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Director de Cormagdalena denuncia competencia desleal de transportadores

A todo lo largo del río se han invertido en la construcción de diques, albarradas, muros de contención y dragados 245.000 millones de pesos. Al comenzar el invierno, el actual director espera que las obras superen la prueba y no se vuelvan a presentar inundaciones.


En los últimos tres años, el nivel del río Magdalena ha pasado del extremo más alto al más bajo.

Entre 2007 y 2008, provocó graves inundaciones por desbordamientos y roturas de diques en poblaciones como Plato, Tenerife, Magangué, Barrancabermeja, Sitionuevo, El Banco y Puerto Wilches, entre otros.

En cambio, a finales de 2009 y durante los primeros meses de 2010, experimentó los niveles más bajos como consecuencia del fenómeno del Niño, que ha dado lugar a una de las más prolongadas sequías. Paralizó, en parte, la navegación y limitó las faenas pesqueras a todo lo largo del río y de sus ciénagas.

A orillas del río Magdalena vive el 40 por ciento de la población colombiana. Y el 65 por ciento de los habitantes del país se encuentra en su cuenca, que tiene una superficie de 256.622 kilómetros, recibe las aguas de más de 500 afluentes por ambas orillas, así como cinco mil arroyos y quebradas. El afluente más importante es el Cauca, segundo río en importancia por su longitud (1.350 kilómetros), cuya desembocadura está en el departamento de Bolívar, en la Depresión Momposina. El río está arrojando al mar 8.000 metros cúbicos de agua por segundo.

En 2007 y 2008, el río presentó los niveles máximos en sus cotas desde que el Ideam lleva registros. Sin embargo, en los primeros días de 2010, varios remolcadores encallaron cerca a Magangué y Pinillos. Varias son las causas para que ello haya ocurrido: el 82 por ciento de la ribera está deforestada y los caños y ciénagas están sedimentados y porque en Pinillos existe un meandro, una sinuosidad, que hace posible la acumulación de sedimentos.

Tan grave como la deforestación, lo constituye el hecho de que de los 128 municipios que están en sus orillas, sólo cinco tienen plantas de tratamientos de sus aguas negras y Cormagdalena, la autoridad rectora, no tiene facultades ambientales para exigirles que traten sus aguas antes de vertirlas.

El punto más contaminado, posiblemente, es Bocas de Guamal, donde el Cauca desemboca en el Magdalena, por la contaminación provocada por los buscadores de oro. Los municipios más contaminadores son los dos más poblados, Magangué y Barrancabermeja, así como la desembocadura del río Bogotá en Flandes, Cundinamarca.

Juan Gonzalo Botero, actual director de Cormagdalena, en entrevista con SEMANA cuenta lo que está ocurriendo en el río que durante siglos fue la principal vía de comunicación del país y fuente de trabajo y de su historia.

Si el río tiene un gran potencial para el transporte de carga, ¿por qué se mueve tan poca?
Existe una competencia desleal del sector transportador que ha visto en el río una amenaza y han elevado los fletes del transporte de las mercancías de los centros industriales a los puertos del río. Hoy vale más transportar una tonelada desde Medellín hasta Puerto Berrío o desde Bucaramanga hasta Barrancabermeja, que desde esas mismas ciudades a Barranquilla, Cartagena o Santa Marta.

¿Quién regula los fletes?
Nosotros le comunicamos esa situación al Ministerio de Transporte y están estudiando medidas al respecto.

¿Quién es el principal cliente del río?
Ecopetrol. Gran parte de la carga que se transporta son hidrocarburos. Para la refinería es más seguro que por el oleoducto, pues en sólo 45 kilómetros tiene 51 perforaciones hechas por los pimpineros. Por el río no han tenido problemas.

¿Cuánto cuesta movilizar una tonelada por río y cuánto cuesta por carretera?
Para transportar 7.200 toneladas se necesitan 240 tractomulas de 30 toneladas de capacidad cada una; o necesitas ocho locomotoras con 206 vagones de 35 toneladas cada una. O simplemente un remolcador con seis barcazas de 1.200 toneladas. Es decir lo que por el modo fluvial vale un peso, vale cuatro por el modo férreo y dieciocho por el carretero. Estamos trabajando en un estudio con el Fondo Fluvial Francés para saber cuánto emiten de gases contaminantes las 240 tractomulas y cuánto el mismo planchón.

¿Y éste debate por qué no se ha dado en el país?
Hicimos unos foros en Espinal, Puerto Berrío y Cartagena el pasado 23 de abril. En julio, durante la rendición de cuentas, también divulgaremos esta situación.

¿Cuántas transportadoras fluviales existen?
Sólo una, la Naviera Fluvial Colombiana, que cuenta con catorce remolcadores, pero el país no tiene una flota fluvial.

¿Cuáles son las posibilidades de que el río sea la autopista que necesita Colombia para que la industria y el comercio sean más competitivos?
En abril, los directivos de Pacific Rubiales, la empresa de transportes del empresario brasileño Efrain Efromovich, nos manifestaron que con las condiciones que tiene el río, ellos son capaces de empezar a transportar a partir de octubre cinco mil toneladas diarias desde Puerto Salgar.

¿Y hasta Puerto Salgar llegan planchones?
¿En el tramo Puerto Berrío – Salgar existen dificultades y desde hace 60 años no se navega, pero hoy tenemos una batimetría y, a más tardar, en mayo o junio comenzaremos los trabajos de dragado para darle una profundidad de cuatro pies y medio. Eso permitirá la navegación de barcazas de dos mil toneladas de capacidad de carga.

¿La navegación fluvial llega sólo hasta el Magdalena Medio?
Si llegamos a Puerto Salgar es como si lleváramos el río hasta Bogotá, porque la distancia por carretera es de dos horas y media. Cuando eso ocurra, el río cobrará una enorme importancia.

Petróleo desde Barranca y desde Honda. También se habla de transportar carbón desde el interior. ¿Qué puertos carboneros hay o se están construyendo? 
Mercuria Group está interesada en transportar hidrocarburos y carbón. El país va a aumentar la producción del mineral de 80 a 120 toneladas, pero el ferrocarril del Carare no va a tener la capacidad para transportar 40 millones de toneladas por ferrocarril. Ya aprobamos la concesión Bocas del Carare en Puerto Nare, deben iniciar operaciones en cuatro o cinco meses y tienen programado movilizar 175 mil toneladas mensuales.

¿Cuál es el diagnóstico del río al aproximarse el final de una de las más fuertes temporadas de sequía que terminó afectando la navegación por el río Magdalena?
En diciembre de 2003, el barco Cala Panamá estaba encallado en el tajamar occidental antes de la desembocadura en Bocas de Ceniza. En ese entonces, la profundidad del canal de acceso al puerto de Barranquilla era de 21 pies. No había contratos de dragados y no teníamos información batimétrica en el puerto (la batimetría determina la profundidad y forma del fondo del río). En ese año se habían presentado 50 reportes de tocada de fondo y cuatro encallamientos. Se estaban yendo seis navieras de Barranquilla. Esa situación nos llevó a crear un comité con Capitanía de Puerto, pilotos, navieras y todos los portuarios. Las reuniones del comité de navegación eran diarias. Para que entrara un barco teníamos que hacer una reunión.

Hasta ese momento, Cormagdalena venía haciendo esa medición a través de los interventores de las obras de dragado. Hoy, la batimetría la hace el Laboratorio Hidráulico de Las Flores, operado por la Universidad del Norte. A partir de ese momento, Invías hizo el dragado y desde enero de 2004 no ha vuelto a haber encallamientos en el canal de acceso porque se aumentó la profundidad y hoy hay 40 pies estables de profundidad.

¿Se volverán a inundar los pueblos rebereños?
A raíz de las inundaciones de 2007 y 2008, el presidente Álvaro Uribe ordenó que Cormagdalena se encargara de todas las obras del control de inundaciones. Cuando el presidente dijo eso, a mi me dio miedo, porque manejar el río no es fácil y porque existían antecedentes de corrupción con los dragados y construcción de diques y muros de contención. Pero hoy hemos finalizado la construcción de protecciones de orilla para la erosión, diques en tierra, espolones y muros de contención en los municipios más afectados por el invierno como lo son Plato, Achí (40 kilómetros de muro de contención), Pinillos, Río Viejo, Regidor, El Piñón, Guamal, Puerto Niño y Barrancabermeja. Esperamos que no se vuelvan a inundar y con el sistema de navegación satelital la navegación es más segura porque se sabe la profundidad, forma y fondo del río.