Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 2/12/2006 12:00:00 AM

¡Ay, Turquía!

¿Por qué hay tantos europeos oponiéndose a la entrada del país musulmán la Unión Europea? Amira Armenta explica el dilema.

¡Ay, Turquía! ¡Ay, Turquía!
Aunque no les guste a los austríacos, a la señora Angela Merkel y a la mayoría de los europeos de todos los estratos económicos y sociales, ya ha quedado oficializado el inicio de conversaciones formales para un futuro ingreso de Turquía en la Unión Europea. Muchos en Europa están contentos con este paso. Pero la mayoría está más bien descontenta. En este momento, sólo un 35 por ciento de la población europea en promedio dice estar de acuerdo con que Turquía ingrese a la UE. Por esas casualidades de las estadísticas, en Turquía, las cifras se presentan exactamente invertidas, y habría un 35 por ciento de turcos que dice oponerse a este ingreso. De modo que si se hiciera en Europa un referendo sobre el ingreso de los turcos, ganaría ampliamente el NO. La alusión a un referendo no es casual. Si en algo hace pensar esta discusión sobre el ingreso de Turquía a la UE, es en el reciente referendo por la constitución europea, y en las amplias victorias del NO en Francia y los Países Bajos. Estar a favor o en contra de algo no es asunto fácil. Sobre todo cuando se trata de asuntos que pueden tener una amplia repercusión e influencia en el estilo de vida, o que pueden comportar que se tome o no en una dirección de la que después es difícil dar marcha atrás, como fue el caso del tratado constitucional. Por eso, a menos que haya una clara indicación de que la opción por lo nuevo es positiva, la primera reacción de la gente es oponerse. En Turquía, el ingreso se percibe como algo positivo, los turcos esperan que su nivel de vida se ponga a la altura del de los europeos. En Europa por el contrario, lo que se teme con este ingreso es que el estándar de vida descienda al nivel de Turquía. En el caso de la constitución, aunque hubo sin duda mucha gente en Holanda y en Francia que votó SI o NO con el respaldo de claros argumentos ideológicos, políticos, o económicos, lo cierto es que la mayoría de la gente que votó, tanto a favor como en contra, lo hizo en medio de una total confusión, dejándose guiar más por las emociones, y por lo que se percibía en el ambiente político de esos días. Con lo cual se podría decir que hubo un componente irracional en el voto a la constitución, el mismo que se expresa ahora en el debate por Turquía. La 'occidentalización' de Oriente ¿Qué es lo que tanto le asusta de Turquía a ese 65 por ciento de europeos que se opone? Cuando hace unos años el señor Berlusconi dijo que la cultura y la religión musulmana eran atrasadas, expresó lo que muchos europeos -no sólo los de derecha- piensan del mundo islámico. Más que la diferencia cultural, como algunos aducen para justificar su oposición a los turcos, sería el tradicional desprecio al turco, al moro, por bárbaro e impío lo que constituye el argumento que da fuerza al rechazo. La otra parte del miedo viene por cuenta de razones aparentemente más tangibles: Turquía es lo que se llamaría un país subdesarrollado, con altos índices de desempleo y pobreza. El potencial ingreso de Turquía en la órbita europea se vuelve así serio motivo de aprehensión para el europeo medio que no ve en ello otra cosa que el hecho de que se le van a abrir las puertas a 70 millones (la población turca actual) de individuos pobres, atrasados y fuera de eso musulmanes. Las exigencias concretas que le ha puesto Europa a Turquía -como la solución del problema kurdo, o la reforma a la justicia y al estamento militar, entre muchas otras- no juegan un rol verdaderamente en la mentalidad popular. A la hora de opinar, la gente prefiere reducir Turquía a la simplicidad (musulmán-sudesarrollo) e ignorar la complejidad de un país extremadamente diverso, que viene desarrollando desde hace casi un siglo un proceso paulatino pero seguro de 'occidentalización'. Parecerse cada vez más a Europa, el sueño de Atatürk. El inicio oficial de las conversaciones para el ingreso turco a la UE podría leerse como un reconocimiento a este proceso. Un paso vital en estas épocas de auge del fundamentalismo islámico, en un país como Turquía en donde hoy cada vez más la rebeldía no consiste en quitarse el velo sino en ponérselo. En 'Nieve', la excelente novela del escritor turco Orhan Pamuk y un éxito de venta en toda Europa, hay un pasaje en el que uno de los personajes dice en algún momento justificando la violencia de los militares turcos en la región kurda de Turquía, "¿Sabes cuánta gente han ahorcado ellos [los europeos] para poder levantar ese mundo moderno...?" No hay que conocer mucho la historia de occidente para saber que el camino de la modernidad está plagado de cabezas degolladas. Hay más posibilidades de que los militares turcos dejen de torturar a los kurdos estando en la cercanía de Europa que lejos de ésta.

VIDEOS MÁS VISTOS

  • Se cumplen 30 años del Concierto de Conciertos

    close
  • La respuestas a la tala de árboles

    close
  • Hay que aprender a comer

    close
  • 30 años del concierto de conciertos: la noche que todos maduramos

    close
  • Rodrigo Pardo analiza la encuesta de Invamer

    close
MÁS VIDEOS

EDICIÓN 1896

PORTADA

El dosier secreto de las Farc

SEMANA revela explosivos detalles del más completo informe realizado sobre la historia, finanzas y los crímenes de la desmovilizada organización guerrillera.

Queremos conocerlo un poco,
cuéntenos acerca de usted:

Maria,

Gracias por registrarse en SEMANA Para finalizar el proceso, por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Maria,

su cuenta aun no ha sido activada para poder leer el contenido de la edición impresa. Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Para verificar su suscripción, por favor ingrese la siguiente información:

O
Ed. 1898

¿No tiene suscripción? ¡Adquiérala ya!

Su código de suscripción no se encuentra activo.