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| 5/25/1992 12:00:00 AM

QUIEN NOS DEJO A OSCURAS?

¿Cuáles son las causas y quiénes son los responsables de que Colombia esté en tinieblas?

QUIEN NOS DEJO A OSCURAS? QUIEN NOS DEJO A OSCURAS?
LAS CAUSAS DEL RACIONAMIENTO, COMO EL sistema energético del país, están interconectadas. Ni existe un responsable, ni una decisión, a cargo de algún gobierno, que puedan explicar por sí solos por qué Colombia está apagada. Y lo mismo que en la interconexión eléctrica, donde la voladura de una torre puede ocasionar el apagón de una zona importante del país, saltarse alguna de las causas a las cuales es atribuible el actual racionamiento eléctrico, es condenar a las tinieblas la explicación que todos los colombianos estamos esperando obtener: la de a quiénes se debe, en qué época, y por cuáles razones esta espantosa oscuridad.
¿Dónde falló el Estado? ¿Dónde fallaron los gobernantes? ¿Dónde falló el clima? ¿Dónde falló la economía? Sería peligroso presumir que a continuación están enumeradas todas las causas del racionamiento. Pero por lo menos en las siguientes coinciden la mayoría de los expertos consultados por esta columnista, en busca de una verdad que todavía no conocen los colombianos.

CULPABLE: EL ACUERDO DE CALI
Durante el gobierno Turbay, bajo el Ministerio de Minas de Carlos Rodado, uno de los más beligerantes protagonistas de esta discusión, se produjo una de las decisiones más controvertidas en el campo de las responsabilidades del actual racionamiento. En una especie de Yalta eléctrico, el llamado "Acuerdo de Cali" partió en tajadas el manejo energético del país y, como consecuencia, éste se quedó sin dueño.
Si antes de dicho acuerdo las decisiones del sector las tomaban los mejores técnicos del país, el salto al sistema de entes ejecutores en cada departamento, permitió que conceptos dis tintos a los meramente técnicos, como la política, los intereses regionales y los apetitos burocráticos, castigaran duramente el proceso de las decisiones energéticas.

CULPABLE: EL MANEJO FINANCIERO
Las adversidades económicas también jugaron un papel clave, tra ducidas en el alto endeudamiento del sector éléctrico. La devaluación del 52 por ciento decretada durante el gobierno Betancur en 1985, y la revaluación de otras divisas -acompañados ambos fenómenos por una mentalidad poco previsiva del Banco de la República de la época- determinaron que la deuda de las empresas eléctricas se encareciera de manera exorbitada, frenándose el ensanchamiento del sector.
Ello habría podido evitarse si previamente la famosa resolución 33 de 1984, que le dio protección contra la devaluación a las empresas privadas que refinanciaran su deuda en condiciones específicas, se hubiera hecho extensiva a las empresas públicas, y especialmente a las del sector eléctrico, que estaban sobreendeudadas.
Sin embargo primó la teoría de que no debería existir refinanciación de la deuda para empresas estatales, con el objeto de proteger el rating del crédito colombiano en los mercados internacionales. De esta manera, las empresas eléctricas sufrieron todo el impacto de la devaluación. El ajuste económico del sector tuvo que hacerse, entonces, eliminando nuevas inversiones.

CULPABLE: EL RETRASO DEL GUAVIO
Ya es verdad sabida que si existiera el Guavio no estaríamos en las que estamos. Pero cuando la Empresa de Energía Eléctrica de Bogotá se hizo cargo de este proyecto, como consecuencia de la descentralización impuesta por el Acuerdo de Cali proyecto que vino a sumarse a otros de expansión como Mesitas y Chingaza no se tuvo en cuenta el impacto financiero que éste tendría en la empresa. En una palabra, el Guavio la quebró.
Pero, además, llevamos más de cinco años de retraso en la entrada en funcionamiento del Guavio y de otros proyectos como el de Riogrande II, que nos habría facilitado en esta emergencia una capacidad instalada adicional de generación.
En el caso concreto del Guavio, la primera fecha programada para su entrega era la de julio de 1987. Por problemas de distinta índole, la meta de su finalización se aplazó al 89, y luego bajo el ministerio de Guillermo Perry fue reprogramado de 1991 a 1992.
Un documento de la Sociedad Colombiana de Ingenieros asegura que si Guavio y Riogrande II no se hubieran retrasado por problemas como la demora en la legalización de créditos externos o la apertura de licitaciones, habríamos tenido durante esta emergencia una capacidad instalada adicional cercana a los 1.300 MW, que generaría cerca de 6.600 GWhaño, "con lo cual esta situación del racionamiento no habría ocurrido".
De los atrasos del Guavio también es responsable la subvaloración de las dificultades geológicas por parte de Ingetec. El terreno terminó siendo mucho peor de lo que los estudios técnicos anticipaban, con los resultados que ahora estamos padeciendo.

CULPABLE: EL MITO DEL SOBREDIMENSIONAMIENTO
Al ex ministro Guillermo Perry se le ha asociado insistentemente con el actual racionamiento, con la tesis de que calificando el sector eléctrico de sobredimensionado cuando estaba al frente de la cartera de Minas, frenó gravemente la expansión del sector.
La verdad verdad, es que el famoso sobredimensionamiento eléctrico es un mito. La capacidad instalada de generación de 8.400 megavatios es teórica. No se concreta en la práctica si los embalses no disponen de agua para generar. En la época en que se construyeron nuestros embalses, los caudales de los ríos eran superiores, no sólo por el nivel de las lluvias sino porque la deforestación era inferior a la actual en el país.
Eso ha determinado que, en los últimos años, la capacidad de los embalses no se haya copado al 100 por ciento. De manera que cuando se habla de exceso de la capacidad instalada, se produce una apreciación teórica del tema. En la práctica, la capacidad de generación de los embalses depende del agua almacenada, y si no hay agua, pues no hay generación. Y esta fue la variante que falló en la actual oportunidad.
Pero si al ex ministro Perry lo encontramos presente en dos de las causas del actual racionamiento, también debemos reconocer que fue uno de los primeros en advertir lo que se nos venía en cima. En un foro organizado por la Contraloría en 1988 afirmó textualmente: "En Colombia estamos en el camino de sufrir racionamientos drásticos en un futuro próximo. Si no se comienza pronto la búsqueda de financiamiento para los nuevos programas de inversión, de aquí a cuatro años el racionamiento del sector va a llegar a unas proporciones realmente lesivas para la economía".

CULPABLE: EL ACTUAL GOBIERNO
¿Pór qué se le permitió al país pasar alumbradísimas navidades en diciembre cuando la inminencia del racionamiento estaba encima? Por una razón muy sencilla: falló la información con la que los expertos de ISA elaboran el llamado "modelo" operativo del sector eléctrico, y el Gobierno se dejó deslumbrar por el optimismo que el "modelo" irradiaba. A pesar de que desde el año pasado el Himat anunció la llegada del "fenómeno del Niño" -cuyo primer período es generalmente de sequía- jamás se pensó en meterle al famoso "modelo" la posibilidad del verano más extremo de los últimos 40 años en Colombia. A finales del 91 aún se creía que la hidrología sería normal en el 92, y no fue así. Y en ello le cabe una responsabilidad al Gobierno, que es mayoría en ISA.
Pero también es responsabilidad suya algo difícil de entender para todos los colombianos que no sean expertos en el tema energético. Con base en algo que suena muy complicado, llamado "el costo de racionamiento", del cual sólo nos interesa saber para qué sirve, ISA toma la decisión de la proporción de energía que deben generar las térmicas y las hidroeléctricas. Si esta tarifa de racionamiento es baja, generarán más las hidroeléctricas, y si es alta, lo harán más las térmicas.
El error en este caso consistió en que la tarifa de racionamiento estuvo subvalorada durante los años pasados, y desde 1984 viene dándose la discusión de que debe subirse esta tarifa. Ella fue, hasta noviembre del 91, de 28 pesos kilovatio hora, mientras los cánones indican que debe ser mínimo de 300 pesos. Cuando Juan Camilo Restrepo llegó al ministerio se subió a 90 pesos, todavía muy baja. Pero desgraciadamente ya se había producido una fatal sobreexplotación de los embalses que, a su vez, desde luego, determinó ingresos adicionales de pesitos para las empresas energéticas propietarias de los embalses. Si no, que le pregunten, por ejemplo, a las Empresas Públicas de Medellín...
Si la tarifa de racionamiento la fija la junta directiva de ISA, aquí también se entiende por qué le cabe al Gobierno responsabilidad en la sobreexplotación de los embalses.
Pero queda un último interrogante al que es difícil darle una respuesta concreta. La gente se pregunta por qué este racionamiento tan drástico, si de haberlo comenzado antes, el apagón habría podido ser más gradual.
¿Quizás por proteger las elecciones, primero las de noviembre, y después las de marzo?
Por lo que he podido averiguar, el famoso y fracasado "modelo" de ISA dio la alarma en febrero. En ese momento comenzaron, sin que la ciudadanía se percatara mucho, algunos racionamientos preventivos o de tensión, pero ya el primero de marzo, ocho días antes de las elecciones, se decretó el racionamiento. De manera que, por los menos, de este inaudito acto de politiquería sí podemos absolver al Gobierno.

CULPABLE: EL POPULISMO DE LAS TARIFAS
En parte, la debilidad económica que caracteriza al sector eléctrico colombiano se debe a la política errática con la que incluso hoy por hoy, pero definitivamente desde hace años, se manejan las tarifas eléctricas. En promedio, el kilovatio para los estratos 1, 2 y 3 se compra al por mayor a 22 pesos, y se vende a 15 pesos el kilovatio.
Si entendemos que los subsidios en las clases menos favorecidas son necesarios, por lo menos debe abrirse una partida presupuestal para reponerle a las empresas el dinero de esos subsidios.

CULPABLE: EL DESGREÑO EN LAS TERMOELECTRICAS
Desde luego que en todo este problema, la falta de mantenimiento de las térmicas también ha desempeñado un papel fundamental. Desde 1989, según consta en acta de ISA, ya se recomendaba de manera angustiosa reparar las termoeléctricas, que estaban en fuerte estado de abandono por falta de recursos para su mantenimiento. Eso determinó que, llegada la emergencia, la capacidad de las térmicas para apoyar el sistema hidráulico fuera insignificante.
Planeación Nacional, con la tesis del sobredimensionamiento, ha sido en los últimos años muy avara con la autorización de recursos para reparar el parque térmico. Es por ello que a esta entidad también le cabe una alta dosis de responsabilidad en la actual crisis.
La increíble circunstancia de que a estas alturas Planeación todavía crea en el sobredimensionamiento del sector, lo prueba la siguiente perla, pescada de un documento que esta dependencia presentó al Conpes el año pasado: "La capacidad de generación eléctrica supera el consumo de los habitantes e industrias conectados por medio del sistema de distribución. Durante los últimos años ha existido una sobreinstalación del sistema de generación, entre el 30 por ciento y 40 por ciento de la capacidad efectiva instalada..."

CULPABLE: LOS SABOTEOS SINDICALES
A la indolencia administrativa se suman los saboteos sindicales que contribuyeron a empeorar la indisponibilidad de las termoeléctricas. Este problema fue especialmente patente en las térmicas de la Costa y Zipaquirá. Se calcula que aproximadamente más de 250 MW térmicos, que no habrían evitado el racionamiento pero sí habrían contribuido a hacerlo menos drástico, no pudieron ser suministradas por cuenta de este factor.

CULPABLE: EL TERRORISMO
Casi que los colombianos nos habíamos acostumbrado a que la noticia de que la guerrilla había volado una torre de interconexión era pan de cada día, por lo que minimizábamos sus consecuencias, convencidos de que a torre tumbada, torre parada por el Gobierno.
Los hechos demostraron que no era así. La guerrilla dinamitó la línea nordeste, con lo que la planta de Tasajero quedó totalmente aislada, sin posibilidades de apoyar el sistema interconectado. Por cuenta de este factor, y por increíble que parezca, la energía generada por esta termoeléctrica no se pudo transmitir.

CULPABLE: LA DEMORA EN LA INTERCONEXION CON VENEZUELA
Comprarle energía a Venezuela es un programa económicamente atractivo que además, habría podido utilizarse de manera muy valiosa en el actual racionamiento. Se trata de un proyecto que ya debería estar marchando, pero que se ha aplazado por diversos factores. El documento de la Sociedad Colombiana de Ingenieros atribuye la demora de este proyecto a "indecisiones administrativas pasadas que demoraron la aprobación de esta alternativa, y en el presente, a dificultades en los trámites del crédito BID".
Sin embargo, más importante que los diagnósticos sobre culpables del pasado, son las proyecciones hacia el futuro, en el que no estamos exentos de repetir anteriores errores.
Expertos en el tema, y en este sentido pienso que sigue sin decírsele la verdad al país, aseguran que si Guavio no entra finalmente este año en funcionamiento perspectiva que no puede descartarse tendremos en 1993 un racionamiento igual o peor que el actual. Pero aun si entran a tiempo Guavio y la represa de Riogrande, el sistema sólo podrá atender las necesidades energéticas del país hasta 1998, calculando que el crecimiento de la demanda energética será de cerca de 350 MW anuales. Si el tiempo mínimo de construcción de los nuevos proyectos de generación es de cinco años, podemos entender fácilmente la angustiosa necesidad de que a más tardar este año comiencen a desarrollarse no solo los embalses de Urrá. Porce 11 y Miel 11 (ver recuadro) sino otras térmicas fundamentales para asegurar el futuro abastecimiento eléctrico.
En una frase, es indispensable que este mismo año se "desengavete" el plan eléctrico producto de todos los errores del pasado. De lo contrario, apagá y vámonos...

EL "DESENGAVETE" ENERGETICO
EXISTEN TRES PROYECTOS DE REPRESA QUE DEBERAN comenzarse a desarrollar este mismo año, si el país no quiere pasar apagado el cambio de siglo. El problema es uno solo: en la actualidad existen recursos para construir uno. Entonces, ¿cuál ha de ser, cuál ha de ser, Dios mío?

EL PROYECTO DE URRA, EN CORDOBA
Urrá tiene un enorme respaldo político y regional, pero no tiene financiación y, lo que es más grave aún, tampoco tiene simpatía de la banca multilateral.
Por otro lado. La interconexión con Venezuela permitiría, con una inversión mínima, suplir las necesidades energéticas de la Costa. Pero tampoco resulta totalmente atractivo crear una dependencia con Venezuela que, no debe descartarse, podría ser utilizada en contra de Colombia al igual que hoy se hace con el diferendo limítrofe.
Sin embargo, descartar Urrá no es tan fácil. Podría convertirse en una ficha importantísima del ajedrez a la hora de votar la reforma tributaria en el Congreso, como elemento de persuasión de los parlamentarios costeños.

EL PROYECTO PORCE II, EN ANTIOQUIA
Este proyecto también tiene amplia presión regional. Pero tiene además vara alta, porque varios antioqueños forman parte de los organismos donde van a tomarse las decisiones respectivas: esto es, la Comisión Nacional de Energía y el Conpes.
Es el único de los tres proyectos de represa que tiene financiación asegurada. Pero en algún momento el Gobierno podría considerar inconveniente la altísima concentración de crédito externo que hay en Antioquia.
Por otro lado, al país tampoco le conviene que en el futuro la mayoría de las fuentes de energía estén en Antioquia.

EL PROYECTO MIEL II, EN CALDAS
Tampoco tiene financiación, aunque hay posibilidades de conseguirla a mediano plazo entre los brasileños o los japoneses. A su favor tiene que el presidente César Gaviria es del departamento, al igual que el senador Víctor Renán Barco, el ponente de la reforma tributaria.

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