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| 8/14/2005 12:00:00 AM

Especulaciones Post-mortem

Basándose en su experiencia y la bibliografía sobre el tema, el psiquiatra y lector de SEMANA.COM, Christian Ayola, hace un riguroso análisis de la historia psiquiátrica de Hitler: su complejo de Edipo, su odio a los judíos y su paranoia, entre muchas otras patologías.

Especulaciones Post-mortem Especulaciones Post-mortem
Nombre: ADOLFO HITLER PÖLTZ
Edad: 56 Años
Sexo: Masculino
Raza: Caucasoide
Oficio: Político
Estado Civil: Soltero
Pueblo Natal: Braunau
Nacionalidad: Austriaco
Religión: Católico

Motivo del Análisis: Cometió genocidio y después suicidio.

Desarrollo de la Enfermedad Mental e Historia Personal: Consultó alguna vez por insomnio, pesadillas, miedos, ansiedad y temblores.

Desde muy temprana edad, Adolfo daba muestras de desajustes. Relatan que de niño se le notaba aislado y con actitud retraída. Hasta los 10 años es descrito como muy temeroso, especialmente de noche, cuando tiene la necesidad de refugiarse en el lecho de sus padres. De adolescente es apreciado por los conocidos como raro, con inclinaciones un poco extrañas, tendencioso a la fantasía, gran parte del tiempo es holgazán, improductivo y se dedica a vagar sin un aparente plan de vida.

Un hecho que merece especial mención ocurrió cuando tenía entre siete y diez años. Su madre, que tomaba un baño, le pidió que le trajera el reloj porque tenía supuestamente una cita a las dos de la tarde, cuando el se lo llevó, su madre "lo tomó en el baño con ella". Mas tarde de adulto Hitler desarrollará una compulsión por el baño a las dos de la tarde, tan irracional que aplazaba cualquier cita para ejecutarla (¿probablemente actividad masturbatoria?).

Otra escena: a los diez años, una noche de mucho calor había salido con el fin de tenderse en la hierba del jardín, cuando escucha la risa de su madre que vibraba unos pasos adelante y al observar, ve a su madre recostada y a su lado el almacenero, un judío llamado Sachs, quien la besa. Espantado vuelve a su cuarto y allí vomita la cena. Nunca le confesó a su madre que le había sorprendido en estos devaneos. Tales episodios marcaron su desarrollo psicosexual, produciendo una resolución aberrante del complejo de Edipo. Su vida carecería mas tarde de experiencias sexuales apropiadas.

Una historia que menciona M. M. Casulla en uno de sus textos y que me parece oportuna para lo que estamos tratando, cuenta que Hitler fue derivado por su médico de cabecera, Ernesto Bloch, a una consulta con su colega Sigmund Freud, debido a sus muy frecuentes pesadillas nocturnas, en las que aparecían monstruos malignos, caídas en abismos profundos y oscuros, persecuciones en las que inevitablemente era capturado y azotado hasta desear morir. Freud, según investigaciones realizadas por los escritores ingleses Marks y Forrester, fue terminante en su apreciación diagnóstica: la patología era severa y se hacia necesario la internación para el tratamiento.

Su padre se opuso terminantemente al tratamiento. "La relación de Alois con su hijo se caracterizaba por el maltrato y por disfrutar humillándolo". Su máxima humillación solía decir, ocurría cundo debía buscar a su padre a la taberna y traerlo de vuelta borracho a la casa, algunas veces este lo zurraba. Hitler había leído un libro sobre cómo los indios soportaban el castigo estoicamente. Él aguantaba el propinado por su padre en estas circunstancias, sin llorar ni decir una sola palabra.

Mientras tanto, su madre le consiente continuamente y apoyado por ella, se atreve a oponerse a los planes del padre quien le tiene previsto un futuro como empleado publico. Manifiesta a pesar de haber demostrado capacidades intelectuales y cognitivas, un desprecio por las materias diferentes a las artes plásticas. Con tal acción lleva la contraria a su padre, solo demuestra inclinación por la historia, cuyo profesor Potsh, expone enmarcada en un pangermanismo extremista, criticando apasionadamente a los austriacos y a los judíos. De adolescente se le observa hasta muy tarde desinteresado, indefinido, sin plan de vida, no se le conocen novias o amigas (rasgos narcisistas) y solo se documentará mas tarde el apego a un amigo.

Entre 1905 y 1908 intima con August Kubizek, un poco más joven que Hitler, pero al parecer menos dotado intelectualmente. Pasa gran parte del tiempo con él. Este joven se convierte en el receptor de sus puntos de vista sobre el arte y la vida. Por esta época se hace acreedor a la pensión de orfandad por la muerte de su padre y recibe lo correspondiente a la herencia, unas doscientas coronas. Entonces se traslada a Viena llevándose consigo a Kubizek, con quien rompe en el 1908. La relación entre ellos se había deteriorado, después de lo que consideraba su fracaso: el ser rechazado cuando intentó ingresar a la Academia de Arte de esta ciudad

La crisis psicológica del futuro Führer hizo eclosión después de 1908. Él, convencido de su talento artístico, intenta vender algunas postales con poco éxito, pues ya se ha gastado irresponsablemente su parte de la herencia y la pensión de huérfano le es suspendida por el Estado, pues ya es mayor de diez y ocho años y no puede acreditar la condición de estudiante. Por esa fecha le toca dormir en las bancas de los parques públicos, hasta entrado el invierno cuando es recibido en un refugio para indigentes.

En 1910 se le describió como un sujeto flaco, pálido, de grandes ojeras, poco atractivo, pelo largo por debajo del cuello de la chaqueta, vestidos desgarbados y desgastados, probablemente de segunda mano. Era distraído, perezoso, antojadizo y mostraba frialdad hacia las mujeres. Aun de adulto joven, a Hitler le es imposible sostener una relación afectiva adecuada, dice a sus amigos: "soy demasiado pálido y delgado para gustarle a los hombres o a las mujeres" (sentimientos de inferioridad y minusvalía), (ausencia de identidad sexual ya que no descarta la relación con varones).

Una vez encontró en el estudio de su amigo pintor Greiner, a una muchacha de 17 años que posaba para él, con el fin de realizar un afiche que publicitaba ropa interior. Hitler se enamoró de ella y trató de conquistarla de todas las formas posibles, siendo cada vez rechazado. Se obstinó tanto que en una ocasión, encontrándose solo con ella le atacó, dejándole moretones y marcas de mordiscos. Greiner los separó y tuvo que convencer a la muchacha para que no presentara denuncia (aparente carencia de habilidades para la seducción), (desprecio por la figura femenina a quien no otorga el valor debido), (conducta impulsiva, irracional e irreflexiva).

A los treinta años, saliendo de la etapa de timidez, conoce a la señora Bechstein, esposa de un reputado fabricante berlinés de piano, Fraü Bechstein. Hacia ella, veinte años mayor, desarrollará un amor platónico y una dependencia extraordinaria, cada vez que llega a Berlín se hospedará en su mansión y allí citará a los políticos para las reuniones. Es llamativa la búsqueda del amor en una mujer casada y mayor que él, limitada en su capacidad de amar físicamente. Diferente a lo que ocurrirá con otras mujeres que expresaron su desilusión por su falta de potencia, entre ellas las esposas de Goebbels y Gering. Así como sucedió con muchas otras que fueron amor de una sola noche. En cambio desarrollaba inusitada excitación con las judías: con quienes despliega su odio por la mujer humillándolas. Con ellas sus prácticas sexuales son violentas, terminando esta peripecia ansiosa en eyaculación precoz.

Un poco antes de acceder a la cancillería, conoce a su sobrina Angela Raubal, una linda campesina rubia, que se había venido a vivir con su tío en Munich. "Geli", como cariñosamente le llamaban, tomaba clases de canto y sentía una especial veneración por su tío Adolfo, quien se hacia acompañar por ella a todos los compromisos sociales. Emprendió hacia su sobrina una campaña idealizadora, haciéndole a la vez sujeto de una serie exigencias, las cuales inicialmente la joven trató de cumplir pero más tarde se convirtieron en "sucias y absurdas" por lo que ella le tomó asco a sus pretensiones, al parecer sadomasoquistas. El 18 de Septiembre de 1921 aparece muerta con un tiro en la sien. El escándalo y las murmuraciones no se hicieron esperar. Sin embargo, el caso fue archivado por la policía como suicidio, Hitler reconocería mas tarde a Gregor Strasser que cometió el asesinato en un arranque de cólera.

Después de estos incidentes, los desplantes y alteraciones comportamentales de Hitler quedan descubiertas por las muestras públicas de un carácter obsesivo, histérico y paranoico. Estos rasgos sirvieron al propósito de sus metas, permitiéndole manipular la opinión alemana. Para tal efecto, este pueblo se encontraba sensibilizado por una mitología que generaba la necesidad de reparar la humillación, a la que consideraba se le había sometido y que vulneraba un elemento sociológico muy preciado para ellos, como lo era el orgullo. Esta función coincide precisamente con sus necesidades psicológicas de reparar las vergüenzas de su saga familiar, las cuales necesita proyectar en un objeto odiado, relacionado con su conflicto original (el pueblo judío).

Su abuela, Maria Shickel Gruber, trabajó como domestica en casa de una familia judía muy rica, de allí salió embarazada, se especula que de uno de los judíos. Así fue concebido el padre de Adolfo, quien nació bastado y llevó por nombre Alois y por apellido el de la madre: Shickelgruber.

Ella recibe una pensión compensatoria de la familia judía durante catorce años, hasta cuando conoce a Hitler, con quien contrae matrimonio. Con él tuvo otros hijos. A la muerte de su padrastro, Alois, por iniciativa de uno de sus tíos, modifica el registro notarial y toma el apellido de su fallecido esposo. Esta historia es mantenida en secreto por algún tiempo. Fue develada por un medio hermano de Adolfo quien empieza a extorsionarlo bajo la amenaza de publicarla, o no hacerlo a cambio de dinero.

Las que parecen ser las primeras manifestaciones de una conducta perturbada, son registradas en un incidente ocurrido en Munich en 1927 con el doctor Rubin, prestigioso ginecólogo de Nueva York, quien se encontraba de visita en esta ciudad y fue llevado por su anfitrión a una cervecería de Burgerbrau. Allí se encontraban varios hombres entonando cantos patrióticos. Uno de ellos se levantó y lo interpeló bruscamente, preguntándole porque los alemanes de Estados Unidos no expulsaban a ese "judío" de Wilson, tratando de paso a los norteamericanos de "puercos judíos". La desagradable escena terminó cuando el profesor, después de replicar, se retiró disgustado. Al día siguiente, al volver al hotel después de pasear por la ciudad, el mismo hombrecillo continuo increpándolo de forma insultante, cuando el afamado profesional le solicito al portero del hotel que alejara al importuno, este le contesto que no hiciera caso de el pues se trataba de un "loco" que llamaban Hitler y que se creía el Führer del pueblo alemán.

Surge entonces una personalidad teatral, sobre-compensada, atractiva para millares de personas, a las cuales logra aglutinar alrededor de dos tareas muy importantes de orden mesiánico: liberar al mundo de la amenaza de los judíos y conquistar el mundo imponiendo la raza superior alemana. Extirpe que finalmente debía prevalecer cuando todas las demás fueran aniquiladas, dando lugar a la eugenesia que en síntesis es hacer mejor a la raza humana. Principios que parecerían a los alemanes muy altruistas.

Al principio de Reichstag el trastorno no parece evidente, aparte de su frialdad, sus temores, sus debilidades, sus preferencias absurdas y rituales. Todo apunta a la magnificencia de un líder de un pueblo orgulloso con poder y desarrollo científico, tecnológico, político, organizacional y militar. Factores que le otorgan ventaja sobre sus competidores, a quienes siente el deber de aniquilar. Persuade radicalmente a los demás compatriotas de la conveniencia de esta cruel misión. Descubre el poder de la oratoria, causando en sus oyentes una fascinación casi hipnótica, es su mejor arma en esta etapa para someter y manipular la conciencia colectiva del pueblo alemán, quienes lo escuchan quedan extasiados.

En una segunda etapa, cuando cesan los éxitos y empiezan los fracasos de la guerra, cuando debe aparecer investido de la madurez de un guerrero y tomar las decisiones de manera reflexiva, comienzan a ser evidentes las muestras de ansiedad patológica: pesadillas, temblores, hasta una ceguera histérica. Todos son episodios de impulsividad e irritabilidad, que combina con la negación de la realidad. Esta situación determina en los mandos de sus fuerzas una parálisis. Por el engrandecimiento al que lo han sometido, no puede ahora reversar eficientemente el alto mando, se dejan embriagar de ilusorias esperanzas, guiados por una filosofía intuitiva, barata, de pacotilla, y no por las conocimientos o la lógica que se aprende normalmente en una escuela superior de guerra.

Esta ceguera paradigmática le permitirá ordenar a sus ejércitos emprender acciones imprudentes e imprevisivas que finalizaran con la perdida total de la guerra.

Un caso interesante lo constituye la historia de Rohems, quien es acusado de pervertido. En varias ocasiones fue perdonado por Hitler con la convicción que no hace nada malo mientras no se acueste con niños menores de edad. El Fürer le permite a él y a sus tropas de asalto realizar sus desenfrenos. Pero, en uno de sus arranques paranoides, hitler comenzó a sospechar que esta siendo traicionado por Rohems y decide parar su orgía de sangre. Declara al pueblo alemán entonces que los homosexuales son traidores natos, ordena que le pongan un triangulo rosado y sean llevados a los campos de concentración para su exterminio.

La figura que más odió y amó fue su madre. Se identifica con lo femenino: es intuitivo, emocional, cruel y vengativo. Pero también tierno, teatral e histriónico. De su homosexualidad se ha especulado mucho, a falta de una evidencia contundente que nos permita afirmar que tenia claras inclinaciones homosexuales, por lo menos podemos inferir que había en él una homosexualidad latente, basado en el hecho que se apegaba poco a las mujeres, incluida su novia Eva Braum, a la que usaba mas que todo para exhibirse y con la que sostenía una relación mas bien platónica. Era indulgente con los compañero de lucha a quienes perdonaba todos los desvíos.

En conclusión: podemos identificar elementos históricos-traumáticos en su historia familiar, antes del nacimiento y experiencias traumáticas durante su niñez, las cuales incidirán significativamente en su desarrollo psico-sexual y por ende en su vida de relación.

Los eventos traumáticos descritos, entre ellos: el maltrato infantil, el abuso sexual y la humillación de tener un padre alcohólico, periférico, maltratador e incapaz de satisfacer y de cuidar el comportamiento sexual de su esposa, la vergüenza de una abuela también casquivana y "cochina" por acostarse y embrazarse de un judío, dañándole su ascendencia y su orgullo de nacionalista alemán.

Ante tamaña agresión, su yo responderá patológicamente con el bloqueo de los sentimientos y desarrollará una inversión narcistica de los afectos, que se traduce en la incapacidad para sentir amor. Por esta razón al principio es neutro. No es ni femenino, ni masculino, funcionamiento muy esquizoide. Aun cuando también se disparan defensas paranoides para poder lidiar la afrentas y vergüenzas tanto de su familia como las que considera ha sido sometido su pueblo.

Los eventos simbolizados como "sucieza", producirán tal vez un carácter riguroso rígido y acartonado, compulsivo por el orden y la limpieza que contrasta con la natural despreocupación exhibida durante la adolescencia. Hitler como todo obsesivo-compulsivo gira entre el orden, el miedo y la sumisión que le genera gran rabia. Pasando a el desafió que simboliza el desaliño, el descuido y la inescrupulosidad. Elabora los sentimientos de vergüenza y humillación de una forma perversa: incubando el odio atroz, la sed de venganza que unido a la inadecuación del afecto, generará en el Fürer su característica impiedad.

Para el caso de Hitler, siguiendo la clasificación actual de la Organización Mundial de la Salud, el dignóstico es: "trastorno mixto de la personalidad con rasgos esquizoides, histriónicos, obsesivo compulsivos y paranoides. Pero sobre todo, como dijo un compatriota suyo para simplificar: "Er War Em Schlechter Mens" (fue una mala persona).

Fuentes consultadas:
"Inside Hitler", Doctor Kurt Krueger
Notas del Doctor Theodor Morell Medico Personal del Fürer
"Mein Kampf", Adolfo Hitler
"Psicoanálisis de Hitler", Roberto Merle y Raymond de Saussure
"Conversaciones Sobre La Guerra y La Paz", Adolfo Hitler
"El Nazismo", J. M. Thoraton

* Medico Psiquiatra. Director de la Unidad de Salud Mental CEMIC, Cartagena.

EDICIÓN 1894

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