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| 5/17/1993 12:00:00 AM

Un paso en falso

Por una mala patada, Asprilla perdió la oportunidad de convertirse en el jugador más destacado de Europa en esta temporada.

Un paso en falso Un paso en falso
ESTRELLA Un paso en falso
CUANDO FAUSTINO ASPRlla llegó inesperadamente al país el lunes de la semana pasada, era el centro de elogios de toda la prensa naional. Ese día todo el país seguía hablando de los fabulosos goles que el delantero le había anótado al Atlético de Madrid y con los cuales había colocado a su club en las puertas de la final de la Recopa. Con jugar ese partido y convertir un gol en el estadio de Wembley en Inglaterra, el tulueño no solo sería uno de los 10 jugadores más costosos del mundo sino que se convertiría en la estrella de la actual temporada europea.
Ese sueño se le acabó a las pocas horas de estar en Colombia. Siendo las ocho y media de la noche de ese mismo lunes, el delantero del Parma entró al hospital Tomás Uribe Uribe de la ciudad de Tuluá con dos heridas en la pierna derecha. Y aunque en un comienzo la versión oficial dada por sus familiares y allegados era la de un accidente casero, al poco tiempo los medios de comunicación se enteraron por testigos anónimos de que la historia podía ser otra.
De hecho, al día siguiente los tulueños empezaron a decir por la radio que lo expresado por los familiares del jugador no tenía nada que ver con lo sucedido en una calle de la ciudad del Valle, en donde Asprilla empezó a golpear con sus pies a un automotor, al mismo tiempo que insultaba al conductor del bus que lo había cerrado. Pero la prensa no sólo se enteró de esta otra versión por los habitantes de Tuluá. Varios periodistas vieron un informe de la policía local que confirmaba estas declaraciones, pero que al poco tiempo desapareció misteriosamente.
Y fueron precisamente estas otrs informaciones de los hechos las que hicieron que la mayoría del pueblo colombiano creyera más en las versiones de los testigos anónimos que en la de los allegados y familiares del jugador. Para buena parte de los medios de comunicación y de la opinión, lo más grave no era tanto el incidente en que había resultado herido el jugador sino lo que muchos vieron como maniobras destinadas a ocultar los hehos. Como dijo el comentarista deportivo Iván Mejía Alvarez, "a un jugador le puede pasar cualquier cosa y no hay problema, pero no se le puede perdonar que diga mentiras y que intente engañar a la gente".
Al final de la semana pasada la prensa dejó a un lado su actitud fiscalizadora, para dar paso a una más comprensiva. Al fin y al cabo Asprilla es un jugador que de la noche a la mañana pasó de no tener nada a tenerlo todo. Y eso no es fácil de manejar para una persona que en cuatro años pasó de movilizarse en un bus público a conducir un BMW útimo modelo. Pero si bien es cierto que Asprilla es culpable de su accidente, al club italiano para el que juega también le cabe una alta responsabilidad. Los directivos del equipo no debieron permitir que el jugador viajara solo a su tierra, en especial si se tiene en cuenta que el Parma sabe a ciencia cierta las dificultades que ha habido detrás de la preparación sicológica de Asprilla. Era entonces previsible que su viaje a Colombia en el momento en que estaba tocando el cielo con sus manos implicara un desafío que posiblemente el jugador no sería capaz de manejar solo.
Impedir el viaje tampoco era solución, pues su madre se encontraba en un delicado estado de salud, y era importante para el jugador estar al lado de la persona que lo ha acompañado tanto en sus derrotas como en sus triunfos. Ante este panorama, los directivos del equipo italiano debieron haber enviado a un delegado del club como acompañante de Asprilla, para que entre otras cosas evitara que el costoso jugador pusiera en peligro su condición física.
Son todo esto, la suerte de Asprilla está en veremos. En este momento faltan muy pocas jornadas para que se acabe el campeonato italiano y, como si fuera poco, la final de la Recopa es en dos semanas. Muy probablemente estos últimos partidos de la temporada europea lo hubieran terminado de consagrar en el futbol más caro del mundo. Pero Asprilla no estará presente en las canchas antes de un mes, y cuando regrese a ellas no solo tendrá que demostrar que la lesión no lo ha afectado futbolísticamente sino que está en capacidad de manejar su vida en forma más disciplinada.

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