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| 3/13/2005 12:00:00 AM

El respeto se gana

Martes 15. Nadie respeta a la justicia porque está desprestigiada y ha hecho poco por ganarse "el afecto" de los colombianos. Respuesta de Mauricio Martín Delvasto, lector de SEMANA.COM, a una columna publicada ayer.

El respeto se gana El respeto se gana
A propósito del artículo del Doctor Luis Alberto Gómez Angulo, respecto a que "La Justicia merece respeto" y publicado el 14 de Marzo de 2005, me permito, aclarando como lo hiciera el Dr. Gómez que no soy experto en leyes, realizar las siguientes precisiones:

El título (que en realidad desconozco si lo proporcionó el autor de la nota) me creó una primera inquietud: ¿el respeto se merece, se exige o se impone? Ninguna de las tres. El respeto "se gana". Y en este sentido no es un secreto que desde hace muchos años nuestro sistema judicial está, precisamente, desprestigiado. Nadie lo respeta. Pero no es solamente una apreciación del Ejecutivo o del Legislativo, sino del país (léase todos los ciudadanos).

Considero oportuno, antes de abordar el tema, aclarar que no es mi propósito desvirtuar las apreciaciones del Dr. Gómez. Más bien lo que intento expresar con esta nota, es que los aspectos propuestos por el Dr. Gómez Angulo no son suficientes, y si me lo permite el autor de la nota, ahí faltan algunos que son claves para lograr tan importante reforma, es decir, para lograr que la justicia "se gane" el respeto del país.

La justicia es uno de los tres poderes que conforman la democracia. Si vislumbrara, en mi calidad de ciudadano del común, que la escisión del Ministerio de Justicia y del Interior con el propósito de restablecer el Min-Justicia permitiera lograr, aunque sea en una mínima parte, los encomiables deseos del Dr. Gómez Angulo, pues apoyaría con furor su propuesta. Es decir, si como ciudadano, creyera que con: "Reformar temas delicados como la congestión en los despachos judiciales, dotar de tecnología el aparato de Justicia y ampliar el acceso a la administración de Justicia.", pues adelante y en primera fila para apoyar la moción.

En primer lugar, y aquí disiento con lo expresado por el Dr. Gómez, una reforma promovida por el ejecutivo seguramente se interpretará como una "intervención", lo que despertaría suspicacias políticas y debilitaría la democracia. Podría --algunos dirán "debería"-- ser el Congreso a través de un acto legislativo quién reformara la justicia. Esa es una opción, pero en mi opinión el Congreso no tiene la capacidad para diseñar y llevar a cabo una verdadera reforma, o mejor, la verdadera reforma que requiere el sistema judicial para "ganarse el respeto" del país.

Es decir, si fuera suficiente analizar la congestión de los despachos, la tecnología del aparato judicial y la cobertura del sistema, no dudo que el poder legislativo puede emprender y culminar dicha tarea, inclusive con el apoyo del ejecutivo. Pero si de lo que se trata es de lograr que el sistema judicial sea la tercera rama del poder, aquella que genera confianza y credibilidad - y respeto- en todos (sin excepción) los ciudadanos del país y que sea la rama que le da verdadera forma a la democracia, pues, en mi opinión, el Congreso no tiene la capacidad para lograrlo. Entre otras cosas, porque también está desprestigiado. Pero aunque no lo estuviera, sería como legislar para imponer respeto. Un absurdo. O sería también, como si un economista (por nombrar una profesión.) le impusiera a un médico el procedimiento que debe aplicar para realizar una cirugía de "corazón abierto". Ni más ni menos.

¿Y cómo debe ser entonces la reforma?. Reformar la justicia es un proceso que requiere, para comenzar, un acto de contrición de todos los estamentos que conforman el sistema judicial.

Y es así porque el acto de contrición es un acto que proviene desde lo más profundo del interior, en este caso, de lo más profundo del interior del mismo sistema judicial (desde sus bases y hasta sus cúpulas). Y cuando el acto de contrición es verdadero es porque hice y hago un análisis cuidadoso de mis actos y de sus consecuencias. El sistema judicial debe analizar por qué sus actos están desprestigiados. El sistema judicial debe analizar por qué adolece de incompetencia y hasta de ignorancia, características que afectan la calidad de sus fallos y los desprestigia. El sistema judicial debe reconocer sus faltas de ética, la cual por obvias razones, lo desprestigia. Ellos saben perfectamente por qué requieren de varios años (diría muchos) para proferir sus fallos. Justicia demorada no es justicia y eso también lo desprestigia. Ellos saben perfectamente las consecuencias que tienen la ¿calidad de sus fallos?. Ellos conocen, mejor que nadie, cuales son los síntomas y señales de la enfermedad que sufren: la falta de respeto.

En el contexto de Justicia, es decir: establecer la verdad, castigar al victimario y resarcir a las victimas; nuestro sistema judicial, a veces logra encontrar la primera. Pero pedirle que llegue a la segunda, eso ya es mucho. Y mejor no hablemos de la tercera. Es decir, el sistema Judicial adolece de "In-justicia" y eso lo desprestigia. Y el término que he empleado en este contexto como "In-justicia" no se refiere a si los sujetos procesales están o no de acuerdo con sus fallos. Se refiere a la impunidad, al desprestigio del sistema judicial como consecuencia de su ineficiencia y graves fallas -de las cuales ya mencioné algunas antes-. Ineficiencia y fallas que causan tanto o mas daño a las victimas (que acuden a esa rama de la democracia en busca de justicia), que el mismo daño que le propinan sus victimarios.

¿Qué más compone esa Reforma? O mejor, a estas alturas ya puedo decir "auto-reforma" (de auto-gestión): pues una vez realizado el acto de contrición, de pedirle perdón al país por no haber cumplido con su deber (aquí algunos dirán que eso es pretencioso, arrogante y que lo que persigue este ciudadano es arrodillar al sistema judicial. Pero no es así. El perdón es la máxima expresión de resarcimiento hacia las víctimas y los colombianos somos víctimas de la "in-justicia" que origina el sistema judicial). Como decía, una vez realizado el acto de contrición, de autoanalizarse y de auto identificar sus deficiencias --y aquí debería, para ser justo, decir también: y fortalezas., pero es difícil encontrarlas.--; pues a continuación puede iniciarse lo que, aplicando técnicas modernas de administración, sería "la reingeniería" del sistema judicial y valga la pena un paréntesis: muchos creen y creímos que tal reingeniería vendría con el nuevo sistema acusatorio, pero tampoco fue así. Faltó el acto de contrición.

Ahora bien, la Reingeniería (el rediseño radical de los procesos) del sistema judicial debe contener, entre otros, los siguientes elementos ( y aclaro que la reingeniería del sistema judicial no es una propuesta novedosa, --se la he escuchado a muchos juristas-pero lo que si resulta incomprensible es por qué no se ha llevado a cabo):

a) un proceso de selección de altos estándares para escoger los jueces, fiscales y cualquier funcionario judicial de cualquier instancia judicial. (existen muchas firmas en Colombia y en el mundo especializadas en procesos de selección de altos estándares)

b) un proceso de entrenamiento y empoderamiento (del ingles empowerment) de jueces y fiscales de para que sean, no solamente autónomos en sus decisiones, sino que además garantice que sus decisiones sean acertadas. ¿Por qué tenemos que apelar y apelar hasta que los procesos arriban a las altas instancias donde supuestamente allá si encontramos a los jueces que verdaderamente son capaces de proferir sentencias acertadas e impartir justicia?

c) un proceso --penal, civil, administrativo, etc.- rediseñado de acuerdo a los requerimientos de un entorno complejo, globalizado y muy conflictivo -como lo es el nuestro- y que proporcione resultados con celeridad y economía, y

d) un proceso de incentivos basado en los logros (pero no como en el tránsito.por partes.) que permita la autorrealización (estimule y motive) a los funcionarios judiciales.

Desde luego, la discusión está abierta y bienvenidos otros elementos que permitan construir un escenario viable de sistema judicial.

Por último, ¿es posible la Auto-reforma y la Re-ingeniería?. Si no es posible apaguemos la luz y de verdad, vámonos. Si el sistema judicial no tiene la voluntad, no tiene la autonomía, no tiene la autodeterminación y no tiene la autoridad moral para promover "su propia reforma", pues mucho menos tendrá éxito si viene un tercero y la hace, o peor, la impone. ¿Que el sistema judicial necesita apoyo para emprender la auto-reforma?. Pues que manifieste que necesita, que si no lo tenemos lo conseguimos. Pero que no siga evadiendo su responsabilidad, ni evadiendo el acto de contrición, porque 42 millones de colombianos lo escribiremos en la historia para que nadie se olvide de este sistema judicial en los próximos 192 mil millones de años.

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