Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 3/6/2005 12:00:00 AM

Testimonios

Testimonios, Edición 1192, Sección Nación Testimonios
Infante de Marina
*Juan Carlos

Yo, como a las seis y media de la noche, salí donde doña Carmen a comprar una gaseosa. Me quedé ahí mirando televisión un tiempo. Luego salí al puesto, eso fue a las siete y veinte porque ya era la formación. Mi teniente Prada nos dijo que estuviéramos pilas que la amenaza estaba latente pero él también nos dijo otra vaina, que supuestamente le había dicho a él que no se iban a meter al pueblo porque nosotros éramos buena gente con ellos, pero que no se iban a meter. O sea, mi teniente nos dijo que los guerrilleros no se iban a meter al pueblo porque ustedes habían sido buena gente, o sea buena gente con el mismo pueblo. No habíamos tratado mal a la población civil.

Cuando terminó la formación como a las 8 y media yo me quedé viendo televisión y después me fui a acostar, me acosté como a las 10 que terminó la novela. Ahí me quedé dormido, pero pensando en la vaina como dice mi teniente. A eso de las 2 de la mañana estaba como soñando que había una explosión y que yo estaba fuera del puesto, y cuando vine a recoger la conciencia estaba como a 5 metros del puesto y no escuchaba nada y tampoco me podía parar. Ahí hice fuerza porque estaban dando muchos disparos y yo pensé: si me quedo allí parado me matan, y corrí al bunker de el mástil, uno que había frente a la salida del alojamiento. Ahí cuando yo entré había mucho gente y miro unos compañeros que prácticamente ellos no se podían lidiar solos. No se paraban, porque tenían las piernas destrozadas. La parte de arriba no estaba buena y la parte de abajo se encontraba destrozada. Yo ayudé a uno de apellido Martínez porque yo lo pillé mal y luego entró el dragoniante todo destrozado. Botaba sandre por la boca, los oídos, la nariz, y decía que le pegaran un tiro pero nadie quería. De ahí, como vio que nadie quería que le pegaran un tiro, empezó a decir que le pasaran un fusil pero nadie le dio el fusil. Luego un guerrillero tiró una granada al bunker, creo que era de fusil y ahí murió el dragoniante Góngora, y me cayeron unas esquirlas.

Luego salí del bunker de donde estaba y me fui al de la entrada en saltos vigilados, como podía, porque habían mucho plomo. Luego entré al bunker de la entrada y había mucha gente. En el fusil no más me quedaban 2 proyectiles. Luego otro quería salir por la ventana del bunker hacia fuera pero no pudo, se quedó apretado, luego yo lo saqué y me metí yo y logré salir fuera del bunker, por la parte de afuera para el pueblo. Entonces yo le decía: préstame el fusil, que y lo cubría para que él saliera pero él no quiso. Yo le dije así pero él no quiso. Encontré un fusil en el piso pero solo estaba con 3 proyectiles. Al agacharme me rozó el proyectil, me pegaron un tiro, al agacharme por segunda vez me pegaron el otro, ese sí me entró de una vez y caí en el medio de la plata y el poste y me quedé ahí como hasta las 4 y media, que mi cabo gritaba que saliera. Luego salí con dirección hacia sanidad, ahí me agarraron los policías y de ahí me llevaron a salud donde miré todos mis compañeros heridos donde me vine a dar cuenta que tenía el proyectil dentro del cuerpo, al lado derecho encima del homoplato.

...La gente comentaba cada vez que bajaban guerrilleros ellos me decían pero uno le decía al teniente y el teniente le decía que hasta que no tuvieran pruebas no lo podían agarrar, pero uno en si los requisaba. Una sola vez mi tio me dijo, como él trabaja en la parte de adentro del pueblo, que había visto presencia guerrillera bastante en una parte que se llama Corozo, y ahí a los dos días se metió la guerrilla a la pista en el Charco.

*Teniente de Navío Leonardo
El día 1 de febrero de este año a las 2 y 30 de la mañana fui llamado por radio del suboficial de comunicaciones quien me informó que el puesto de Iscuandé estaba siendo atacado. Inmediatamente subí, y tomé contacto por radio con el puesto, donde hablé con el radio operador quien al interrogarle yo probé la situación. Me informó que estaban siendo blanco de un ataque bastante fuerte. Inmediatamente ordené que se llamara al comandante del Batallón y el oficial S-3 con el fin de que se enteraran de la situación. Procedí a hablar con el radio operador del puesto de Iscuandé, solicitándole información sobre el comandante a lo cual respondió que no tenía conocimiento de dónde se encontraba. Le pregunté si podía poner en el radio algún personal de suboficiales o alguien que tuviera mando a lo cual el muchacho respondió que los iba a buscar.

Seguidamente me informó que no encontraba a nadie y que el ataque se estaba recrudeciendo. Aproximadamente a las 3 y 10 de la mañana no se volvió a tener comunicación con el puesto. En este instante mi coronel ya se encontraba con el oficial S-3 e incluso ya habían hablado con el infante radio operador. Se llamó también al comandante de la Policía con el fin de verificar si él podía establecer comunicaciones y se procedió inmediatamente a llamar al centro de operaciones de la base aérea Marco Fidel Suárez, donde fui atendido por el oficial de guardia de ese momento y le informé que se estaba produciendo un ataque bastante fuerte al puesto de Infantería de Marina y al Puesto de policía de la base de Iscuandé. Este me informó que no era posible en ese momento el apoyo a pesar de que contaban con un avión Fantasma en plataforma. Lo anterior ocasionado por situación del clima ya que se encontraba lloviendo bastante fuerte en Cali.

El comandante de la Policía logró establecer comunicación con la estación de policía y se logró establecer que había gran cantidad de personal de infantes de marina heridos. Simultáneamente se estableció comunicación con el Baflin 10 en Guapi, y se ordenó también al puesto de El Charco alistar y enviar inmediatamente los elementos de combate fluvial. Igualmente se alertó a todos los puestos fluviales avanzados con el fin de que permanecieran atentos y alertas ante cualquier ataque y disponibles ante cualquier apoyo. Los apoyos fluviales presentaron dificultad debido a que el ataque se realizó en la hora de mínima marea, lo cual no permitía la navegación por esteros, por lo cual se tomó la decisión, por el comandante del batallón y los comandantes de elemento, de realizar el apoyo por el mar ingresando directamente en la bocana del río Iscuandé y no por lo esteros debido a que no se contaba con agua para navegar.

Así mismo se alertó aquí a todo el batallón aplicando la alarma por ataque a la unidad, acudiendo todo el personal de la plana mayor y comandantes de compañía a comunicaciones. Se organizó inmediatamente el pelotón trueno y el pelotón tsunami, al mando de un teniente de corbeta, con el fin de que a bordo de 3 langosteras nuevas que recién habían llegado el día 30 de enero, iniciaran desplazamiento hacia Iscuandé, presentándose dificultades de combustible ya que estas langosteras habían sido terminadas de despegar aquí en Tumaco el día inmediatamente anterior y que se presentaban fallas en el suministro de combustible en el municipio de Tumaco. Se logró coordinar apoyo aéreo del avión Fantasma por medio de 3 Esquinas y de la Dorada (Caldas), el cual llegó aproximadamente a las 5:30 de la mañana logrando causarle bajas al enemigo y hacerlo retroceder, aproximadamente a las 5:40 de la mañana.

Después del apoyo del avión Fantasma cesaron los combates. Aproximadamente a las 6:20 logró llegar el elemento de combate fluvial procedente de El Charco el cual se encontraba bajo el mando de un señor teniente. Este en comunicación satelital informó que había gran cantidad de bajas, que había destruido totalmente el puesto y que había gran cantidad de gente herida. 20 minutos después llegó el apoyo del elemento de combate fluvial de Guapi y posteriormente alrededor de las 7 de la mañana, se logró realizar un apoyo por parte del batallón de helicópteros hasta el sitio del ataque, ya que a pesar de que se encontraban los helicópteros disponibles y unidades de choque del batallón contra el narcotráfico listas para el apoyo, esa madrugada no fue posible decolar debido al pésimo estado del clima.

Aproximadamente como a las 10 de la mañana se logró identificar entre las ruinas del puesto al cadáver del teniente de corbeta Prada que fue reconocido por el anillo. Se recibió apoyo aéreo por parte de la brigada y el batallón de helicópteros con el fin de transportar tropa al área desde Buenaventura y evacuar el personal de heridos y muertos a Tumaco, Cali y Buenaventura...

...En el municipio de Iscuandé siempre se había manejado como enemigo la compañía Mártires de barbacoas del ELN, la cual está compuesta aproximadamente por unos 25 bandidos en armas y la cual dentro del conocimiento que se tiene del enemigo no cuenta con capacidad para realizar tomas de poblaciones. Sin embargo, el frente 29 de las Farc hacía presencia en áreas cercanas y aledañas de Iscuandé, sobre todo por el río Tapaje de donde se había recibido informaciones, de parte de personal de guerrilleros desmovilizados en los primeros días de enero, los cuales dieron valiosa información acerca del campamento de Santa Catalina en el río Tapaje, el campamento de San José en el río Tapaje y el campamento de la quebrada Supim.

Estas informaciones indicaban que en el campamento de Santa Catalina se encontraba un grupo de aproximadamente 100 terroristas entrenando en un curso de Fuerzas Especiales y se organizó la operación de asalto aéreo y operaciones fluviales, y lamentablemente uno de los helicópteros sufrió un accidente y se vino a tierra produciendo numerosas bajas en el Bacna 2.

Por medio de otro personal reinsertado se conoció igualmente que se continuan las actividades en mencionando campamento y que había como objetivo realizar un ataque en el municipio de El Charco debido a su importancia como corredor fluvial para el 29 frente de las Farc, ya que les permitía conectar el Patía con el mar por una ruta no conocida. Se tuvo conocimiento también que para lograr este fin de atacar el Charco, uno de los probables cursos de acción sería realizar un ataque simultáneo a los municipios de las Tola, Iscuandé y Cumbitara, con el fin de desviar los apoyos aéreos y poder hacer un ataque contundente al Charco. Esta situación se le hizo saber al señor comandante del batallón y a los comandantes de puesto por medio de un radio y por medio de comunicación por radio que realicé personalmente en días anteriores a la toma de Iscuandé.

Se procedió a reforzar el municipio de El Charco teniendo en cuenta que es un punto central para los apoyos fluviales e impartir órdenes con el fin de ampliar información de inteligencia de combate de la áreas antes mencionadas. Se solicitó a la regional de inteligencia del pacífico reconocimiento Flir y se tenía planeada realizar nuevamente la operación de asalto a estos campamentos. Pero lamentablemente no se logró concretar por factores climatológicos.

...En dos o tres ocasiones me tuve que desplazar a Iscaundé en compañía del comandante del batallón por pérdidas de armamento, y una por ataque al oficial y dos suboficiales por parte de un infante de marina con una granada de mano. Esto durante el comando del teniente de corbeta Parra, y la decisión del comando del batallón fue la de cambiar y rotar los infantes de marina campesinos entre las poblaciones. Así mismo, relevar al teniente de corbeta de Iscuandé a la Tola y poner al mando del dispositivo de Iscuandé a otro teniente de corbeta ya que era más antiguo, tenía mayor experiencia en el mando de tropa y además tenía el curso de combate de lancero.

... Me han comentado, que hubo infantes de marina centinelas que abandonaron su puesto antes del ataque, a través de un correo que recibí de una señorita teniente de fragata de la reserva en donde menciona que en charlas hechas con un marinero, este le informa que el ataque posiblemente fue iniciado de adentro hacia fuera, con utilización de cargas explosivas que fueron colocadas en cercanías al dormitorio del teniente en el armerillo y en el alojamiento de infantes. También menciona que gran parte del personal de infantes campesinos no participó en los combates debido a que en el momento del inicio del ataque se encontraban en sus casas evadidos....

Infante de Marina Campesino
*Sebastián K

Ese día me habían dado permiso, desde las 10 hasta las 3 de la mañana, porque me tocaba tomar guardia a las 4 de la mañana.Yo estaba con una muchacha, estaba en la casa, cuando cayó la granada junto a la casa me fui para un "chochal" que queda en el estadio.Me fui para un chochal que le llaman la embajada, me escondí en el baño.

Salí a las cinco, dijeron que había unos soldados heridos, salimos con el otro pelado a ayudar en el puesto, a traer heridos.....En el pueblo se decía que la guerrilla se iba a meter pero en el Charco, cuando nosotros estábamos en Mosquera, mandaron un papel, estaban los jefes de la guerrilla ahí, decía que compraban fusiles a 10 millones, la ametralladora a 20 y 15 millones.

Infante de Marina Campesino
*Hugo
Yo estaba acostado, cuando reaccioné empecé a buscar y encontré un fusil y un chaleco, de ahí cogí para un bunker del medio y comencé a disparar, después me acordé que el saliente de guardia va a reaccionar al puesto donde uno suelta la guardia, ahí tenía que ir a reaccionar, era el puesto de la entrada. De ahí mi cabo como a la hora y media de estar combatiendo mandó a replegarnos porque los manes los tenían adentro ya, el tiró dos granadas de mano, como a los veinte minutos me tiré por la ventanilla del bunker y me fui en arrastre bajo, detrás de la zanja me fui a la casa que hay en le monte y me escondí ahí. Como a las 6 llegué donde la mamá de un compañero para que me prestara algo de civil porque pensé que se habían tomado el pueblo. Averigüé para ver si eran las FARC o si eran los infantes. La señora me dijo : los infantes con los policías, entonces salí hacia el puesto y de ahí no se nada.

Infante de Marina
*José

Yo estaba dormido, cuando de repente escuché un cilindro. Reaccioné y me dirigí al bunker de armerillo, el de medio, después de eso alcancé a mirar a los guerrilleros que estaban en el bunker del puente, el de adentro, el de toda la esquina, cerca al monte. Como ese bunker estaba muy lleno, un cabo dijo que había que dividirnos. Como 6 infantes nos dirigimos al bunker de la entrada, cuando vimos que teníamos a los guerrilleros cerca mi cabo dijo que había que replegarnos. Tiró una granada de humo y yo salí por la ventanilla del bunker, me arrastré, me metí debajo de una casa, me fui caminé, llegué hasta la otra calle y ahí esperé hasta las cinco de la mañana, cuando llegó el avión fantasma y empezamos a salir....El primer impacto cayó por el baño, pero arriba del techo, explotó y se cayó todo, cayó y el puesto se abrió, después con el otro cayó la otra parte, quedaba el comedor, comunicaciones, la COAL, armerillo , sanidad y el almacén.

Infante de Marina
Diego

Cuando sucedió todo se cayó el alojamiento. Yo estaba en el alojamiento, dormido, habíamos como 5 pelados y una granada nos sacó y nos tiró al otro lado, me quedé como sonso , me quedé 20 minutos tirado. Reaccioné y vi a los otros pelados entrar al bunker del medio, me dirigí allá en arrastre bajo, ahí estuve hasta que se llenó el bunker. Había mucha gente y los pelados gritaban que nos fuéramos al bunker de la entrada, me dirigí allá en arrastre bajo. Ahí estaba mi cabo, cogí un fusil y empecé a reaccionar, ahí estuvimos hasta que mi cabo dio la orden de repliegue. Empezaron a salir pelados y se quedaban en la puerta del bunker. Yo empecé a sacarlos porque ahí quedaba gente, hasta que decidí salir por la ventana del bunker. Me dirigí a la policía llevando dos pelados heridos y ahí estuve hasta que amaneció y llevé los pelados a sanidad. De ahí regresé al puesto, ya estaba mi cabo, a sacar al resto de infantes heridos. Cuando llegué a la policía mi cabo también llegó ahí, estaba asonsado, llegó con el camuflado mojado y embarrado.

Infante de marina campesino
Jhon

Estaba durmiendo en la entrada del alojamiento cuando escuché un estallido, me desperté un poco sonámbulo , no sabía que hacer. Me tiré al suelo y empecé a rezar, me levanté y corrí hacia el bunker de la bonga, el que queda al lado del alojamiento. Ahí encontré a dos compañeros heridos. Me asomé por la ventana y las balas caían sobre el bunker, saqué la trompetilla del fusil y comencé a disparar. Los estallidos de las granadas me estaban afectando y corrí a la quebrada, ahí estaba otro compañero, yo le dije que se estaban acercando mucho. Una granada cayó adentro y el no alcanzó a salir, le tiraron otra granada del bunker y él murió ahí, se llamaba William Estupiñán. De allá me tiré a la quebrada, esperé y estaba ahí cuando escuche al fantasma que hizo dos ráfagas, me alegré un poco y esperaba el apoyo de las pirañas pero no llegaron. Las pirañas llegaron como a las 7, los guerrilleros ya se habían ido y ya todo estaba destruido....Antes del ataque decían que la guerrilla estaba arriba en Vuelta Larga, La Quinta, La Fragua, todo eso por ahí, eso queda como a dos hora de Iscuandé, depende del motor. La información era que querían atacar dos puestos: El Charco e Iscuandé, pero no se sabía cuándo....Lo único que nosotros esperábamos era apoyo porque se llamó en el momento del combate a piraña, pero decían que no se iban a meter porque eso era un hostigamiento y mire lo que pasó.

Infante de Marina
Nelson

Yo solté guardia a las 8 de la noche, estuve viendo televisión como hasta las 10 y me acosté a dormir. Como a las 2 y media desperté y ya estaba el puesto sin paredes, le hablé a mi compañero a Mancilla para que reaccionáramos en el mortero, salí hasta el mortero pero éste ya no estaba ahí. Corrí al bunker del medio con dos chalecos y un fusil que no era el mío. Ahí estuvimos hasta que mi cabo dio la orden de repliegue. Salimos por la ventana del bunker de la entrada, salimos pueblo abajo por la calle que había ahí. Llegamos y nos metimos debajo de la casa de un compañero, ahí amanecimos...yo creo que eran como 230, porque uno le daba a los manes y ellos seguían encima de uno.

Infante de marina campesino
Javier

Yo estaba de guaria en el armerillo. Eso queda en el alojamiento, dentro del comedor. Yo estaba ahí cuando le dije a mi cabo que me estaba dando sueño, entonces el me dijo que me fuera para la entrada que ahí estaba otro compañero y que cuando se me quitara el sueño pasara a darle ronda. A las dos y media escuchamos el primer disparo. El primer cilindrazo pegó en la L, de ahí se desbarató el puesto, yo veía a los compañeros todos quemados regresando al bunker de la entrada. En eso entró mi cabo y nos dijo que ánimo. Ya nos tenían acabados y los que estaban en el bunker eran apenas como 5, los que tenían los fusiles. Como a las 4 y 20 mi cabo nos da la orden de repliegue porque nos estaban tirando granadas. Como a las 5 pasó el fantasma, ahí pude descansar un rato porque los manes empezaron a abrirse, yo después cogí para la policía....Yo escuché de seguido tres explosiones , fueron tres cilindrazos, uno en la L, mejor dicho dentro del puesto. Yo creo que tenían todo estudiado, porque cayeron todos en el centro.

Infante de Marina
Juan Esteban
Lo primero que sentí fue la primera explosión e inmediatamente los disparos. Me cayó la puerta de comunicaciones encima, me la quité y miré para el alojamiento. Lo que alcancé a ver fueron llamas y paredes caídas. Inmediatamente cogí el radio y llamé a comunicaciones del batallón para decir que estábamos siendo atacados. No se quién me contestó, yo le dije lo que nos estaban atacando con cilindros y había hecho fuego. Él me decía que esperara. Yo me quedé esperando y sentí la otra explosión como 5 o 10 minutos después. Hablé con mi capitán y me preguntó que le dijera cómo era la situación, que le dijera cómo nos estaban atacando y por dónde. Yo le dije que en varias direcciones porque no veía mucho en el momento del ataque. Le dije que era con mucho poder de fuego y lo primero que le dije fue con cilindros porque la explosión fue muy fuerte.

Me dijo que no me fuera y que esperara, yo le obedecí, luego hablé con otro capitán y él me preguntó que cómo era la situación, que si estábamos respondiendo el ataque. Yo le dije que sí, la gente estaba reaccionando, que por favor nos enviaran el apoyo, que lo estábamos necesitando. Él me decía que sí, que esperara. Escuché la comunicación con el Charco hablando con el teniente y con los elementos de combate para que los alistaran, él da la orden de que salga un elemento y que el otro quedaba pendiente, que alistaran las lanchas. Luego hablé con mi coronel y también me dice que si estábamos reaccionando, y le dije que sí, que necesitábamos el apoyo rápido y que no nos dejara morir acá.

En el momento en que estaba hablando con él fue que sentí el otro estallido y me sacudió. Cuando volví y desperté me vi atrapado con todos los escombros que me cayeron encima, Logré salir con mi fusil y me arrastré en dirección hacia la cerca, en la primera casa de la salida del puesto. Vi que venían avanzando los guerrilleros, disparando. Yo le disparo de mi fusil, pero arrastrándome. Sigo disparando y sentí que cayó una granada o un petardo, no sé que fue lo que me tiraron y estalló aproximadamente a unos dos o tres metros. Seguí arrastrándome, crucé la cerca, pasé la calle hasta que llegué a una zanja. Tomé posición y empecé a disparar a los guerrilleros de donde veía que venían y estaban disparando. Luego después de un rato vi como a un grupo de cinco o seis guerrilleros cerca del cercado que tenía el puesto, como a tratar de romper el cercado para entrar al puesto. Yo los alcancé a ver bien porque la candela alumbraba a ese sitio y puse el fusil en ráfaga y les apunté y les disparé allí. Ellos, al momento en que disparo, se tiran al suelo y disparan hacia donde yo estaba, pero no siguen avanzando. Su poder de fuego nunca bajó, pero no pasaban, la cerca les impedía entrar a lo que quedaba del puesto.

Veía a mis compañeros del bunker de la entrada. Allí había un grupo, estaban respondiendo al ataque. Los guerrilleros se dieron cuenta que yo estaba disparando desde allí y comenzaron a dispararme y me tocó meterme debajo de la casa, meterme en un matorral de donde seguí disparando. Allí no me podían dar, sostuvimos el ataque, ellos disparándonos y nosotros respondiéndoles. Logré ver a dos guerrilleros y uno lo llevaba cogido del brazo y cojeaba. Luego se calmó un poco el poder de fuego. Escuché disparos donde estaba la policía y creo que también estaban atacando, y luego otra vez empezaron a disparar, hasta que escuché el avión Fantasma que ya estaba allí para brindarnos apoyo. Yo me eché más para atrás para cubrirme y me tiré a una zanja de aguas residuales. Escuchaba el avión sobrevolando el área y escuché cuando disparó. Creo que era el avión, porque nunca había escuchado un arma disparar así. El Fantasma estuvo un buen rato.

Sentí también cuando llegaron las pirañas y también escuché que disparaban. No sé si era reconocimiento por fuego o era la guerrilla. Estuve en la zanja hasta que aclaró el día y escuchara voces conocidas de los compañeros, hasta que vi helicópteros y escuché a mis compañeros y salí. A quienes vi primero fue a dos infantes. Se acercaron a preguntarme que si estaba herido. Yo les dije que no, que estaba un poco aturdido y golpeado, me llevaron a lo que quedaba del puesto. Vi el apoyo que había llegado del Charco, a mi teniente no sé cómo se llama y él tenía la lista del personal que había fallecido. A mi me tenían en el listado de los muertos. Luego me sacaron del helicóptero y me trajeron acá....El lunes en horas de la noche un radio donde informaban un posible ataque terrosita. Hablaba de un ataque que hicieron a una cárcel, que debíamos extremas las medidas de seguridad. Lo recibí y cuando entró mi teniente a preguntarme que si ya había enviado el radio del parte del personal, yo le dije que sí, y que habían llegado tres radios y entre esos estaba el del ataque. Él lo leyó y no me dijo nada, y me devolvió el cuaderno. Esa fue la última vez que lo vi a él. Eso fue como entre las 8 ó 9 de la noche...Se sabía que la guerrilla estaba arriba del puesto, para los lados de Santa Rita, para allá no se podía subir.

...El domingo 30 de enero mi teniente le dio permiso creo que fue a los que soltaron guardia a las 12 del día. Les dio permiso hasta las 18:00 horas. Unos se reportaron, otros no por término de la franquicia. Después de la formación de la recogida, él le dio salida a otros grupos de infantes hasta las 12 de la noche. Luego él se organizó, se puso civil. Le dijo al infante Vélez y a mí que lo acompañáramos. Estuvimos en un estanco al frente de la ferretería de las Paisas. En el estanco mi teniente compró media botella de brandi. Luego se terminó y nos dijo que fuéramos a la discoteca Las Ameritas. Entramos, pidio otra media botella de brandi. Yo me empecé a sentir un poco maluco y me fui, y él se quedó con Vélez pero en el sitio habían otros infantes que él les había dado permiso. Me dirigí al puesto a descansar porque al otro día cogía guardia en el radioperador. No recuerdo la hora en que me vine. No supe más porque llegué al alojamiento y me recosté a descansar. No sé qué pasó esa noche hasta el otro día que me levanté a ducharme y a recibir la guardia del radio.

Infante de marina
Jesús
Me encontraba en el alojamiento durmiendo cuando sentí la explosión en el cual la onda me llevó hasta detrás del alojamiento. Cuando me levanté del suelo pasaron unos proyectiles cerca de mí, me fijé que estaban disparando en el lado de la espalda. Me tiré al piso, me fui en arrastre bajo buscando un fusil, en el cual ya llegando cerca al alojamiento el comandante lo encuentro todavía ahí, estaba todavía vivo. Tenía una viga encima, procedí a ayudarlo pero al ver que no era capaz de ayudarlo me dio la orden de que me fuera y lo dejara ahí. Llegué hasta el armerillo, encontré un fusil con un proveedor en el cual procedía a salir del alojamiento. Al salir me cayeron dos granadas de fusil cerca, pude llegar hasta el bunker de la entrada del puesto. Ahí fue donde empecé a reaccionar y a disparar. Ya después que estaba dentro del bunker, mi cabo y los demás compañeros, todos estábamos ahí y mi cabo al ver que nos estaba ya mejor dicho copando procedió a darnos la orden de que nos fuéramos a la policía a apoyar allá y a reforzarnos allá. Partió la gente por dos grupos, uno que se fue con mi cabo y otro grupo que se fue con él. Yo me fui con mi cabo, nos refugiamos en el monte y estuvimos allí hasta las 4 y media, que se acabó el combate cuando apareció el avión Fantasma. Ya cuando estos subversivos iban haciendo la retirada, vi que pasaron cerca de nosotros 20 de los cuales pertenecían al ELN....Entonces nos quedamos quietos porque no teníamos cómo reaccionar frente a ellos porque no teníamos sino un fusil y unas granadas de mano con qué defendernos. Teníamos un herido, no hicimos nada y los dejamos que siguieran sin que nos vieran. Ya siendo aproximadamente las 6 de la mañana procedimos a llevar al herido al hospital y volver al puesto a ayudar a sacar los cuerpo. Encontramos a un infante de marina tirado cerca de comunicaciones, a otro infante dentro del bunker del armerillo, con quemaduras en el cuerpo y proyectiles, el cual procedimos a llevarlos al hospital. Ahí fue cuando llegó el elemento de Combate Poseidón en el cual mi teniente me dio la orden para que fuera al hospital a quitarme las esquirlas que tenía, no más....Desde que llegamos que la amenaza estaba desde el 1 de diciembre, desde que se iban a tomar a alguno de los 3 puestos que eran la Tola, Iscuandé y El Charco. Lo que más señalaban era el Charco. Yo creo que eso fue lo que acabó más que se todo sicológicamente a los infantes de la Guardia, que se tomaron mucha confianza....La noche del ataque se veía muy oscuro, ahí tenía que tener un visor nocturno para ver, a veces se nublaba y no podía ver nada. La noche del ataque no teníamos visores porque lo que pasa es que ciertos comandantes... es que el visor nocturno vale mucha plata, que no lo sabe manejar y tenían miedo de que se les pierda o se les dañe, en el cual lo manejaba el suboficial de guardia.

Suboficial tercero
Edgar

El día domingo se presentaron 8 infantes de licencia y mi teniente sacó ocho más de licencia. Ellos no entraron todos el mismo domingo, pero salieron todos los ocho ese domingo, salieron 8, y con mi sargento Orozco mandó la remesa en el barco la energía que tenía que llegar al Charco tipo 12 del día. Entonces mi teniente me mandó a que fuera a traer los víveres y a llevar a los infantes que se iban de licencia para el Charco. Cuando llegamos al Charco, los infantes me pidieron el favor de que hablara con el capitán del barco. Yo hablé con él y me dijo que sólo me podía con 2 infantes, los demás que pagaran el pasaje. Esperé el barco de la energía que traía los víveres pero el barco tuvo unas fallas y a las 6 de la tarde yo le informé a mi teniente que el barco no había llegado. Él me dijo que me esperara, como a las 9 de la noche llegó el barco. Nuevamente le informé, me dijo que me quedara allá en el Charco con 3 infantes, que al otro día temprano recogiera los víveres y me fuera al puesto, osea el día lunes.

Tocó hacer dos viajes porque la lancha no alcanzó toda la comida, una en la mañana y otra en la tarde. El último viaje llegamos como a las 6 de la tarde. Mi teniente me preguntó que como me había ido, yo le dije que bien, pero esa vaina de traer los víveres al Charco y meterse por ese estero era un peligro. Él me dijo que verificara los víveres para ver si venían completos. Se verificó todo eso y le di parte de los que hacía falta. Él no me comentó nada de novedades ocurridas. Como venía un poco cansado me tomé una pasta para el dolor tipo nueve y media. Me recosté, me quedé dormido que la puerta se me quedó abierta. Ya ahí aproximadamente a las dos y diez de la mañana sentí una explosión que me sacó del cuarto.

Yo caí fuera del alojamiento, me paré y corrí hacia comunicaciones donde le grité al infante que se comunicara al batallón o cualquier unidad que le estuviera copiando, que nos estaban atacando por medio de cilindros, ametralladora y fuego nutrido. El infante se alcanzó a reportar la batallón, le contestaron As, eso le contestó mi capitán, después le contestó mi teniente y por último mi coronel que le dijo que le pasara al comandante o al cualquier cuadro. Le dije que le pidiera apoyo del elemento de combate fluvial que estaba en el Charco que no los mandara.

Yo le dije que sacara un radio y que cogiera para un bunker. Cuando iba a salir de ahí del alojamiento una explosión que me votó y caí afuera quedando inconsciente. Al ratico recuperé el conocimiento y me arrastré hacia el primer bunker. Cuando entré al bunker iban un poco de infantes heridos con quemaduras y gritando y estaba con el cabo, ahí también herido. Él dijo a los infantes que se abrieran, él dijo vamos a abrirnos. Cuando él iba a salir por la puerta del bunker empezaron a disparar. Ahí yo le dije que cogiera una granada, la tirara y cuando explotara saliera con los infantes que estaban herido, que tratara de llegar a la policía a pedirle apoyo. Cuando él salió a los 10 metros se cayó y un infante lo cogió y lo arrastró de ahí. No sé si habrá llegado a la policía. Me quedé en el bunker con 6 infantes el cual a los 10 minutos después dijo un infante que nos abriéramos. Entonces yo le dije que se calmara, que el apoyo del elemento nos iba a llegar.

Estábamos en el bunker, en el primer bunker el de la entrada, repeliendo el ataque tipo por ahí las cuatro de la mañana me dijo un infante, mi cabo, vienen esos manes a rodearnos aquí. Cuando me asomé hacia la puerta, nos hicieron dos cortinas y venían para dentro. Eran mucho de la parte del río hacia adentro y a ellos los frenó una alambrada que hay ahí. De ahí como la alambrada es pequeña intentaban meterse para pasar al otro lado y no podían. Ahí nosotros les disparamos, y se nos dieron la vuelta. Entonces fue cuando le dije a los infantes que trataran de salir por la ventana del bunker. Yo fui el último que salí de ese bunker por esa ventana y caí hacia la zanja. Entonces nos disparaban porque algunos nos vieron que saliamos por la ventana y caminamos como unos 20 metros. Nos salimos de la zanja y nos metimos en una casa al lado izquierdo hacia el lado de las casas del monte.

Cuando nos metimos ahí, tomamos posición y que todo aquel que se asomara le disparara. Cuando sentí el ruido del avión Fantasma, sobrevoló y el avión refagueó pero no sé para dónde. Entonces los subversivos escucharon ya el avión dispara y empezaron la huída por tierra y río. Cuando amaneció llegamos al puesto y empezamos a llevar a los heridos al hospital del pueblo. De ahí el primer apoyo en llegar fue el primer elemento de Guapi, que llegó como a las 6 y media, y le pregunté al comandante del elemento que por qué llegaron a esa hora. Me dijo que a él le habían avisado a las 3 de la mañana y cuando fueron a embarcarse a ese elemento estaba sin gasolina y al ratico llegó el elemento del Charco. Le pregunté a mi sargento que por qué no nos habían apoyado temprano, y él me contestó que lo habían mandado a taponar la bocana de Sequión, eso me contestó él y al ratico llegaron los helicópteros. Creo que eran los de Tumaco, donde venía mi teniente y le pregunté porque no habían mandado el apoyo. Me contestó que uno de los motores había sufrido fallas y de ahí nos cogieron, nos reunieron allá en el muelle, nos recogieron los fusiles y nos sacaron en el helicóptero para Guapi, y de Guapi nos trajeron aquí. El infante Obando Obando estaba en el puesto cuando fuimos a recoger los heridos en camuflado y limpiecito, sin señas de haberse arrastrado.

...Con el personal de regulares no tenía ningún tipo de problemas. Estos infantes los campesinos tenían 8 días de haber llegado de Mosquera y uno les decía que fuera a que los peluqueara y respondía que me peluquería usted, que ellos estaban próximos a irse de baja y en las formaciones que les recordaba el plan de defensa. Ellos manifestaban que en el momento de atacar el puesto ellos corrían para sus casas, que ellos por cincuenta mil pesos no se iba a dejar matar. Eso lo manifestaban los infantes de marina campesino...Yo hablé con el infante Garcés que le dicen Ventanita, que los mismos infantes lo estaban echando al agua de que él venía camuflados y munición y él se asustó y que él iba a empezar a echar también a la gente al agua. Me dijo que el infante Obando Obando y el infante Castillo eran milicianos. Él me dijo eso porque él les había visto bastante plata a ellos. Él me lo dijo así y me dijo que sabía del ataque pero que era para el Charco, no para Iscuandé. Yo le dije que por qué no me dijo. Dijo que le dio miedo porque después le hacían algo a la familia.

*Los nombres de los militares han sido cambiados por razones de seguridad

EDICIÓN 1894

PORTADA

Los secretos de la red de espionaje

SEMANA revela detalles y conversaciones desconocidas de la organización de chuzadas ilegales más grande descubierta en el país. Las víctimas eran empresas, funcionarios públicos, miembros de las Fuerzas Militares y particulares.

Queremos conocerlo un poco,
cuéntenos acerca de usted:

Maria,

Gracias por registrarse en SEMANA Para finalizar el proceso, por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Maria,

su cuenta aun no ha sido activada para poder leer el contenido de la edición impresa. Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Para verificar su suscripción, por favor ingrese la siguiente información:

O
Ed. 1894

¿No tiene suscripción? ¡Adquiérala ya!

Su código de suscripción no se encuentra activo.