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“Una mano negra en la Policía me achacó el crimen de Álvaro Gómez": exagente condenado

Héctor Paul Flórez fue el único sentenciado a 40 años por el magnicidio de Álvaro Gómez Hurtado. En diálogo con SEMANA, aseguró: “Fui un comodín; no sabían dónde ponerme, pero sí cómo condenarme”.


El 2 de noviembre de 1995, el día en que fue asesinado Álvaro Gómez Hurtado, el expolicía Héctor Paul Flórez Martínez estaba en el sepelio de Purificación Tovar, la madre de un colega. Él asegura que tiene 63 testigos que lo vieron en diferentes partes del cortejo fúnebre, que recorrió ocho cuadras en Sincelejo acompañando el féretro hasta su lugar de sepultura.

Aun así, Flórez Martínez se convirtió en el único condenado por el magnicidio de Álvaro Gómez Hurtado con una prueba reina: un testigo que iba tras la recompensa de 2.000 millones de pesos. “Fuimos vinculados por el testimonio de Carlos Alberto Lugo Álvarez. Él señaló a mis compañeros Jesús Tovar Bernal y a Manuel Mariano Montero. Lugo era amigo de barriada. Últimamente, no le hablábamos porque salía con mentiras. No nos imaginamos que nos fuera a meter en un caso de estos”, señaló Flórez Martínez.

Después de pasar 18 años en prisión por el magnicidio, este expolicía relató lo que vivió hace unos días cuando las FARC, a través de un comunicado, reconocieron la autoría en el crimen de Álvaro Gómez. “Uno se pregunta todos los días por qué pagué algo que no cometí. Después de pagar 18 años de cárcel me levanté un día y escuché que unos señores se estaban echando la culpa de todo esto. Me pregunté: ¿después de 25 años? Estoy esperando que alguien de las FARC se pronuncie para que digan si conocen a Héctor Paul, si fue parte de la RUAN (Red Urbana Antonio Nariño) o dónde ubican a Héctor Paul”, señaló.

Héctor Paul Flórez.
""Estoy esperando que alguien de las FARC se pronuncie para que digan si conocen a Héctor Paul, si fue parte de la RUAN o dónde ubican a Héctor Paul”."

En entrevista con SEMANA, Flórez Martínez atribuyó la forma en que fue inculpado a una mano negra dentro de la Policía que lleva años tratando de desviar la investigación. “Hubo siempre un complot directo, se ha demostrado que sistemáticamente hubo una mano oscura y negra de parte de la Policía para achacar y señalar quién era el que tenía que responder como fuera por este caso. Yo fui el que encajó en su medida, un hombre que había salido del Ejército, acababa de prestar servicio militar, no tenía medios económicos”.

El testigo estrella en su caso fue Carlos Alberto Lugo Álvarez, un informante que comenzó a escalar desde la Sijín de Sincelejo hasta convertirse en testigo estrella de la Dijín en Bogotá. “(Lugo) Se volvió informante de Amín Acuña Ceveriche, agente de la Sijín y mano derecha del director seccional, que era el mayor Luis Guillermo Parra Niño”. Estos últimos fueron llamados a declarar hace unos años dentro del expediente.

“Al momento en que llegamos a Bogotá, como era justicia sin rostro, se creó un manto de persecución. Me hacían levantar la mano izquierda, me ponían una peluca. Tenía un abogado de oficio y este nunca hizo nada. El abogado se encontraba en la Dijín, supuestamente nos asistió, pero nunca hizo nada. En el transcurso de la investigación se puede saber que Carlos Alberto Lugo Álvarez, dos días antes de que comenzaran los reconocimientos, instruyó a un testigo conocido como el Loco Memo para que me identificara por el tatuaje de la mano izquierda”, relató.

La recompensa nunca se entregó, pues la jueza Lester María González dudó de la declaración de Lugo y compulsó copias para que se investigara como testigo falso. Las dudas de la funcionaria se fundaron en la existencia de un informe de la Policía Judicial de Sincelejo, que decía que para el momento del magnicidio Flórez Martínez no estaba en Bogotá.

Este informe se extrajo de otro expediente en donde se investigaba a Flórez Martínez como el autor de un homicidio en Carmen de Bolívar ese mismo año de 1995. Por este último caso, el expolicía resultó condenado a 30 años de prisión y su pena se dosificó recientemente a 13 años de cárcel. Ambas sentencias están en firme a pesar de las obvias contradicciones entre las evidencias.

“Cuando fueron a hacer la reconstrucción de los hechos del crimen de Álvaro Gómez, me pararon en la Universidad Sergio Arboleda y uno de los investigadores dijo: ¿dónde lo ubicamos? Héctor Paul era un comodín para ellos. No sabían dónde ponerlo, pero sí sabían cómo condenarlo”.

Ante los cuestionamientos de la jueza Lester González, Lugo se terminó retractando. Pero esto no fue suficiente para que la justicia absolviera a Flórez Martínez. De hecho, la Corte Suprema de Justicia negó la revisión de su caso en casación, por lo cual su sentencia condenatoria a 40 años de prisión está en firme. “Al único chivo que van a agarrar es a mí, al único culpable que agarraron fue a mí, al único que encaminaron fue a mí. Yo no tenía abogados, no tenía dinero”.

Héctor Paul Flórez.
""Me pararon en la Universidad Sergio Arboleda y uno de los investigadores dijo: ¿dónde lo ubicamos? Héctor Paul era un comodín para ellos. No sabían dónde ponerlo, pero sí sabían cómo condenarlo”."

Este expolicía anunció que demandará al Estado por todos los daños que sufrió su familia durante estos años. “En algunas partes se me han cerrado puertas porque esta cruz no es fácil de cargar, es la cruz de un magnicidio... con dificultad la he podido cargar. He durado hasta un año sin trabajo. Estuve enfermo, tuve un estado depresivo, casi atento contra mi vida. Todos los que están a mi alrededor han sufrido: mi hija, mi esposa, mis padres, mis hermanos”.