reforma a la justicia

5 razones que dejaron sin alas la reforma de Paloma Valencia

El proyecto propuesto por la senadora uribista “nació muerto”, dicen en el Capitolio. Sin consenso con las cortes, con gabelas para los congresistas, y para completar perdió el respaldo de Uribe.


El próximo lunes comienza en la Comisión Primera del Senado el debate sobre la reforma a la justicia. Tres proyectos de acto legislativo fueron radicados en la cámara alta con el propósito de hacer más efectiva la administración de justicia y acercarla a los ciudadanos. Uno fue presentado por el gobierno, otro por el partido Cambio Radical, y el tercero por el Centro Democrático. Aunque la mecánica legislativa indica que cuando hay varias iniciativas sobre la misma materia se deben acumular, el proyecto del uribismo ya parece tener los santos óleos encima.

Su autora es la senadora Paloma Valencia que en la noche del pasado martes hizo público el contenido del proyecto. El senador Álvaro Uribe la acompañó en la exposición ante los medios de comunicación, como un mensaje de respaldo a la iniciativa. Pero más tiempo tardaron en presentarlo que lo que duró con vida en el Congreso. La propuesta fue descalificada por varios sectores políticos y hasta por el propio gobierno. En el Capitolio se utilizó el término de “nació muerto” para sentenciar el futuro que tendrá la iniciativa.

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La principal propuesta de la reforma a la justicia de Paloma Valencia era la eliminación de las altas cortes que pasarían a ser tribunales, y en cambio establecía una sola corte, denominada Tribunal Supremo Constitucional.

Pero el proyecto, de casi 40 artículos, proponía otras disposiciones que constituían un auténtico revolcón a la justicia. Y aunque la senadora Paloma Valencia aseguró que daría la pelea en el debate, es casi un hecho que la Comisión Primera del Senado sepultará su iniciativa. No es frecuente que un proyecto originado en la bancada de gobierno sea descalificado de forma tan tempranera como ha sucedido en las horas posteriores a la radicación del texto.Pero tampoco es frecuente que el partido del presidente presenté un proyecto alterno al del gobierno. 

No es frecuente que un proyecto originado en la bancada de gobierno sea descalificado de forma tan tempranera como ha sucedido en las horas posteriores a la radicación del texto.

Más allá de las propuestas, que generaron una fuerte controversia, hay razones de carácter político que dejaron sin alas la reforma de Paloma.

1. La Supercorte

La propuesta de la corte única había sido discutida durante la campaña presidencial. El candidato del uribismo Iván Duque la planteó en varios debates como una fórmula para mejorar la eficiencia de la justicia y sobre todo evitar el choque de trenes entre altas cortes. El principal argumento que exponía el candidato era que todos los países mejor calificados en desempeño de la justicia tienen un solo organismo rector de la jurisdicción y que por ello Colombia debía adoptar este modelo para salir de la crisis de ese sector.

Pero esa propuesta fue descalificada en la misma campaña. Los demás candidatos en contienda coincidieron en rechazarla porque significaba un golpe al poder judicial. Humberto de la Calle la calificó de "absurda", Gustavo Petro aseguró que esta anularía la independencia de esa rama y Germán Vargas agregó que esa idea solo demostraba la inexperiencia de Duque. En medio de ese debate, incluso la señalaron como una idea propia de regímenes autoritarios o de dictaduras. Hasta la compararon con leyes impuestos por el presidente Nicolás Maduro en Venezuela.

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Tanta fue la controversia que el mismo Iván Duque terminó dando un paso al costado. En una reunión que tuvo con las altas cortes cuando era candidato aseguró que apenas era una idea para abrir el debate y una vez se posesionó en la presidencia prefirió no tocar el tema. La reforma judicial que presentó su gobierno mantenía intacta la actual estructura de la rama. Estaba claro que el Congreso no iba apoyar la supresión de las altas cortes y la creación de un solo supertribunal. La ministra de Justicia calificó esta propuesta de “inconveniente”.  

2. El fantasma de la inmunidad parlamentaria

Al proponer una sola corte, el proyecto de Paloma Valencia también planteaba cambios en el juzgamiento de congresistas y funcionarios aforados. Sobre la investigación y juzgamiento de congresistas, la reforma planteaba, en uno de sus artículos, una disposición que fue entendida como la resurrección de la llamada inmunidad parlamentaria, norma que había estado consagrada desde la Constitución de 1886, pero que fue suprimida por la Constitución de 1991.

Antes, ningún congresista podría ser capturado por orden de un juez sino hasta que el propio Congreso levantara la inmunidad. Esa misma que en los años 80 gozó Pablo Escobar que alcanzó a llegar al Capitolio en calidad de representante a la Cámara. Ese y otros antecedentes fueron los que promovieron que los constituyentes, en 1991, decidieran acabar con la inmunidad parlamentaria.

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El artículo 10 del proyecto de la senadora Valencia señalaba que “Ningún miembro del Congreso podrá ser aprehendido ni llamado a juicio sin permiso de la Cámara a que pertenezca, durante el período constitucional. En caso de flagrante delito deberán ser aprehendidos y puestos inmediatamente a disposición de la misma corporación”.

Antes, ningún congresista podría ser capturado por orden de un juez sino hasta que el propio Congreso levantara la inmunidad. Esa misma que en los años 80 gozó Pablo Escobar.

La congresista del Centro Democrático tuvo aclarar que no buscaba revivir la inmunidad, y por el contrario lo que pretendía era desaforar a congresistas con la fórmula que existía antes de la Constitución del 91, cuando estos eran juzgados como cualquier ciudadano por los jueces. Para ello –explicó- “”no se puede permitir que todos los jueces estén mandado órdenes de captura porque eso terminaría muy mal”.

Valencia argumentó que “todos los países democráticos lo que tienen es un procedimiento de eliminación del fuero, ese proceso se llama desaforamiento y eso lo hace el Congreso de la República”.

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El conservador David Barguil, que hace parte de la coalición de gobierno, fue una de las primeras voces en contra de esta propuesta. “El mandato que tenemos es lucha frontal contra la corrupción, entonces no debe haber vacas sagradas ni personas que no atiendan la justicia cuando cometen delitos”.  

Temístocles Ortega, senador de Cambio Radical, consideró que “no se puede  regresar al viejo esquema de la inmunidad parlamentaria que está estructurado en el concepto de yo me juzgo a mí mismo. Hacer que los congresistas puedan ser evaluados en su conducta por los mismos congresistas resulta un contrasentido. Por el contrario hay que fortalecer la independencia de los jueces y hay que someter las conductas de cada colombiano, incluidos los congresistas, al serio y juicioso examen de los jueces actuando siempre con independencia”.

"No hay ninguna protección al presidente Uribe, ninguna búsqueda de impunidad. Eso no es lo mío ni del partido ni lo del presidente Uribe", Paloma Valencia

Tras el lastre de escándalos como la infiltración del narcotráfico en las campañas políticas de congresistas en los años 90, o los nexos de parlamentarios con los paramilitares en la pasada década, hacen políticamente incorrecto cualquier iniciativa que pretende otorgar gabelas a senadores y representantes.

La misma Paloma Valencia tuvo que dar un paso atrás. En las primeras entrevistas radiales tuvo que aclarar de frente que esa reforma no tenía como fin proteger al ex presidente Uribe de las investigaciones que se realizan en este momento en la Corte Suprema de Justicia. "No hay ninguna protección al presidente Uribe, ninguna búsqueda de impunidad. Eso no es lo mío ni del partido ni lo del presidente Uribe”, le dijo a Blu Radio. Agregó que construyó ese artículo con José Obdulio Gaviria y que por la premura quedó redactado así. "Nosotros nunca tratamos de revivir la inmunidad parlamentaria. Aceptamos el error", aclaró.

 3. Sin consenso con las cortes

En los últimos 20 años se han contabilizado ocho intentos de reforma a la justicia e igual número de fracasos. Entre las razones por las que el Congreso no ha tenido éxito ha sido no llegar a consensos, precisamente, con la cúpula del poder judicial. La reforma a la justicia que radicó el gobierno de Iván Duque fue discutida con los magistrados de las altas cortes semanas antes de ser presentada en el Congreso, y aunque no cuenta con plenos acuerdos, parte con una base de discusión que la fortalece de cara a su trámite parlamentario.

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El proyecto de reforma a la justicia de Paloma Valencia fue diseñado desde hace cuatro años. Incluso en la pasada campaña política fue señalado como la propuesta del candidato Iván Duque, circunstancia que generó un profundo malestar entre los magistrados de las altas cortes. Duque tuvo que desmarcarse de la propuesta para no afectar su triunfo en las elecciones.

Como el gobierno no la acogió, Paloma Valencia junto a los congresistas Samuel Hoyos y José Obdulio Gaviria la retomaron y la presentaron ante el Congreso. Aunque no es obligación que las iniciativas parlamentarias sean discutidas previamente con los otros dos poderes del Estado, la experiencia indica que sin llegar a mínimos consensos con la rama judicial, una reforma de esta naturaleza tiende a fracasar.

El Centro Democrático, este jueves, aclaró que apoyará la propuesta del gobierno. 

4. Reforma con suspicacias

Es habitual que cuando se tramitan reformas políticas o reformas a la justicia en el Congreso haya suspicacias frente a quienes saldrían beneficiados o perjudicados con las propuestas. Para nadie es un secreto que el expresidente Álvaro Uribe no es santo de devoción de las altas cortes, durante su gobierno tuvo relaciones conflictivas con la cúpula judicial, entre otras por el escándalos de las chuzadas a la Corte Suprema que se presentaron cuando estaba en pleno furor el escándalo de la parapolítica, que afectó a una treintena de congresistas que en su mayoría hacían parte de la coalición uribista.

 Que ahora el Centro Democrático propusiera la eliminación de las cortes iba a ser interpretado como una retaliación a la Corte Suprema de Justicia, que a finales del mes de julio llamó a indagatoria al senador Uribe en la investigación que le adelanta por presunta manipulación de testigos, en el caso de la demanda que el expresidente interpuso contra el también senador Iván Cepeda.

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Más aún, el polémico artículo que propone que los congresistas no pueden ser capturados sin la aprobación del propio Congreso, fue asumido por parte de la opinión pública como un traje confeccionado a la medida de Uribe, en el hipotético caso que la Corte Suprema de Justicia encontrara pruebas para llevarlo a juicio.

Paloma Valencia aseguró que no es cierto que con su reforma se estuviera blindando al jefe del Centro Democrático, entre otras porque reiteró que su propuesta había sido construida hace cuatro años. “Como si yo tuviera poderes para ver el futuro porque el proyecto lo presenté hace cuatro años cuando el presidente Uribe no tenía investigaciones. El problema es que en el país impiden que se den los debates de fondo sobre lo que podrían ser soluciones estructurales a los problemas que nos aquejan diciendo que todo lo que uno presenta es buscando beneficio para alguien”.

Valencia también subrayó que el Centro Democrático ha dado muestras de seriedad, y que el expresidente Álvaro Uribe se ha mostrado dispuesto a comparecer ante las autoridades.

5. Sin el respaldo de Uribe

No era lo mismo que Paloma Valencia hubiera radicado su proyecto en solitario que con la firma de Álvaro Uribe. La fotografía del pasado martes, con el expresidente a su derecha, más que un mensaje político era un respaldo definitivo para que el Congreso estudiara la propuesta.

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Pero en menos de 72 horas Uribe se bajó del proyecto de Paloma. Aunque este jueves lo volvió a calificar como una “magnífica idea”, refiriéndose a la corte única, optó por apoyar el proyecto presentado por el gobierno.

Uribe era el principal respaldo que tenía Paloma Valencia para defender su iniciativa, pero que el jefe del Centro Democrático se haya bajado de ese bus fue la estocada definitiva para el proyecto.

Uribe era el principal respaldo que tenía Paloma Valencia para defender su iniciativa, pero que el jefe del Centro Democrático se haya bajado de ese bus fue la estocada definitiva.

Paloma Valencia no se dará por vencida y dará la pelea aunque tiene la derrota anticipada. En los debates podrá presentar sus propuestas por la vía de las proposiciones, y aunque reiteró que su propósito es dar el debate, ya podrá acumular una derrota en la Comisión Primera del Senado.