce y controlar las aguas de una manera técnica para tener un caudal que permita recorrerlo en canoa. Todas las ciudades tienen en su río el mayor atractivo de la ciudad y nosotros tenemos que entender eso.

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El Codito, ubicado en la localidad de Usaquén, en los Cerros Orientales. Foto: Daniel Reina/ SEMANA

Integración Bogotá-región: Aunque no lo define el POT, se deben dejar los planteamientos y propuestas que faciliten la ciudad metropolitana o cualquier estructura para que por fin planeemos la Sabana.

Equilibrio entre la renovación urbana con densificación y la expansión densa y cercana: Debemos aprovechar las zonas que Bogotá tiene en desuso, como por ejemplo las zonas alrededor de San Fason. En general la ciudad tiene buenas zonas para la renovación urbana porque tiene densidades y espacio público que lo permite, entre la Avenida 68 y la Caracas y entre la calle 80 y la Sexta. Vamos a ser muy responsables, Bogotá es una ciudad muy densa si la comparamos con los estándares internacionales, supera los 200 habitantes por hectárea. Tenemos que permitir y estimular esa densificación pero donde lo permitan el transporte masivo, los servicios públicos y los índices de espacio público. La ciudad que tiene 4.4 metros de espacio público por habitante, cuando la ley habla de una meta de 10 y los estándares internacionales llegan hasta 15 metros.

Usos del suelo: Tenemos que tener un POT que entienda que fracasamos por no entender las dinámicas urbanas en una ciudad zonificada por usos exclusivos, una antigua tendencia de planificación, en donde había zonas de vivienda, industria, comercio. La ciudad de alta densidad no funciona así, los usos mixtos son deseables, permiten mejorar la movilidad, por ejemplo, se podrían disminuir los tiempos de viaje si una persona vive cerca de su trabajo. Los usos mixtos permiten que no haya sectores de la ciudad abandonados durante el día en zonas de vivienda exclusiva, o lugares abandonadas durante la noche en zonas exclusivas de trabajo. Como en el pasado no entendimos esto, se dio el uso mixto de manera ilegal. Eso hay que evitarlo.

Movilidad: Hay que densificar la ciudad donde está el transporte público masivo. Recordemos que el diagnóstico nos mostró que de 20 troncales que deberían estar construidas según el POT vigente se han hecho nueve, faltan 11. Esto va a la par con la primera línea del metro, el POT lo debe traer, y deja previsto que la segunda zona de mayor demanda debería traer una línea de metro. Pero hay que ser conscientes de nuestras capacidades a nivel nacional y distrital por la inversión que requieren. Entonces en paralelo hay que pensar en otras soluciones, tener un sistema de bicicletas seguro. Si el 85 por ciento de los bogotanos se mueve en bicicleta, a pie y en transporte público masivo, pues este tiene que ser un criterio para ver cómo se distribuye este espacio vial.

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Futuro económico de la ciudad: Bogotá está alejada de los puertos, su fortaleza es exportar por avión. Deben ser productos de alto valor agregado como la industria farmacéutica, cosmética, electrónica, servicios, o lo que se pueda exportar por fibra óptica. Además, el POT tiene que facilitarle la vida da las universidades que son un patrimonio invaluable, así como contemplar el crecimiento de los hospitales, Bogotá tiene toda la capacidad para ser una potencia en salud y turismo.

Reasentamiento: Bogotá tiene muy claro cuáles son las zonas de alto riesgo no mitigable, como las zonas del río que no se pueden ocupar, los Cerros Orientales en la zona de la reserva. Tenemos que dar un gran salto en ocupar esos territorios una vez se dé el reasentamiento para que no vuelvan a ocupar territorios de manera ilegal. Esta ocupación pública prioritaria, como se llama en la sentencia de los Cerros Orientales, tiene que ser hecha con compra de terrenos por parte de Bogotá, construcción de parques, siembra masiva de árboles.