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| 7/5/1999 12:00:00 AM

SENDERO POCO LUMINOSO

Con su conducta caótica de los últimos días el ELN se parece más hoy al grupo peruano <BR>Sendero Luminoso que a la guerrilla que dirigía el cura Pérez.

SENDERO POCO LUMINOSO SENDERO POCO LUMINOSO
A pesar de sus últimos actos de propaganda nunca como ahora había estado más débil el
Ejército Nacional de Liberación (ELN). Hoy por hoy, dedicado al ataque indiscriminado contra la población
civil y haciendo gala de un discurso de guerra contra la oligarquía que recuerda al jefe máximo del M-19, Jaime
Bateman Cayón, el ELN ha logrado convertirse en el Sendero Luminoso de Colombia. Y lo ha hecho para
sobrevivir, no para triunfar. Muerto su líder de décadas, el sacerdote español Manuel Pérez, cercados sus
frentes más importantes por los paramilitares comandados por Carlos Castaño en el sur de Bolívar y Cesar,
el grupo guerrillero que hoy ve la opinión pública colombiana dista mucho de ser aquél que abrió las
puertas de la comunidad internacional hace unos años, especialmente de Alemania y Holanda, y que luego
logró convocar a la comunidad internacional y a miembros de la sociedad civil colombiana en Maguncia,
Alemania, para iniciar los primeros pasos hacia un proceso de paz con el gobierno nacional.Hay quienes
dicen que el proceso de 'senderización' del ELN ha sido consecuencia del tratamiento inequitativo que el
Estado le ha dado a las Farc y al ELN. Es cierto que el gobierno ha permitido una zona de despeje para
las Farc y la ha negado para los 'elenos'. También que ha accedido a hablar del paramilitarismo con las Farc
y no lo ha hecho con los 'elenos'. Y, por último, es evidente que está presente, de cuerpo entero, en las
negociaciones con las Farc y en cambio se encuentra ausente del camino emprendido por el ELN. Por
último, el gobierno acepta tácitamente la intermediación de Alvaro Leyva en el caso de las Farc pero se opone
de manera drástica a la presencia de terceros en el caso del ELN, como los esposos Mauss o el mismo
monseñor Emilio Stehle, a quien en los últimos días se ha acusado de recibir dinero de secuestros (ver
recuadro).Pero si bien esa teoría podría explicar de alguna manera las razones políticas del viraje del ELN, no
constituye explicación suficiente para su conducta caótica de los últimos días. Sus acciones más recientes,
especialmente el secuestro de los pasajeros del avión de Avianca y de los feligreses de Ciudad Jardín en Cali,
muestran a un ELN completamente distinto al que buscaba la paz hace algunos meses.Las razones del
viraje 'eleno'La verdad es que hay innumerables razones por las cuales el ELN se parece hoy más a Sendero
Luminoso o al aparato militar del cartel de Medellín de los últimos días que al grupo guerrillero que dirigía el
cura Pérez.La primera de ellas tiene que ver con el enfrentamiento entre el ELN y las AUC _Autodefensa
Unidas de Colombia_. En entrevista sostenida con SEMANA en agosto del año pasado Carlos Castaño
advertía que "el ELN está muy mal militarmente. No tiene un solo territorio consolidado. No tiene un solo lugar
en Colombia donde digan: esta zona la podemos proteger, va a ser la zona de distensión. El movimiento
de autodefensa va a continuar con la ofensiva antisubversiva sobre todo con la parte que le queda al ELN
en el norte del país. Con el ELN va a suceder dentro de muy poco lo que sucedió con el EPL". La cita casi
resulta profética. Los 'paras' entraron al campamento central de operaciones del ELN en la Serranía de San
Lucas y fueron cercando, poco a poco, a los frentes 'elenos' más importantes (con excepción del Frente
Domingo Laín que opera en Arauca y Santander) en su propio territorio. En ese esfuerzo los 'paras' acudieron
a todos los medios a su alcance y sembraron el terror en por lo menos 30 poblaciones del sur de Bolívar,
dejando un reguero de muertos y el éxodo masivo de labriegos, quienes huyeron desesperados por la
confrontación entre 'paras' y guerrilla. La serie de masacres que dejaron a su paso en esos municipios
demostró que Castaño no estaba 'cañando' cuando hablaba del pie de guerra contra el ELN y que no
respetaría en modo alguno a la población civil, a la que califica de involucrada en el conflicto por
colaboración u omisión, en desarrollo de ese objetivo militar.El ELN no quiere llegar a la mesa de
negociaciones como un grupo derrotado. En su esfuerzo por cambiar la imagen de grupo derrotado los
'elenos' harán lo que esté a su alcance. Y lo mismo para lograr que el gobierno los reconozca, en igualdad
de condiciones a 'Tirofijo', como contraparte en una negociación entre ejércitos similares.La segunda razón
tiene que ver con una guerra por el poder en el ELN. Algunos analistas consideran que, frente al proceso de
paz, en el ELN se lleva a cabo una lucha inocultable por el poder. Lo mismo que estaría sucediendo en las
Farc, en la medida en que la 'línea dura' caracterizada por el 'Mono Jojoy' socava la fuerza de la 'línea
política' liderada por Alfonso Cano, estaría ocurriendo con el ELN. Las últimas operaciones militares del ELN
contra civiles indefensos estarían mostrando una mayor fortaleza de su 'sector militarista', comandado por
Antonio García. La tercera razón es económica. Para nadie es un secreto que en algunos de los secuestros
más recientes existiría una negociación para la liberación de los plagiados, basada en el pago de rescate.
La verdad de a puño es que el ELN necesita financiar sus operaciones y que ha acudido en los últimos
tiempos a los métodos más abominables para hacerlo, como lo es la llamada 'pesca milagrosa' o secuestro
indiscriminado de pasajeros en las carreteras del país. El único frente que ha tenido poder económico
considerable en el pasado es, precisamente, el que no opera en las zonas donde los 'elenos' han sido más
golpeados por los 'paras' y sus recursos, provenientes de la extorsión y el secuestro en zonas petroleras, no
dan abasto para financiar sus operaciones y proveer para la guerra entre los otros frentes y los 'paras'.Pero
existiría, también, una razón de táctica militar que no puede ser obviada. La zona de despeje es sin duda
importante para las Farc y provee un mecanismo seguro de garantía a la vida de sus más altos dirigentes.
Pero la misma zona de despeje representa para el ELN no sólo esto, sino la terminación del avance
paramilitar contra sus militantes y la liberación pronta de dos de sus más importantes líderes, Felipe
Torres y Antonio Galán, quienes hasta el momento han actuado como voceros políticos del grupo
insurgente.La retórica de la sin salidaEl curso que ha decidido seguir el ELN de atacar de manera
indiscriminada a la población civil pareciera alejarlo cada vez más de una negociación con el Estado. Cada
acto nuevo obliga al presidente Andrés Pastrana a ir más lejos en su retórica antiterrorista y esto hace
casi imposible sentarse a la mesa con Gabino.Y es quizás en este punto en el que podría tener razón el ELN.
Es evidente que no existe lógica alguna en iniciar conversaciones con las Farc, abrir una zona de despeje en
un territorio que comprende cinco municipios del país, defender el proceso aun frente a situaciones tan
críticas como el asesinato de tres misioneros norteamericanos y llenarse de razones para no hacer lo
propio con el ELN.El asesinato de los misioneros o, para el efecto, ataques por parte de las Farc como el
ocurrido hace un par de semanas en Silvia, Cauca, son demostraciones de acciones impropias de un ejército
irregular en armas. En cambio parecen ser típicos actos de reductos terroristas. Y sin embargo, dentro de la
estrategia de negociación con el gobierno, uno de los presupuestos es que no se requiere una clara
demostración de voluntad de paz de la guerrilla para iniciar el diálogo. De hecho, ambas partes, gobierno y
Farc, han aceptado que la negociación ocurra en medio de las balas.Es dentro de esa lógica interna en que
cabría perfectamente un diálogo con el ELN. Evidentemente el ELN no tiene en su poder centenares de
soldados y policías sino a civiles comunes y corrientes, pero no es menos cierto que para lograr lo primero se
requiere un aparato militar en buenas condiciones y el del ELN no lo está hace mucho tiempo. Pero aún así
no parece que tenga lógica alguna la asimetría que ha propuesto el gobierno en la negociación con la
guerrilla: el pulso firme para el ELN, la mano tendida para las Farc. nEl mediadorA raíz del secuestro de los
feligreses de la iglesia la María, en Cali, las autoridades colombianas denunciaron la presencia de un
sacerdote extranjero que estaría mediando de manera ilegal en algunos secuestros del ELN. Pocas horas
después el DAS expidió una resolución según la cual el obispo alemán Emilio Stehle, anfitrión de la
cumbre de Maguncia del año pasado, no podía volver a entrar al país. Las autoridades sostienen que
monseñor Stehle ha mediado de manera ilegal en la liberación de varias personas secuestradas, cobrando y
transportando el dinero exigido por los plagiarios, en una flagrante violación de las leyes colombianas. Y no
son pocas las personas que le atribuyen un alto grado de irresponsabilidad en su relación con los grupos
subversivos, aunque no son menos las que defienden su actuación basadas en su larga trayectoria de servicio
en América Latina.Stehle, de 73 años, vivió en Colombia entre 1957 y 1969, sirviendo como párroco de la
comunidad alemana católica del país y como profesor del colegio Andino de Bogotá. A comienzos de los
años 60 se hizo muy amigo de Camilo Torres _quien había hecho su bachillerato en el colegio alemán_, pero
nunca apoyó su decisión de incorporarse a la guerrilla, en la que sólo estaría cinco meses, antes de caer en
un combate con las tropas del Ejército nacional.En 1968 Stehle tuvo una decisiva participación en la
organización del Congreso Eucarístico Internacional de Bogotá, que contó con la presencia del Papa Pablo
VI. Después fue consejero y director del organismo de ayuda internacional de la Iglesia alemana Adveniat. Y
en 1983 fue nombrado obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Quito, en el Ecuador. Antes, en 1979, había
participado activamente en la Tercera Asamblea General del Episcopado en Puebla, donde tendió un puente
muy importante entre los obispos allí reunidos y el grupo de teólogos de la liberación que ejercerían más
adelante una gran influencia en América Latina. Stehle no comulgó nunca con esa ideología. Por esa misma
época comenzó las gestiones de paz en El Salvador que lo llevarían años más tarde a ser postulado, en
compañía de monseñor Rivera y Damas, al premio Nobel de la Paz de 1994 y que le valieron para ser
condecorado con la Cruz Grande de Mérito de la República Federal de Alemania. En su papel de mediador
monseñor Stehle colaboró en la liberación de un número importante de personas detenidas por los grupos
guerrilleros, entre ellas la hija del presidente Duarte de El Salvador, en octubre de 1985 (canjeada por 25
guerrilleros). En ese mismo año, y en los siguientes, se llevaron a cabo, en diferentes lugares de Alemania,
conversaciones secretas con los cinco grupos de la guerrilla congregados en el Frente Farabundo Martí de
Liberación Nacional, FMLN.Cuando el 16 de enero de 1992 se firmaron en México los acuerdos de paz
monseñor Stehle fue uno de los principales invitados. Y es considerado por el presidente de El Salvador,
Alfredo Cristiani, y por los miembros del FMLN, como un amigo de la patria. Cinco años antes, en enero de
1987, había sido nombrado obispo de la recién fundada prelatura de Santo Domingo de los Colorados, en el
Ecuador, que sería convertida en diócesis en septiembre de 1996.Por todo lo anterior no es raro que cuando
la Iglesia alemana decidió apoyar el proceso de paz en Colombia, y aceptó organizar la reunión de Maguncia
entre el ELN y la sociedad civil, designara a monseñor Stehle como coordinador de la reunión. Y que el
propio Stehle haya decidido mediar en algunos de los secuestros realizados por el grupo guerrillero, entrando
y saliendo del país con relativa frecuencia en los últimos meses. Si lo hizo violando las leyes colombianas
es algo que tendrán que resolver las autoridades.

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