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| 12/26/1994 12:00:00 AM

UN AÑO DESPUES

En el primer aniversario de la muerte de Pablo Escobar, SEMANA revela el archivo secreto del Bloque de Búsqueda sobre la caída del jefe del cartel de Medellín.

UN AÑO DESPUES, Sección Nación, edición 656, Dec 26 1994 UN AÑO DESPUES
CUANDO EL BLOQUE DE BUSQUEDA INgresó a la vivienda localizada en la carrera 79 A # 45 D94, en el barrio La América en Medellín, uno de sus miembros llevaba una cámara de video instalada en el casco blindado que lo protegía. Por increíble que pueda parecer, la muerte del Pablo Escobar quedó filmada en un video de cuatro minutos de duración. SEMANA tuvo la oportunidad de observar las imágenes pero no fue autorizada para reproducirlas. Existen dos copias de la cinta. Una está en manos de las autoridades y la otra en poder de uno de los jefes de los grupos paramilitares que operan en Colombia.

La primera escena que registra la cámara muestra el momento en que los miembros del Bloque de Búsqueda derriban violentamente el portón de la residencia. Segundos después aparece la figura de Alvaro de Jesús Agudelo, alias el 'Limón', quien fue sorprendido en el patio de ropas cuando colgaba una camisa. El 'Limón', quien se había convertido en el último hombre de confianza de Escobar, apenas alcanzó a hacer un movimiento de manos y fue dado de baja por el grupo de choque que ingresó a la vivienda.

En la siguiente escena, la cámara, que se desplaza a toda velocidad, registra la silueta de alguien que desesperadamente intenta escapar por las escaleras. La cámara sigue a la sombra hasta que llega al tejado. En ese momento aparece la figura de un hombre obeso, con una barba prominente y armado con dos pistolas calibre 9 milímetros. Una era marca Sig Zawer y la otra Glock. Se trataba de Pablo Escobar quien corría con dificultad sobre un tejado inclinado de barro.

Al verse asediado por los agentes del Bloque, el jefe del cartel de Medellín comienza a disparar y unos pasos más adelante pierde el equilibrio y cae sentado sobre las tejas. Desde esa posición enfrenta a la autoridad y segundos después es abatido y la filmación llega a su fin.

Para no echarle más gasolina a un episodio que todo el mundo considera superado, tanto las autoridades como los paramilitares se han abstenido de hacer públicas estas históricas imágenes sobre la muerte del hombre más buscado en el mundo. Ahora, un año después, la existencia del video es uno de los pocos detalles que han sido revelados.

LLAMADAS A PALACIO
Sin embargo, son muchos más los detalles que han trascendido. SEMANA tuvo acceso a los archivos secretos del Bloque de Búsqueda, donde están consignadas las operaciones encubiertas adelantadas durante los 17 meses que duró la implacable persecución de las autoridades, después de que el jefe del cartel de Medellín se fugara de la cárcel de alta seguridad de Envigado, el 21 de julio de 1992. En ese documento se registran en detalle, entre otras cosas, el rastreo electrónico y el operativo armado que se adelantó ese 2 de diciembre de 1993.

El principio del fin de Pablo Escobar comenzó el sábado 27 de noviembre del año pasado, cuando a las 10:30 de la noche entró una llamada telefónica al conmutador de la Casa de Nariño. Cuando el recepcionista de turno levantó el auricular, escuchó al otro lado de la línea la voz de un hombre que se identificó como Pablo Escobar, quien en tono alterado exigió que lo pusiera en contacto con un alto funcionario del gobierno porque tenía un mensaje.

A esa hora, el presidente César Gaviria y su secretario privado se encontraban en el despacho del primer mandatario trabajando en la redacción de un discurso cuando el empleado del Palacio de Nariño les informó sobre la llamada. "Tengo en la linea al señor Pablo Escobar. Qué hago", dijo muy nervioso. El secretario privado le respondió de inmediato "dígale que llame en 10 minutos". Efectivamente, la llamada se repitió y en esa oportunidad fue atendida por un capitán de la Policía, adscrito a la seguridad del palacio presidencial y quien meses atrás había hecho parte del Bloque de Búsqueda. El oficial conocía la voz de Escobar porque en una oportunidad el jefe del cartel de Medellín llamó a la Escuela Carlos Holguín para amenazarlos y él atendió la llamada. "Cuando pasé al teléfono, Escobar me dijo: 'yo responsabilizo al gobierno de Alemania de lo que pueda pasarle a mi familia", contó el oficial.

Lo que nunca supo Escobar fue que esa llamada le permitió al Bloque de Búsqueda comenzar a estrechar el cerco sobre el sitio donde se refugiaba. Las dos llamadas a Palacio sumaron más de cuatro minutos, tiempo suficiente para que los expertos en radiogodiometría e intercepción de llamadas, quienes disponían de sofisticados equipos de triangulación, ubicaran una amplia zona comprendida por ocho manzanas en la zona occidental de Medellín, desde donde posiblemente Escobar había hecho la llamada. "Esta fue la primera vez en meses que tuvimos a Escobar en la mira", dijo a SEMANA un alto oficial del Bloque de Búsqueda. Durante los siguientes tres días, la voz de Escobar se silenció. Pero ese tiempo fue aprovechado por las autoridades para acordonar las ocho manzanas con tres grupos mimetizados como obreros.

Mientras se cumplían las labores de rastreo, la expectativa estaba centrada en el primero de diciembre, porque en esa fecha Escobar cumplía años. En efecto, la voz del jefe del cartel de Medellín se escuchó desde muy temprano. Intentando evitar ser descubierto, Escobar recurrió a un truco que las autoridades detectaron fácilmente: usar un nombre supuesto en las llamadas a su familia en las Residencias Tequendama. "Llamó con toda clase de nombres a la recepción como Pedro, Juan, Roberto, pero ya le conocíamos perfectamente las características de su voz ", dijo un oficial del Bloque.

Las grabaciones que están en poder de las autoridades demuestran cómo su hijo Juan Pablo, consciente del peligro, trataba de advertir a su papá que dejara de llamar porque todas las conversaciones estaban siendo interceptadas. En medio de una de las últimas llamadas Juan Pablo alcanzó a decirle apresuradamente que había recibido una solicitud de un medio de comunicación para una entrevista. Se trataba de un cuestionario de 25 preguntas para que la familia contara los detalles de su fallido intento de establecerse en Alemania. Escobar, consciente de que en ese momento la opinión pública resultaría fundamental para la supervivencia de su familia, accedió inmediatamente.

Ese fue su primer gran error porque en lugar de encargarle a Juan Pablo de responder el cuestionario, cedió a su vieja manía de manejarlo todo personalmente. "En cinco llamadas Juan Pablo le dictó todas las preguntas y aunque ninguna de ellas duró más de dos minutos y medio, el tiempo fue más que suficiente para que los hombres encargados de la parte electrónica lograran que sus equipos de triangulación marcaran 12 sitios posibles del origen de la llamada, contemplados en apenas un radio de dos manzanas", dice el documento secreto elaborado por el Bloque de Búsqueda.

LA LLAMADA FINAL
Contrario a lo que afirmaron las autoridades durante este año, la entrevista que iban a responder los Escobar no había sido solicitada por un periodista francés o un alemán. El cuestionario fue enviado por SEMANA, que la había pedido el primero de diciembre.

Las cuatro llamadas que realizó Pablo Escobar el 2 de diciembre, entre las nueve de la mañana y la 1:35 de la tarde, fueron para dictarle a su hijo las respuestas al cuestionario. "A la 1:35 cometió el error que todos estábamos esperando. Su conversación telefónica con Juan Pablo duró cerca de cuatro minutos y por primera vez en los 7 meses de persecución violó su seguridad personal, ese tiempo nos permitió ubicar con exactitud el sitio donde se encontraba", contó a SEMANA el general Octavio Vargas, coordinador del Bloque de Búsqueda en ese entonces.

Cuatro minutos después, un grupo conformado por siete oficiales y cuatro suboficiales del Bloque de Búsqueda se tomaron la residencia del barrio La América, el punto señalado con exactitud por los equipos de triangulación electrónica. Y ocho minutos más tarde, el coronel Hugo Martínez Poveda, comandante del Bloque de Búsqueda en Medellín, dio el parte de victoria a sus superiores y confirmó que Pablo Escobar había sido dado de baja por sus hombres.

Lo QUE SIGUE
Muerto Escobar, terminaron 17 meses de una lucha sin cuartel, en la que el Bloque de Búsqueda logró eliminar a 209 miembros de la organización del cartel de Medellín. Cincuenta y dos más fueron capturados y 29 de sus principales cabecillas terminaron por someterse a la justicia como consecuencia del asedio de las autoridades.

La búsqueda de Escobar llevó al Bloque a efectuar cerca de 15.000 allanamientos en Antioquia, principalmente en Medellín. De ellos, 10.600 arrojaron resultados positivos, los que permitieron la confiscación de dos millones de dólares, la ocupación de 143 propiedades y la incautación de 4.000 kilos de dinamita.

En otras palabras, el trabajo desplegado por los 3.000 hombres que trabajaron en la búsqueda de Escobar, permitió el triunfo sobre el terrorismo, en la medida en que el fantasma de las bombas contra la población civil desapareció. No obstante, es un hecho incontrovertible que un año después de la muerte del jefe del cartel de la droga más poderoso del mundo, la violencia del narcotráfico está lejos de desaparecer. En lo que va corrido de este año, solamente en Medellín, han sido asesinadas 4.600 personas. Los robos a entidades financieras se multiplicaron por cuatro en relación con los presentados en el año inmediatamente anterior. El desempleo de las bandas de sicarios ha generado un grave problema de seguridad en la capital paisa.

Por su parte, el narcotráfico se mantiene vigente. El aumento que perciben las autoridades en los campos de lavado de dólares y de contrabando, sugieren que la actividad está atravesando por un período de bonanza. La menor importancia de los carteles se ha conjugado con la aparición de un sinnúmero de pequeños narcotraficantes, con lo cual el problema se ha hecho más difícil de controlar y las causas de la violencia derivadas del crecimiento de la actividad son cada vez más dispersas.

Si algo parece no haber cambiado es la estrategia de los grandes capos de llegar a una solución negociada con el Estado que les permita un acuerdo para legalizar su dinero y limpiar sus delitos con sentencias relativamente leves. A pesar de que la brutalidad del narcoterrorismo de Pablo Escobar parece ser cosa del pasado, el chantaje y las amenazas se mantienen. El cartel de Cali ha demostrado una particular habilidad al enviar emisarios para abonar el terreno de una negociación directa, al tiempo que se deja en el ambiente la duda sobre un eventual retorno de la violencia.

Pero lo verdaderamente preocupante es que la sociedad colombiana parece haber vuelto a esa mezcla de indiferencia e indolencia de hace unos años, demostrando que la memoria del país sigue siendo corta. Y eso a pesar de que las condiciones siguen dadas para que la semilla que dejó Pablo Escobar continúe creciendo con su sombra de muerte y violencia que amenaza a los colombianos.

LA ENTREVISTA QUE NUNCA LLEGO
EL PRIMERO DE DICIEMBRE de 1993 SEMANA había solicitado a la familia de Pablo Escobar, que se encontraba hospedada en las Residencias Tequendama, una entrevista exclusiva acerca de la situación que estaba viviendo luego de que las autoridades alemanas le negaran el asilo que había solicitado. Un día después, el 2 de diciembre, Juan Pablo Escobar llamó a las 11:30 a.m. a la redacción de la revista para decir que estaban dispuestos a conceder el reportaje. Dos horas más tarde el país conoció de la muerte del jefe del cartel de Medellín en la capital antioqueña. Un año después, luego de la evaluación realizada por las autoridades, SEMANA publica los principales apartes de dicha entrevista, que fue contestada por el mismo Escobar.

SEMANA ¿ Cuáles fueron las razones por las cuales salieron hacia Alemania?

PABLO ESCOBAR: Salimos a Alemania porque el señor Fiscal nos quitó la protección.

SEMANA: La ubicación en el exterior, sea el pais que sea, está condicionada a la inmediata entrega de su padre?

P.E: Mi padre no puede entregarse si no tiene garantías y seguridad y en eso lo apoyamos totalmente por encima de cualquier consideración.

SEMANA: ¿Estaría igualmente dispuesto a entregarse antes de la ubicación de ustedes en el exterior?

P.E: Mi padre no se va a entregar antes de nuestra ubicación en el exterior, mientras la Dijin en Antioquia continúe secuestrando, torturando y realizando masacres en las esquinas.

SEMANA: ¿Por qué les negaron la entrada a Alemania y por qué no pensaron en otro pais? ¿Qué pasó?

P.E: Los países han negado la entrada a nuestra familia simplemente porque no conocen la verdadera realidad.

SFMANA: ¿Qué puertas de embajadas han empezado a golpear para que los acojan y cuáles serían los compromisos?

P.E: Nosotros vamos a golpear las puertas de todas las embajadas del mundo, porque estamos dispuestos a luchar sin descanso y queremos vivir y estudiar en otro país de manera modesta, clandestinamente, sin guardaespaldas y ojalá con el nombre cambiado.

SEMANA: ¿Por qué cree usted que los paises han negado la entrada de su familia?

P.E: A nosotros no nos han rechazado todos. Nos han rechazado algunos que no conocen la verdadera realidad de la situación y que predican el respeto al asilo y el respeto a los derechos humanos para proyectar una imagen que se sale de la realidad.

SEMANA: Usted no cree que la situación de su padre acusado de crímenes, magnicidios, considerado uno de los hombres más poderosos del narcotráfico en el mundo, es la razón por la cual no los han recibido en ningún país?

P.E: Mi padre no ha sido condenado nunca por ningún delito en Colombia. Probablemente ha recurrido a la guerra como forma de defensa frente a las injusticias sociales, frente a la extradición y frente a la violación de los derechos humanos.

VIVOS DE MILAGRO
LOS DOS HOMBRES claves en la cacería de Pablo Escobar fueron el general Octavio Vargas Silva y el coronel Hugo Martínez Poveda. El primero se desempeñó como el coordinador de todas las fuerzas que participaron por más de cinco años tras las huellas del cartel de Medellín. El segundo fue el comandante del Bloque de Búsqueda en el teatro de las operaciones y durante tres años se desveló tratando de localizar al delincuente más buscado del planeta.

Hoy, los dos altos oficiales de la Policía están vivos de puro milagro. El general Vargas Silva escapó con vida a cinco intentos de asesinato, porque fueron develados a tiempo por los servicios de inteligencia de la Policía. "Para no flaquear en la persecución de ese delincuente, tuve que esconder a mi familia durante mucho tiempo y prácticamente dormir en mi oficina. Y durante la época más dura de la guerra contra el cartel, no volví a poner un pie fuera de las instalaciones de la Policía porque el peligro de muerte era inminente", le contó el general a SEMANA.

El caso del coronel Martínez raya en lo increíble. Este boyacense de 52 años parece tener las siete vidas del gato. En más de 10 ocasiones Escobar trató de asesinarlo. En una de ellas, los terroristas colocaron una bomba en un avión para matarlo. "En diciembre de 1992, me enviaron en comisión a España a realizar un curso en inteligencia. Partí en un vuelo de Iberia que hacía la ruta Bogotá-Santo Domingo-Madrid, cuando el capitán de la nave me informó que lo habían llamado de la torre de control para comunicar le que había una bomba en el avión. Se tomaron todas las medidas del caso. El avión voló a mínima altura y los pasajeros fueron preparados para una evacuación de emergencia en Santo Domingo. Los expertos encontraron un maletón que contenía la bomba".

En la recta final de la persecución de Escobar, un ex coronel llegó a la oficina de Martínez y le hizo una propuesta: "El hombre me dijo que tenía un mensaje claro de Escobar: si dejaba de perseguirlo no me mataba y a cambio me pagaba seis millones de dólares. Si rechazaba la oferta toda mi familia seria asesinada. Los últimos cinco meses de la persecución a Escobar encerré a mi familia en un bunker", relató Martínez a SEMANA.

Pero el oficial descifró el mensaje: entonces entendió que el fin de Escobar estaba cerca.-

Cuatro minutos después, un grupo conformado por siete oficiales y cuatro suboficiales del Bloque de Búsqueda se tomaron la residencia del barrio La América, el punto señalado con exactitud por los equipos de triangulación electrónica. Y ocho minutos más tarde, el coronel Hugo Martínez Poveda, comandante del Bloque de Búsqueda en Medellín, dio el parte de victoria a sus superiores y confirmó que Pablo Escobar había sido dado de baja por sus hombres.

Lo QUE SIGUE
Muerto Escobar, terminaron 17 meses de una lucha sin cuartel, en la que el Bloque de Búsqueda logró eliminar a 209 miembros de la organización del cartel de Medellín. Cincuenta y dos más fueron capturados y 29 de sus principales cabecillas terminaron por someterse a la justicia como consecuencia del asedio de las autoridades.

La búsqueda de Escobar llevó al Bloque a efectuar cerca de 15.000 allanamientos en Antioquia, principalmente en Medellín. De ellos, 10.600 arrojaron resultados positivos, los que permitieron la confiscación de dos millones de dólares, la ocupación de 143 propiedades y la incautación de 4.000 kilos de dinamita.

En otras palabras, el trabajo desplegado por los 3.000 hombres que trabajaron en la búsqueda de Escobar, permitió el triunfo sobre el terrorismo, en la medida en que el fantasma de las bombas contra la población civil desapareció. No obstante, es un hecho incontrovertible que un año después de la muerte del jefe del cartel de la droga más poderoso del mundo, la violencia del narcotráfico está lejos de desaparecer. En lo que va corrido de este año, solamente en Medellín, han sido asesinadas 4.600 personas. Los robos a entidades financieras se multiplicaron por cuatro en relación con los presentados en el año inmediatamente anterior. El desempleo de las bandas de sicarios ha generado un grave problema de seguridad en la capital paisa.

Por su parte, el narcotráfico se mantiene vigente. El aumento que perciben las autoridades en los campos de lavado de dólares y de contrabando, sugieren que la actividad está atravesando por un período de bonanza. La menor importancia de los carteles se ha conjugado con la aparición de un sinnúmero de pequeños narcotraficantes, con lo cual el problema se ha hecho más difícil de controlar y las causas de la violencia derivadas del crecimiento de la actividad son cada vez más dispersas.

Si algo parece no haber cambiado es la estrategia de los grandes capos de llegar a una solución negociada con el Estado que les permita un acuerdo para legalizar su dinero y limpiar sus delitos con sentencias relativamente leves. A pesar de que la brutalidad del narcoterrorismo de Pablo Escobar parece ser cosa del pasado, el chantaje y las amenazas se mantienen. El cartel de Cali ha demostrado una particular habilidad al enviar emisarios para abonar el terreno de una negociación directa, al tiempo que se deja en el ambiente la duda sobre un eventual retorno de la violencia.

Pero lo verdaderamente preocupante es que la sociedad colombiana parece haber vuelto a esa mezcla de indiferencia e indolencia de hace unos años, demostrando que la memoria del país sigue siendo corta. Y eso a pesar de que las condiciones siguen dadas para que la semilla que dejó Pablo Escobar continúe creciendo con su sombra de muerte y violencia que amenaza a los colombianos.

LA ENTREVISTA QUE NUNCA LLEGO
EL PRIMERO DE DICIEMBRE de 1993 SEMANA había solicitado a la familia de Pablo Escobar, que se encontraba hospedada en las Residencias Tequendama, una entrevista exclusiva acerca de la situación que estaba viviendo luego de que las autoridades alemanas le negaran el asilo que había solicitado. Un día después, el 2 de diciembre, Juan Pablo Escobar llamó a las 11:30 a.m. a la redacción de la revista para decir que estaban dispuestos a conceder el reportaje. Dos horas más tarde el país conoció de la muerte del jefe del cartel de Medellín en la capital antioqueña. Un año después, luego de la evaluación realizada por las autoridades, SEMANA publica los principales apartes de dicha entrevista, que fue contestada por el mismo Escobar.

SEMANA ¿ Cuáles fueron las razones por las cuales salieron hacia Alemania?

PABLO ESCOBAR: Salimos a Alemania porque el señor Fiscal nos quitó la protección.

SEMANA: La ubicación en el exterior, sea el pais que sea, está condicionada a la inmediata entrega de su padre?

P.E: Mi padre no puede entregarse si no tiene garantías y seguridad y en eso lo apoyamos totalmente por encima de cualquier consideración.

SEMANA: ¿Estaría igualmente dispuesto a entregarse antes de la ubicación de ustedes en el exterior?

P.E: Mi padre no se va a entregar antes de nuestra ubicación en el exterior, mientras la Dijin en Antioquia continúe secuestrando, torturando y realizando masacres en las esquinas.

SEMANA: ¿Por qué les negaron la entrada a Alemania y por qué no pensaron en otro pais? ¿Qué pasó?

P.E: Los países han negado la entrada a nuestra familia simplemente porque no conocen la verdadera realidad.

SEMANA: ¿Qué puertas de embajadas han empezado a golpear para que los acojan y cuáles serían los compromisos?

P.E: Nosotros vamos a golpear las puertas de todas las embajadas del mundo, porque estamos dispuestos a luchar sin descanso y queremos vivir y estudiar en otro país de manera modesta, clandestinamente, sin guardaespaldas y ojalá con el nombre cambiado.

SEMANA: ¿Por qué cree usted que los paises han negado la entrada de su familia?

P.E: A nosotros no nos han rechazado todos. Nos han rechazado algunos que no conocen la verdadera realidad de la situación y que predican el respeto al asilo y el respeto a los derechos humanos para proyectar una imagen que se sale de la realidad.

SEMANA: Usted no cree que la situación de su padre acusado de crímenes, magnicidios, considerado uno de los hombres más poderosos del narcotráfico en el mundo, es la razón por la cual no los han recibido en ningún país?

P.E: Mi padre no ha sido condenado nunca por ningún delito en Colombia. Probablemente ha recurrido a la guerra como forma de defensa frente a las injusticias sociales, frente a la extradición y frente a la violación de los derechos humanos.

VIVOS DE MILAGRO
LOS DOS HOMBRES claves en la cacería de Pablo Escobar fueron el general Octavio Vargas Silva y el coronel Hugo Martínez Poveda. El primero se desempeñó como el coordinador de todas las fuerzas que participaron por más de cinco años tras las huellas del cartel de Medellín. El segundo fue el comandante del Bloque de Búsqueda en el teatro de las operaciones y durante tres años se desveló tratando de localizar al delincuente más buscado del planeta.

Hoy, los dos altos oficiales de la Policía están vivos de puro milagro. El general Vargas Silva escapó con vida a cinco intentos de asesinato, porque fueron develados a tiempo por los servicios de inteligencia de la Policía. "Para no flaquear en la persecución de ese delincuente, tuve que esconder a mi familia durante mucho tiempo y prácticamente dormir en mi oficina. Y durante la época más dura de la guerra contra el cartel, no volví a poner un pie fuera de las instalaciones de la Policía porque el peligro de muerte era inminente", le contó el general a SEMANA.

El caso del coronel Martínez raya en lo increíble. Este boyacense de 52 años parece tener las siete vidas del gato. En más de 10 ocasiones Escobar trató de asesinarlo. En una de ellas, los terroristas colocaron una bomba en un avión para matarlo. "En diciembre de 1992, me enviaron en comisión a España a realizar un curso en inteligencia. Partí en un vuelo de Iberia que hacía la ruta Bogotá-Santo Domingo-Madrid, cuando el capitán de la nave me informó que lo habían llamado de la torre de control para comunicar le que había una bomba en el avión. Se tomaron todas las medidas del caso. El avión voló a mínima altura y los pasajeros fueron preparados para una evacuación de emergencia en Santo Domingo. Los expertos encontraron un maletón que contenía la bomba".

En la recta final de la persecución de Escobar, un ex coronel llegó a la oficina de Martínez y le hizo una propuesta: "El hombre me dijo que tenía un mensaje claro de Escobar: si dejaba de perseguirlo no me mataba y a cambio me pagaba seis millones de dólares. Si rechazaba la oferta toda mi familia seria asesinada. Los últimos cinco meses de la persecución a Escobar encerré a mi familia en un bunker", relató Martínez a SEMANA.

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