Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 6/13/1994 12:00:00 AM

SE DESDIBUJA ANDRES

En el momento en que empataba en las encuestas a Samper, Pastrana perdió el debate de televisión. ¿Qué tanto incidirá esto en el resultado de las elecciones?

SE DESDIBUJA ANDRES SE DESDIBUJA ANDRES
MINUTOS ANTES DE QUE COMENZAra el debate en televisión el jueves pasado, el candidato liberal Ernesto Samper estaba demasiado nervioso. Su contendor Andrés Pastrana había llegado sonriente y tranquilo al estudio de Inravisión. Los presentes en ese recinto rumoraban que sus asesores le habían recomendado humillar a Samper durante el encuentro.
La estrategia consistía en pararse de su asiento, caminar hacia el candidato liberal y, mientras la cámara lo seguía en medio de la sorpresa de Samper y de los tres periodistas, llevarle hasta su escritorio una vieja edición de la revista Síntesis Económica, cuyo titular de portada presentaba una declaración de Samper en el sentido de que él no le jalaba a la apertura.
Con este truco efectista, se pensaba darle el golpe de gracia a Ernesto Samper en el primer debate de televisión de esta campaña.
Estos rumores adquirieron credibilidad cuando Pastrana exigiò un micròfono inalámbrico en vez del micrófono con cable que normalmente se amarra en la solapa. Con este último no se podría caminar de un podio a otro, pues se agotaba el cable. Con el inalámbrico ese problema quedaba solucionado y la movilizacion no tendría inconveniente.
La cosa se complicó cuando los representantes de la campaña de Andrés Pastrana manifestaron que si no se satisfacía esta exigencia, no habría debate. Al ser informado de esta situación, el coordinador de la campaña liberal, Fernando Botero, contestó que las reglas del juego habían sido acordadas con anterioridad y que si no se respetaban, el que no se presentaría al debate sería Samper. Estos dos ultimátums se cruzaron en el momento en que el programa iba a salir al aire, lo que obligó a retrasarlo hasta que Pastrana aceptó el micrófono normal, seis minutos después.
La tensión por el incidente, sin embargo, se reflejaba sólo de un lado: el de Samper. Allegados a él no dejaban de sorprenderse de que un veterano político con cerca de 20 años de trayectoria de vida pública reflejara semejante grado de alteración e inseguridad en un momento tan crucial de su carrera. Igualmente llamaba la atenciòn el que, en esas mismas circunstancias, Pastrana lograra proyectar tanta serenidad y tanta sobradez. En medio de ese ambiente comenzó lo que fue denominado en forma exagerada 'El gran debate'.
Tan pronto sonó la campana para el primer round estos dos estados de ánimo se invirtieron. Súbitamente, Andrés Pastrana apareció descontrolado de los nervios, hablando como una ametralladora, mientras Ernesto Samper reflejaba una serenidad de monje budista.
Una hora después, tan pronto sonó la campana para dar por terminado el combate, los resultados eran evidentes. En la esquina de Ernesto Samper no había sino felicitaciones y carcajadas. La horda de periodistas que estaba en la galería se volcó sobre el escenario y, por cada uno de ellos que se dirigió hacia el escritorio de Pastrana, dos lo hicieron hacia el de Samper. El candidato de la Nueva Fuerza Democrática mostraba incomodidad y tensión. El ambiente entre los que lo rodeaban era bastante lúgubre y melancólico. Hasta su esposa Nohra, que se ha caracterizado siempre por una ponderación y equilibrio a toda prueba, criticaba en voz alta la forma como los periodistas habían conducido el debate. La conclusión para todos los presentes era obvia: el 'kid bojote' le había ganado a 'speedy' Andrés.

LA HORA DE LOS BALANCES
Sobre lo anterior habìa pocas dudas. Todas las mediciones que realizaron los investigadores de opinión arrojaron resultados parecidos. Según el noticiero QAP, a la pregunta sobre quién fue el ganador del debate, el Instituto de Opinión Nacional obtuvo las siguientes cifras: Samper 43.6 por ciento, Pastrana 35.7 por ciento, ninguno 14.1 por ciento. Según el noticiero CM&, una encuesta contratada por ese informativo con la firma Napoleón Franco y Cía. concluyó para esa misma pregunta con el siguiente resultado: Samper 45.5 por ciento, Pastrana 36.6 por ciento. La que contrató la campaña de Samper con la firma Telemercadeo, y que publicó el diario El Espectador del viernes, presentó el siguiente resultado: Samper 55.6 por ciento, Pastrana 32.2 por ciento, empate 11.7 por ciento.
Por todo esto la polémica giraba más bien en torno a si la victoria había sido por K.O. o por puntos. Aunque no había unanimidad, en algunos cìrculos el desempeño de Pastrana fue catalogado como catastrófico. Si bien el ex alcalde nunca había sido considerado un intelectual, siempre se le había reconocido una capacidad asombrosa de comunicación y sobre todo una gran habilidad para hablar con propiedad sobre temas que no dominaba. Par cuenta de estos dones su carrera había sido el fenómeno de una generación a partir del momento en que en 1987 había saltado de la presentación del noticiero TV Hoy a su candidatura a la Alcaldía de Bogotá. Su performance en el debate de la semana pasada no podía estar exenta de implicaciones. Como pocos, èl habìa construìdo su vida política en la televisión, y ahora estaba fracasando en su propio medio.
La llamada opinión calificada convirtió en verdad casi absoluta esta percepción. A nivel popular, sin embargo, el resultado no fue tan dramático. Al fin y al cabo, la tercera parte de los encuestados en los distintos sondeos no sólo no aceptaba que Pastrana hubiera hecho el oso, sino que lo consideraba ganador. Y muchos resaltaban más lo caótico del debate que la derrota de un candidato.
Pero en todo caso, Pastrana había resultado averiado en el episodio, en buena medida porque la expectativa generalizada antes del debate era que sus habilidades ante las cámaras podían llevarlo a aniquilar a Samper. Y como esto no sucedió, la sorpresa que ello produjo le hizo mucho daño a su imagen.

CARAS TRISTES
La verdad es que este tropezón no había podido llegar en peor momento para el ex alcalde. Durante el último mes, Pastrana estaba logrando un milagro de resurrección política. A lo largo del año pasado le había ganado en todas las encuestas a Ernesto Samper. El 22 de febrero de 1994, por primera vez apareció una encuesta que colocaba a la cabeza al candidato liberal. Un mes después, por cuenta principalmente de la selección de vicepresidentes, la candidatura de Pastrana parecía estar naufragando.
La popularidad del vicepresidente liberal, Humberto de la Calle y el desconocimiento en torno del conservador Luis Fernando Ramírez, habían alterado drásticamente la ecuación política. Samper llegó a ganarle por casi 10 puntos a Pastrana y la posibilidad de una victoria liberal en la primera vuelta se abrió paso. Consciente de su debilidad. Pastrana comenzó a pedir por todos los medios un debate televisado cara a cara con Samper. Y a su vez Samper, cómodamente apoltronado en su ventaja, hizo gala de todos los trucos para evitar ese enfrentamiento de conformidad con una tradición política arraigada: el que va ganando no acepta debates porque le está dando a su contendor la oportunidad de subir de estatus.
Toda esta situación cambió en el último mes. Desdé su triunfo sobre Samper en el programa de televisión Panorama, Pastrana comenzó a recuperarse. En realidad en esa ocasión no se trató de un debate, pues no hubo confrontación de tesis en vivo y en directo, sino respuestas preparadas y pregrabadas con telepronter, a preguntas enviadas con anticipación. Ningún escenario podía ser más favorable que ese para Andrés Pastrana y el resultado a su favor fue tan contundente que logró revertir la tendencia de alza samperista.
A principios de la semana pasada, casi todas las encuestas daban un empate entre las dos candidaturas. Pastrana no sòlo había parado a Samper sino que en forma imperceptible su campaña estaba cogiendo mucha fuerza. Todos los redactores políticos que cubren sus giras están de acuerdo en que su presencia genera una especie de histeria colectiva poco común en política y que va más allá del simple carisma de siempre. Las juventudes, y particularmente las mujeres que llenan sus manifestaciones, reaccionan ante él no como si fuera un candidato a la Presidencia sino un ídolo del rock. No importaba lo que estuviera diciendo, pero lo que no se podía negar era que había un fenómeno de masas. Este no alcanzó a ser registrado en los medios de comunicación, pues las encuestas que lo confirmaban salieron a flote apenas la semana pasada. Pero a nivel de los altos comandos de las dos campañas, la información era la misma: Pastrana empató a Samper, y a partir de este momento cualquier cosa podía suceder.
El domingo 8 el staff de asesores de Ernesto Samper se reunió para evaluar esta preocupante situación. La conclusión era que tocaba hacer algo rápidamente para romper esa tendencia. La pérdida de terreno del candidato liberal era tan evidente que tocaba correr riesgos para no irse a pique. De ahí salió la decisión de debatir a Pastrana y, para dramatizar el impacto del anuncio, se consideró conveniente hacer aparecer a Samper como el que lo estuviera pidiendo y a Pastrana como el que lo estuviera eludiendo.
El truco fue muy controvertido pero funcionó. Samper se presentó en varios medios, incluyendo el noticiero QAP, preguntando por su rival, el cual no llegaba. Esta actitud fue criticada por infantil y camorrista, pero dejó la impresión buscada. Desde entonces el debate se volvió inevitable.
Tan confiado estaba Andrés Pastrana de su dominio de la televisión que la víspera se fue a jugar golf y su preparación para el gran encuentro no fue más que una sesión de tres horas con sus asesores, en la cual analizaban respuestas ante hipotéticas preguntas.
La estrategia diseñada por Luis Alberto Moreno era bien clara: los debates no se ganan reflejando sabiduría sino llegándole a la gente. Por tanto, lo importante no era tanto responder las preguntas como mirar a la cámara de frente y decirles a los colombianos cosas que les gusta oír. Esta táctica no es absurda, y muchos comunicadores, comenzando por Ronald Reagan, han llegado a la Presidencia por cuenta de aplicarla bien.
El problema en el caso de Andrés fue que la aplicó mal. La ciencia de no contestar preguntas tiene dos prerrequisitos: el primero, que no se note que uno no está contestando; y el segundo, que lo que uno conteste -aunque no corresponda a la pregunta- tenga coherencia. En el caso de Pastrana estos dos principios se violaron y el resultado fue una desbocada locomotora de palabras sin rumbo ni sintaxis (ver recuadro). Casi todas sus intervenciones sobre economía terminaban con una frase sobre el agua potable, sin que esto tuviera mucho que ver con el renglón económico tratado. De resto repetía una y otra vez lugares tan comunes como "sacar el país adelante, salvar el bolsillo de los colombianos, o invertir en la gente".
Tal vez su mejor momento correspondió no a una intervención sino a una actitud. Fue la respuesta que dio cuando le preguntaron si creía que su rival estaba calificado para gobernar el país. En un gesto elegante y caballeroso, que se apartaba del ambiente de discordia reinante, contestó un rotundo sí. Andrés corrió también con mala suerte. Su desempeño en la primera media hora fue desastroso, pero en la segunda -después de las telenovelas- llegó a ser aceptable. Lamentablemente, a esa hora la audiencia se había reducido a más de la mitad de los 75 puntos de raiting con que comenzó el debate.

LA OTRA ESQUINA
Y a todas estas, ¿qué pasaba con Ernesto Samper? La verdad no es que estuviera espectacular, sino que estuvo mejor que su contendor. Samper, como él mismo lo ha reconocido, no es un gigante en la pantalla chica. Pero sus intervenciones, por lo menos, daban la impresión de que decía algo y que lo entendía. No se podría decir que descrestó. Sus planteamientos fueron demasiado macroeconómicos para el televidente raso y demasiado superficiales para los economistas. Sin embargo en un formato de debate con respuestas de minuto y medio no se puede esperar más. La impresión final no fue tanto la de un Ph.D. en economía como la de un político estudioso y, en todo caso, mejor preparado que su rival.
Para Ernesto Samper, quien llegó al estudio de Inravisión como un hombre que iba a enfrentarse a un pelotón de fusilamiento, esa victoria relativa acabó siendo una victoria enorme. Y Pastrana, quien había llegado al estudio como el general que iba a dar la orden al pelotón, se encontró con que sus balas eran de salva.
El gran interrogante es saber cuáles van a ser las implicaciones de todo esto. En otros países la Presidencia de la República se ha perdido en algunas ocasiones por una salida en falso en la televisión. Así fue el caso de Nixon después de su famoso debate con Kennedy en 1960 y el de Gerald Ford en 1976 cuando le dijo a Jimmy Carter que Polonia no era un país comunista sino libre.
En Colombia, no obstante, nunca ha habido un hecho aislado que haya definido una elección. Virgilio Barco tuvo una rueda de prensa tan desastrosa dos meses antes de las elecciones que quedaron estupefactos no sólo sus detractores sino sus admiradores.
Sesenta días después obtuvo cuatro millones de sufragios, la votación más alta en la historia de Colombia. Por tanto, enterrar a Pastrana sería prematuro. De lo que sí no cabe duda es que, por ahora, Ernesto Samper logró romper una peligrosa tendencia alzista de su rival.
Es presumible que las encuestas que se hagan después de este encuentro señalen un repunte para la candidatura liberal. Si este es transitorio o permanente, es difícil de pronosticar. Esta ha sido, al fin y al cabo, una de las campañas más inestables de la historia reciente. Cada uno de los candidatos ha tenido, por lo menos dos veces, la Presidencia en el bolsillo y la ha perdido.
La encuesta realizada por Napoleón Franco para QAP y CM& en 18 capitales el día después del Gran Debate ilustra en forma clara lo reñida y volátil que ha sido esta contienda. A la pregunta de ¿por quién pensaba votar antes del debate?, la respuesta fue: Pastrana 43.9 por ciento y por Samper 42.6. Posteriormente, a la pregunta después del debate ¿por quién piensa votar?, la respuesta fue: Samper 44.6 por ciento y Pastrana 44.3. Esto parece demostrar no tanto que Samper haya quedado elegido, como que el mito de que Pastrana era un monstruo de la pantalla chica ha quedado sepultado.-

LA "RETAHíLA" DE ANDRES
Samper describió las intervenciones de Pastrana como una "retahíla". Qué fue lo que éste dijo?

"El aumento que tuvieron los colombianos en diciembre ya en lo que va corrido de este año más de la mitad de ese aumento se le fue por la inflación. Ya no cuentan con él y por eso yo he venido insistiendo en que el peor de los enemigos de los exportadores, el peor enemigo de la agricultura es la revaluación y por eso tenemos que combatir también la revaluación para acabar con la inflación..."

"En el país no importa que le vaya bien sino que le vaya bien a su gente y por eso entonces tenemos que buscar que el país crezca de la mano de la gente. Y cómo vamos a crecer de la mano de la gente? Invirtiendo como yo propongo en educación, darle agua potable, en que vamos a invertir en infraestructura, hacerles vías de penetración a los campesinos..."

"Los trabajadores tienen que esperar un reajuste de lo que corresponde que es el salario que le debe corresponder a los trabajadores..."

"Yo estoy seguro invitar como yo estoy proponiendo a veedurías internacionales, la comunidad internacional, que pueda venir la comunidad internacional y podamos tener veedurías nacionales como es la Iglesia Católica y estoy seguro que vamos a lograr la paz..."

"Y esa es una política que tenemos que librar, la política del narcotráfico no es solamente Colombia, si los Estados Unidos no toman toman medidas allá para la demanda, pues va a continuar enviándose la droga posiblemente a otros países, no de Colombia. Y por eso yo creo que es importante fortalecer el proceso de intercambio jidicial entre los dos países..."

EDICIÓN 1874

PORTADA

La orquesta del Titanic

Para tomar decisiones en el Consejo Nacional Electoral son necesarios 6 de los 9 votos. Cinco de esos votos ya están listos contra la posibilidad de que exista una candidatura viable de centro. La determinación del Consejo Nacional Electoral no será jurídica, sino exclusivamente política.

Les informamos a todos nuestros lectores que el contenido de nuestra revista impresa en nuestro sitio web será exclusivo para suscriptores.

Queremos conocerlo un poco,
cuéntenos acerca de usted:

Maria,

Gracias por registrarse en SEMANA Para finalizar el proceso, por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Maria,

su cuenta aun no ha sido activada para poder leer el contenido de la edición impresa. Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com