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| 1/11/1988 12:00:00 AM

¿QUE SERA LO QUE TIENE EL NEGRO?

Una negra chocoana afirma que su hijo blanco es del actor italiano Franco Nero

¿QUE SERA LO QUE TIENE EL NEGRO?, Sección Nación, edición 293, Jan 11 1988 ¿QUE SERA LO QUE TIENE EL NEGRO?
Se conocieron una tarde de domingo. El había llegado dos horas antes procedente de Roma, a filmar su primera película en Cartagena: "Un solitario y medio". La historia de un aventurero, que comparte sus experiencias con un niño.

Transcurrían los primeros meses de 1984. María Fava, una elegante y amable italiana, designada para hacer los contactos previos a la filmación, fue la encargada de recibirlo. Al contrario de lo que ocurre siempre que llegan ídolos a esta ciudad, no hubo muchedumbre en busca de autógrafos. Muy pocos sabían que se trataba de Franco Nero, uno de los actores de cine más famosos de los últimos tiempos.

La señora Fava lo invitó a cenar en casa. Mauricia Mena, su ama de llaves, había coordinado todos los preparativos para la ocasión. La hermosa casa del barrio Castillo Grande, lucía como nunca. Todos estaban felices con la visita. Comenzaba una historia de amor y frustraciones.

"El es Luciano, mi esposo. Ella es Mauricia, también le decimos María. Es de confianza. Vivió con nosotros en Italia durante un año y sabe hablar perfectamente italiano". Con esa presentación, la señora Fava marcó el inicio del encuentro tiernamente accidentado .

El cuerpo firme, de anchas caderas, bustos erguidos y piel negra, no pasó desapercibido a la estrella, cuyo pasatiempo favorito es seducir mujeres.
Pero en el proceso de la seducción de Mauricia no fue Franco Nero un galán de cine. Sus mecanismos de conquista fueron similares a los de cualquier adolescente en busca del primer romance. Los recados y cumplidos los hacía a través de su anfitriona.
"Saludos especiales a tu muchacha, le dices que me trae loco".

Diez años antes, cuando sólo contaba con 16, Mauricia dejó su casa en el sector "La San Martín" de Quibdó, en medio de la tristeza de su madre, Zoraida y seis hermanos. Se proponía buscar mejor futuro en Cartagena. La situación económica era precaría, su padre Agapito Mena había muerto y los pocos ingresos que dejaba su actividad de agricultor desaparecieron. Mauricia tomó entonces la decisión de salir adelante y no caer ante las pretenciones de los hombres. Por eso no atendió al comienzo los cumplidos del actor. Si había permanecido ocho años al lado de los Fava, no podía fallarles.

La filmación se prolongó por dos meses. Nero se hospedaba en el Hotel Caribe, pero frecuentaba casi a diario a los Favas. Los lazos de amistad se estrecharon y salían en familia a paseos los fines de semana. Según la versión de Mauricia, sentados en la arena blanca, bajo el radiante sol del caribe y frente a las aguas cristalinas del oceano, en las paradisíacas Islas del Rosario, afloró la declaración.
"Me gustas", le dijo Nero. Fue una frase susurrada, casi como aprendida en un libreto, intentando ser armónica con el sonido de las olas. La complementaba un movimiento lento y firme de la mano derecha, sobre el muslo descubierto de Mauricia. "Escapé corriendo" recuerda ella con sonrisa de nostalgia, pero orgullosa de aquella reacción, que pocas mujeres se darían el lujo de tomar, frente a un hombre como ese. La resistencia duró poco. En el viaje de regreso a Cartagena, aprovechando el ruido del motor extra rápido de la lancha, acordaron cenar esa noche.

Fue en el Restaurante Arabe. Uno de los más exclusivos de la Heróica.
Primero el vino, luego mariscos y seguidamente carne de res y de cerdo.
Después más vino. Las anécdotas de muchos años frente a las cámaras y miradas de ternura, animaron la velada. "Me invitó al hotel para mostrarme algunas cosas de interés". Allí, entre sábanas blancas en una habitación del segundo piso, ocurrió la entrega. La primera de su vida, según confiesa María. "El hombre valía la pena"
El regreso fue en la madrugada.
Los días siguieron su curso y el romance también. El continuó en el Hotel, recibiendo las gratas visitas de una morena siempre dispuesta a la entrega total y con deseos de aprender los secretos del amor. "Me propuso irme con él a Roma, pero no acepté". El sí se fue.

Retornó seis meses después en viaje de vaciones. No hubo más hotel.
Ocupó el cuarto de huéspedes de los Fava, separado del resto de la casa por un hermoso patio engramado, bajo la sombra de dos grandes arbustos y contiguo a la habitación de Mauricia. Fueron muchas noches de placer desenfrenado.

El idilio se interrumpía por largos períodos de ausencia, que eran sustituidos por llamadas telefónicas desde Roma, en las que se reiteraban "amor y fidelidad". La mejor época fue en 1986. Nero fue escogido para protagonizar "El regreso de Django", que se rodó en Cartagena. En varias ocasiones se les vio juntos, durante el descanso en las filmaciones. "Era muy especial conmigo. Sólo reñimos una vez". La invitó al rodaje de una escena nocturna, en la que se debía hacer explotar un banco, pero se presentaron fallas técnicas y no se pudo hacer el trabajo. Regresaron a casa cansados e indignados por la pérdida del tiempo. Había una buena manera de recuperar el buen genio: hacer el amor. "Yo me negué. No me sentía dispuesta. Entonces se enfureció y se fue. Durante varios días no me dirigió la palabra".

Lo mejor de las peleas entre enamorados son las reconciliaciones.
Volvió el idilio, esta vez con más fuerza. Faltaba poco para que terminara la producción y él debía regresar a Roma. Eran tardes y noches de abril.
El tiempo intentaba ser detenido con la fuerza de los cuerpos entrelazados.
María siemnre fue desorganizada para tomar pastillas anticonceptivas.
No importaba. Culminó la película, y el actor se fue.

"¿ Franco, cómo estás?. Sabes, Mauricia está embarazada". Este fue el lacónico mensaje de María Fava a través del hilo telefónico que la unía con Roma. "Que se haga ver de un médico y solucione el problema".
Fue la última respuesta. No atendió más llamadas.

Con el único respaldo de su patrona y el propósito inquebrantable de no impedir el nacimiento de su hijo, Mauricia continuó el embarazo sin responsable conocido para todos, menos para los amigos de Franco Nero.
Pero el destino le jugó una mala pasada al astro del celuloide. Fue designado como protagonista de la película italiana Ton Lai (Linea directa), que se rodaría en escenarios de Cartagena. La fecha de producción coincidió con la etapa final del embarazo.

Aprovechando la filmación de una escena en una de las viejas casonas de Bocagrande, Mauricia decidió abordar al actor e intentar recuperar su cariño. "Se escondió. Me vió, pero no quiso saludarme".

El 25 de noviembre se produjo el parto. Nació varón. De piel blanca, ojos azules y rasgos físicos similares al italiano. Cualquier parecido es "Dura coincidencia". Pero el actor cree en cifras exactas. Había hecho sus propias cuentas y el nacimiento debía ocurrir el 6 de diciembre. Por consiguiente no era seguro que fuera el padre. Así lo comunicó a Maria Fava.

La hasta entonces pasiva chocoana, decidió demostrar que las mujeres de su raza son de "armas tomar" y asumió el reto de enfrentar al personaje del cine, utilizando los mismos medios que lo hicieron famoso: la publicidad. Acudió inicialmente al periódico El Universal en donde, ocho días después de oir su queja, elaboraron una nota que fue publicada en páginas interiores. Pero el país sólo conoció a Mauricia y su hijo, el miércoles 9, cuando aparecieron en el Noticiero de las 7. Esta presentación bastó para que al otro dia una nube de periodistas, camarógrafos y reporteros gráficos se avalanzaran sobre ella y su blanco bebé, como protagonistas de este escándalo de película.
Mauricia dejó de ser la desconocida ama de llaves, para aparecer en lugares destacados en las informaciones de radio, prensa y televisión, exigiendo para su hijo el apellido "Sparanero", el auténtico del actor. Hasta el momento Mauricia sólo llama al niño "Franco" .

La filmación de la película italiana pasó a ser tema de poca importancia, ante el asedio de reporteros que intentan interrumpir sus escenas para entrevistar a Nero y conocer sus conceptos sobre la paternidad. Pero el escándalo en el que se ha visto involucrado lo ha vuelto agresivo y acercarse a él con micrófono o grabadora en mano, es un acto suicida, según la opinión de los periodistas que han hecho el intento. Por eso, hasta el momento, sólo se conoce la versión de Mauricia. Franco Nero se ha limitado a negar la paternidad, pero no las relaciones con la chocoana.

Pero ello no ha infundido temor a su ex amante, que aprovechando el peso de la popularidad, decidió acudir a los medios legales, para impedir que él salga del país, sin aceptar la "paternidad responsable".

El Instituto de Bienestar Familiar ya tomó cartas en el asunto citando a Franco Nero y a Mauricia a un careo el lunes 16 de diciembre y solicitó al DAS que tomara las medidas del caso para impedir la salida del actor.

Es una trama sin final. En declaraciones anteriores, Nero aseguraba especial predilocción por las mujeres colombianas, pero no por los bebés.
Durante su larga trayectoria cinematográfica, nunca penso en un papel de esta naturaleza y al parecer, no está dispuesto a interpretar el rol de papá. --

EDICIÓN 1879

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