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"Mal enterrados": ¿Por qué son tan polémicas las declaraciones de la Fiscalía sobre los desaparecidos?

A propósito de las afirmaciones del fiscal del caso, SEMANA revisó el informe de la Comisión de la Verdad sobre el Palacio de Justicia. Estas son las evidencias y las historias que demuestran la infamia que hubo detrás de la mala entrega de los cuerpos.


Todos los magistrados que murieron en el Palacio de Justicia, excepto Carlos Medellín Forero, fueron enterrados el 8 de noviembre. Su hijo, el exministro Carlos Medellín, siempre desconfió de la forma en que se habían entregado los cuerpos, después de quizás la peor tragedia que ha vivido la justicia en Colombia. Por eso, ante el estupor de muchos de sus más cercanos allegados se negó a recibir los restos que el Estado pretendía hacer pasar por su padre. “Nos entregaron una bolsa negra con otra persona”, recordó 30 años después el jurista. 

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La aberrante forma como se entregaron los cuerpos de esa tragedia es hoy objeto de controversia. En unas polémicas declaraciones, el fiscal que lleva el caso del Palacio de Justicia, aseguró que algunos casos en esa toma no hubo despariciones forzadas, sino personas mal enterradas. “Los hallazgos que Medicina Legal junto con la Fiscalía ha alcanzado en los últimos cinco años nos permiten afirmar que no fueron casos de desapariciones forzadas, fueron casos de malas identificaciones o de cuerpos mezclados. Es decir, estas 11 personas que supuestamente habían sido desaparecidas realmente habían sido mal entregadas o mal identificadas en el año 1985", le dijo a Caracol Televisión. 

El noticiero publicó este informe como parte de la tesis que va a llevar el Estado colombiano a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, como parte del cumplimiento de una sentencia que condenó al país precisamente por las desapariciones que se dieron ese 5 y 6 de noviembre de 1985. Por años, la justicia ha investigado qué pasó en la toma del M-19 al Palacio de Justicia y en la retoma que hizo el ejército por ese evento. Ese organismo internacional, después de una investigación de años, concluyó que al menos 11 personas fueron víctimas de desaparición forzada. El Estado colombiano tuvo que pedir perdón por esos hechos. En el marco del seguimiento de esa sentencia, la Fiscalía ha encontrado alguno de esos cuerpos en los últimos años. 

Las declaraciones del fiscal Sarmiento son polémicas precisamente porque en las investigaciones se ha podido evidenciar que esos malos entierros no fueron accidentales. Según el Informe de la Comisión de la Verdad, "uno de los temas más importantes y, paradójicamente, uno de los que han sido objeto de mayores especulaciones y de menor profundidad en los
análisis y publicaciones sobre los hechos del Palacio tiene que ver con la manipulación, ocultamiento, destrucción de evidencia y otras múltiples acciones u omisiones abiertamente irregulares realizadas desde el momento mismo de la finalización de la toma, cuyos efectos, lamentablemente, persisten después de tantos años de ocurridos los hechos".

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Ese informe que fue dirigido por tres exmagistrados de la Corte Suprema, 25 años después de los hechos, concluyó de manera casi inequívoca las graves irregularidades que se cometieron en la entrega de los cuerpos. El testimonio de la familia del magistrado Carlos Medellín es uno de los más reveladores. El fallecido jurista no está en la lista de los cuerpos que hoy se revisan precisamente porque su hijo, el exministro de Justicia, Carlos Medellín, desconfió desde el primer instante de ese procedimiento.

Durante años, Medellín se ha convertido en una de las principales voces para denunciar esos hechos. En los siguientes tres días a la toma, el entonces joven abogado se dedicó a buscar entre las cenizas cualquier indicio que le permitiera identificar a su padre. Medellín relata que era una labor difícil puesto que la mayoría de víctimas quedó irreconocible, debido a la acción del fuego. Además, el lugar había sido lavado al día siguiente y muchos de los cadáveres de quienes habían fallecido en el cuarto piso se encontraban, inexplicablemente, en el primero. "Los bomberos recibieron la orden de lavar el Palacio. Por el agua, los cuerpos cayeron del cuarto piso al tercero, del tercero al segundo y del segundo al primero. Cuando llegó Medicina Legal, ya todo era un desastre porque toda la escena había sido alterada”, le dijo a SEMANA para el especial de los 30 años del Palacio. 

"El Palacio de Justicia fue lavado al día siguiente y muchos de los cadáveres de quienes habían fallecido en el cuarto piso se encontraban, inexplicablemente, en el primero".

 “Había cenizas por todos lados porque el palacio ardió durante toda la noche del seis y la madrugada del 7. Por la acción del agua los cuerpos cayeron del cuarto piso al tercero y del tercero al segundo y del segundo al primero…los que vivimos eso supimos en ese momento todo lo que había pasado, le contó a SEMANA a propósito de los 30 años de la toma.  Finalmente a su padre lo identificaron gracias a una pieza dental. “Fue enterrado el 11 de noviembre, el mismo lunes festivo en que se celebró el reinado de belleza sin inconvenientes”.

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 El informe de la Comisión de la Verdad señala cómo esa falta de precisión sobre las víctimas fue originada "en las múltiples negligencias que por acción u omisión conllevaron a que las necropsias no se practicaran adecuadamente". Por cuenta de ese accionar, probado por la justicia como mal intencionado es que durante años se han desconocido las causas reales de la muerte de muchas víctimas y el lugar donde reposan sus restos. Como los cadáveres fueron mal identificados -como señala hoy el fiscal Sarmiento- se hizo una entrega errónea de cadáveres a los dolientes, "debido a las presiones políticas y a las derivadas de la angustia de los familiares".

Además de esto, según reza el informe de la Comisión de la Verdad, algunos cadáveres que sí identificados fueron "enviados a una fosa común, por el hecho de ser guerrilleros o de sospecharse que lo fueran, bajo órdenes de los jueces penales de instrucción militar a cargo del tema". 

Los cuerpos perdidos del Palacio de justicia

Las declaraciones de la Fiscalía han generado indignación y un enorme dolor en los familiares de las víctimas del Palacio. "No se puede usar una verdad, para negar otra. Hubo cuerpos mal identificados y entregados a familiares que solo hasta hace poco se enteran de esto, es cierto, pero eso no niega que hay personas que salieron vivas y las desaparecieron. En los dos casos, desaparecieron a las personas, solo que la segunda, se llama desaparición forzada", le dijo un familiar a SEMANA. Para ellos, el hecho de que 30 años después hubiera aparecido el cuerpo de sus víctimas no significa que en esa tragedia esas desapariciones no se hubieran dado. "Tenemos mucho miedo", agregó uno de los hijos de las personas que hoy para la Fiscalía nunca estuvieron desaparecidas sino mal enterradas. 

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Esos cruces de cadáveres que se dieron los días posteriores a la toma del Palacio de Justicia le significaron al país otro capítulo muy doloroso de esa historia. Es verdad que en los últimos años, algunos cuerpos han aparecido, pero lo que ha significado un alivio para unas familias ha abierto un infierno para otras. 

Uno de los casos más conmovedores es del magistrado auxiliar Emiro Sandoval, quien era la mano derecha del entonces presidente de la Corte Suprema, Alfonso Reyes Echandía. En medio de las investigaciones por los hechos del Palacio de Justicia, Medicina Legal y la Fiscalía habían exhumado sus restos para determinar si en efecto quien estaba en esa tumba era él. Pero luego de las pruebas forenses se determinó que no. 

Los estudios practicados en los restos que supuestamente eran de Sandoval arrojaron un dictamen desconcertante. Medicina Legal encontró que en su tumba pueden estar probablemente tres personas diferentes, y ninguno es Sandoval. Se supo así sabe que allí reposaban los restos de dos individuos y un fémur que no corresponde a ninguno de ellos. Solo hasta abril del año pasado, a esa familia le fueron entregados los restos del exmagistrado. 

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La familia del magistrado auxiliar Julio César Andrade pasó por una situación igual de dolorosa. “Por mis propios miedos, mis vacíos, y en contravía de lo que creía mi familia pedí que lo exhumaran. Necesito saber si él era nuestro papá”, le contó su hija Diana a SEMANA cuando se realizó esa diligencia hace unos años. Ella tenía 7 años cuando sucedió la toma. El proceso les ha ocasionado dolor a todos en la familia, pero también los ha unido más pues durante décadas habían preferido simplemente no hablar del tema. El cuerpo todavía no aparece. 

Vea el video en el que los hijos del magistrado Andrade cuentan lo que han vivido

Por cuenta de la polémica que generaron sus afirmaciones, el fiscal Sarmiento tuvo que salir a aclarar el alcance de sus declaraciones. El funcionario precisó que aún hay cinco desaparecidos de la toma, pues en los otros seis casos ya se encontraron los cuerpos. Sin embargo, las familias siguen con un sin sabor por la forma como el Estado piensa defenderse ante la CIDH en este tema. En una entrevista radial, Alejandra Rodríguez, hija de Carlos Rodríguez, el administrador de la cafeteria que salió con vida del Palacio y cuyo cadáver luego fue encontrado, expresó su rechazo por lo que está sucediendo. "El fiscal debe rectificar. Lo que sucedió en el Palacio no obedeció a un error procedimental sino que se trató de una estrategia para ocultar la verdad de lo que allí ocurrió". 

En video: el testimonio de Alejandra Rodríguez, a propósito de los 30 años de la toma del Palacio. 

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