El gobernador de Bolívar, Yamil Arana, dio a conocer este jueves, 15 de enero, que envió una carta al presidente de Colombia, Gustavo Petro, solicitando una reunión por la grave crisis de orden público que atraviesa el sur de su departamento.
“Se evidencia un escenario de inminente riesgo para la población civil, que exige acciones urgentes para garantizar la vida, la seguridad y los derechos fundamentales de las comunidades del sur de Bolívar”, expresa la misiva enviada por el gobernador Arana al jefe de Estado.
De acuerdo con los reportes de las autoridades, en esta zona del departamento de Bolívar, hay presencia de grupos armados ilegales como Clan del Golfo, ELN, disidencias de las Farc y bandas criminales que se disputan las economías ilícitas.
Los más afectados son los líderes sociales, quienes son amenazados, pero también hay confinamientos de comunidades rurales, restricciones a la movilidad y un alto riesgo de desplazamientos masivos, especialmente en zonas campesinas y ribereñas.
El mandatario de los bolivarenses le pidió al presidente que en esta reunión de urgencia puedan estar los alcaldes de municipios como Santa Rosa del Sur, Simití, San Pablo, Cantagallo, Morales y Montecristo, con el fin de poder mirar las salidas de esta grave crisis.
En los últimos meses, la intensificación de los enfrentamientos ha reavivado el temor de las comunidades y ha puesto en alerta a las autoridades regionales, quienes ya no tienen cómo responder ante esta crisis.
“La Gobernación de Bolívar reiteró su disposición para trabajar de manera articulada con el Gobierno Nacional y los entes locales, y confió en que esta solicitud sea atendida con prontitud, dada la urgencia humanitaria y de seguridad que atraviesa la región”, precisaron desde la administración departamental.


SEMANA obtuvo información de los cabecillas, quienes serían los responsables de estos hechos graves de violencia en Bolívar. En el Ejército de Liberación Nacional (ELN) se encuentra Jesús Navarro Robles, alias Casinga u Omar; es el máximo cabecilla del frente de guerra Darío Ramírez Castro, en el sur de Bolívar. Desde su posición de mando dirige las operaciones armadas, logísticas y políticas de la estructura, garantizando el control sobre amplias zonas rurales estratégicas.
Su estructura mantiene una fuerte capacidad de movilidad en terrenos de difícil acceso, aprovechando la geografía para evadir operaciones militares. Por su parte, alias Harold lidera la compañía Tito Marín, del frente de guerra Darío Ramírez Castro, y se ha convertido en un actor clave dentro de la innovación bélica del ELN.
“Su principal distintivo es el uso de drones cargados con explosivos para hostigar y atacar posiciones del Ejército, una táctica que aumentó la capacidad de daño de la organización sin exponer directamente a sus combatientes. Harold coordina misiones de sabotaje y hostigamiento selectivo, buscando golpear objetivos de alto valor estratégico y mantener la presión constante sobre la fuerza pública”, dijo una fuente militar.

En el sur de Bolívar, el Clan del Golfo tiene como máximo líder a Roineiro David Jiménez, alias Jefferson, cabecilla de la estructura Arístides Mesa Páez. “Desde esta posición controla el aparato armado y económico de la organización, supervisando las operaciones de narcotráfico, minería ilegal y extorsiones.










