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| 12/18/1995 12:00:00 AM

RETEN A LA PRENSA

La aplicación de nuevas medidas aduaneras hizo pensar a Washington que Colombia quería censurar la circulación en el país de la prensa de E.U.

RETEN A LA PRENSA RETEN A LA PRENSA
NO HAY NADA PEOR QUE estar en el lugar equivocado en el momento equivocado, y eso es lo que le pasó al gobierno nacional en un extraño episodio relacionado con la circulación en el país de los periódicos estadounidenses Los hechos pueden ser interpretados como una coincidencia o como una represalia, pero lo que no se puede negar es que no sólo salieron perjudicados los importadores de periódicos extranjeros y sus clientes.
Una circular de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales -Dian- del pasado 9 de noviembre cayó a los importadores de periódicos como un balde de agua fría. Allí, la Dian anunciaba que el descargue directo de la prensa internacional como The New York Times, The Wall Street Journal, USA Today, The Miami Herald y El Nuevo Herald, debía tramitarse por medio de un agente de aduanas, como consecuencia de nuevas normas que habían comenzado a regir el pasado primero de octubre. En el caso de importaciones pequeñas, como es la de los periódicos, los gerentes o los representantes legales de las empresas importadoras debían llenar un formulario, pagar 1.000 pesos en el banco e ir personalmente a recoger las mercancías. Esta tramitología implicaba una demora de tres o cuatro días en la llegada a los suscriptores, que es suficiente para convertir a los periódicos en papel inútil o letra muerta. Como resultado, algunas empresas distribuidoras de periódicos decidieron suspender su importación.
La medida tuvo una resonancia insospechada. Para nadie es un secreto que quienes reciben periódicos importados en Colombia pertenecen a un círculo muy reducido de altos empresarios o directivos de medios. Al conocer lo sucedido, muchos pusieron el grito en el cielo. El fuego se avivó por una carta de la Sociedad Interamericana de Prensa -SIP- al presidente Ernesto Samper donde le recordaba su compromiso de permitir el libre intercambio de ideas e información y de asegurar la libertad de prensa tras su firma en la Declaración de Chapultepec, en México. En la comunicación, el presidente de la Comisión de Libertad de Prensa e Información de la SIP, Danilo Arbila, afirmó que "las nuevas reglas sobre la importación de periódicos extranjeros desde el 9 de noviembre pasado afectan la eficiente recogida de los periódicos y, por ende, restringen la libre distribución de los mismos en Colombia". Sostuvo también ser consciente de que "el gobierno colombiano respeta el libre flujo de la información, por lo que confiamos que no permitirá que disminuya el intercambio de información".
Y es que lo sucedido, derivado de la interpretación de una norma técnica, fue leído por los norteamericanos -y no sólo a nivel privado- como una censura de prensa. Según esa idea, la medida se habría adoptado en represalia contra la reciente publicación de investigaciones en The Miami Herald y El Nuevo Herald el 5 de noviembre, cuatro días antes de la imposición de los nuevos controles aduaneros. El artículo "Samper: un símbolo del drama colombiano', señalaba los presuntos vínculos del mandatario con algunos narcotraficantes. Y esa percepción no es exclusiva de los gringos. Algunas fuentes consultadas por SEMANA afirmaron que los cuatro días que separan al artículo contra Samper de las medidas aduaneras son más que una simple coincidencia.
Pero el gobierno se apresuró a aclarar que lo que se había adoptado era una medida para uniformizar las normas de importación de bienes. El Ministerio de Hacienda explicó que todos los productos importados deben someterse a estas normas sin excepción. Sostuvo que "las importaciones de diarios y publicaciones, deben adelantarse por los sujetos calificados para el efecto sin que ello implique demoras al libre flujo de la información". No obstante, para los conocedores esta medida es razonable en el caso de aquellos productos que puedan ser objeto de contrabando. ¿Pero a quién le interesa contrabandear papel periódico impreso?
Por otra parte, parecería extraño censurar de esta manera. En un mundo de satélites donde el teléfono, la Internet, el fax y múltiples sistemas electrónicos agilizan la divulgación de información, demorar la circulación de prensa por medio de trámites, resulta un método rústico e inútil. El país está sensible ante todo lo relacionado con la crisis política y las medidas adoptadas por el gobierno tuvieron pésimo timing que los norteamericanos, ni cortos ni perezosos, aprovecharon para alborotar el avispero.
Estas especulaciones se pueden aceptar o rechazar. Sin embargo, lo cierto es que la Dian cometió un error, seguramente involuntario, al someter a los importadores de periódicos extranjeros a medidas de control de utilidad dudosa. Bastaría con asegurar que los paquetes que llegan al aeropuerto contengan el periódico, para abolir la tramitación aduanera y facilitar la distribución de la prensa a los suscriptores. Al cierre de esta edición se esperaba que se reunieran las empresas importadoras de prensa extranjera con agentes de la Dian para llegar a un acuerdo y volver a la normalidad. Pero el episodio se convirtió en una nueva muestra de que por estos días, en Colombia cualquier vaso de agua se puede convertir en tempestad.

EDICIÓN 1879

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