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Tik Tak: ¿quién entiende a Rodolfo Hernández?

El ingeniero ha resultado bastante inconsistente. Como dijo en un comienzo que no haría oposición, su curul como senador podría ser demandada por inconstitucionalidad. Pero ahora nos sale con la preocupación de que la reforma tributaria que prepara el gobierno Petro podría reventar varias empresas, y que eso aumentaría el desempleo. ¿Al fin qué, ingeniero?


Suena el segundo Tik Tak de hoy miércoles 6 de julio en SEMANA y suena por el lado de una pregunta: ¿quién entiende al excandidato presidencial Rodolfo Hernández? En este momento, el país debate su posesión como congresista, una figura absurda instaurada en medio del proceso de paz con las Farc, dizque para darle garantías a la oposición; ¿es constitucional o no?

¿Por qué surge la duda? Precisamente por la manera en que quedó redactada esa reforma, que les garantiza automáticamente a los perdedores en unas elecciones, los candidatos a la Presidencia y Vicepresidencia que queden de segundos, curul en el Senado y en la Cámara de Representantes, ¿pero para qué? Para que hagan oposición ante el nuevo gobierno frente al cual compitieron.

Lo que pasa es que esa reforma jamás contempló que si el candidato perdedor no quiere hacer oposición, tenga que llegarse al absurdo extremo de ordenarle hacer oposición, pero a la fuerza, porque de lo contrario, no podría ocupar su curul.

Pues en ese limbo está Rodolfo Hernández porque en sus primeras declaraciones, luego de pensar mucho en si aceptaba o no ocupar su curul, dijo que él sí la iba a ocupar, pero no tenía por qué hacerle oposición a Petro si iba a estar de acuerdo con los proyectos de ley que presentaría el nuevo gobierno.

Esa declaración enfureció a varios de sus más de diez millones de votantes. La incomodidad ha llegado a extremos. Mientras unos sectores de esa franja se sienten usados, otros aseguran que entre Hernández y Petro había o tenía que haber habido un acuerdo, pues solo eso explicaría que el ingeniero se hubiera desaparecido del escenario electoral las últimas semanas de la segunda vuelta.

En ese lapso, Colombia no tuvo sino un candidato, que fue el ganador casi por sustracción de materia. No me atrevería a pensar así de mal del ingeniero, pero de él sí se puede decir que resultó bastante inconsistente, y se puede decir con toda tranquilidad.

Luego de manifestar que no le haría posición a Petro y que -como consecuencia- se expone a que se demande por inconstitucional que ocupe su curul de senador, ayer resultó pensando en que, de pronto, la reforma tributaria que presentará el gobierno Petro va a arruinar al sector privado y que eso producirá más desempleo.

Pero como su monotema es la lucha contra la corrupción, el ingeniero tal vez no ha leído las declaraciones del nuevo ministro de Hacienda, Ocampo, en las que confesó que él es partidario del Estado empleador, una tesis muy ‘cepalina’ que apoye el empleo de emergencia.

Luego, el ingeniero no ha meditado en que eso que él apoyó en un principio podría llevar a que los impuestos revienten a las empresas, pero allá en el Estado esperan a los desempleados; un Estado que en principio será gigantesco y que crecerá y se estirará en la medida en que el presidente Petro, que le gusta tanto a Rodolfo Hernández, lo crea necesario.