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Hernán Castrillón, una prueba viviente de la que la vida sí cambia en un minuto

Los hechos de intolerancia ocurrieron en el barrio La Colina en Medellín.


Hernán Darío Castrillón, con voz firme, pausada y con mucha elocuencia, narra sin omitir detalles el suceso que cambió su vida: pasó de leer y escribir todas las mañanas a en su computador a encender la radio para poder conservar su gustó por estar informado y atento a lo que pasa en su alrededor. Aun así, no pierde la esperanza de volver a hacer sus escritos y comentarios literarios que tanto le apasionaban.

“En la casa vecina acostumbran a tomar y a hacer su guachafita… su escándalo. Por ahí, como a las 11 de la noche, yo salí con el celular y tomé un paneíto de fotografías y a ellos no les gustó. Inmediatamente, comenzaron a insultarme con palabras fuertes; además de decirme amargado. Uno de ellos me llamaba a pelear. Pero yo entré e inmediatamente llamé a la policía, porque yo vi el ambiente alterado; es que cuando hay licor uno no sabe en qué pueda desembocar ese tipo de situaciones. En la policía me dijeron que le iban a comunicar al cuadrante, pero no se hicieron presentes. Después de las 12:00 a. m. volví a llamar, tampoco se hicieron presentes y ya por ahí como a las 12:30 a. m. llegaron y los de la fiesta se fueron al interior de la de la vivienda y continuaron allá”, aseguró Hernán.

Su desdicha inició el sábado en la noche del 9 de julio y el amanecer el domingo se hizo aún más grande. Alrededor de las 10:00 a. m. Hernán, estando en su habitación, sintió unos golpes bastante fuertes en el garaje de su casa. Se asomó a la ventana asombrado por los sonidos, hecho que lo llevó a preguntarle a uno de las personas que estaban cerca qué era lo que estaba ocurriendo. No obstante, aquel le responde que fue un de sus vecinos quién golpeó la puerta.

Hernán, en chanclas y en pantaloneta, decide bajar y abrir la puerta del interior de su casa, cerciorándose de lo que en realidad había sucedido. Pasaron algunos minutos, salió su vecino y él le hizo el respectivo reclamo. Este responde de manera intolerante con palabras soeces y yéndose encima de Hernán a golpes.

“Yo traté de defenderme, pero perdí una de las canchas. Segundos después perdí la otra. Cuando menos pensé yo estaba en el suelo, golpeado, magullado y decían desde el primer momento que me iban a matar”, narró.

Y ahí fue cuando le cambió su vida: le golpearon sus ojos hasta crearle una fuerte contusión que hicieron que estos estallaran. Según Hernán, lo que salvó fue un motociclista que apareció y pidió que lo soltaran, que no lo fueran a matar. Como pudo, entró a su vivienda, en la cual vive con su mamá de 80 años y su hermano, quien no logró percatarse de la tragedia que se le estaba avecindado a Hernán.

Con el sinsabor de lo ocurrido, se dirigió de urgencia a la Clínica León XIII de Medellín, donde le prestaron los servicios de inmediato, pero a pesar de eso fue perdiendo gradualmente su vista. Hasta ese momento, solo veía luces. Cabe resaltar que también fue golpeado en la cabeza, la nariz y en el resto del cuerpo.

“Estoy muerto en vida. Yo siempre salía a trotar y a disfrutar de la vida, así fuera a sentarme a mirar. Este es un golpe demoledor”. A futuro, Hernán tenía planes de viajar a Europa.

Este hombre es pensionado del Magisterio, dedicó su vida a enseñar y dar de su conocimiento. Inicialmente fue maestro del área de biología, química y álgebra. Años más tarde, se dedicó a estudiar Lingüística y Literatura en la Universidad de la Sabana. Además de una especialización en Ciencias Sociales en la Universidad Luis Amigó en Medellín.

Este amante por las letras y la literatura, actualmente lo ayuda su familia en todo lo que requiera, pues aún no se acostumbra a la nueva vida que se debe adaptar.

Hernán, en medio de su esperanza por recobrar su estilo de vida y seguir amando lo que hacía, hace un llamado a los centros especializados en oftalmología de Medellín para que puedan revisar su condición. Él dice que hace los aportes necesarios para poder llegar a ser lo que era antes.

Este jubilado cuenta con una página en Facebook en la que plasmaba sus comentarios literarios y las fotos de su familia. Los agresores ya fueron denunciados y se está a la espera de lo que legalmente pueda pasar con ellos.