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| 6/21/1999 12:00:00 AM

SAMPER CONTRA EL ZAR

Una dura carta del ex presidente Ernesto Samper al zar antidrogas Barry McCaffrey podría <BR>despertar en Estados Unidos una acción judicial en su contra.

SAMPER CONTRA EL ZAR SAMPER CONTRA EL ZAR
La semana pasada sorprendió a los colombianos la reaparición de Ernesto Samper Pizano.
El ex presidente hizo fuertes críticas al gobierno de Andrés Pastrana, acusándolo de bajar la guardia en la
lucha contra el narcotráfico. También dio unas declaraciones a CNN en España, en las que aseguró que su
inocencia había sido demostrada "a través de siete fallos judiciales en Colombia". Y como si todo esto fuera
poco, el viernes pasado se conoció una carta de Samper al general Barry McCaffrey, zar antidrogas de
Estados Unidos. "Antes de someter las acciones legales pertinentes ante las autoridades competentes, le
dice a McCaffrey, me permito solicitarle que suministre a las autoridades colombianas las pruebas que
sostienen las declaraciones dadas por usted a la revista SEMANA, donde afirma que 'durante el gobierno
de Samper era una situación muy rara, porque Samper y buena parte de sus principales funcionarios
estaban directamente implicados con dineros ilegales de la droga". Samper alega que fue absuelto de esas
acusaciones por el Congreso de Colombia y que el procedimiento fue similar al utilizado contra Bill Clinton.
Y afirma a renglón seguido que "está claro que usted (McCaffrey) desconoce las leyes colombianas
al realizar semejantes acusaciones que me difaman". Samper le exige además "que envíe a las
autoridades colombianas los nombres de los funcionarios de mi gobierno que, según usted, tuvieron relación
con recursos provenientes del narcotráfico". Y, por último, amenaza al funcionario de estar incurriendo
en injuria: "Si no suministra esta información a tiempo, le recuerdo que estaría incurriendo en una
acusación injuriosa que pondría en entredicho la reputación y honestidad de numerosas personas en
Colombia que demandan de usted consideración y respeto". De la lectura de la carta dos cosas son
evidentes. La primera es que Samper se asesoró de uno o varios abogados norteamericanos para
elaborarla, que en su versión en inglés tiene un lenguaje de corte legal al mejor estilo gringo. El segundo es
que claramente Samper da a entender que estaría dispuesto a emprender una acción legal contra el
general McCaffrey. La respuesta norteamericana no se hizo esperar. Entrevistado por RCN Televisión,
Francisco Kinney, vocero de la oficina antidrogas de la Casa Blanca, dijo: "Vemos esto como una amenaza
contra un alto funcionario de la Casa Blanca que está cumpliendo con su misión de encarar este
problema del narcotráfico". El noticiero también citó a otros funcionarios norteamericanos, para quienes una
demanda contra McCaffrey "podría dificultar la situación jurídica de Samper en Estados Unidos". Lo
sucedido la semana pasada logró revivir los viejos enfrentamientos entre Ernesto Samper y el gobierno
norteamericano. Sin embargo, la verdad es que eso no era lo que buscaba el ex presidente. Por el
contrario, la carta pretendía tener efectos en Bogotá y no en Washington. En realidad forma parte de una
estrategia de Samper para empezar a hacer algo que siempre ha querido: ejercer su condición de ex
presidente, opinando sobre lo divino y lo humano. El quiere volver a influir en la opinión pública, y ello
explica sus pronunciamientos de la semana pasada. Pero no puede hacerlo con el sambenito de ser
considerado un 'narcopresidente'. Eso aclara el tono enérgico de la carta al rechazar la afirmación de
McCaffrey a SEMANA, que por cierto era bastante tibia si se le compara con otras del Departamento de
Estado, por ejemplo, cuando le quitaron la visa. La dureza de la carta cumplía con el objetivo de ayudar a
'lavar su imagen' en Colombia. El problema es que se le fue la mano y el gobierno norteamericano se
molestó. Al punto que amenazó con revivir el viejo fantasma de una acción judicial por obstrucción a la
justicia contra el ex presidente colombiano. Acción que las autoridades del Departamento de Estado habían
puesto en el congelador desde que el ex mandatario cumplió con la exigencia gringa de revivir la
extradición en Colombia. Samper seguramente pensó que McCaffrey, quien había sido un funcionario
relativamente cercano a su gobierno y que de hecho fue el único que se atrevió a visitar el país durante su
mandato, no iba a reaccionar con tanta fuerza. El mismo viernes, luego de conocer la respuesta gringa, se
comunicó con varios periodistas colombianos a quienes les indicó que su carta "no pretendía ser una
amenaza" y que no buscaba "generar un clima de confrontación" y mucho menos podía ser interpretada
como la antesala de una demanda penal contra McCaffrey. Todo esto indica que Ernesto Samper no
va a continuar con la polémica suscitada la semana pasada, y menos aún va a adelantar una acción
penal en Estados Unidos. El sabe perfectamente que tendría muy pocas posibilidades de salir bien librado
en una batalla legal en ese país, aun con la asesoría de los mejores abogados. Y revivir el proceso legal en
su contra en Estados Unidos sería una catástrofe si se considera que hasta ahora ha salido bastante
bien librado de su encontrón con el elefante. Falta por saber si su estrategia de 'lavado de imagen' en
Colombia dará resultado y si los colombianos lo acogen como a cualquier otro ex presidente, para que
sea frecuentemente consultado sobre el acontecer nacional y empiece a ejercer la influencia vitalicia de
que tradicionalmente han gozado los ex mandatarios.

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