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Los ingenieros Óscar Eduardo Fajardo y Daniel Quiñónez estaban instalando equipos de telecomunicaciones en Páez. - Foto: Cortesía

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Violencia continúa en el Cauca: dos ingenieros asesinados y un cadáver incinerado

Los ingenieros Óscar Eduardo Fajardo y Daniel Quiñónez fueron asesinado en el municipio de Páez. Las autoridades encontraron sus cuerpos en el sector conocido como río Chiquito. Se encontraban realizando instalaciones de telecomunicaciones en zona rural del municipio.

La situación de orden público en el departamento del Cauca parece superar el umbral de violencia con cada nuevo hecho reportado. Dos ingenieros secuestrados, torturados y asesinados, así como un cuerpo hallado incinerado en la parte de atrás de un vehículo este fin de semana en Caloto, norte del departamento, han obligado a las autoridades a realizar un nuevo consejo de seguridad extraordinario.

En el caso de los ingenieros Óscar Eduardo Fajardo y Daniel Quiñónez, residentes en Cali, las autoridades hallaron sus cuerpos en el sector río Chiquito, en Páez, suroriente del Cauca.

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Ambos se encontraban en la zona realizando instalaciones de telecomunicaciones cerca de la vereda El Canelo. Sus familiares perdieron contacto con ellos el pasado 7 de diciembre y sus cadáveres fueron encontrados el jueves 19 de diciembre y pudieron ser plenamente identificados este sábado 21.

El secretario de Gobierno del Cauca, Jaime Asprilla, cree que los cuerpos habrían sido arrojados en ese sector desde el pasado domingo 15 de diciembre. Al momento del hallazgo presentaban un alto grado de descomposición y signos de tortura.

“La zona de Páez ha venido presentando una serie de hechos de orden público que le preocupan al departamento”, dijo el funcionario. Desde ese despacho, y también las Fuerza Militares, han señalado a la columna disidente de las Farc Dagoberto Ramos como la responsable del secuestro, tortura y asesinato de los ingenieros.

Esa estructura criminal está bajo el mando de alias ‘Barbas’ y opera en los municipios del norte y suroriente de ese departamento. Tiene en sus filas a guerrilleros del desaparecido Sexto Frente de las Farc que no se acogieron al proceso de paz.

Con el liderazgo de ‘Barbas’, la Dagoberto Ramos ha cometido decenas de asesinatos en los últimos meses en el Cauca. Las autoridades tienen serios indicios de que fueron miembros de esta estructura criminal los responsables de la masacre en el resguardo de Tacueyó, zona rural de Toribío, donde fallecieron cinco personas, entre ellas la gobernadora indígena Cristina Bautista el pasado 29 de octubre.

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Tres días después de esa masacre, se presentó el asesinato de cuatro hombres en la vía que del municipio de Corinto comunica a Caloto, norte del departamento. Dos de las víctimas eran topógrafos que hacían trabajos en la zona.

“Tenemos tendencia alta en la criminalidad en el Cauca”, dijo el secretario Asprilla, y luego manifestó que la idea es diseñar estrategias para retornar a la calma que vivió el departamento en el año 2016, cuando se firmó el acuerdo de paz.

Al Cauca acaban de llegar 2.500 efectivos militares y ya está funcionando una Fuerza de Reacción Inmediata. “Vamos a traer tres batallones a Páez con 700 hombres antes de que se termine este año”, agregó Asprilla.

“El anuncio de Márquez y Santrich trajo más violencia”

De acuerdo con la Secretaría de Gobierno del Cauca, el anuncio del regreso a las armas de Jesús Santrich, Iván Márquez, el Paisa y otros exjefes de las Farc coincidió con el aumento en la criminalidad y los hechos violentos en ese departamento.

“Eso genera ruidos importantes en el departamento y estamos teniendo situaciones que hace muchos meses no se presentaban”, aseveró Asprilla.

Su teoría del aumento de la violencia en el Cauca también tiene sustento en la llegada de Iván Duque al poder en 2018. “Cuando llega el nuevo gobierno la incertidumbre sobre la aplicación de los acuerdos de paz generan nuevamente problemas de inseguridad”.

Sin embargo, analistas políticos y de violencia consideran que la repuntada criminal en el Cauca tiene como principal combustible el aumento de los cultivos ilícitos y el crecimiento exponencial del narcotráfico en la zona.