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| 9/1/2007 12:00:00 AM

¿Qué es peor: caerse tres pisos o caer en la dirección del DAS?

La nueva directora del DAS, María del Pilar Hurtado, le responde a María Isabel Rueda.

¿Qué es peor: caerse tres pisos o caer en la dirección del DAS? Soy una mujer cordial, conciliadora, pero a la vez estricta y muy franca: digo las cosas así: pan, pan
M.I.R.: Esta es la primera entrevista que concede a un medio. ¿Quién es usted?
M.P.H.: Soy una abogada con especialización en negociación y relaciones internacionales. Eso me ha permitido ser en mi vida una persona conciliadora.  


M.I.R.: Tiene cara de brava. Pero me dicen que cuando fue secretaria general del Ministerio de Defensa, los generales la adoraban… ¿Cuál fue el secreto?
M.P.H.: Soy una mujer valiente, digo las cosas con mucha cordialidad, con mucho respeto. Pero soy una mujer estricta y también digo las cosas así: pan pan. ¿El secreto? Yo respeto profundamente a los militares, me parece que tienen una carrera de vocación, de dedicación dura. Soy oficial de la reserva, pero pedí que me dieran una licencia cuando me nombraron secretaria general, porque podía haber algún conflicto. De ahí en adelante con los generales y sus subalternos no hubo sino cordialidad.

M.I.R.: ¿Y por qué le dio por ser oficial de la reserva?
M.P.H.: La verdad, yo tengo unos amigos que son oficiales de la reserva hace muchos años, y por cuenta de ellos entré ahí como en el año 97.

M.I.R.: ¿Qué imagen tenía del DAS antes de que su antecesor, Andrés Peñate, la invitara a acompañarlo?
M.P.H.: Negativa. Negativa. Cuando Andrés me llamó lo pensé mucho, pero Andrés me dijo: “Mirá Pilar,  este es un tema de administrar recursos, es un tema de gerencia. El Presidente quiere que nosotros saquemos esta entidad adelante y yo la vi trabajando en el Ministerio de Defensa, gerenciando recursos humanos, técnicos, financieros, y yo pienso que usted tiene esa habilidad”.

M.I.R.: Pero pasar de un cargo administrativo a manejar el DAS es muy tenaz... ¿No es algo muy distinto?
M.P.H.: Fue un cambio grande. Llegué al DAS como subdirectora y duré unos dos o tres meses conociendo muchísimo. Ahora me pusieron al frente.

M.I.R.: ¿El DAS es una entidad tan oscura como nos la imaginamos los colombianos?
M.P.H.: No. El DAS es una entidad con misiones secretas, pero por ese motivo los colombianos ignoran el excelente trabajo que realiza. Lo que hicimos con Andrés Peñate, mi antecesor, fue hacer una rendición de cuentas, poner en la página web todo lo que se pueda saber sobre cómo opera el DAS. Obviamente hay cosas que no deben conocer todas las personas. Pero también pretendo recuperar la confianza hacia dentro de la entidad, porque está llena de gente muy capaz que debe volver a creer que quien está al frente de la entidad desea su bienestar y su progreso.

M.I.R.: ¿Hay muchas mujeres detectives?
M.P.H.: Sí, y son unas mujeres muy valientes. A mí las mujeres del DAS me han sorprendido. Hacen todos los días unos trabajos que nosotros no nos imaginamos,  han desarrollado unas habilidades maravillosas.

M.I.R.: ¿Podemos decir que el paramilitarismo ya fue erradicado del DAS?
M.P.H.: No puedo decir que ciento por ciento. Pero estamos aplicando un procedimiento para examinar sin parar que eso no vuelva a suceder. No solo en materia de paramilitarismo, sino de cualquiera otra intromisión. No podemos olvidar que los enemigos del gobierno y del Estado son muchos y tienen muchas formas de aparecer. Entonces, hemos implementado un ciclo de control que se cumple periódicamente y que nos permite encontrar las posibles infiltraciones.

M.I.R: Mañana se va a someter al polígrafo… ¿Le da susto?
M.P.H.: Para nada.

M.I.R.: No se va a rajar…
M.P.H.: No debería.  El polígrafo es apenas una parte de la evaluación de nuestra gente. Pero sí decimos a manera de chiste que las mujeres perdemos en el polígrafo es porque decimos muchas cosas más de las que deberíamos.

M.I.R.: Una mujer al frente del DAS no tiene precedentes… ¿Cómo espera lucirse?
M.P.H.: Yo pienso que lo más importante es en primer lugar sacar la reestructuración del DAS adelante.

M.I.R.: ¿O sea volver a la entidad más de inteligencia que de guardaespaldas?
M.P.H.: Sí. Dejar marchitar el área de protección y solo conservarla para los ex presidentes y los funcionarios del DAS que tienen tareas de riesgo y no están siendo protegidos debidamente. No competiremos más con la Policía. Estamos haciendo ese tránsito y ha sido difícil para la gente adentro. Pero sin duda alguna, mi misión será la de fortalecer la inteligencia, sobre todo con elementos técnicos.

M.I.R.: ¿Cree que en materia de inteligencia, este es un país que tiene las manos atadas?
M.P.H.: Mire: Debemos tomar conciencia de que la inteligencia es la que puede resolver una situación como la que vive el país. Eso puede lograrse solamente con la mejor información. Para eso tenemos que capacitar a la gente, darle tecnología, y, sobre todo, un marco jurídico para que pueda hacerlo. Colombia no tiene un marco jurídico para ejercer un trabajo de inteligencia. Tenemos un artículo en la Constitución que lo ampara, y unos desarrollos jurisprudenciales que lo protegen, pero no se ha expedido una ley que lo reglamente, y esa es la razón por la cual hoy en día se están cuestionando las labores de inteligencia. Es claro que el gobierno colombiano no está oyendo conversaciones de una  persona en particular, y que legítimamente puede inspeccionar el espectro electromagnético. De hecho el Ministerio de Comunicaciones lo hace todos los días con las emisoras, para ver sí están o no utilizando la frecuencia que deben. Esa es una potestad que tiene el gobierno, y para los efectos de seguridad es una potestad muy importante. Pero por no tener nosotros resuelto específicamente desde el punto de vista legal ese tema, surge el cuestionamiento. Lo que ha hecho la Policía es interceptar el espectro electromagnético de una zona.

M.I.R.: ¿Conociendo como ya conoce la entidad, cómo puede explicar que fuera tan frágil la posibilidad de infiltrarla durante la época de Noguera, hasta el punto de borrar antecedentes de criminales a cambio de una plata?
M.P.H.: Es muy triste que eso haya sucedido. A la dirección del DAS le faltó rigor. A los temas de seguridad hay que hacerles seguimiento y auditoría todos los días.

M.I.R.: Pasando a la vida personal de quien ahora va a manejar un organismo tan poderoso como el DAS… ¿usted es una mujer casada, soltera?
M.P.H.:  Soy soltera, vivo sola. Tengo a mis padres que me acompañan, están felices por este nombramiento. Tengo un hermano que vive en el exterior,  y tengo dos sobrinas que adoro.

M.I.R.: Usted es sobreviviente de la bomba del club El Nogal…
M.P.H.:  Sí. Ese día me fui a comer con un amigo. Yo debí llegar 10 minutos antes de que estallara la bomba, porque entré, subí al ascensor, me senté en la mesa con cinco personas más, en la taberna. No me alcanzaron a servir el vino y la bomba explotó. Sólo recuerdo un calor muy grande.

M.I.R.: ¿Se dio cuenta de qué pasaba?
M.P.H.: Para nada. Estábamos sentados sobre la pepa de la bomba. Caí por un hueco, dos o tres pisos, con la buena fortuna de que me pude levantar. De pronto se apareció una señora muy cerca de mí y me dijo: “Usted está bien, ¿cómo estoy yo?”. La miré y también le dije que estaba bien. Vimos que había muchos escombros y podíamos saltar. Adrenalina total. Fuimos a dar a unas casas de al lado. Entré a una de ellas e iba abriendo puertas de esa casa, hasta que salí a  un corredor y un señor me dio un abrazo y me dijo: “Demos gracias a Dios, estamos vivos”. Cuando salí a la séptima un soldado me cogió de la mano, me pasó la calle y me senté en un andén. Seguía totalmente atontada. Después me llevaron a la Fundación Santa Fe, me había quemado una buena parte del cuerpo, la espalda, una pierna, las manos, la cara muy levemente, el pelo, y, además el golpe, porque más que las quemaduras fue el golpe en la espalda, el médico dijo que estuve a punto de fracturarme el cóccix, y el dolor del cuerpo… El médico me decía, “mire Pilar, una bomba tiene tanta fuerza que golpea una pared y la tumba, igual sucede con el cuerpo…”. Duré mes y medio incapacitada, pedí ayuda sicológica, siquiátrica, me daba susto volver a mi casa y un día de estos levantarme y quedar mal. ¿De qué me hizo a mí tomar conciencia la bomba del Nogal? De la familia, del valor del círculo de amigos. Poder recibir la ayuda de tantas personas que me dijeron estamos con usted, qué bueno que esté viva.

M.I.R.: No se sabe qué es peor. Si caerse por un hueco tres pisos abajo, o caer en la dirección del DAS… ¿Será que Dios, o el destino la salvaron de ese terrible atentado para evitar que otra cosa así de horrenda pueda volver a suceder?
M.P.H.: Cuando se está en este trabajo y se recuerdan esos eventos, con más entusiasmo está uno convencido de lo que tiene que hacer y con mayor razón respeta uno la profesión de quienes saben hacer ese trabajo, como los detectives del DAS. Tal vez uno sin trabajar en el DAS subestima una misión como esa, que es de una importancia, de un compromiso y de una consagración muy grandes.   
   
M.I.R.: ¿Qué va a hacer mejor de lo que hizo su antecesor Andrés Peñate?
M.P.H.: Muy difícil de responder. Andrés fue un gran maestro. Primero, creo que aportaré el toque femenino, porque el tema de una mujer en el DAS es importante. Segundo… Esta pregunta no es fácil de responder. Me corchó.


EDICIÓN 1894

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