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Julio Londoño Paredes. Bogotá Marzo 9 de 2022. Foto: Juan Carlos Sierra-Revista Semana. - Foto: JUAN CARLOS SIERRA PARDO

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“Volveremos entonces a los setenta”: excanciller Julio Londoño, sobre la reapertura de frontera con Venezuela

El excanciller de la nación argumenta que para que la apertura de la frontera con Venezuela sea efectiva, se requerirá el trabajo de ambos gobiernos.

La reapertura de la frontera entre Colombia y Venezuela este lunes, 26 de septiembre, es el evento más importante del país en estos momentos, esto tras un giro total del enfoque del gobierno de Gustavo Petro en las relaciones internacionales con el país vecino y el régimen de Nicolás Maduro.

Dicho cambio de políticas del Gobierno colombiano le ha valido críticas y elogios, con mayor razón porque durante años, las relaciones entre ambos países estuvieran muy distantes. El excanciller Julio Londoño Paredes opinó en SEMANA al respecto:

“El próximo lunes, entre bombos y platillos, se ‘abrirá' la frontera colombo-venezolana en presencia de los dos presidentes, ministros, parlamentarios, autoridades locales y regionales, así como de seguidores de ambos mandatarios. Será un ‘nuevo giro’ en las relaciones entre los dos países.

Los puentes binacionales han sido con frecuencia puntos de encuentro de jefes de Estado de los dos países. Entre otros, el de Carlos Lleras Restrepo y Raúl Leoni en 1967, para inaugurar el puente binacional sobre el río Arauca, y el de Virgilio Barco y Carlos Andrés Pérez, en 1990, para inaugurar el de Ureña, sobre el río Táchira.

El próximo lunes 26 de septiembre, los Gobiernos de Colombia y Venezuela reabrirán formalmente la frontera que une a Norte de Santander con Táchira
El próximo lunes 26 de septiembre, los Gobiernos de Colombia y Venezuela reabrirán formalmente la frontera que une a Norte de Santander con Táchira - Foto: ALEJANDRO ACOSTA - SEMANA

En ese entonces, la guerrilla venezolana había sido derrotada y Venezuela navegaba en medio de la opulencia, empujada además por el boom del hierro y del acero. Muchos colombianos ingresaban a ese país, donde eran acogidos como mano de obra barata y competente para labores domésticas y agropecuarias. La frontera, desde La Guajira hasta la Piedra del Cocuy, salvo algunos problemas, era pacífica, pintoresca y amable.

Como a finales de los sesenta y principios de los setenta, el Gobierno de Colombia había descuidado la exploración petrolera, éramos importadores netos de petróleo venezolano. La mitad de los ingresos de nuestro país se iban en comprar petróleo: nuestra dependencia económica y por ende política era tremenda. A la que se agregaba que la energía eléctrica en algunas regiones fronterizas colombianas era de procedencia venezolana. Cuando por cualquier razón se disgustaba algún funcionario al otro lado de la frontera, se suspendía el suministro quedando en tinieblas extensas zonas de nuestro país.

Ahora la situación de los dos países es completamente diferente.

Aunque no hay guerrilla venezolana, grupos armados colombianos controlan varios estados de Venezuela, que no ha podido salir de una ruinosa crisis derivada del populismo, de la corrupción y del mal manejo económico, que ha generado además una migración de casi dos millones y medio de venezolanos a nuestro país. Para completar, la frontera común, está calificada como una de las más peligrosas del mundo.

Colombia ahora rechaza la exploración y explotación de petróleo y de gas natural, afirmando que, cuando sea necesario, se los comprará a Venezuela: volveremos entonces a los setenta.

Frontera con Venezuela
Frontera del estado Táchira con el departamento Norte de Santander. - Foto: Esteban Vega La Rotta - Semana

Posteriormente, en la época de Chávez, cuando este cerraba la frontera, había serias repercusiones, no solamente para los departamentos limítrofes, sino también para los confeccionistas de Bucaramanga y del Eje Cafetero, así como para las fábricas de repuestos de automotores y de otros productos en Bogotá, Medellín y otras ciudades.

Lo único que continúa igual ahora es que Arauca sigue dependiendo para su comunicación terrestre con Cúcuta, de la carretera que por territorio venezolano une a los dos países. Los colombianos sometidos a esa servidumbre siguen siendo víctimas, no solo de los abusos de integrantes de la Guardia Nacional, sino de las acciones de los grupos de maleantes que se encuentran fuera del control de las autoridades venezolanas.

La reapertura de la frontera será tan solo un hecho episódico si no hay el seguimiento y liderazgo de ambos gobiernos. De otra manera, cuando Petro y Maduro hayan terminado sus mandatos, se hará entre bombos y platillos otra reunión en un puente en la frontera para dar “un nuevo giro” a las relaciones entre los dos países.

Los tiempos cambian y cualquier tipo de dependencia económica de Venezuela, geopolíticamente, es un mal negocio para Colombia”.

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