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Tik Tak: ministro Néstor Osuna, ¡no censure a la prensa!

El ingenuo ministro de Justicia se inventó (o le inventaron) un articulito que le permitiría al Gobierno imponer la redacción y dirección de las noticias. Ni los cambios sugeridos por el ministro a raíz de las críticas resuelven aún el peligro de censura de lo que, bajo este gobierno y con muchas modalidades, se amenaza a cada rato. Escuche a María Isabel Rueda.

Suena el segundo Tik Tak de hoy miércoles 9 de noviembre en SEMANA y suena por los lados de lo cerca que hemos estado bajo este gobierno de que pueda intervenir en la libertad de prensa, que en general, y salvo pasados episodios históricos que no queremos recordar, ha sido sagrada en el país.

Sí, es cierto, los gobiernos, tanto nacional como los locales, pues usualmente y no solamente bajo este gobierno, aceptan a los medios de comunicación con pauta oficial. Por eso a los medios, a algunos, les conviene hacerle suavecito al Gobierno. Pero ya meterse en ponerles reglas sobre cómo debe ser su contenido resulta inaudito y eso es lo que pretende un artículo en un proyecto supuestamente encaminado a mejorar las condiciones de los presos del país y reducir su cruel hacinamiento.

El ‘buenote’ y digamos ‘ingenuote’ ministro de Justicia, aunque ha anunciado cambios en el artículo en cuestión, permitió que el borrador añadiera el texto, como venía, que ni más ni menos obligaba a los medios a cambiar la conciencia ciudadana. Uno, para humanizar la política criminal. Dos, para que se creen oportunidades para esa población presidiaria, y tres, para que se potencialice la justicia restaurativa y que el contenido de las noticias relacionadas con tales temas, en orden a su difusión, deberían ser sometidas a la aprobación del Consejo Superior de política criminal.

Es decir, quedaría la puerta totalmente abierta para que el Gobierno regule la forma en que deben ser divulgadas ciertas noticias y de ahí con un pasito más, un pasito más, pues todas las noticias. Porque con cualquier pretexto, por ejemplo, reportar que alguien capturado en la comisión de un delito tenía graves antecedentes previos, que lo deberían tener en la cárcel y no en la calle, pues caería en esa censura previa del Gobierno, que podría interpretarlo como falta de colaboración con la obligación de defender la justicia restaurativa y concederle más oportunidades a los delincuentes.

El Ministerio de Justicia propone para resolver el peligro de censura otra pendejada: cambiar la palabra ‘deberán’, por ‘podrá'. Una gran ridiculez, en una parte, porque que los medios puedan emitir contenidos y contarlos cual opinión, por ejemplo, es lo que hacemos muchos periodistas con la población presidiaria. A la que consideramos y queremos que se resuelva su terrible hacinamiento, pero el ministro ha dicho que no va a construir más cárceles, entonces, la alternativa sigue siendo la de liberarlos.

Pues permitir que uno se congracie, repito, que uno se conmueva, que uno defienda, que uno quiera que se mejoren las condiciones de los presidiarios, no requiere de una ley que diga la siguiente ridiculez: la prensa, la radio y la televisión que operen en el país podrán adelantar campañas destinadas a cambiar la conciencia ciudadana sobre la humanización de la política criminal, la creación de oportunidades y la potencialidad de la justicia restaurativa. Pero esto sigue, esta parte siguiente es muy grave en el artículo, que el Consejo Superior de la política criminal podrá conceptuar sobre dichos contenidos para el Gobierno nacional.

Porque eso sugiere el mantenimiento de la sensación de una autorización a censura previa. Recordemos que en este gobierno se habla mucho de democratizar los canales de comunicación. Lo que quiera que eso signifique, de regularlos, incluso, y de que los medios privados sean exactamente la mitad de los institucionales y los públicos.

¿Qué pasará si un periodista de un medio considera que no es suficiente que un secuestrador de las Farc cumpla con el requisito de reparar a su víctima con una cartita que le manda las JEP a hacer de su puño y letra? O, incluso, escrita en un computador para más rapidez pidiéndole perdón. No, a este gobierno hay que vigilarlo mucho y muy importantemente en el frente de la libertad de prensa.

Escuche el primer Tik Tak de María Isabel Rueda

Tik Tak: Avianca, de mal en peor

El bajo costo de las aerolíneas que funcionan con sus reglas es una alternativa para los usuarios. Pero no es aceptable que sea equivalente al bajo trato, o mejor dicho, al pésimo trato, de sus usuarios. Siquiera el Gobierno no le permitió, por ahora, a Avianca la alianza con Viva Air, que le habría entregado el 100 % del monopolio en 16 rutas nacionales. Para abajo todo, Avianca, menos sus pasajes, que siguen carísimos. Escuche a María Isabel Rueda.

Suena el primer Tik Tak de hoy miércoles 9 de noviembre en SEMANA, y suena por los lados de la afortunada decisión del Ministerio de Transporte y de la Aeronáutica de no permitir una integración, por ahora, entre las aerolíneas Avianca y Viva Air.

La primera razón, como entendemos esta decisión los usuarios, es que en lo que a Avianca se refiere, no se merece un empujón para que, además de abusar de sus pasajeros, se quede por cuenta de esa, por ahora, frustrada alianza con Viva Air con el ciento por ciento de 16 rutas nacionales. Es decir, que uno viaja ahí o ahí, no hay otra opción. En 59 rutas nacionales tienen participación las aerolíneas y coinciden en 29 de ellas.

Colombia resolvió hace rato permitir la libre competencia en sus cielos desde hace más de siete años, y seamos sinceros, no es que las aerolíneas de bajo costo sean una mala opción para los usuarios, pero es que las hay de bajo costo y de menos bajo costo, entre las cuales está Avianca con dos particularidades.

Que sus tarifas aéreas no es que sean de bajo costo, sino que su atención es mucho menos bajo costo, o sea, de pésimo costo. Se está haciendo famosa por la antipatía de su personal, por su incumplimiento desde que era de alto costo y por su pésima comida, vomitiva, cuando la hay.

De manera que el argumento de Avianca y Viva de que su alianza habría representado un respaldo a la continuidad del modelo de bajo costo en la región disfraza el hecho de que el bajo costo no implica el pésimo trato a los usuarios. Incluso, de la modalidad del bajo costo se abusa tanto, que al viajero le toca viajar prácticamente en calzoncillos, porque se abusa con el precio del equipaje, de las sillas, que pague o no pague en todo caso una persona, un poquito alta no cabe en ellas, porque el respaldo de la silla de adelante le quedan las narices.

Y si acaso puede aspirar a que en un viaje internacional, porque ni hablar de los nacionales, le pasen agua y un café muy feo, pero eso sí, el sándwich más horrible que se ha podido comer en su vida, o mejor dicho, no comer porque es incomible.

Valdría la pena hacer más bien esfuerzos por ayudarles a aerolíneas que se esfuerzan por garantizar una buena atención a sus pasajeros, como hemos podido contactar los colombianos con la chilena Latam, que no solo en puntualidad, aunque también sufre de estreches de la distancia entre sus sillas, pero también en viajes largos, pues logra pasar algo aceptable y a veces hasta sabroso de comida y su personal es bastante amable, sonriente y solícito con el usuario.

De manera que no permitirle al no bajo bajísimo a costo en materia de todo, menos en el precio de sus pasajes de Avianca, que se vuelva monopolio con Viva por su alianza en algunas rutas del país es un acierto.